¿Y ellos qué opinan?, Literatura

Y ellos, ¿qué opinan? (XXVIII): Cory MacLauchlin

corymclauchlinheadshotCory MacLauchlin (Virginia, Estados Unidos). Graduado en inglés, imparte clases de Literatura Americana y escritura. Tras el huracán Katrina se dedicó a recuperar documentación con la que terminaría publicando Una mariposa en la máquina de escribir, biografía de John Kennedy Toole de la que también saldría un documental: The Omega Point.

1.- ¿Cuál es el último libro que has leído?

Don Quijote de la Mancha, Miguel de Cervantes.

Touché. El Quijote lleva meses en mi mesilla, mirándome con recelo, viendo pasar las estaciones y el resto de libros que sí voy leyendo. Lo (poco) que llevo me ha gustado, más de lo que esperaba, la verdad. Pero de momento, no sé por qué, no me anima demasiado a sentarme y seguir leyendo. Veremos qué va pasando.

2.- Un libro que nos recomiendas.

La tierra baldía, T. S. Eliot.

Uno de los poetas más importantes en lengua inglesa y su obra más famosa: autor de referencia pero al que nunca me he acercado. Si en el ámbito de la narrativa tengo lagunas, imaginaos en el de la poesía.

3.- Un autor por el que sientas fijación.

John Kennedy Toole.

Totalmente comprensible. Es un autor de los que atrae, y cuanto más sepas de él, todavía más. Eso me ocurrió a mí desde que conocí las circunstancias de su muerte y no ha hecho más que crecer. El que quiera saber más que me pegue un silbido.

Y vosotros, ¿habéis leído el Quijote? ¿Recomendáis La tierra baldía? Si no habéis leído La conjura de los necios, ya estáis tardando. ¡Larga vida a Ignatius!

Namaste.

Autor, Carrasco, Literatura

La tierra que pisamos, Jesús Carrasco

Cuando Carrasco publicó Intemperie revolucionó el panorama literario colándose en la privilegiada lista de autores que además de ser encumbrados por la crítica, también es respaldado por los premios y las ventas.

la-tierra-que-pisamosProbablemente yo sea de las pocas que no leyó Intemperie en su momento, pero que quería probar con el autor y por eso decidí acercarme a esta novela. No tenía muy claro qué me iba a encontrar ni cómo iba a ser el estilo del autor, pero como enseguida llegas a un párrafo como éste te queda claro en poco tiempo:

Con los puños llenos de tela y los ojos cerrados, he tratado de concentrarme en la oscuridad exterior. Y así, he imaginado que me asomaba al porche elevado sobre el fragante césped que rodea la casa y, desde allí, he dirigido mi atención hacia el frente, al lugar donde el predio se asoma al valle. A lo lejos titilan las farolas de gas del pueblo, encaramado como un galápago a las faldas del castillo.

Página 10

Este tipo de fragmentos son frecuentes en La tierra que pisamos, a medio camino entre la poesía más metafórica pero sin perder la precisión analítica que emana de su prosa. Del resto poco sabemos, dado que el autor no se detiene explicando demasiado sobre los protagonistas (de hecho, en la sinopsis se cuentan muchas más cosas que en las primeras cien páginas). Una mujer y la visita de un hombre que se sienta en su propiedad. Hasta ahí. El resto es todo un juego de palabras, descripciones y análisis sobre temas distintos: la resistencia, la humanidad o el pasado. Todo bajo una estructura bien clara: una prosa dura y recia pero muy bien elaborada y destellos poéticos a través de adjetivos que van reluciendo según leemos.

Me ha recordado tanto a Coetzee que he tenido que comprobar el nombre del autor en la portada. Estilos similares, aunque el sudafricano equilibre más la historia en cuanto a la acción y a la dureza de los eventos que ocurren. También me ha venido a la mente Cosecha, de Jim Crace: el uso muy limitado de la información que se proporciona al autor o la utilización de diálogos mínimos.

Sin embargo, sí que tengo que decir que aunque la prosa está muy bien elaborada, la historia en sí no me ha llegado a enganchar, donde no he podido conectar con la historia, además de tener la sensación de que avanzaba muy lentamente la acción de la novela. Tan lentamente que por momentos se me ha hecho pesado.

La fe es un diamante engarzado en carne. Y la carne se aja y enferma. La piel se descuelga y los tendones se vuelven quebradizos y entonces el diamante cae, o se eleva, y se desvanece en la negrura del espacio cuyo final no es conocido, ni tan siquiera imaginado.

Página 176

En conclusión, una novela que me ha sorprendido por el modo de escribir del autor, pero que no me ha acabado de convencer. Veremos si me decido a leer Intemperie.

FICHA:

Te gustará si te gusta

Pros

  • El estilo del autor, que sorprende y demuestra su uso mágico de la lengua.

Contras

  • ODIO las sinopsis donde cuentan de más.

  • No he conseguido conectar con la historia.

Namaste.

Literatura, Rhodes

Instrumental, James Rhodes

Instrumental es uno de esos libros de los que todo el mundo habla de ellos. De repente, con su publicación, las redes se llenaron de comentarios de lectores que lo habían leído o que lo querían leer, una especie de situación febril de euforia de la que me suelo mantener alejada. Mi experiencia con este tipo de historias no suele ser muy buena: muchos de estos fenómenos son un simple resultado de la combinación de dinero, márketing y publicidad.

Hacia-rutas-salvajesDejé pasar el asunto, me alejé del libro, pero aún así de vez en cuando el gusanillo que se suele esconder al fondo, que pasa desapercibido un tiempo pero que de repente se vuelve a manifestar, recordando que no se ha ido de ahí en todo ese tiempo.

Así que al final acabé cayendo en la lectura de este libro, quizá convencida que me venía bien alternarlo con alguno de los tochazos que prometen escalabrarme la cabeza cualquier día de estos cuando se precipiten desde mi mesilla. (Por favor, buscadme un epitafio que no tenga demasiado sarcasmo).

Rhodes es un pianista británico que cuando era un niño de apenas 4 años sufrió abusos sexuales por parte de uno de sus profesores del colegio. A partir de ese momento, con un trauma que no contó a nadie y que no supo gestionar, acabó en una espiral de autodestrucción y culpabilidad que le llevó a experimentar lo más sórdido: drogas, autolesiones, intentos de suicidio.

La música salvó a este tipo e Instrumental es el libro en el que nos cuenta cómo.

Le di a la tecla de reproducción y escuché una pieza de Bach que no conocía, que me llevó a un sitio de tan esplendor, de tal abandono, esperanza, belleza y espacio infinito que fue como rozarle la cara a Dios.

Página 125

Tras 10 años sin acercarse a un piano, Rhodes comenzó a tocar de nuevo y cambió su vida para dedicarse a lo que más le gustaba: interpretar música. Después vino el éxito: conciertos, grabaciones de discos, reportajes en televisión y la publicación de su libro.

La música puede llevar luz a sitios a los que nada más llega.

Página 225

Su modo de ver la música clásica, tan alejado de los estereotipos del género, ha supuesto un acercamiento de personas que no sabían por dónde empezar y que desconfiaban del ambiente propio de una sala de conciertos tradicional.

En este sentido, en Instrumental Rhodes hace lo mismo que en sus conciertos: poner en antecedentes de lo que se va escuchar contando algo de la vida del compositor, sus motivaciones y miedos y después conectarlo con su propia experiencia personal. En este libro es exactamente igual: nos puede contar una situación sórdida y dolorosa, pero antes de cada capítulo nos deja unos cuantos párrafos referidos a una de sus obras clave, no sólo sobre el temperamento del compositor sino de su conexión personal con cada pieza. Cuándo la escuchó, qué le recuerda o qué le transmite.

Es fácil sentirse arrastrado por su entusiasmo, y esto lo hace desde una doble vertiente: de un lado escuchar las obras de las que habla se hace necesario, pero también es inevitable dejar el libro para tratar de procesar tanto dolor que ha tenido que afrontar durante aquéllos espantosos 5 años de abusos y también todas las consecuencias que originó ese horrible hecho.

El espacio no es nada sin tiempo. El tiempo es un parachoques.

Página 52

Instrumental no es un libro de esos que puedes decir que te ha gustado, porque te deja una sensación muy desagradable en la boca del estómago. Pero es como el parachoques: necesario.

FICHA:

Te gustará si te gusta

  • La música clásica, conozcas mucho o poco de ella.

Pros

  • El inicio de cada capítulo, la música que recomienda y el entusiasmo con el que habla de ella.

Contras

  • Al ser una historia autobiográfica, se centra en el contenido más que en el estilo.

Namaste.

Autor, Crace, Literatura

Cosecha, Jim Crace

Hay libros que son como un vergel, un paraíso donde el agua mana de forma abundante, donde los árboles esperan que recojamos sus frutos, donde el olor a primavera nos anima a tener un día plagado de buenos propósitos y grandes anécdotas.

Historias que prometen sonrisas, conversaciones con amigos, diversión, un día soleado con olor a flores frescas. Aunque después la historia se tuerza, como en Picnic en Hanging Rock, de la australiana Joan Lindsay.

cosechaHay otras novelas, otras historias, que desde el primer momento prometen ser un páramo donde sopla fuertemente el viento, donde nos huele a quemado desde el principio. Hay algo en el ambiente que nos hace desconfiar. Las de Steinbeck o las de Faulkner son claros ejemplos.

A pesar del título, la novela que os traigo hoy es un erial. Desde la primera línea sabemos que algo malo va a ocurrir. Tememos por los desconocidos que acaban de llegar a la comunidad agraria. Sospechamos que no va a suceder nada bueno. Sí, hay una cosecha, y qué cosecha.

Apenas se nos aportan los datos justos como para situar de forma concreta la historia tanto en el espacio como en el tiempo, pero Crace no necesita más. Tan sólo describir el tipo de actividades comunes que realizan los vecinos y algo sobre sus relaciones que no deja de ser la típica imagen que tenemos de cualquier comunidad agraria de hace un siglo (el viudo que echa de menos a su esposa, la rivalidad entre ellos, la esperanza por que el tiempo les sea favorable, la euforia al celebrar una fiesta…).

Tampoco necesita recurrir a saltos temporales ni a profusas descripciones del paisaje. Podríamos llegar a pensar que la prosa del británico es tan austera como sus personajes, los hombres y mujeres de otra época acostumbrados a trabajar de sol a sol sin pararse a realizar florituras en su vestimenta o en su peinado. No hay tiempo que perder. La rutina manda.

Así, la situación se mantiene prácticamente igual generación tras generación. La conciencia de saber que la vida del nieto no difiere demasiado de la del abuelo. Se desdibujan las líneas de la personalidad, la comunidad es lo importante. La repetición invariable de las estaciones para obtener el éxito conjunto: una próspera cosecha.

Hasta que unas columnas de humo prometen romper su mundo en dos.

Hay algo en esas líneas y esos trazos, en esos azules y verdes aparentemente fortuitos, que a pesar de su viveza los hace parecer desolados.

Página 146

Desde ese momento, aquella intuición que se mantenía agazapada desde la primera línea, crece y crece hasta convertirse en un monstruo de dos cabezas que promete destruir el mundo que conocen a través de la maniobra más peligrosa que puede existir para la rutina: el cambio.

Los problemas se amontonan y la comunidad se desquebraja. Su seguridad desaparece para dar lugar a la incertidumbre, la desconfianza, la incomprensión.

Una de esas novelas que se agarran al estómago, con un estilo incisivo, directo a lo que se quiere comunicar, sin apenas diálogos y con escasas descripciones. Ese es Jim Crace y no necesita más para meter al lector de lleno en la historia de Cosecha.

FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  • La dualidad poca información-fuerza del estilo.
  • Impecable edición de Hoja de Lata.

Contras

  • La sensación de nudo en el estómago.

Namaste.

¿Y ellos qué opinan?, Literatura

Y ellos, ¿qué opinan? (XXVII): Jon Bilbao

jon_bilbaoJon Bilbao (Asturias, 1972): titulado como Ingeniero de Minas, su primera obra literaria fue en el ámbito del relato, para después saltar a la novela con El hermano de las moscas (2008, Ed. Salto de Página). Desde 2005 ha obtenido numerosos premios que han situado a Bilbao como uno de los nuevos nombres de la literatura española. Su último libro de relatos es Estrómboli (2016, Impedimenta).

1.- ¿Cuál es el último libro que has leído?

Cutter y Bone, de Newton Thornburg. Una historia sobre la sociedad norteamericana tras la guerra de Vietnam de esas que atrapan.

Publicada por Sajalín, Cutter y Bone jamás se había publicado en castellano a pesar de estar escrita en 1976 y haber recibido grandes elogios. Una novela que con opiniones muy entusiastas pero que no me he animado a anotar en mi agenda. El momento va a ser ahora.

2.- Un libro que nos recomiendas.

Manual para señoras de limpieza, Lucia Berlin. A pesar de la espantosa portada y el título que echa para atrás, un libro muy recomendable.

El libro de Berlin ha aparecido por todos los sitios, páginas, revistas, programas y comentarios, y todo el mundo decía específicamente eso: léelo aunque la portada sea fea, aunque el título sea horroroso, léelo. Pues bien, por fin lo he leído. Me hice con él en la Feria del Libro tras el comentario de Bilbao y tengo muchas ganas de escribir la reseña. Pronto estará disponible.

3.- Un autor por el que sientas fijación.

Ramiro Pinilla. Un autor que ganó el Premio Nadal en 1962.

De Pinilla lo único que me suena es Verdes valles, colinas rojas. Falleció en 2014, publicaba con Tusquets y obtuvo el Premio Nadal por la novela Las ciegas hormigas. Fue también finalista del Premio Planeta. Más información aquí.

Y vosotros, ¿coincidís con Jon Bilbao? ¿Habéis leído Cutter y Bone? ¿Os repele la portada del libro de Lucia Berlin? ¿Qué me recomendáis de Ramiro Pinilla?

Sigamos leyendo que las propuestas se nos amontonan.

Namaste.

IMM, Literatura

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He prometido mantenerme lejos de una librería y la verdad es que voy cumpliendo mi promesa… aunque de vez en cuando me paso a comprar algo, como estas nuevas adquisiciones que se incorporan en otoño a la estantería:

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  • Tú no eres como las otras madres, Angelika Schrobsdorff. Errata naturae publica este libro del que durante mucho no hacía más que leer en páginas, redes sociales y artículos, así que decidí llevármelo más por curiosidad que por otra cosa. La historia promete ser buena, aunque después nos las veamos y deseemos para pronunciar el apellido de la autora.
  • La España vacía, Sergio del Molino. Un ensayo sobre demografía del que todo el mundo estaba hablando. Aunque el tema pueda resultar poco atrayente, me gusta lo que se ha dicho de este libro y también el punto de curiosidad que tiene para cualquier castellano que viva en la Meseta.
  • Los detectives salvajes, Roberto Bolaño. Sí, este libro ya lo he leído. Sin embargo, lo se trataba de un ejemplar de la biblioteca, y al enterarme de que Alfaguara va publicar toda la obra del chileno y al pensar que mi pobre ejemplar de 2666 de Anagrama se iba a quedar sin compañero, pues decidí que no podía permitirlo y me lancé a comprarlo, en este caso en la versión Compactos. Para mí Bolaño es Anagrama y así se va a quedar.

En el apartado digital, me he hecho con:

  • Instrumental, James Rhodes. Música, autobiografía y maltratos. Una combinación extraña de la que todo el mundo está hablando. A mí me ha podido la curiosidad, y ya lo estoy leyendo. Si no conocéis a Rhodes, podéis echarle un vistazo a la entrevista de Página 2.

 

Esto es todo por el momento. ¿Habéis leído alguno de los libros que os traigo? ¿Por cuál empiezo?

Namaste.

Autor, Literatura, Vargas Llosa

La fiesta del Chivo, Mario Vargas Llosa

Cuando un lector se acerca al obra de Vargas Llosa, éste título que os traigo hoy es uno de los que destaca. Junto con Conversación en la Catedral (1969), La fiesta del Chivo (2000) es una de las novelas más conocidas del autor. La que (para muchos) es su última gran novela.

la-fiesta-del-chivoSi tuviera que hablar del argumento de la novela en una frase sería: Hay que matar a Trujillo. Porque precisamente de ésto trata el libro: de los planes de los conspiradores del atentado al dictador dominicano, sus vidas y motivaciones, sus pasos hasta llegar donde están.

Como nos tiene acostumbrados el autor, el hilo de la trama se entremezcla con otras situaciones distintas, utilizando saltos temporales como unión para acudir a otros personajes para contarnos parte de su historia. Aquí tiene protagonismo Urania Cabral, hija de un ministro del régimen de Trujillo, que recuerda su infancia en Santo Domingo antes de su marcha a Estados Unidos. Lo hace regresando a su país más de veinte años después y visitando a su familia, como contrapunto de aquéllos que se han quedado.

Vargas Llosa utiliza una situación real y unos nombres que existieron para novelar la historia de la emboscada al Benefactor. Página tras página, conoceremos los motivos por los que gente tan dispar decide asesinar al tirano.

A convencerse de que, mientras viviera, él y muchísimos dominicanos estarían condenados a esa horrible desazón y desagrado de sí mismos, a mentirse a cada instante y engañar a todos, a ser dos en uno, una mentira pública y una verdad privada prohibida de expresarse.

Página 226

La forma de entretejer las situaciones, la visión de cada uno de ellos: la religión y la moral, la venganza, el amor propio o el odio consiguen dar profundidad a los personajes y a la vez urdir una tela en la que todos los hilos se unen entre sí, en donde las afrentas son en ocasiones compartidas, en donde la familia lo es todo.

Por el tema y el lugar donde se sitúa la historia, me ha recordado en muchas ocasiones a Breve historia de siete asesinatos: el Caribe, un asesinato, la tensión de los conspiradores… si bien es cierto que la novela de James es mucho más de la calle, he podido observar similitudes entre ambas.

Crudo y duro en muchas ocasiones, La fiesta del Chivo es una de esas historias muy interesantes que consiguen mantener el interés del lector en cada capítulo y que a la vez nos arrastran con un estilo y un carácter lleno de fuerza, donde acompañamos a los personajes en su (lo sabemos desde el principio) triste destino, y donde no podemos hacer otra cosa más que apretar su mano y seguir leyendo.

FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  • La fuerza de cada página.
  • El equilibro entre las historias de los personajes.

Contras

Namaste.

Autor, Böll, Literatura

El honor perdido de Katharina Blum, Heinrich Böll

Vuelta a la normalidad. Ya estamos en octubre, el calor por fin da un respiro y la rutina vuelve a hacer presencia.

el-honor-perdido-de-katharina-blumEl honor perdido de Katharina Blum es una novela que compré en la Feria del Libro del año pasado y que me empecé a leer recientemente tras empezar un libro tocho de narices. Animada por la opinión unánime de la calidad de la historia y auspiciada por su escasa longitud, este libro era el perfecto para leer en un par de tardes.

Heinrich Böll es uno de los grandes escritores alemanes, representante de la literatura de posguerra y galardonado con el Premio Nobel de Literatura en 1972.

La protagonista de la acción es, como ya adelanta el título, Katharina Blum, una cándida joven que asiste a una fiesta. A raíz de este planteamiento, que podría parecer en un primer momento inocuo, surge una trama invisible que se teje con palabras, las de los medios de comunicación y las de la rumorología, para acabar modificando el destino de la mujer.

El autor plantea la novela como una investigación donde lo periodístico y lo policial se dan la mano para tratar de llegar al fondo del asunto en el que nuestra protagonista es mero sujeto pasivo. El qué dirán, las acciones consideradas por la sociedad como éticamente reprochables y los medios de comunicación amarillistas consiguen vilipendiar a una mujer que simplemente ha cometido el deleznable acto de conocer a un tipo que ha cometido varios delitos. La fina línea del secreto se ve traspasada y el ojo del huracán se sitúa en ella, acusada por ser cómplice del delincuente pero también por poner en duda sus relaciones amorosas con hombres y su supuesto turbio pasado.

El honor perdido de Katharina Blum es uno de esos libros en los que nada sobra: cada palabra es necesaria para narrar esta historia, pero al mismo tiempo, donde nada falta, a pesar de no detenerse demasiado en descripciones o en explicar determinadas acciones. Sin embargo, todo está pensado y calculado: por un lado el que sea breve da más dinamismo a la novela, por otro la ausencia de información nos hacen meternos de lleno en la historia que se cuenta. El aparente caos inicial que puede suponer empezar desde la primera línea comentando fuentes e informes, sin ponernos en antecedentes, es el toque de atención que nos da el autor para que estemos atentos.

Se ruega abstenerse de examinar, en busca de fuentes, los informes confidenciales que contiene este capítulo. Se trata de una simple perforación en el dique de un charco secundario, cuyo muro de contención, construido por un aficionado, permite la salida y el flujo antes de que se derrumbe el débil muro en cuestión, y se aflojen todas las tensiones.

Página 63

Y es que el buen hacer de Böll se demuestra en cada línea, controlando las palabras y el ritmo de la acción a su conveniencia. Además de permitirse el lujo, por qué no, de sacar un humor socarrón cuando le viene en gana:

Como vivimos en un país libre y podemos hablar abiertamente por teléfono, ¿qué conversaciones habrá de escuchar el funcionario, posiblemente casto y austero, en la cinta magnetofónica? ¿Qué dice a esto el sindicato de servicios públicos, transporte y circulación? Nos preocupamos de los industriales, los anarquistas y los directores, atracadores y empleados de banco, pero ¿quién se preocupa de nuestro “ejército nacional de las cintas magnetofónicas”? ¿Dónde está el comentario de las Iglesias? Y a la conferencia episcopal de Fulda y al comité central de los católicos alemanes, ¿no se les ocurre nada? ¿Por qué se calla el Papa? ¿Nadie imagina lo que deben escuchar oídos inocentes, desde el flan de caramelo hasta las más crudas groserías? Se convoca a la juventud para la carrera de funcionario. Y ¿a dónde conduce ésta? A manos de unos pervertidos que hablan por teléfono. En este ámbito podría colaborar las Iglesias y los sindicatos. Por lo menos se podría elaborar un programa de formación de espías telefónicos, consistente en unas cintas con clases de historia. Eso no cuesta mucho.

Páginas 106-107

En definitiva, esta novela es el claro ejemplo de que la novela llega a muy distintos niveles y que no todos los libros serios han de ser tochos, aburridos y lentos. Se puede salir de la zona de confort de libros súper ventas con un libro como éste. Para mí, Böll es un todo un descubrimiento. Será el primero pero no el último que lea de él, eso seguro.

FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  • La atmósfera y el ritmo de la acción que crea el autor.

Contras

  • Algunos nombres alemanes pueden resultar inicialmente, demasiado parecidos.

Namaste.

¿Y ellos qué opinan?, Literatura

Y ellos, ¿qué opinan? (XXVI): Jesús Carrasco

fotonoticia_20160304174110_800Jesús Carrasco (Badajoz, 1972): Licenciado en Educación Física, Carrasco es una rara avis literaria. Su primera novela, Intemperie, fue publicada en 2013 y supuso un rotundo éxito llegándose a vender los derechos de su publicación fuera de España incluso antes de publicarse en su país natal. Además, cosechó un extenso catálogo de premios y un elevado número de ejemplares vendidos. La tierra que pisamos (2016) es su segunda novela.

1.- ¿Cuál es el último libro que has leído?

Estrómboli, Jon Bilbao.

BINGO. Si tuviera que mencionar un libro que llevaba haciéndome ojitos desde su publicación sería justo éste. Por su preciosa portada, por cada uno de los elogios y críticas entusiastas que se ha llevado por el camino. Precisamente, como le comenté a Carrasco en cuanto lo citó, lo tenía en mi lista para llevármelo en la Feria del Libro.

2.- Un libro que nos recomiendas.

Rabos de lagartija, de Juan Marsé.

Últimamente no paro de encontrarme a Marsé por muchos sitios, o quizá es que me atención se centra más cuando veo que a mi alrededor hay lectores leyendo sus novelas… el caso es que nunca he leído al autor… ¡a la lista de pendientes!

3.- Un autor por el que sientas fijación.

J. M. Coetzee.

Premio Nobel de Literatura en 2003, el sudafricano es uno de los grandes de la literatura contemporánea. Sólo he leído Desgracia pero con ella queda claro el tipo de autor que es Coetzee, de esos que te agarran el estómago y lo estrujan. Me toca seguir conociendo su obra…

 

Y vosotros, ¿coincidís con Jesús Carrasco? ¿Habéis leído Estrómboli? ¿Conocéis a Juan Marsé? ¿Por dónde empiezo a leer? ¿Qué os parece Coetzee? ¿Os tiró de las vísceras igual que hizo conmigo?

Buen fin de semana.

Namaste.

Autor, Lampedusa, Literatura

El Gatopardo, Lampedusa

Corría 2011 cuando compré este ejemplar que hoy (por fin) he leído. Releo mi comentario de aquélla ocasión y me sorprendo al comprobar que un señor en la librería me dijo que lo comprara. Parece ser que fue eso lo que decantó mi compra. No suena demasiado a mí, la verdad, pero tendré que creérmelo porque no me acuerdo de aquella anécdota.

El-gatopardoLo que sí recuerdo, entre otras cosas porque lo tengo delante, es de la edición de Edhasa que me llevé a casa, que hace juego con mi libro de cuentos de Edgar Allan Poe. Hay que ser un poco presumido y saber que los libros sí decoran. ¡Si no de qué ibamos a ponerlos con el canto para afuera, leche!

El Gatopardo llevaba más o menos cinco años lanzándome miradas asesinas. Es uno de esos libros que llevo tiempo queriendo leer, un clásico que siempre aparece en la lista de los libros que uno ha de leer, que además no es demasiado largo como para posponer su lectura.

Este verano me puse manos a la obra. Lampedusa narra la vida del príncipe de Salina, el Gatopardo, en la época del desembarco de Garibaldi en Marsala. Un tipo con una personalidad muy fuerte que da como para montarle un libro del tipo El hombre sin atributos, de Musil,  de esos de 3000 páginas.

La novela se podría encuadrar como novela histórica, teniendo en cuenta que el autor la terminó de escribir en 1956. Sin diálogos, con una ambientación genial y unos personajes muy bien formados, Lampedusa crea un mundo precioso en el que todo es tan maravilloso que acabamos viendo demasiada purpurina y un olor a nuevo que tira para atrás.

Desde la primera línea se notan ambas cosas: que el autor controla perfectamente las palabras y el arte de colocar cada cosa en su lugar, pero también un recuerdo a algo que ya conocemos. Necesité dos páginas más para decir en voz alta la palabra que me vino a la mente: Stendhal.

A partir de ahí el decorado comienza a hacer aguas, porque comparas y el pobre Lampedusa sale perdiendo. La sensación de que leer al tiempo La cartuja de Parma no le hacía justicia a El Gatopardo, la conciencia de que si no estuviera leyéndolos a ambos a la vez me gustaría más la novela de Lampedusa… pero las cosas son así y Fabrizio está en mis lecturas diarias, así que mi hundimiento en el fango comenzó cuanto más leía a ambos.

Y así, me fui dando cuenta de que a pesar de que Lampedusa hace todo bien: narrar, describir, crear, jugar con la acción, formar personalidades… la novela quedaba desmerecida por su falta de alma, por la sensación perenne de tratarse de un decorado, de una situación falsa a la que le vemos la etiqueta y al apuntador desde la primera fila. Es injusto que comparemos, pero nadie ha dicho que la vida ha de ser justa. Comparar con Stendhal, un autor que transmite emoción, que nos hace levantarnos del sofá, agarrarnos a las páginas y gritar, no es plato de buen gusto para nadie, y más y resulta que comparas y Lampedusa sale perdiendo con su fórmula científica que parece una buena imitación pero que no llega a levantarnos ningún tipo de pasión.

Como decía Kafka, Un libro debe ser el hacha que rompa el mar helado dentro de nosotros. En mi caso, El Gatopardo no ha sido ese tipo de libro. Quién sabe si vosotros opinaréis lo mismo que el señor de la librería. Tendréis que comprobarlo para saberlo.

FICHA:

Te gustará si te gustó

  • Los miserables, Víctor Hugo.

Pros

  • La ambientación histórica de la época.

  • El estilo casi científico del autor.

Contras

  • Sensación de repetir algo que hemos leído con más garra y alma.

Namaste.