Literatura

Mis propósitos para 2015

Una vez pasadas las fiestas, hecho balance y regresando a la normalidad, llega la hora de los propósitos. Esas cosas que nos decimos que intentaremos hacer y que, en mayor o menor medida, vamos cumpliendo.

Y es que teniendo en cuenta mis propósitos del año pasado, no he cumplido lo que debería, aunque la verdad sea dicha, además de leer El quinto en discordia, El idiota y El señor presidente, sigo con las lecturas de 2666 y Trilogía de la memoria.

Lo mismo sucede con el reto de Isi de leer 10 libros en inglés. Me he quedado en 8, lo cual tampoco está mal, habiendo leído a Austen y Orwell. Este año me volveré a apuntar, aunque me temo que tampoco llegaré al tope, teniendo en cuenta que mis futuribles lecturas serán Grandes esperanzas o Las uvas de la ira (Isi, ¡no debería contar igual un libro de 100 páginas que uno de 700!). Os dejo el enlace a su blog para que os animéis.

Leyendo el blog Desde la ciudad sin cines, me han gustado las reflexiones de David y os paso las mías:

1.- Este 2015 me gustaría ser más regular a la hora de publicar entradas. Además de responder a vuestros comentarios más rápidamente. Soy un desastre, lo sé. Lo voy dejando y siempre al final.

2.- Debería leer más ensayo y más poesía. Salir de la zona de confort de la novela. Ahondar en otros géneros que estoy segura me gustarán. No hay excusas, tengo varios libros que podría leer ya mismo.

3.- Quiero volver a leer autores que me gustan pero de los que no me ha dado tiempo a leer más, lo cual incluye a Muñoz Molina, Mendoza, Stendhal o Vargas Llosa.

4.- Seguir mi propósito de comprar poco y leer lo que tengo en casa. Últimamente tampoco cojo nada de la biblioteca. Mejor, que siempre se cuela alguna lectura.

5.- Tratar de salvar los muebles con mi lista de libros de leer antes de los 30. Sí, este es el año. No digo más.

Os dejo ahora el listado de 10 libros que pretendo leer este 2015.

  1. Las uvas de la ira, John Steinbeck.

  2. La señora Dalloway, Virgina Woolf.

  3. Grandes esperanzas, Charles Dickens.

  4. Nada, Carmen Laforet.

  5. La montaña mágica, Thomas Mann.

  6. La cartuja de Parma, Stendhal

  7. El gatopardo, Lampedusa.

  8. La Regenta, Alas Clarín.

  9. Matar a un ruiseñor, Harper Lee.

  10. Fausto, Goethe.

Y vosotros, ¿tenéis algún propósito de lectura para este 2015? ¿Os animáis a leer conjuntamente alguno de estos libros?

Felices lecturas.

Namaste.

Balance de 2014, Literatura

Balance de 2014 (II): recomendaciones y joyas.

Después de mostraros lo peor de 2014, os traigo lo mejor, la lista de lo más destacado en el capítulo de lecturas del pasado año.

Como en años anteriores, he dividido las lecturas en dos grupos.

Muy recomendables:

  • Homage to Catalonia, George Orwell. Una gran historia sobre la Guerra Civil contada por un genio inglés, que lo mismo narra estrategia militar, como política o el día a día de sus compañeros que esperan en un frente a que se desarrollen los acontecimientos. Si podéis, leedlo en inglés.

  • El idiota, Fiódor Dostoievski. Aunque le encontré algunas sombras, siempre es un placer leer a este autor.
  • Northanger Abbey, Jane Austen. Divertidísimo libro de Austen, una autora que me ha obnubilado, satírica y amable, divertida y entretenida. En conclusión: todo aquéllo que pensé que no era Austen. Me he reconciliado con ella, lo reconozco.
  • Del color de la leche, Nell Leyshon. Historia sorprendente que atrapa y nos hunde en el mundo de mierda de Mary. Eme. A. Erre. Y griega. Que nos acerca al aprendizaje de una muchacha que quiere entender qué significan esas letras negras sobre fondo blanco.
  • El Señor Presidente, Miguel Ángel Asturias. Si te gustan las descripciones este es tu libro. Si quieres caer en un mundo propio, has de leerlo. Adjetivos y descripciones, poder y dolor… una historia de esas que no se olvidan.
  • Nobles y rebeldes, Jessica Mitford. Reconozco que este libro está aquí porque me encantan las Mitford. El humor socarrón, las interesantes diferencias entre ellas, los convulsos momentos que les tocó vivir. Me atrae y me gusta, como una polilla a la luz. Reconozco que no es una farola enorme, con los anteriores, que queman mucho, pero sí es una linternita que me atrapa con su luz.

Joyas:

  • From Hell, Alan Moore. Sin duda, dentro de lo bueno de esta lista, de lo mejor. Una obra maestra en forma de novela gráfica sobre la historia de Jack el Destripador, abundante en descripciones y contenido, un estudio de la época puro y duro de la mano de un genio del lápiz.
  • The bluest eye, Toni Morrison. Absolutamente brutal y desgarrador, el mejor libro que he leído en 2014. Es una de esas historias para releer una y mil veces, por lo duro de la trama y por lo maravillosamente escrito que está. Una joya.

Pero además, en el capítulo de novedades destaco estas tres:

  • ¡Melisande! ¿Qué son los sueños?, Hillel Halkin. Una novela sobre el amor a lo largo de los años y las décadas. Bien escrita y para nada sensiblera. Totalmente recomendable.

  • Los tres violines de Ruven Preuk, Svenja Leiber. Una alemana escribiendo sobre un músico que ve las notas. La historia en sí es dura y compleja. Pero su prosa, poética, metafórica, consigue dejarnos pegados a sus páginas.

  • Canciones de amor a quemarropa, Nickolas Butler. Una historia de amistad de la que os hablaré con más detenimiento en una futura reseña.

Cada año que termina reviso lo que he leído, y siempre me llama la atención las pocas escritoras que suelo leer. Este año por fin compruebo que han sido ellas las que más me han gustado.

Y para vosotros, ¿cuáles fueron vuestras mejores lecturas de 2014?

Que Sus Majestades os traigan muchos, muchos libros.

Namaste.

Balance de 2014, Literatura

Balance de 2014 (I): abandonos y decepciones

Antes que nada: ¡Feliz 2015!

Con algo de retraso respecto a lo previsto, os dejo el balance de los abandonos y decepciones de 2014. No quería dejar pasar a oportunidad de echar la vista atrás de valorar someramente tanto lo mejor como lo peor.

Abandonados:

Olvidado Rey Gudú, Ana María Matute. El único libro que abandoné en 2014 y que esperaba que me encantaría. Sin embargo, me costó tanto avanzar y me gustaba tan poco lo que estaba leyendo que decidí dejarlo. La apatía me desapareció al instante.

Despellejes:

El cielo ha vuelto, Clara Sánchez. Poco más a añadir respecto a lo que en su día dije en la entrada. No esperaba mucho y eso me encontré. Da pena pensar el nivel de los libros ganadores de premios en España, pero ya sabemos que todo va enfocado a conseguir la mayor cantidad de compradores, así que no se puede esperar demasiado.

Decepciones:

La casa de hojas, Mark Z. Danielewski. Un libro que se vendía como “El Moby Dick del género de terror”, del que obviamente esperaba una historia redonda. Y no lo es. Es un espectáculo visual, un juego de trilero. Un libro que cuesta 30 euros. Si lo queréis leer, acudid a una biblioteca.

La herencia de Estzer, Sandor Marai. Las historias que no me parecen lógicas no las suelo entender. Mejor dicho, lo entiendo pero no lo comprendo. No puedo comprender cómo una persona se puede dejar embaucar cuando ya conoce a esa otra persona que está intentando hacerle daño. Por muchos sentimientos que haya, hay cosas que no me creo. Y si no me lo creo algo falla.

Como veis, en líneas generales no han sido muchos los abandonos ni los despellejes ni las decepciones. Revisando mis lecturas compruebo que la mayor parte de los libros me han gustado, que no ha habido grandes picos (años donde leí cosas muy buenas y muy malas, sin apenas términos medios). Supongo que año tras año y gracias a vuestras recomendaciones, soy capaz de escoger lo que leo y que me guste con un alto grado de probabilidad. ¡Quién sabe si el año que viene no tendré ningún libro despellejado! Aunque, claro… para eso debería dejar de leer Premios Planeta.. ¿no creéis?

Namaste.

Autor, Literatura, Wagenstein

Lejos de Toledo, Angel Wagenstein

Tras leer El pentateuco de Isaac y Adiós, Shangai era lógico terminar la trilogía de Wagenstein con esta novela, que sigue como sus precursora tiene como base una comunidad judía, en este caso, en Bulgaria.

LejosdeToledoSi mientras en El pentateuco de Isaac abundaba el estilo humorístico y satírico que sorprendía por encontrarse enmarcado en una época dura (recordemos que el protagonista pasa por dos guerras mundiales, la disolución del Imperio Austrohúngaro… etc) o mientras que Adiós Shanghai mantenía un hilo conductor de espías con mucha emoción e intriga, en este caso, Lejos de Toledo ofrece una visión diferente, y no es otra que la de la memoria.

Porque de la mano de Albert Cohen, que regresa a la ciudad donde creció para ocuparse de una herencia, lo que vemos son episodios de recuerdo de su infancia, su familia, los amigos que tenía o las anécdotas que ocurrían delante de sus ojos sin que las entendiera de todo su mentalidad infantil.

Se trata, por tanto, de un cambio de registro, de una historia llena de memoria y detalles, pero que pierde la perspectiva y el análisis en pro de los sentimentalismos y de ganar cercanía por tratarse de un tema subjetivo. Además, pierde personajes, abundan los saltos temporales y la trama es más exigua, cobra, por tanto, importancia el punto de vista del ser humano, de los recuerdos y del pasado, de la memoria y de las sensaciones.

La verdad es que esperaba más de este libro, dado que los anteriores me gustaron tanto y tenían un matiz tan diferente que creía saber qué me iba a encontrar. Creo que mucho de lo que ofrece la novela se disfruta más si se conoce la tierra de la que habla, las tradiciones e historias de Bulgaria, la descripción de sus paisajes. Se me ha hecho pesado en ocasiones por la abundancia de detalles dado que no existe una trama clara más que la profusión de recuerdos.

En conclusión, una novela de la que esperaba más. Pero la verdad que Wagenstein sigue demostrando que puede ser el escritor que le dé la gana, en un tono u otro.

No quiero cerrar la entrada sin decir dos cosas: la primera, que merece mención aparte la preciosa fotografía de @castillodnaipes. La segunda, que lo siguiente que publicaré será el resumen de lecturas de 2014.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Trasmite un amor por la tierra y una difusión de las tradiciones enorme.
  • El uso de la memoria como elemento conductor.
Contras
  • Abundancia de repeticiones y divagaciones. Poca trama.

Namaste.

Autor, Leiber, Literatura

Los tres violines de Ruven Preuk, Svenja Leiber

Tengo que reconocer que una de las cosas que me empujó a asistir a la presentación de Los tres violines de Ruven Preuk fue el planteamiento de la novela. La inclusión de un personaje protagonista sinestésico, esto es, que fuera capaz de ver la música no puede sino llamar la atención de cualquiera con un mínimo conocimiento musical.

Si encima añadimos que a Preuk le toca vivir en la Alemania de provincias del pasado siglo, la novela ya tiene los elementos necesarios como para hacernos sucumbir.

lostresviolinesRuven Preuk es el hijo del carretero, un muchacho normal con un agudo don para la música. Enseguida comienza a formarse como violinista, superando a cada uno de los maestros que tiene a su alrededor. Un muchacho silencioso que habla a través de las notas, que vislumbra un prometedor futuro gracias a la música.

Ruven se retira. Casi deja de hablar. Pasa horas tumbado en la cama junto al violín. Acaricia el barniz del instrumento, se acerca el dorso al oído y escucha el intestino de la madera. Eres tan liviano. Piensa cuando lo levanta, tan inocente. Y sin embargo me tiranizas. Puedes matarme, lo sabes, pero te falta corazón. Robas el mío, me robas la vida. Los dos estaremos muy solos.

Sin embargo, en el convulso siglo XX los caminos no son rectos. Ni sencillos. Lo previsible no se cumple. La guerra estalla (primero una, después otra) y la realidad difiere bastante de los deseados sueños.

Las marchas no son aconsejables para los padres de las abejas. Por eso todos ellos se quedan en el extranjero y no regresan. Ya puede uno esperar. Esperar por la patria y completamente en vano. Bien es cierto que al final llegan algunas piltrafas humanas, pero sólo en las menos habita aún su vieja alma. Las mujeres acogen esos residuos y nadie les hace preguntas.

Leiber es capaz de organizar una trama compacta, que ni decae ni se presta a la lágrima fácil, sino que reflexiona y evoca muchos temas, desde la esperanza teñida de miedo e incertidumbre de las primeras páginas, hasta la soledad más dolorosa de la mano de Marie, la hija de Ruven, en las últimas.

Aún no soy capaz de saber cómo se puede escribir a la vez de una forma calculada e inteligente pero de forma poética y metafórica, con delicadeza y de un modo muy musical. Quizá se deba a que no es demasiado común dicha combinación: o te alargas e incluyes metáforas o eres escueto y vas al grano. No sé. Lo que sí que entiendo perfectamente es lo que los editores comentaban sobre la compleja traducción, y es que Leiber junta a los sonidos con las palabras, con las sílabas. Evoca música en sus frases.

En definitiva, una novela de las que aplacan, de las que se nos clavan en el corazón, por lo real de la historia, por lo razonable de las sensaciones, por saber que este complejo momento de la historia realmente sucedió. Una historia muy intensa, con frases que uno necesita releer para poder continuar con la lectura. Una trama atrayente, como la luz de la vela, pero con la que hay que tener cuidado, porque quema y hiere.

Los tres violines de Ruven Preuk, es, sin duda alguna, una de las mejores novelas que he leído este año. Una de esas historias a las que exigen una relectura. Una preciosa historia triste que obliga al lector a respirar hondo.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Alucinante estilo de la autora.
  • La capacidad de evocar muchos temas distintos más allá de la trama en sí.
Contras
  • Aplaca tanto que hay momentos en los que uno se siente desesperanzado.

Namaste.

Autor, Literatura, Salter

Todo lo que hay, James Salter

De un tiempo a esta parte he escuchado en múltiples ocasiones hablar de James Salter. De su calidad literaria como escritor que es y a la vez, de lo poco que se conoce. Así que lo apunté en la lista, le pregunté a Pedro sobre su opinión al respecto y como tampoco lo conocía compró este ejemplar que después me prestó.

todoloquehayEl libro se centra en la historia de Philip Bowman, un oficial que estuvo en las batallas navales de Okinawa, que pasó por Harvard y que con posterioridad consigue un trabajo en una editorial. Partiendo de esto, Salter narra la historia de la vida de Bowman, de lo que le va sucediendo a él y a las personas con las que se va topando, esto es, cada uno que forma parte del tejido de la vida de Bowman, presentes y pasados, personajes secundarios que se cruzan en su camino tiempo después: amistades, relaciones amorosas, situaciones en el trabajo… etc.

Narrado desde tercera persona y abundando en diversos aspectos cotidianos (como la temperatura, la decoración de las casas, detalles que uno se encuentra en el camino), Salter ofrece una estética muy cuidada, una narración organizada y bien estructurada para contar la vida de un tipo americano normal, que no destaca por ningún rasgo específico.

Sin embargo, por muchas cualidades racionales y de organización que presente el texto, lo que desde mi punto de vista le falta a este libro es alma. Ya conforme lo iba leyendo, llegados a la mitad de la novela, me daba cuenta de que cuenta la historia de una vida, de forma lineal, sin acontecimientos especialmente dramáticos o drásticos, como si se tratara de un diario en el que se carece de reflexión. La sensación con la que me he quedado es que es el típico libro que habré olvidado dentro de un año, porque no me ha trasmitido ninguna sensación, ni buena ni mala.

También me ha recordado a Davies, pero sin ese punto talentoso que tiene el canadiense para hablarnos de cualquier cosa, sin ese añadido de destino, de lo mágico…

En conclusión, la historia de una vida bien narrada pero con poca especie. Me ha llegado a aburrir por momentos, así que no os digo más.

Y vosotros, ¿habéis leído a Salter? ¿Me recomendáis otro libro? ¿Son todos así? Me quedo con la duda de conocer algo más sobre el resto de su obra, de saber qué le han visto otros lectores que yo no he encontrado en la novela.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Un autor inteligente que sabe organizar y estructurar la novela con un estilo depurado.
Contras
  • Realmente no hay acontecimientos que hagan variar el tono de la novela. No abunda la trama.
  • Puede resultar aburrido.

Namaste.

Asturias, Autor

El señor presidente, Miguel Ángel Asturias

En 2014 se celebran los 40 años de la muerte de Miguel Ángel Asturias, autor guatemalteco y Nobel de Literatura.

el-señor-presidentePrecisamente este autor figura como uno de los autores obligatorios a la hora de afrontar la literatura hispanoamericana. Junto con Gabo, Vargas Llosa o Rulfo, figura Asturias, y una de sus novelas más representativas es ésta.

Lo primero que sorprende cuando empezamos a leer es el exagerado lirismo que aparece en cada una de las descripciones y acciones que ocurren en el Portal del Señor, la zona a la que nos traslada Asturias. Un lugar en el que conviven  y se refugian los mendigos de la ciudad. Sin embargo y a pesar de su tranquilidad y aparente quietud, van a ver alterado su futuro de forma drástica.

Como muestra, un botón. Os dejo los dos primeros párrafos de la novela:

… ¡Alumbra, lumbre de alumbre, Luzbel de piedralumbre! Como zumbido de oídos persistía el rumor de las campanas a la oración maldoblestar de a luz en la sombra, de la sombra en la luz. ¡Alumbra, lumbre de alumbre, Luzbel de piedralumbre, sobre la podredumbre! ¡Alumbra, lumbre de alumbre, Luzbel de piedralumbre, sobre la podredumbre, Luzbel de piedralumbre! ¡Alumbra, alumbra, lumbre de alumbre… alumbre…, alumbra, lumbre de alumbre…, alumbra, alumbre!

Los pordioseros se arrastraban por las cocinas del mercado, perdidos en la sombra de la Catedral helada, de paso hacia la Plaza de Armas, a lo largo de calles tan anchas como mares, en la ciudad que se iba quedando atrás íngrima y sola.

Esto es solo el comienzo. Y es que tras 30 páginas de esta guisa, el autor tiene mucho más que ofrecernos, de ahí que la trama vaya por otros derroteros, en este caso, los verdaderos protagonistas de la historia, los que mueven los hilos en la dictadura de Estrada Cabrera. En este momento, el lirismo se relaja, y se ahonda en el dolor de unos y otros, de los buenos (la absolutamente terrorífica historia de Felina) o la de Cara de Ángel, víctima y verdugo.

Abusos, violencia y tortura son algunos de los ingredientes que nos podemos encontrar. Sicarios y conspiradores, pobres y ricos, víctimas de un sistema que les oprime. El autor no necesita más, así que en este caso abandona el lirismo para embaucarnos con una prosa llena de realismo. Los hechos hablan por sí solos.

Ahora bien, ¿realismo mágico? No a mi entender. Es cierto que existen pasajes oníricos, pero no son del tipo del universo de Macondo, sino de espejismos, de sueños irrealizables, del deseo de cambiar una realidad abyecta.

Justamente por eso me ha recordado más a Zola que a García Márquez. Un Zola latino, un Zola que habla de dolor, opresión, tortura y barbarie, de personajes condenados a la muerte, con un destino de progresivo dolor y soledad, marionetas de un dictador que rige sus vidas, de una organización gubernamental que apisona a cualquiera que se ponga por delante.

Uno de esos libros que aplacan, que deprimen, que te invitan a leer y que sin embargo, es tan duro que no quieres leer. Determinados pasajes quedarán en la pupila durante mucho tiempo.

Y sí, me he acordado de Los miserables. De Fantine. Porque la realidad de Felina es mucho más brutal, más cercana, más real. Uf.

En conclusión, una novela que recomiendo, pero que hay que leer con cuidado. Se corre el riesgo de cansarse del lirismo del autor, aunque bien es cierto que si hubiera sido todo como el inicio la novela se me habría hecho cuesta arriba. Una historia brutal para leer cuando se tenga la mente puesta al 100% en ella. Si estáis en esa situación, no dejéis de leerla porque os sorprenderá.

 FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  • El lirismo del estilo del autor. Una prosa única.

  • La evolución de los personajes. Los pasajes que se quedan en nuestra retina lectora.

Contras

  • El lirismo del estilo del autor.

  • Hay que leerlo pausadamente. Corremos el riesgo de cansarnos.

Namaste.

Autor, Literatura, Márai

La herencia de Eszter, Sandor Márai

De vez en cuando un libro se cruza en el camino de nuestro sendero literario, esto es, de los libros que tenemos pensado leer a continuación. Eso es precisamente lo que me ocurrió con esta novela que os traigo hoy. Fue mi madre la que la tomó prestada de la biblioteca, pero desde hace mucho tiempo quería leer algo de Márai, y decidí que ese sería el momento, animada por la escasa longitud de la novela.

La-herencia-de-EszterEszter es una solterona que viene en una casa junto con un pariente de más edad. De repente, el amor de su juventud, Lajos, regresa a su vida.

¿Y quién es ese tal Lajos? Pues un canalla, un impresentable que miente, roba y siempre se sale con la suya. Un embaucador que se beneficia del esfuerzo de los demás. Una sanguijuela sin escrúpulos. Un tipo que regresa veinte años después para terminar lo que empezó: conseguir lo único que le queda a Estzer. Su casa.

Llegados a este punto, podéis gruñir, podéis quejaros, podéis mascullar. En mi caso, apretar la mandíbula y susurrar No. No me digas que lo consigue… ¡No! ¡No puede ser! El final no os lo voy a contar, pero sí que os desvelaré que he odiado a Lajos desde el primer momento en el que se le menta, y que he querido sacudir a Eszter desde el principio.

El tiempo lo quema todo en nosotros, todas las mentiras. Lo que queda es la realidad.

Con un estilo muy depurado, Márai nos presenta personajes antagónicos unidos por un pasado común, pero además por un amor no consumado que les sigue uniendo décadas después. El autor consigue mezclar la elegancia con la realidad a través de los ojos de Estzer, la narradora y protagonista de la historia. Un personaje enamorado de Lajos durante todo este tiempo, a pesar de cada una de las maldades que ha recibido de él. Una mujer desencantada pero que le sigue la corriente, que se presta a seguir jugando a su juego.

Y eso es precisamente lo que no he podido aguantar. Sé que Márai nos plantea precisamente esa incongruencia, esa duda víctima-verdugo. Pero es que no puedo. No me pongo en la situación de Eszter, no puedo asumir que alguien se deje engañar por muchos sentimientos que tenga. No me gustan los personajes tan extremos porque me parecen irreales, entiendo que a uno le engañen, la primera vez, pero más de eso me parece mentira.

Sin embargo, lo que más me desagrada es esa sensación de apatía, de indiferencia, que surge de cada uno de los poros de la protagonista. Le da igual, asume su destino, deja todo en manos de una persona que busca su propio beneficio. Se deja llevar, olvidando que ella misma es responsable de su propia vida. La resignación es algo que no entiendo. Y como no lo entiendo me cabreo.

En la vida nada llega a tiempo […]. Sin embargo, un día nos damos cuenta de que todo ha ocurrido determinado por un orden perfecto […]

El amor, la resignación y el destino son tres de los temas que os podéis encontrar en esta novela. Todo con un estilo muy limpio, sencillo pero claro, elegante y racional y a la vez muy sentimental.

No lo he podido disfrutar por los protagonistas, no me convence el planteamiento. No puedo meterme en una historia que no me estoy creyendo, con personajes que parecen tan exagerados que no son reales… ¿no os ocurre a vosotros? Si no conecto con los personajes la historia jamás podrá encantarme. No pido que me encanten, que me caigan bien (no hay más que ver a Ignatus Reilly), pero han de resultar reales, humanos. ¡No absurdos y resignados!

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • El estilo del autor.
Contras
  • Lajos. Eszter. La inconsistencia de la resignación de ella.

Namaste.

Literatura

La apatía lectora y Olvidado Rey Gudú

Durante el pasado verano he sufrido de apatía lectora. Esa sensación de aburrimiento, de empezar a leer un libro y enseguida dejarlo, de preferir hacer cualquier otra cosa antes que leer. Ver el libro encima de la mesa y preferir poner la televisión. Que vayan pasando los días sin leer, y no porque no tuviera tiempo sino porque no tenía ganas. En otras ocasiones podría pensar que no me apetecía leer en abstracto. Probablemente eso habría pensado hace años. Pero cuando te conviertes en lector, cuando lees igual que comes, cuando cada día dedicas un tiempo a continuar con la lectura, no se piensa lo mismo. Hay otra causa: quieres leer pero no ESO.

¿Soy yo? ¿Será el verano?, llegamos a preguntarnos. No. Es el libro. Ese ladrillo. ¿Cómo se me ha pasado la fiebre lectora de golpe? ¿A mí? No. Es ese libro. Ese tocho infumable que no hay quien se lo lea. La solución es bien sencilla: dejarlo. Abandonarlo. Dejar de amargarse por no disfrutar con un libro independientemente del nombre del autor que aparezca en la portada. Y del título.

En mi caso el título era Olvidado Rey Gudú, de Ana María Matute. Un libro anotado en mi lista de 50 libros. El tipo de libro que buscando en Goodreads su valoración se divide en dos tipos de calificaciones: 5 estrellas o una. Los que lo consideran maravilloso e indispensable y los que lo ponen a caldo.

¿Cómo se justifica tanta diferencia? Buena pregunta.

De un lado, los que lo valoran con 5 estrellas destacan el estilo de la autora, la magnificencia de la obra y cito textualmente: “Olvidado Rey Gudú es como un cuento de niños muy largo (tiene casi 900 páginas), pero destinado a adultos».  Bueno, digamos que si leo esa frase antes de empezar a leerlo ni siquiera lo habría tomado prestado.

Por contrario, los que le otorgan la mínima puntuación destacan su lentitud, su pesadez, el aburrimiento de leer una novela de 900 páginas en la que apenas ocurre nada.

En mi opinión, Olvidado Rey Gudú es un ladrillo que incluye una historia simple, llana y cronológica, de un reinado, de padres e hijos en una tierra determinada. Una profusión de personajes que se presentan en proporción de adjetivos de 1 a 5. Plagada de un estilo barroco. Pero no barroco en el sentido del lirismo, de las metáforas, sino barroco en plan churrigueresco: ostentoso, exagerado, hortera. Imaginaos la historia de los Reyes Godos narrada con la mayor cantidad de adjetivos que podamos sacar de un diccionario. No es historia. No es poesía. Es competición, como si la autora pretendiera demostrar una inteligencia calculada, desprovista de sutileza y elegancia, de equilibro. Todo aquí es exagerado.

Es exagerado el número de páginas, el número de personajes, el número de adjetivos. Sin embargo, a pesar de todo lo expuesto, no me ha generado empatía, quizá porque no hay análisis, no se profundiza, simplemente se expone, como en los libros de texto. Hechos y obras. Y adjetivos, claro.

Tras 400 páginas mi apatía aumentaba y el libro me miraba con una preocupante sonrisa sardónica. Te he ganado, parecía que me decía. Soy un libro premiado y alabado y te rindes.

El día que cumplía el plazo para devolverlo a la biblioteca fue cuando me decidí. Lo voy a dejar. Lo voy a devolver y jamás lo volveré a coger, me dije, aliviada.

Abandonar el libro y perder la apatía fue todo uno. Volver a leer 100 páginas en un día, desear llegar a casa para continuar con la novela de turno, ya me entendéis.

Aquéllo que pensaba perdido, ese fervor lector, regresó de improviso y gracias a otro libro. Pero eso mejor os lo cuento en la siguiente entrada.

Namaste.

Autor, Leiber, Literatura

Presentación de “Los tres violines de Ruven Preuk” de Svenja Leiber.

Ayer, 23 de septiembre se presentó en Madrid la novela de la alemana Svenja Lieber, Los tres violines de Ruven Preuk.

La editorial Malpaso citó a varios blogueros para asistir a la presentación coincidiendo con la primera visita de la autora alemana a España. Unos pocos afortunados que acudimos al Hotel NH Zurbano.

Con puntualidad suiza, comenzó la presentación, a cargo de Malcolm Otero, Director Editorial de Malpaso, posteriormente tomó la palabra una tímida Svenja Leiber, que nos explicó someramente algo de la historia de Los tres violines de Ruven Preuk.

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Malcolm Otero y Svenja Leiber en la presentación

Una novela que tiene dos puntos principales: la historia alemana, de un lado, y el amor por las artes de otro. Lo primero, entroncado a través del devenir de la Alemania del siglo XX. Lo segundo, por la peculiaridad del personaje principal: es sinestésico. Vamos, que puede ver la música. Curioso, ¿verdad?

Todo ello plagado de referencias culturales: desde Virgilio hasta Munch, desde Bach hasta el paisaje del norte de Alemania. Y música, mucha música.

LosTresViolines_portadaSe agradece que tanto Otero como Leiber nos dieran las pinceladas generales, dejando los detalles para la posterior lectura. Creo yo que le quita algo de magia que en una presentación desgranen cada uno de los aspectos más significativos de la historia.

Lo cierto es que todos los presentes salimos con esa curiosidad de leer Los tres violines de Ruven Preuk, de conocer el tono irónico y a la vez triste al que se refirió Otero, de comprender algo más la historia de un sinestésico en un país convulso y, por supuesto de saber cuál de los tres violines era más antiguo.

Pero de momento tendremos que esperar. Porque en la propia presentación se coló un invitado inesperado: Vonnegut y su Que levante mi mano quien crea en la telequinesis, que acabó por error en la presentación en lugar del libro de Leiber.

Desde aquí gracias a la Editorial Malpaso y a Renzo, organizadores del evento, por invitarme. Y no me olvido de mencionar a Teresa, de Leyendo en el bus, con la que mantuve una breve conversación (cómo no) sobre libros.

Namaste.