Literatura

Arrugas, Paco Roca

De vez en cuando me gusta escoger una novela gráfica y perderme en sus viñetas y su historia, pasar un rato entretenido entre imágenes y personajes. Si, además, la historia viene avalada por muy buenas críticas, no se puede pedir más.

arrugasTenía ganas de leer algo de Roca desde hace bastante tiempo, así que en mi última visita a la biblioteca escogí un par de títulos suyos, éste es quizá, el más famoso de ellos.

Arrugas cuenta la historia de Emilio, un anciano que llega a una residencia con principio de Alzheimer. Allí conocerá otros ancianos, se irá acostumbrando a su nueva “casa”, además de hacer amistad y conocer la vida de sus compañeros. La degeneración de Emilio, que comienza a perder recuerdos para acabar desconociendo las palabras de las prendas que lleva puestas nos acerca a la tristeza de la enfermedad, un largo y duro proceso en el que las caras acaban pareciendo todas iguales.

Arrugas es también una historia de amistad, la del aparentemente frío compañero de Emilio, solitario y sarcástico. Una historia de ternura y amor pero también de indiferencia, representada en este caso por los familiares de los ancianos, muchos de los cuales sólo aparecen para dejarlos allí abandonados y solos.

Una novela gráfica triste y amarga pero no por ello menos real y llena de momentos alegres, los recuerdos de la juventud, la ilusión por las pequeñas cosas que tienen los ancianos, exactamente igual que la vida humana.

Os animo a que conozcáis la historia de Emilio. Además Arrugas también ha sido adaptada a la gran pantalla, así que no tenéis excusa para acercaros a ella.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • La forma de contarnos la historia de Emilio: los saltos temporales ayudan mucho a situarnos.
Contras
  • Lo triste de la historia en sí.

Namaste.

Autor, Literatura, Magrinyà

Estilo rico, estilo pobre, Luis Magrinyà

Desde hace un tiempo cada vez que me acerco a una librería acabo en la sección de lingüística, buscando algún libro que me ayude a conocer un poco más el castellano así como enriquecer mi escritura. Lo cierto es que no sabía qué libro escoger, siempre me parecían o demasiado simples o demasiado especializados. Cuando me enteré por twitter de la publicación de este libro que os traigo hoy, pensé que había encontrado lo que estaba buscando.

estilo-rico-estilo-pobreEstilo rico, estilo pobre es un recorrido por los usos habituales del lenguaje, dividido en dos partes bien diferenciadas que ya nos adelanta el propio título. El sistema para acercanos a este (en principio) árido tema es, a la vez, didáctico y ejemplizante, porque además de incluir la teoría y de analizar el origen de las palabras, se incluyen ejemplos en el que todo resulta más claro.

En la parte de Estilo rico, el autor nos muestra los usos del castellano culto que rozan lo absurdo. Esa obsesión al pensar que determinados verbos son demasiado coloquiales y la búsqueda incansable de un sinónimo. Dos de los verbos que se citan son poseer y realizar. Os dejo un ejemplo que podéis encontrar en la página 40:

No se permite realizar cosquillas.

En la segunda parte se trata justo lo contrario: el abuso de verbos demasiado coloquiales, el frecuente uso incorrecto de las preposiciones o las abundantes traducciones literales del inglés, que empobrecen nuestro estilo. Para ello, el autor se sirve de ejemplos que ha encontrado en muchas fuentes: prensa, literatura, televisión… cualquiera de ellas sirven para ilustrar errores que vemos demasiado a menudo.

Estilo rico, estilo pobre me ha sorprendido, porque no esperaba encontrarme una forma tan amena de encarar el tema de la gramática y la forma de escribir, y parte del éxito está, sin duda, en el uso de la ironía y el humor por parte de Magrinyà. Un libro que considero debería ser lectura obligatoria para todos los hispanohablantes, para cualquiera que utilice el español de forma habitual, con objeto de conocer qué estamos haciendo mal y cómo arreglarlo.

En paradójico pensar que nos pasamos la vida reflexionando sobre los idiomas que vamos aprendiendo (el uso del nuevo vocabulario, la diferencia entre verbos, las frases hechas…) y que no hagamos lo mismo con nuestra lengua materna. Son muchos los usos que tenemos interiorizados y que usamos de forma automática sin pensar si realmente se utiliza de este modo. Pero claro, ¿quién nos va a venir a decir que está mal utilizado si resulta que el castellano es nuestra lengua materna? Pues eso: autocrítica.

Namaste.

¿Y ellos qué opinan?, Literatura

Y ellos, ¿qué opinan? (XIX): Víctor del Árbol

Víctor del Árbol (Barcelona, 1968): fue mosso d´esquadra durante veinte años, ha colaborado en programas radiofónicos y en 2006 publicó su primera novela, El peso de los muertos. Desde ese momento su éxito ha ido en aumento, recibiendo premios y convirtiendo sus novelas en bestsellers internacionales. Su última novela se titula Un millón de gotas.

1.- ¿Cuál es el último libro que has leído?

Reparar a los vivos, de Maylis de Kerangal.

Una historia que no conocía, la verdad es que ni me suena el nombre de la autora. Buscando por la web, me entero que la trama aborda el tema de la donación de órganos, la cuestión ética y demás.
Os dejo un par de reseñas: una positiva y otra que le saca unos cuantos peros.

2.- Un libro que nos recomiendas.

Las uvas de la ira, de John Steinbeck.

En cuanto contestó, respondí con un airado menos mal. Ante la pregunta de Del Árbol que por qué esa expresión, le confesé que tenía miedo de que citara El guardián entre el centeno, de Salinger. A partir de ese momento comenzó una conversación en la que valoramos la novela como sobrevalorada y pasamos a hablar de Faulkner. ¡Como no me va a caer bien este hombre!
Steinbeck es una apuesta segura, aunque para mi descrédito y vergüenza personal tengo que admitir que aún no he leído Las uvas de la ira, y eso que la tengo en casa esperando turno. Ya va siendo hora.

3.- Un autor por el que sientas fijación.

Albert Camus, y si tuviera que decir uno español, diría Rafael Chirbes.

Camus lo leí, sólo La peste, hace mucho tiempo, y a Chirbes aún no lo he leído. Creo que el que más me suena es En la orilla, pero quizá sea porque es el último publicado por el autor.

Y vosotros, ¿habéis leído la novela Reparar a los vivos de Maylis de Kerangal? ¿Habéis leído a Steinbeck? ¿Y a Chirbes? ¿Cuál de sus novelas me podéis recomendar?

Felices lecturas.

Namaste.

Autor, Keegan, Literatura

Lo contrario de la soledad, Marina Keegan

Conocí este libro a través de este artículo de El País. No sabía nada de su autora ni de sus textos, pero la historia de Marina Keegan, una joven universitaria estadounidense con un futuro prometedor que falleció en un accidente de tráfico tras su graduación en la universidad de Yale, me atrajo enseguida.

Sin pensarlo, en la Feria del Libro de Madrid me lo encontré mirándome, así que decidí comprarlo.

Lo-contrario-de-la-soledadLo contrario de la soledad incluye un conjunto de textos que fueron seleccionados para su publicación conjunta. En su día algunos se publicaron en Yale Daily News (la revista de su universidad, donde colaboraba) y otros son inéditos.

El texto que le da nombre a esta selección figura al inicio, y es seguramente, el que más energía desprende de todos ellos. Se trata de un alegato a la positividad y a la ilusión. En un mundo en el que la competitividad es la regla, donde hay que conseguir el mejor puesto de trabajo en la empresa más prestigiosa, Keegan reivindica la vida universitaria y su pluralidad.

Ponemos el listón a una altura imposible, y lo más seguro es que nunca alcancemos las fantasías perfectas que imaginamos para nuestro futuro. Pero no veo que haya nada malo en eso. (Página 24)

El resto de los relatos se pueden dividir entre ficción y no ficción.

En general, el centro de atención son jóvenes en busca de encontrar un hueco en su vida, con conflictos existenciales y sentimentales, jóvenes ilusionados que se topan con una realidad que amenaza con romperles en pedazos.

Textos llenos de fuerza y optimismo, de ilusión (esa sensación que parece que a día de hoy escasea), la conciencia de conocer lo que uno es capaz de hacer, las ganas y el empeño en que las cosas van a salir bien.

Sin embargo, Lo contrario de la soledad me ha parecido un libro desigual. Si durante la primera mitad me daban ganas de gritar a todo aquél que pasara un momento de desilusión y tristeza que éste era su libro, la segunda mitad me dejó mucho más fría.

Y es que según iba leyendo, lo que me parecía originalidad se convirtió en clichés, en repeticiones menos elaboradas de algo que ya había leído antes, en textos a los que les faltaba trabajo, como si fueran borradores, llenos de ideas manidas y repetidas en medios de comunicación.

Lo contrario de la soledad me ha gustado, demuestra el talento que tenía Keegan, la capacidad de juntar letras y hacerlo bonito, de conectar con el lector y captar su atención. Si vamos con la mente en blanco, sin ideas preconcebidas (no, no es el mejor libro del año, no este libro no cambiará mi vida… etc) disfrutaremos mucho más de lo que nos ofrece este título.

Por contra, si esperamos una novela magna que nos cambie como lectores, fracasaremos en nuestro empeño. Sin embargo, me parece una opción perfecta para épocas en las que tenemos poco tiempo para leer, o cuando necesitamos una dosis extra de motivación.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Los primeros textos.
  • La fuerza y las ganas de vivir que demostraba Keegan en cada palabra.
Contras
  • Calidad desigual en los textos. Los últimos mucho más flojos.

Namaste.

Autor, Literatura, Rydahl

El ermitaño, Thomas Rydahl

La novela de Thomas Rydahl que ya os comenté cuando asistí a la presentación del libro, comienza con un accidente de tráfico y un muerto. El protagonista es un taxista danés que lleva bastante tiempo viviendo en Fuerteventura, desde que dejó todo para comenzar una solitaria rutina.

Mi primera impresión no fue buena. No soy demasiado aficionada a los espectáculos gores o desagradables como es el de cogerle el meñique a un muerto para llevarlo en el bolsillo. Llamadme pusilánime, si queréis. Pero si contamos que es el inicio del libro, que el asunto en sí roza el surrealismo y que no encontré fundamentada actuar de ese modo, pues sí, es una forma de intentar llamar la atención del lector, supongo.

El-ermitañoPasado este capítulo, conocemos la vida de Jorgensen, su trabajo diario, su forma de vivir, los motivos por los que huyó de Dinamarca y sus amistades: un chaval rico que prefiere su compañía a la de los niños pijos de su edad (lo normal, vamos).

Además, nuestro protagonista se encontrará de cara con un misterio: el descubrimiento de un bebé en el maletero de un coche abandonado en una playa. Esta es la verdadera trama de la novela, el intento del protagonista por descubrir la verdad del asunto, la defensa de los desvalidos.

Y hasta aquí podéis leer si teníais pensado leer El ermitaño.

Porque, si os digo la verdad, leer El ermitaño ha sido un suplicio, un reto para mi paciencia y una afrenta para mi lista de pendientes. En primer lugar, por su repugnante inicio, que lanza el anzuelo para exclamar aquéllo de ¡Yo no soy como los demás! Efectivamente, no eres como los demás, no eres un bestseller tradicional, eres peor.

El libro se hace aburrido, con un estilo pesado, que lo quiere todo. Esto es: descripciones largas, páginas en las que no ocurre nada, detalles innecesarios… paja y más paja.

Pero ¡ay si nos fijamos en el detalle! Situaciones absurdas e increíbles, comportamientos que pretenden sorprender pero que van en contra de cualquier capacidad de raciocinio… ¡todo regado de diálogos manidos y falsos! Que sí, que lo sabemos: escribir diálogos no es sencillo, pero claro, si eres un escritor danés que recreas conversaciones entre españoles y te lee alguien de la meseta… es fácil que te pillen.

No cuadra, porque España no es Nueva York, porque estamos hartos de escuchar o leer una y otra vez el mismo diálogo que parece sacado de una película de las tardes de Antena 3. Es forzado, no es fluido, se nota la impostura.

– Mira a tu alrededor, Ermitaño. No estás en tu querida wonderful Dinamarca.

Página 306

Pero, claro, es que Rydahl se ha metido en el patatal de recrear una historia en España y de ahí no podía salir sino mal parado… para un hispanohablante es complicado meterse en la historia, porque no sólo la trama es extraña, exagerada y poco plausible, sino que… ¡los personajes tienen nombres raros! ¿Palabras? ¿Quién se apellida Palabras en este país? ¿No valía un Gómez? ¿Un Pérez? ¿Un González?

– Venga ya. Un vehículo sin matricular y que sólo ha hecho cincuenta y un kilómetros. Una chica de Porto, y una puta mierda… ¡Me cago en Dios!

– En esta oficina hay buenos creyentes, debes hablar con respeto, Ermitaño.

Página 93

Personalmente, para mí El ermitaño ha resultado ser una novela con escenografía de croma verde. No he sido capaz de meterme en la historia porque desde el inicio no me la creía: ni los motivos de los personajes, ni las situaciones que se les daban, ni la lógica que exhibían. Para mí eran actores interpretando un papel extraño, ajeno a la realidad, de un mundo que no es este: ni en el tiempo ni el lugar adecuados. Los nombres de los personajes y sus diálogos sólo generaban que me sintiera más y más fuera de la novela, mirando el reloj para contar cuánto quedaba para que terminara la pantomima.

No soy especialista en novela negra, para eso ya está Marta o Aramys… pero sí que sé lo que busco cuando leo una novela del género: una historia que me atrape y sorprenda, con la que quiera leer más, y para ello es necesario que me meta en la trama, que la sienta como propia.

No ha sido el caso.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • La sensación de tristeza que trasmite es muy vívida.
Contras
  • Situación y personajes irreales, que parecen de artificio.
  • Los diálogos, por impostados. Demasiada paja.

Namaste.

Fitzgerald, Literatura

La flor azul, Penelope Fitzgerald

¡Aquí estoy de nuevo! ¿Pensabais que me había marchado de vacaciones? ¡Pues no! La realidad es otra: estas semanas estoy leyendo mucho pero lo que no me apetece demasiado es sentarme a escribir reseñas, pero ya va siendo hora, ¡que se me acumulan los libros de los que os quiero hablar!

la-flor-azulEl libro que os traigo hoy es La flor azul, de Penelope Fitzgerald. Si sois habituales por aquí, os habréis dado cuenta de la frecuente aparición de la británica, y es cierto que desde que la Editorial Impedimenta comenzó a publicarla, no hago más que leer los libros que van sacando. Desde La librería, pasando por El inicio de la primavera e Inocencia. Éste es el que me quedaba por leer.

La novela comienza el día de la colada, el momento en el que Jacob Dietmahler llega con su compañero de estudios a la casa de éste. Jacob conoce a partir de ese momento a la familia Hardenberg, con el barón a la cabeza. Aunque inicialmente parece que él es el protagonista, el verdadero personaje principal es Friedrich Von Hardenberg, escritor romántico que queda prendado de Sophie, una joven de cabellos oscuros.

Y es que Fritz existió, por lo que tenemos una biografía novelada, en la que el centro de la historia es La flor azul, el símbolo central del romanticismo, mencionada en la novela desde que conoce a su amada.

Al igual que en sus otras novelas, Fitzgerald despliega una historia aparentemente sencilla para ahondar en temas de la propia sociedad: su forma de vida, los cambios del gobierno, la diferencia entre clases sociales… etc, siempre con el hilo de conexión del poeta Novalis. Más oscura que otras de sus novelas, más recia y amarga, La flor azul es una novela de la que me es difícil contar algo, porque lo que más me ha sugerido han sido sensaciones. El saber, mientras pasaba sus páginas, que esta autora cada vez me gusta más, por el modo que tiene de organizar la historia, de colocar cada capítulo donde tiene que ir para cerrarlo y que todo tenga sentido: que aquél detalle del inicio del libro case a la perfección con el final de la historia.

Como ya he comentado en otras ocasiones, la autora despliega una prosa precisa y elegante a la vez, con lo que con pocas palabras nos envuelve y nos traslada a la Alemania de la época de Novalis.

Cabe incluso, la sátira y los toques humorísticos, donde destaca el personaje de Sidonie.

—¡La ropa! Todavía hace demasiado frío como para desnudarse por la noche. Yo no me desnudo por la noche, ni siquiera en verano, desde hace por lo menos doce años.

—¡Y has tenido ocho hijos! —exclamó Sidonie—. ¡Líbreme Dios de un matrimonio como el tuyo!

Sin embargo, quizá esta novela sea la más oscura de todas las que he leído hasta este momento, ¿quizá por ser la última que escribió? Quién sabe.

Mención aparte merecen los postfacios de las novelas de Fitzgerald. En este caso corre a manos de Terence Dooley, que ayuda a revisar aspectos que podamos haber pasado por alto y analiza los puntos más importantes de la historia.

En definitiva, os recomiendo leer La flor azul, y más aún: si no conocéis a Penelope Fitzgerald os aconsejo escoger cualquiera de sus novelas y comenzar a sumergiros en su universo. Personalmente, y esto no es algo que me suceda con frecuencia, cada vez que termino de leerla, me digo a mí misma: tienes que releer este libro.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Cómo nos trasporta la autora a la historia.
  • Edición impecable de Impedimenta. Mención de honor al postfacio.
Contras
  • La portada, que no es mi preferida. 😉

Namaste.

Actualidad

Crónica del Ignatius Day

El pasado jueves 9 de julio se celebró en Madrid el Ignatius Day, una jornada que homenajeaba La conjura de los necios, la desopilante novela de John Kennedy Toole.

Los amigos de Casa del Lector consiguieron organizar un programa completo que pude conocer gracias a que me dejaron un comentario en la reseña de la novela (¡gracias, gracias y gracias! ¡Quizá sin el comentario no me habría enterado de la propuesta!).

El Ignatius Day comenzó con un recorrido por la ciudad de Nueva Orleans, verdadera protagonista de la historia. Además se proyectó el documental John Kennedy Toole, The Omega Point, dirigido por Joe Sanford, que no sólo fue su premier sino que acercó a los asistentes a la figura del autor, bastante desconocida para mí.

A continuación, Cory MacLauchlin, autor de la biografía de Toole, Una mariposa en la máquina de escribir, nos relató algunas partes de la vida de neorlandés además de comentar su trabajo de recopilación de datos, las conversaciones y las dificultades para acceder e investigar cada uno de los pasos del autor.

Fotografía de un momento de la conferencia de MacLauchlin, es de https://amvelandia.wordpress.com/
Fotografía de un momento de la conferencia de MacLauchlin, es de https://amvelandia.wordpress.com/

Posteriormente fue Jorge Herralde, editor de Anagrama, el encargado de rememorar cómo consiguió los derechos de la novela en español, allá por 1980, antes de recibir el premio Pulitzer. Las dudas de publicar una desconocida novela de un autor muerto, considerada demasiado larga, fueron vencidas por la fuerza de la historia, así que, a pesar de los iniciales prejuicios la novela se publicó. Y es que no sólo porque se trata de un libro imperecedero y una obra maestra sino que además se vende muy bien: ¡en estas épocas de crisis están vendiendo 15,000 ejemplares al año!

En definitiva, una jornada interesantísima que pudimos disfrutar todos los que abarrotábamos el auditorio, donde además, se regalaban perritos calientes a aquéllos que contestaran bien las preguntas (¡adivinad quién fue una de ellas!) y que cerró la jornada con la actuación de un fantástico grupo de jazz.

Más información: El PaísEl Mundo.

Una celebración estupenda, una buena organización y un muy buen ambiente que ponen de manifiesto que los lectores que no estamos solos, ¡somos legión! Y ahora, si me disculpáis, en nombre de la decencia y el buen gusto, me marcho a leer a Boecio.

Namaste.

¿Y ellos qué opinan?

Y ellos, ¿qué opinan? (XVIII): Thomas Rydahl

Thomas Rydahl (Aarhus, Dinamarca, 1974): sus inicios literarios comenzaron con los relatos, para debutar con El ermitaño, una novela negra que ha obtenido numerosos premios en Dinamarca, además de haberse traducido a diez idiomas. En estos momentos prepara su segunda novela.

1.- ¿Cuál es el último libro que has leído?

Septiembre rojo, de una autora noruega y Espiritus, la magia del vino. Tengo que reconocer que me gusta leer un libro malo de vez en cuando.

No he podido localizar ninguno de los dos títulos que comentó el autor: el primero por el extraño nombre de la autora y el hecho de que no esté traducido al español y el segundo porque no lo encuentro. En fin, sí que creo que os podéis hacer una idea de los eclécticos intereses de Rydahl.

2.- Un libro que nos recomiendas.

El guardián entre el centeno, J.D. Salinger.

Esperable, uno de esos títulos que suelen recomendar mucho, que entra dentro de los probables. No es uno del que guarde buen recuerdo, la verdad.

3.- Un autor por el que sientas fijación.

Paul Auster, porque me gusta la tonalidad que aporta a sus textos, y Haruki Murakami, por la atmósfera de sus novelas.

Nada nuevo bajo el sol. Entre ambos prefiero a Auster. Aunque creo que ahora mismo atravieso la misma etapa con ambos: la de alejamiento por riesgo de hartazón. He leído a ambos y me han gustado, peeero quizá llegué a leer obras menores o que me convencieron menos, lo que provocó que hace mucho que no he vuelto a leerlos.

Y vosotros, ¿habéis leído El guardián entre el centeno? ¿Sois más de Auster o de Murakami?

Namaste.

IMM, Literatura

IMM (37): adquisiciones en la Feria del Libro de Madrid

La Feria del Libro de Madrid siempre es un buen momento para acercarse a los puestos, dar una vuelta por el Retiro, y por supuesto, comprar libros. Continuando con la filosofía del año pasado, me armé de valor para aguantar filas y conseguir más firmas que en años anteriores. Aunque, en mi contra, tengo que admitir que todos los libros que me han firmado han sido de nueva adquisición. En definitiva, una tradición que cualquier amante de los libros no puede desaprovechar.

Este año las nuevas compras son:

IMM37

  • Lo contrario de la soledad, Marina Keegan. A raíz de un reportaje publicado en El País, conocí la historia de Keegan, una joven que falleció en un accidente de tráfico, dejando por publicar parte de sus obras, de las que todos hablaban maravillas. Me entró la curiosidad, algo que se materializó cuando me acerqué a una caseta y allí estaba el libro. No tenía pensado comprarlo, la verdad.

  • El honor perdido de Katharina Blum, Heinrich Böll. Anotado en mi libreta hace mucho tiempo, fui a la feria con la idea de que lo publicaba Impedimenta y no Seix Barral. Una vez sacada de mi error, lo compré y lo traje para casa. Es cortito y hablan maravillas de él.

  • Sefarad, Antonio Muñoz Molina. Aprovechando que el autor firmaba en la feria, decidí que era el momento de seguir leyéndole, porque Plenilunio me gustó pero no he vuelto a leer nada de él, así que me llevé también El invierno en Lisboa.

  • Lolito, Ben Brooks. El año pasado hizo furor, y como yo voy a mi (espantoso) ritmo, me decidí a comprarlo ahora. La edición es muy bonita y corre a cargo de Blackie Books.

  • Las hermanas Romanov, Helen Rappaport. El único ensayo de mi lista, le había echado un ojo y después se lo vi a Cargada de Libros, que me lo recordó. Últimamente me estoy animando con los ensayos, de un tipo u otro. Era mi asignatura pendiente, así que estoy contenta.

  • El caso Tuláyev, Víctor Serge. No sé quién ni cuándo me lo recomendó, pero lo tenía apuntado y tenía que comprarlo. Fui con la idea clara de llevármelo a casa, por fin. Edita Capitán Swing.

  • Confesiones de una heredera con demasiado tiempo libre, Belén Barroso (aka Loque). Conseguí ponerle cara a Loque (jamás la llamaré Belén), me firmó el libro y encima me lo llevé a casa. Os iré contando.

  • Un millón de gotas, Víctor del Árbol. Recomendado por la gurú Atram, aprovechando que el autor firmaba lo compré. Me da que lo empezaré dentro de poco, aunque me echa para atrás lo largo que es.

FdL 2015
Servidora con Muñoz Molina, un tipo muy simpático

Y vosotros, ¿habéis leído alguno de los libros que os traigo? ¿Qué os parecieron? ¿Habéis leído a Muñoz Molina? ¿Y Lolito? ¿Sois aficionados a las ferias como ésta? ¿Y si el fin de los dinosaurios fue por una caída estrepitosa de libros?

¡Que levante la mano quien me recomendó El caso Tuláyev!

Namaste.

Literatura

Alguien dice tu nombre, Luis García Montero

Cuando un lector se topa con un autor que le ha encantado es normal que repita y le vuelva a leer. Así que, tras la lectura de Mañana no será lo que Dios quiera, tenía que regresar a García Montero antes o después, para comprobar cómo desarrolla otra trama.

Alguien-dice-tu-nombreAlguien dice tu nombre fue el libro escogido. Situado en la España de los años sesenta, un tiempo gris y aburrido lleno de funcionarios franquistas, León, un joven estudiante, comienza a trabajar como vendedor de enciclopedias en una pequeña empresa del sur del país.

Desde el primer momento al lector se le deja claro de qué trata esta novela, y no es sino de la vida, de la juventud, de la ilusión y de las promesas de futuro. Vamos, de los inicios. Ya en la página 14 encontramos el siguiente fragmento:

El camarero dice que se quedó viudo el diecinueve de abril de mil novecientos sesenta y que desde entonces su vida perdió sentido. Se ha plantado el día de mi santo. Vaya casualidad. Aunque yo prefiero no relacionar esa quietud con la muerte, sino con la falta de vida. No es lo mismo. Los muertos están en los cementerios, rodeados de flores o de olvido. La falta de vida sale todos los días a la calle, va a trabajar o a estudiar, toma café en los bares y se nos mete en el cuerpo a la hora de pensar y de soñar.

Lo que no sabe León es lo que se va a encontrar en el trabajo, no sólo sus compañeros y su jefe, sino la red de contactos que establecerá allá donde va a tratar de colocar los pesados tomos de su enciclopedia. Su táctica, una avasalladora retahíla de demostración sobre las iniciales del cliente. Para muestra, lo intenta con su propio nombre:

Mire usted, Lev Nikolaievich, conde de Tolstoi, señor León, mamífero carnívoro perteneciente a la familia de los félidos, conviene mucho saber que hay otros animales que empiezan por la letra L, como el leopardo, que es también muy fiero, aunque no tenga una melena en la nuca. La L está en nuestro cuerpo a través de los lunares, y en el cielo gracias a la luna, y en la literatura por maestros como Luis de Góngora, como Fray Luis de León, que tiene una doble L en el sosiego de una vida retirada, o como León Tolstoi, usted sin ir más lejos. Y quien dice en la literatura dice en la historia, porque hubo muchos papas que se llamaron León, y muchas reinas que fueron bautizadas como Leonor, y un revolucionario de su mismo país llamado Lenin, y leyendas interesantes que necesita conocer un hombre de letras para que en sus libros aparezcan las tierras africanas de Lesoto, y los palacios de Letonia, y las sequías del Líbano. Para la mala vista nada mejor que unas lentes, para la lectura nocturna una linterna y para la sequía litros y litros del líquido elemento.

¿Qué le voy a decir yo a usted, León? Que esto es un ejercicio propio de lerdos. Un lerdo es como un tonto escrito con L. Una letra maravillosa para pensar en el huevo del piojo llamado liendre, y en la enfermedad llamada lepra, y en la mano manchada de lefa, y en las mentiras que aquí se cuentan sobre la palabra libertad, y en los problemas de limpieza cuando falta el agua, y en la mala suerte de Santiago de Liniers, que fue un marino francés del siglo XVIII, tuvo la infeliz ocurrencia de hacerse español y acabó fusilado en el Río de la Plata. ¿Qué quiere que le diga? Que no me resisto a quedarme aquí, en este piso de estudiante abandonado, y que ahora mismo me voy a la calle.

(Página 40)

Si bien en el fragmento anterior el autor acude a su tradicional prosa poética, notamos que en general, el tono es bien diferente: gana la prosa, la trama y su desarrollo, en detrimento de metáforas y adjetivos. Nada que ver con Mañana no será lo que Dios quiera.

En el plano de la trama, tenemos una relación amorosa previsible y que me ha recordado demasiado a El lector, de Bernhard Schlink. El tono, la diferencia de edad, incluso las actividades que realizaban (la recurrente opción por la ducha, enmarcada esta vez en un momento de sequía estival) no me han dejado abstraerme para disfrutar de los capítulos en los que aparecía la pareja. Más bien me daba la sensación de estar viendo a El lector reloaded, una mezcla entre la historia del alemán con aspectos españoles y clichés varios.

En cuanto a la trama subyacente, que se desvela al final de la novela, no me pareció esperable (como me comentó María, que había leído decir a otros blogueros), aunque tampoco me pareció que le diera demasiado empaque a la historia en sí. Creo que no era necesario que todo estuviera hilado por algún motivo, pero me temo que la voluntad del autor era que, gracias a ese golpe de efecto, todo lo demás trascendiera y pusiera en valor el resto de detalles.

Sin embargo, tengo que reconocer que me ha gustado el tono juvenil acorde con su narrador, la visión de la fuerza por querer hacerlo todo a la vez, la sensación de querer comerse el mundo y de que su momento ha llegado.

A Consuelo tengo que explicarle que resulta absurdo sacrificar las tardes próximas por el día de mañana. Necesito atracar el banco del tiempo, transformarme en un ladrón profesional para vivir la vida sin perder un segundo.

En definitiva, una historia entretenida, pero de la que esperaba bastante más. En general creo que es un buen acercamiento a la obra novelística de García Montero, pero mis expectativas eran otras. No puedo evitar recordarme a mí misma, cuando colocaba el marcapáginas al terminar un capítulo, ladeando la cabeza y diciendo psé. Y eso es una mala señal.

FICHA:

Te gustará si te gustó

  • El lector, Bernhard Schlink. (Si omitimos muchas tramas adyacentes)

Pros

  • La fuerza juvenil que desprende.

Contras

  • La previsibilidad de la trama amorosa.

 Namaste.