Autor, Crace, Literatura

Cosecha, Jim Crace

Hay libros que son como un vergel, un paraíso donde el agua mana de forma abundante, donde los árboles esperan que recojamos sus frutos, donde el olor a primavera nos anima a tener un día plagado de buenos propósitos y grandes anécdotas.

Historias que prometen sonrisas, conversaciones con amigos, diversión, un día soleado con olor a flores frescas. Aunque después la historia se tuerza, como en Picnic en Hanging Rock, de la australiana Joan Lindsay.

cosechaHay otras novelas, otras historias, que desde el primer momento prometen ser un páramo donde sopla fuertemente el viento, donde nos huele a quemado desde el principio. Hay algo en el ambiente que nos hace desconfiar. Las de Steinbeck o las de Faulkner son claros ejemplos.

A pesar del título, la novela que os traigo hoy es un erial. Desde la primera línea sabemos que algo malo va a ocurrir. Tememos por los desconocidos que acaban de llegar a la comunidad agraria. Sospechamos que no va a suceder nada bueno. Sí, hay una cosecha, y qué cosecha.

Apenas se nos aportan los datos justos como para situar de forma concreta la historia tanto en el espacio como en el tiempo, pero Crace no necesita más. Tan sólo describir el tipo de actividades comunes que realizan los vecinos y algo sobre sus relaciones que no deja de ser la típica imagen que tenemos de cualquier comunidad agraria de hace un siglo (el viudo que echa de menos a su esposa, la rivalidad entre ellos, la esperanza por que el tiempo les sea favorable, la euforia al celebrar una fiesta…).

Tampoco necesita recurrir a saltos temporales ni a profusas descripciones del paisaje. Podríamos llegar a pensar que la prosa del británico es tan austera como sus personajes, los hombres y mujeres de otra época acostumbrados a trabajar de sol a sol sin pararse a realizar florituras en su vestimenta o en su peinado. No hay tiempo que perder. La rutina manda.

Así, la situación se mantiene prácticamente igual generación tras generación. La conciencia de saber que la vida del nieto no difiere demasiado de la del abuelo. Se desdibujan las líneas de la personalidad, la comunidad es lo importante. La repetición invariable de las estaciones para obtener el éxito conjunto: una próspera cosecha.

Hasta que unas columnas de humo prometen romper su mundo en dos.

Hay algo en esas líneas y esos trazos, en esos azules y verdes aparentemente fortuitos, que a pesar de su viveza los hace parecer desolados.

Página 146

Desde ese momento, aquella intuición que se mantenía agazapada desde la primera línea, crece y crece hasta convertirse en un monstruo de dos cabezas que promete destruir el mundo que conocen a través de la maniobra más peligrosa que puede existir para la rutina: el cambio.

Los problemas se amontonan y la comunidad se desquebraja. Su seguridad desaparece para dar lugar a la incertidumbre, la desconfianza, la incomprensión.

Una de esas novelas que se agarran al estómago, con un estilo incisivo, directo a lo que se quiere comunicar, sin apenas diálogos y con escasas descripciones. Ese es Jim Crace y no necesita más para meter al lector de lleno en la historia de Cosecha.

FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  • La dualidad poca información-fuerza del estilo.
  • Impecable edición de Hoja de Lata.

Contras

  • La sensación de nudo en el estómago.

Namaste.

¿Y ellos qué opinan?, Literatura

Y ellos, ¿qué opinan? (XXVII): Jon Bilbao

jon_bilbaoJon Bilbao (Asturias, 1972): titulado como Ingeniero de Minas, su primera obra literaria fue en el ámbito del relato, para después saltar a la novela con El hermano de las moscas (2008, Ed. Salto de Página). Desde 2005 ha obtenido numerosos premios que han situado a Bilbao como uno de los nuevos nombres de la literatura española. Su último libro de relatos es Estrómboli (2016, Impedimenta).

1.- ¿Cuál es el último libro que has leído?

Cutter y Bone, de Newton Thornbur. Una historia sobre la sociedad norteamericana tras la guerra de Vietnam de esas que atrapan.

Publicada por Sajalín, Cutter y Bone jamás se había publicado en castellano a pesar de estar escrita en 1976 y haber recibido grandes elogios. Una novela que con opiniones muy entusiastas pero que no me he animado a anotar en mi agenda. El momento va a ser ahora.

2.- Un libro que nos recomiendas.

Manual para señoras de limpieza, Lucia Berlin. A pesar de la espantosa portada y el título que echa para atrás, un libro muy recomendable.

El libro de Berlin ha aparecido por todos los sitios, páginas, revistas, programas y comentarios, y todo el mundo decía específicamente eso: léelo aunque la portada sea fea, aunque el título sea horroroso, léelo. Pues bien, por fin lo he leído. Me hice con él en la Feria del Libro tras el comentario de Bilbao y tengo muchas ganas de escribir la reseña. Pronto estará disponible.

3.- Un autor por el que sientas fijación.

Ramiro Pinilla. Un autor que ganó el Premio Nadal en 1962.

De Pinilla lo único que me suena es Verdes valles, colinas rojas. Falleció en 2014, publicaba con Tusquets y obtuvo el Premio Nadal por la novela Las ciegas hormigas. Fue también finalista del Premio Planeta. Más información aquí.

Y vosotros, ¿coincidís con Jon Bilbao? ¿Habéis leído Cutter y Bone? ¿Os repele la portada del libro de Lucia Berlin? ¿Qué me recomendáis de Ramiro Pinilla?

Sigamos leyendo que las propuestas se nos amontonan.

Namaste.

IMM, Literatura

IMM (45)

He prometido mantenerme lejos de una librería y la verdad es que voy cumpliendo mi promesa… aunque de vez en cuando me paso a comprar algo, como estas nuevas adquisiciones que se incorporan en otoño a la estantería:

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  • Tú no eres como las otras madres, Angelika Schrobsdorff. Errata naturae publica este libro del que durante mucho no hacía más que leer en páginas, redes sociales y artículos, así que decidí llevármelo más por curiosidad que por otra cosa. La historia promete ser buena, aunque después nos las veamos y deseemos para pronunciar el apellido de la autora.
  • La España vacía, Sergio del Molino. Un ensayo sobre demografía del que todo el mundo estaba hablando. Aunque el tema pueda resultar poco atrayente, me gusta lo que se ha dicho de este libro y también el punto de curiosidad que tiene para cualquier castellano que viva en la Meseta.
  • Los detectives salvajes, Roberto Bolaño. Sí, este libro ya lo he leído. Sin embargo, lo se trataba de un ejemplar de la biblioteca, y al enterarme de que Alfaguara va publicar toda la obra del chileno y al pensar que mi pobre ejemplar de 2666 de Anagrama se iba a quedar sin compañero, pues decidí que no podía permitirlo y me lancé a comprarlo, en este caso en la versión Compactos. Para mí Bolaño es Anagrama y así se va a quedar.

En el apartado digital, me he hecho con:

  • Instrumental, James Rhodes. Música, autobiografía y maltratos. Una combinación extraña de la que todo el mundo está hablando. A mí me ha podido la curiosidad, y ya lo estoy leyendo. Si no conocéis a Rhodes, podéis echarle un vistazo a la entrevista de Página 2.

 

Esto es todo por el momento. ¿Habéis leído alguno de los libros que os traigo? ¿Por cuál empiezo?

Namaste.

Autor, Literatura, Vargas Llosa

La fiesta del Chivo, Mario Vargas Llosa

Cuando un lector se acerca al obra de Vargas Llosa, éste título que os traigo hoy es uno de los que destaca. Junto con Conversación en la Catedral (1969), La fiesta del Chivo (2000) es una de las novelas más conocidas del autor. La que (para muchos) es su última gran novela.

la-fiesta-del-chivoSi tuviera que hablar del argumento de la novela en una frase sería: Hay que matar a Trujillo. Porque precisamente de ésto trata el libro: de los planes de los conspiradores del atentado al dictador dominicano, sus vidas y motivaciones, sus pasos hasta llegar donde están.

Como nos tiene acostumbrados el autor, el hilo de la trama se entremezcla con otras situaciones distintas, utilizando saltos temporales como unión para acudir a otros personajes para contarnos parte de su historia. Aquí tiene protagonismo Urania Cabral, hija de un ministro del régimen de Trujillo, que recuerda su infancia en Santo Domingo antes de su marcha a Estados Unidos. Lo hace regresando a su país más de veinte años después y visitando a su familia, como contrapunto de aquéllos que se han quedado.

Vargas Llosa utiliza una situación real y unos nombres que existieron para novelar la historia de la emboscada al Benefactor. Página tras página, conoceremos los motivos por los que gente tan dispar decide asesinar al tirano.

A convencerse de que, mientras viviera, él y muchísimos dominicanos estarían condenados a esa horrible desazón y desagrado de sí mismos, a mentirse a cada instante y engañar a todos, a ser dos en uno, una mentira pública y una verdad privada prohibida de expresarse.

Página 226

La forma de entretejer las situaciones, la visión de cada uno de ellos: la religión y la moral, la venganza, el amor propio o el odio consiguen dar profundidad a los personajes y a la vez urdir una tela en la que todos los hilos se unen entre sí, en donde las afrentas son en ocasiones compartidas, en donde la familia lo es todo.

Por el tema y el lugar donde se sitúa la historia, me ha recordado en muchas ocasiones a Breve historia de siete asesinatos: el Caribe, un asesinato, la tensión de los conspiradores… si bien es cierto que la novela de James es mucho más de la calle, he podido observar similitudes entre ambas.

Crudo y duro en muchas ocasiones, La fiesta del Chivo es una de esas historias muy interesantes que consiguen mantener el interés del lector en cada capítulo y que a la vez nos arrastran con un estilo y un carácter lleno de fuerza, donde acompañamos a los personajes en su (lo sabemos desde el principio) triste destino, y donde no podemos hacer otra cosa más que apretar su mano y seguir leyendo.

FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  • La fuerza de cada página.
  • El equilibro entre las historias de los personajes.

Contras

Namaste.

Dicker, Literatura

La verdad sobre el caso Harry Quebert, Joël Dicker

Muchos de los que me conocéis seguramente estéis arqueando una ceja al ver en este blog el título de esta novela, y sé que muchos otros lo hicisteis el día que visteis que lo estaba leyendo, cuando lo publiqué en Instagram.

Quizá cada vez son menos comunes los best-sellers por estos lares, pero de vez en cuando me gusta asomar mi nariz a esos títulos siempre situados en la lista de máximas ventas (generalmente cuando ya se ha pasado la moda) y ver si a mí también me convencerían.

La verdad sobre el caso Harry Quebert es la primera novela de un suizo de esos que me dan mucho asco, esto es: un chaval más joven que yo que publica una novela y se forra con ella. Eso da un poquito de envidia y muchas ganas de venir aquí a contar que ese libro es la releche. Lo siento, pero no va a pasar.

la-verdad-sobre-el-caso-harry-quebertComo buena novela de suspense que se precie, desde el primer momento sabemos que ha habido una desaparición, en este caso la de una joven quinceañera en un pueblo apartado de Estados Unidos. El misterio queda en suspenso 30 años, momento en el que se encuentra el cadáver y se retoma la búsqueda del asesino de la muchacha.

Este corte temporal permite a Dicker situar la historia en tres momentos distintos: en 1975, momento de desaparición de la chica y en 2008, cuando se encuentra el cadáver. Aprovecha además para incluir una tercera situación: las conversaciones entre escritores sobre el proceso de escritura, que suelen ser capítulos muy cortos (apenas uno o dos párrafos) y dan preludio al resto de las dos acciones.

Y es que la muchacha mantenía una relación sentimental con Harry Quebert, afamado escritor y a la postre el que da los consejos a su amigo, otro escritor que quiere sacar a la luz la verdad ayudando así a Quebert a salir del atolladero. Efectivamente: su amigo no es el depravado que vende la policía y los periódicos, y por supuesto no ha matado a Nola Kellergan porque ellos vivían una verdadera historia de amor.

A mí es que este tipos de amores prohibidos me aburren soberanamente y ya si incluyen conversaciones como ésta…

– Callémonos y estrécheme en sus brazos… Me parece tan inteligente, tan apuesto, tan elegante.

– No puedo, Nola….

– ¿Por qué? Si de verdad le gusto, ¡no me rechace!

– Me encantas. Pero eres una niña.

– ¡No soy una niña!

– Nola… Lo nuestro es imposible.

– ¿Por qué es tan malo conmigo? ¡Ya no puedo ni hablarle!

– Nola, yo…

– Déjeme. Déjeme y cállese. Cállese o le diré a todos que es un pervertido. ¡Váyase con su novia! Fue ella la que me dijo que estaban juntos. ¡Lo sé todo! ¡Lo sé todo y le odio, Harry! ¡Váyase! ¡Váyase!

Página 232

Pues efectivamente, entiendo que alguien metiera a la insufrible niñata en el maletero de su coche y la hiciera desaparecer.

Lo peor de este tipo de diálogos no son las frases arquetípicas y sin sentido, sino la repetición: quizá la primera vez podemos pasarlo desapercibido, pero a la octava estamos mirando cómo comprar un arma de fuego en este país. Y a la decimosexta nuestro vecino ha llamado a la policía alterado por nuestros gritos de MUERTE Y DESTRUCCIÓN.

Claro, si pensamos que La verdad sobre el caso Harry Quebert es un tochazo de setecientas páginas tiene que abundar el relleno, pero por si fuera poco al leer un diálogo de ese calibre, hay que ofrecer poca información y repetirla cuanto se pueda. Para esto lo mejor es el corta y pega, que tenemos lectores GILIPOLLAS que no se han quedado con la copla.

Tras conversaciones con testigos y tratar de seguir la pista sobre lo que ocurrió en el verano del 75 (algo muy de Pretty Little Liars, en ese verano ha pasado más cosas que en Madrid la última década), Marcus Goldman consigue convertirse en un personaje que hemos visto repetido en multitud de ocasiones en series, libros malos y sobre todo películas de los sábados de Antena 3, lo cual incluye el muy original momento en el que va a ver a un testigo y le dice al sirviente que tiene que ir al baño y se escaquea del baño para echar un vistazo. ¡No puede ser! ¡Qué original! ¡Esto va a marcar un antes y un después en la literatura! ¡Ya verás cuando se entere Dan Brown!

Por supuesto, la investigación se ve aderezada de amenazas y anónimos, intentos de incendio y mucha hostilidad (¡quién lo iba a decir!). Venga, ¿que le queman el coche? ¡Confeti!

La sensación creciente que tengo cuando leo este tipo de libros es la de la producción en cadena, el darse cuenta de que se trata siempre la misma historia, que no brilla por ningún lado, con personajes intercambiables y con una trama similar que promete thriller y tensión y sólo da tedio y un poco de pena. La misma que me dan los calificativos que le han prodigado por aquí y allá los críticos literarios de medio mundo diciendo cosas como ésta:

La sorpresa de la rentrée, el libro que no podemos soltar después de horas de lectura cautivante…. Recuerda a Philip Roth. Jonathan Franzen o Woody Allen.

Marie-Françoise Leclère, Le Point.

Vamos a ver, señora Leclère, ¿qué le ha hecho Philip Roth para aseverar algo así?

Historias sin alma, personajes que no vas a recordar, situaciones que has visto con pocas variantes unas dos o tres mil veces en cualquier sitio, una de esas novelas que dice poco a pesar de tener escritas muchas palabras en ellas.

Probablemente lo mejor sean los inicios de capítulos, donde Goldman y su mentor reflexionan sobre el proceso de escritura y donde dejan momentos como este:

En esta sociedad, Marcus, los hombres a los que más admiramos son los que ponen en pie rascacielos, puentes e imperios. Pero en realidad, los más nombres y admirables son aquéllos capaces de poner en pie el amor. Porque es la mayor y más difícil de las empresas.

Página 281

La verdad es que si lo llego a saber podría haber empezado un juego alcohólico mientras lo leía, habría sido más entretenido, fijo.

– ¿Quiere que le lleve, sargento?

– Ni hablar.

– Conduce usted muy despacio.

– Conduzco con prudencia.

– Este coche es una basura, sargento.

– Es un vehículo de la policía estatal. Un poco de respeto, por favor.

– Entonces es una basura estatal. ¿Y si ponemos algo de música?

Página 475

¡CHUPITO!

Y con esto he escupido toda la bilis que me ha hecho generar el dichoso libro en sus 700 páginas. ¡Qué descanso! Ya sabéis, lectores: la bilis, como la basura, mejor fuera.

FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  • Las reflexiones sobre la escritura que dan comienzo a los capítulos.

Contras

  • Situaciones absurdas e increíbles.

  • La inclusión de diálogos de este calibre debería de ser un atenuante para la aplicación del artículo 138 del Código Penal.

Namaste.

Autor, Böll, Literatura

El honor perdido de Katharina Blum, Heinrich Böll

Vuelta a la normalidad. Ya estamos en octubre, el calor por fin da un respiro y la rutina vuelve a hacer presencia.

el-honor-perdido-de-katharina-blumEl honor perdido de Katharina Blum es una novela que compré en la Feria del Libro del año pasado y que me empecé a leer recientemente tras empezar un libro tocho de narices. Animada por la opinión unánime de la calidad de la historia y auspiciada por su escasa longitud, este libro era el perfecto para leer en un par de tardes.

Heinrich Böll es uno de los grandes escritores alemanes, representante de la literatura de posguerra y galardonado con el Premio Nobel de Literatura en 1972.

La protagonista de la acción es, como ya adelanta el título, Katharina Blum, una cándida joven que asiste a una fiesta. A raíz de este planteamiento, que podría parecer en un primer momento inocuo, surge una trama invisible que se teje con palabras, las de los medios de comunicación y las de la rumorología, para acabar modificando el destino de la mujer.

El autor plantea la novela como una investigación donde lo periodístico y lo policial se dan la mano para tratar de llegar al fondo del asunto en el que nuestra protagonista es mero sujeto pasivo. El qué dirán, las acciones consideradas por la sociedad como éticamente reprochables y los medios de comunicación amarillistas consiguen vilipendiar a una mujer que simplemente ha cometido el deleznable acto de conocer a un tipo que ha cometido varios delitos. La fina línea del secreto se ve traspasada y el ojo del huracán se sitúa en ella, acusada por ser cómplice del delincuente pero también por poner en duda sus relaciones amorosas con hombres y su supuesto turbio pasado.

El honor perdido de Katharina Blum es uno de esos libros en los que nada sobra: cada palabra es necesaria para narrar esta historia, pero al mismo tiempo, donde nada falta, a pesar de no detenerse demasiado en descripciones o en explicar determinadas acciones. Sin embargo, todo está pensado y calculado: por un lado el que sea breve da más dinamismo a la novela, por otro la ausencia de información nos hacen meternos de lleno en la historia que se cuenta. El aparente caos inicial que puede suponer empezar desde la primera línea comentando fuentes e informes, sin ponernos en antecedentes, es el toque de atención que nos da el autor para que estemos atentos.

Se ruega abstenerse de examinar, en busca de fuentes, los informes confidenciales que contiene este capítulo. Se trata de una simple perforación en el dique de un charco secundario, cuyo muro de contención, construido por un aficionado, permite la salida y el flujo antes de que se derrumbe el débil muro en cuestión, y se aflojen todas las tensiones.

Página 63

Y es que el buen hacer de Böll se demuestra en cada línea, controlando las palabras y el ritmo de la acción a su conveniencia. Además de permitirse el lujo, por qué no, de sacar un humor socarrón cuando le viene en gana:

Como vivimos en un país libre y podemos hablar abiertamente por teléfono, ¿qué conversaciones habrá de escuchar el funcionario, posiblemente casto y austero, en la cinta magnetofónica? ¿Qué dice a esto el sindicato de servicios públicos, transporte y circulación? Nos preocupamos de los industriales, los anarquistas y los directores, atracadores y empleados de banco, pero ¿quién se preocupa de nuestro “ejército nacional de las cintas magnetofónicas”? ¿Dónde está el comentario de las Iglesias? Y a la conferencia episcopal de Fulda y al comité central de los católicos alemanes, ¿no se les ocurre nada? ¿Por qué se calla el Papa? ¿Nadie imagina lo que deben escuchar oídos inocentes, desde el flan de caramelo hasta las más crudas groserías? Se convoca a la juventud para la carrera de funcionario. Y ¿a dónde conduce ésta? A manos de unos pervertidos que hablan por teléfono. En este ámbito podría colaborar las Iglesias y los sindicatos. Por lo menos se podría elaborar un programa de formación de espías telefónicos, consistente en unas cintas con clases de historia. Eso no cuesta mucho.

Páginas 106-107

En definitiva, esta novela es el claro ejemplo de que la novela llega a muy distintos niveles y que no todos los libros serios han de ser tochos, aburridos y lentos. Se puede salir de la zona de confort de libros súper ventas con un libro como éste. Para mí, Böll es un todo un descubrimiento. Será el primero pero no el último que lea de él, eso seguro.

FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  • La atmósfera y el ritmo de la acción que crea el autor.

Contras

  • Algunos nombres alemanes pueden resultar inicialmente, demasiado parecidos.

Namaste.

¿Y ellos qué opinan?, Literatura

Y ellos, ¿qué opinan? (XXVI): Jesús Carrasco

fotonoticia_20160304174110_800Jesús Carrasco (Badajoz, 1972): Licenciado en Educación Física, Carrasco es una rara avis literaria. Su primera novela, Intemperie, fue publicada en 2013 y supuso un rotundo éxito llegándose a vender los derechos de su publicación fuera de España incluso antes de publicarse en su país natal. Además, cosechó un extenso catálogo de premios y un elevado número de ejemplares vendidos. La tierra que pisamos (2016) es su segunda novela.

1.- ¿Cuál es el último libro que has leído?

Estrómboli, Jon Bilbao.

BINGO. Si tuviera que mencionar un libro que llevaba haciéndome ojitos desde su publicación sería justo éste. Por su preciosa portada, por cada uno de los elogios y críticas entusiastas que se ha llevado por el camino. Precisamente, como le comenté a Carrasco en cuanto lo citó, lo tenía en mi lista para llevármelo en la Feria del Libro.

2.- Un libro que nos recomiendas.

Rabos de lagartija, de Juan Marsé.

Últimamente no paro de encontrarme a Marsé por muchos sitios, o quizá es que me atención se centra más cuando veo que a mi alrededor hay lectores leyendo sus novelas… el caso es que nunca he leído al autor… ¡a la lista de pendientes!

3.- Un autor por el que sientas fijación.

J. M. Coetzee.

Premio Nobel de Literatura en 2003, el sudafricano es uno de los grandes de la literatura contemporánea. Sólo he leído Desgracia pero con ella queda claro el tipo de autor que es Coetzee, de esos que te agarran el estómago y lo estrujan. Me toca seguir conociendo su obra…

 

Y vosotros, ¿coincidís con Jesús Carrasco? ¿Habéis leído Estrómboli? ¿Conocéis a Juan Marsé? ¿Por dónde empiezo a leer? ¿Qué os parece Coetzee? ¿Os tiró de las vísceras igual que hizo conmigo?

Buen fin de semana.

Namaste.

Autor, Lampedusa, Literatura

El Gatopardo, Lampedusa

Corría 2011 cuando compré este ejemplar que hoy (por fin) he leído. Releo mi comentario de aquélla ocasión y me sorprendo al comprobar que un señor en la librería me dijo que lo comprara. Parece ser que fue eso lo que decantó mi compra. No suena demasiado a mí, la verdad, pero tendré que creérmelo porque no me acuerdo de aquella anécdota.

El-gatopardoLo que sí recuerdo, entre otras cosas porque lo tengo delante, es de la edición de Edhasa que me llevé a casa, que hace juego con mi libro de cuentos de Edgar Allan Poe. Hay que ser un poco presumido y saber que los libros sí decoran. ¡Si no de qué ibamos a ponerlos con el canto para afuera, leche!

El Gatopardo llevaba más o menos cinco años lanzándome miradas asesinas. Es uno de esos libros que llevo tiempo queriendo leer, un clásico que siempre aparece en la lista de los libros que uno ha de leer, que además no es demasiado largo como para posponer su lectura.

Este verano me puse manos a la obra. Lampedusa narra la vida del príncipe de Salina, el Gatopardo, en la época del desembarco de Garibaldi en Marsala. Un tipo con una personalidad muy fuerte que da como para montarle un libro del tipo El hombre sin atributos, de Musil,  de esos de 3000 páginas.

La novela se podría encuadrar como novela histórica, teniendo en cuenta que el autor la terminó de escribir en 1956. Sin diálogos, con una ambientación genial y unos personajes muy bien formados, Lampedusa crea un mundo precioso en el que todo es tan maravilloso que acabamos viendo demasiada purpurina y un olor a nuevo que tira para atrás.

Desde la primera línea se notan ambas cosas: que el autor controla perfectamente las palabras y el arte de colocar cada cosa en su lugar, pero también un recuerdo a algo que ya conocemos. Necesité dos páginas más para decir en voz alta la palabra que me vino a la mente: Stendhal.

A partir de ahí el decorado comienza a hacer aguas, porque comparas y el pobre Lampedusa sale perdiendo. La sensación de que leer al tiempo La cartuja de Parma no le hacía justicia a El Gatopardo, la conciencia de que si no estuviera leyéndolos a ambos a la vez me gustaría más la novela de Lampedusa… pero las cosas son así y Fabrizio está en mis lecturas diarias, así que mi hundimiento en el fango comenzó cuanto más leía a ambos.

Y así, me fui dando cuenta de que a pesar de que Lampedusa hace todo bien: narrar, describir, crear, jugar con la acción, formar personalidades… la novela quedaba desmerecida por su falta de alma, por la sensación perenne de tratarse de un decorado, de una situación falsa a la que le vemos la etiqueta y al apuntador desde la primera fila. Es injusto que comparemos, pero nadie ha dicho que la vida ha de ser justa. Comparar con Stendhal, un autor que transmite emoción, que nos hace levantarnos del sofá, agarrarnos a las páginas y gritar, no es plato de buen gusto para nadie, y más y resulta que comparas y Lampedusa sale perdiendo con su fórmula científica que parece una buena imitación pero que no llega a levantarnos ningún tipo de pasión.

Como decía Kafka, Un libro debe ser el hacha que rompa el mar helado dentro de nosotros. En mi caso, El Gatopardo no ha sido ese tipo de libro. Quién sabe si vosotros opinaréis lo mismo que el señor de la librería. Tendréis que comprobarlo para saberlo.

FICHA:

Te gustará si te gustó

  • Los miserables, Víctor Hugo.

Pros

  • La ambientación histórica de la época.

  • El estilo casi científico del autor.

Contras

  • Sensación de repetir algo que hemos leído con más garra y alma.

Namaste.

Autor, Literatura, Stegner

En lugar seguro, Wallace Stegner

Mi propósito de leer sólo lo que tengo en casa se va materializando poco a poco por medio de no pisar una biblioteca y tratar de evitar las librerías. Así que habida cuenta de que he comenzado libros largos y densos con los que avanzo poco a poco, en un momento determinado decidí empezar con una novela más corta, un ejemplar de esos que llevan mucho tiempo en el estante. Concretamente desde 2012 cuando os hablé de él aquí.

En-lugar-seguroStegner es uno de esos autores que la mayoría pone por las nubes. No sé quién fue la primera persona que me habló de él, pero en mi agenda figura el nombre de Isi así que le voy a dar ese crédito (aunque bien es cierto que con Ángulo de reposo). Hace poco me enteré que precisamente con ese título ganó el Premio Pulitzer, cualquier cosa, vamos.

En lugar seguro nos presenta la amistad de dos parejas durante la época de la Gran Depresión. Desde la primera página nos materializamos en el momento de su reencuentro, cuando ya se encuentran en el ocaso de sus vidas y reflexionan sobre su amistad. Así, Stegner nos presenta a los personajes en el presente para después ir añadiendo saltos temporales con los que conoceremos los momentos determinantes de su relación.

El lector se presenta como un invitado que desconoce quién es quién, alguien que se sienta en la mesa y no se entera bien de cada una de las referencias que surgen en las conversaciones, pero que poco a poco podrá ir rellenando los huecos a medida que avanzamos en su lectura.

Sabemos desde el primer capítulo que el tiempo ha pasado y la relación tal y como la conocían está próxima a su fin. Es interesante destacar el papel del narrador, uno de los cuatro protagonistas, que se desdobla en narrador omnisciente para contarnos anécdotas en las que no se encontraba presente, además de rememorar sus encuentros y su vida comunes, la de dos parejas: una del Este y de clase alta, otra del Oeste y de clase media, sus problemas y sus intereses. Las dudas respecto a la profesión y al dinero, a la proyección laboral, la enfermedad, el amor y los hijos, el paso del tiempo y la transformación de su amistad que iniciaron de jóvenes. Muchos son los temas que surgen en la vida de los cuatro personajes principales: los anhelos frustrados, el paso del tiempo, la influencia de la pareja sobre las decisiones vitales de la persona, las dudas y las incertidumbres…

Decía por Instagram que se distingue un autor mediocre de uno bueno en la cantidad de cosas subrayables, y justo éste es el caso de Stegner: el poder de mantener un párrafo destacable detrás de otro, hasta plagar un par de páginas. Os dejo un fragmento:

El paraíso. Con su serpiente, por supuesto. Ningún paraíso es tal sin su serpiente. No era una serpiente grande, nada muy alarmante. Pero la descubrimos, nos dimos cuenta de que había estado allí todo el tiempo, de que cuando habíamos pensado sólo en el viento en la hierba, o el roce de una hoja seca, lo que sonaba era esa cosa deslizándose discretamente fuera de nuestra vista. E incluso, cuando comprendimos lo que era, tampoco nos pareció peligrosa. Sólo hizo que mirásemos bien antes de sentarnos.

Las vidas humanas raramente se conforman a las convenciones de la ficción. Chéjov dice que cuando sentimos mayores tentaciones de mentir es en los inicios y en los finales de las historias. Sé lo que quiere decir, y estoy de acuerdo. Pero hay veces que también nos sentimos tentados a mentir en otras partes. Y es probable que yo me sienta tentado justamente aquí. Es un punto crucial para sembrar pistas y colocar indicios, el momento crucial para ocultar detrás del piano o en la librería las revelaciones que más adelante descubriré triunfalmente para regocijada satisfacción del lector. Si es drama lo que busco.

El drama requiere una inversión de las expectativas, pero de manera tal que la primera sorpresa vaya seguida de un inmediato reconocimiento de la inevitabilidad. Y la inevitabilidad exige prender con gran atención los alfileres.

Páginas 192-193.

Stegner es uno de esos autores con los que te tienes que quitar el sombrero. El modo de hilar las tramas, cómo va añadiendo temas y como a partir de una historia relativamente sencilla de amistad consigue describir toda la historia de una vida compleja, cercana, como si fuera la que nos narra nuestro vecino de arriba.

Me fascina pensar que esto que parece fácil, que todos hemos vivido: el paso del tiempo, la amistad, los recuerdos… si es tan fácil ¿por qué no todo el mundo lo hace tan bien como él? Precisamente por eso: porque no es tan fácil como puede parecer. A fin de cuentas, nos pueden engañar si nos narran algo sobre ciencia-ficción, utopías o mundos fantasiosos. Siempre podrá ser una licencia del autor, una creación ex profeso de un aspecto de sus seres imaginados. Pero en esto no. Si nos hablan del amor de la familia enseguida vemos el cartón piedra porque eso lo hemos vivido. Y no es fácil narrarlo sin caer en la cursilería o en la fría ciencia de la descripción.

Así que me río yo de los que creen que hacer lo que hace Stegner es sencillo.

FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  •  Casi todo es subrayable.
  • El modo de contar los temas y de hilarlos entre sí.

Contras

  • El inicio, hasta que conocemos cada personaje, puede despistar un poco.

Namaste.

Autor, Literatura, Mankell

Asesinos sin rostro, Henning Mankell

De vez en cuando me da por saltarme mi lista de pendientes o de libros que voy a leer a continuación, los cuales están situados en una estantería en concreto, y decido comenzar a leer un libro que no tenía en mente. Esta situación suele estar motivada por alguna conversación, el otorgamiento de un premio o la noticia de un autor en concreto.

Hacia-rutas-salvajesJusto eso me ocurrió con esta novela. Desde El chino no había vuelto a leer a Mankell, pero de repente la necesidad de comenzar con la saga de Wallander me hizo seleccionarlo en mi Kindle para acometer su lectura. Mi idea era comenzar la saga auspiciada por muchos buenos comentarios, como los de Atram y Molinos.

Asesinos sin rostro es, por tanto, el primer libro de la saga del famoso inspector, donde se nos presenta a Wallander, que trata de resolver el asesinato de una pareja de ancianos con una única pista, la palabra que pronuncia la esposa antes de fallecer: extranjero.

Publicada en 1991, muchas de las cosas que nos presenta nos parecen a día de hoy obsoletas (el uso de la tecnología, que explique demasiado un sistema informática), mientras que otros son poderosamente actuales, como la crisis de refugiados de la Suecia de época. La mezcla es extraña y chocante.

Desde el punto de partida del asesinato, Wallander, el irredento inspector errático y maltratado por la vida, trata de unir las piezas para seguir la pista de un asesinato aparentemente irresoluble.

Como suele ocurrir en este tipo de novelas, las cosas se lían hasta límites insospechados a través de los bajos fondos de Suecia, con un inspector que a duras penas sigue los pasos de los criminales.

A pesar de que está bien escrita, ha sido una de esas lecturas que me han dejado fría, en el sentido de que no me transmitía ninguna sensación lo suficientemente fuerte como para odiarlo o amarlo, como para querer conocer el final o como para querer tirarlo por la ventana. Ya lo he dicho en varias ocasiones: mejor odiarlo que resultar indiferente, porque se convertirá en uno de esos libros que no recordaré en un par de años. He llegado a dudar si ya no estoy en sintonía con la novela negra, pero claro, luego pienso en Jim Thompson y se me pasa.

FICHA:

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Pros

  •  La creación de los personajes y los diálogos que tienen entre ellos.

Contras

  • Su lectura me ha resultado indiferente.

  • Me he dado cuenta de que asumo perfectamente las limitaciones de los siglos pasados, pero cuando en una novela ambientada en los 90 comentan demasiado los temas tecnológicos me aburro soberanamente. No puedo evitarlo. Quizá sea porque ya lo he vivido y sigo teniendo pesadillas con el sonido del router.

Namaste.