Autor, Literatura, O´Farrell

Sigo aquí, Maggie O´Farrell

Decía Molinos hace poco que Instagram es como ver escaparates, y creo que tiene razón: la inmediatez, la moda, la superficialidad… ver la vida de otros (o en este caso, la lectura) pero sin ahondar demasiado. Siguiendo su metáfora, un blog es otra cosa: otro contenido, tanto a la hora de crearlo como a la hora de leerlo. Los que llevamos mucho tiempo con un blog acabamos pensado que este formato ha pasado a mejor vida, y añado yo, que el mío está prácticamente terminal, no solo por lo poco que actualizo sino por las escasas ganas que tengo de hacerlo, hasta el punto de plantearme dejar de publicar.

Sigo-aquiPero por lo que veis en esta entrada, y al igual que reza el título de este libro: Sigo aquí.

En Sigo aquí O´Farrell abandona a ficción para contarnos varias historias autobiográficas, en concreto relacionadas con un tema en común: la cercanía a la muerte. Encabezadas por la fecha en la que ocurrió el suceso, la autora narra en primera persona su situación y qué sucedió para llegar a temer por su vida. Algunas son claras: una grave enfermedad en la infancia o un embarazo que se complica. Otras se mantienen en un terreno más tibio, un coche que pasó cerca, una persona que parece que nos puede atacar o un momento puntual de peligro.

A los relatos le acompañan como título, la parte del cuerpo afectada por la situación y una ilustración de ésta. Así sabemos que serán sus pulmones o su sistema circulatorio los afectados, por lo que tenemos una pequeña pista de lo que va a contarnos.

Al igual que en sus novelas, O´Farrell utiliza el recurso de los saltos temporales para conseguir dinamismo en la narración, así que encontramos a una madre de familia para después toparnos con una joven que está iniciando su carrera universitaria. Como en sus otras historias, este efecto consigue movimiento en la lectura, y que se vayan llenando las lagunas que tenemos sobre momentos de su vida. Desde mi punto de vista, es un acierto, cualquier historia lineal habría conseguido una historia más plana y con menos matices que no habríamos podido apreciar (por ejemplo, el estado de ánimo de Maggie en cada momento y los hechos que le llevan a determinadas situaciones límite).

Sin embargo, el hecho de que se traten relatos independientes sí que difiere de sus novelas. Al menos desde mi punto de vista, las novelas son más redondas, dado que los relatos necesariamente disponen de una forma más fragmentada. Además, aunque incluye los temas típicos de la irlandesa (la maternidad, el amor, por ejemplo), el hecho de tratarse de relatos no le permite detenerse y ahondar como lo hace en sus otras historias.

Aunque precisamente quizá el quid de la cuestión sea ese: sus novelas son historias con las que puente mantener una lejanía, y en Sigo aquí nos  presenta su vida y en concreto momentos delicados que le tocó vivir, por lo que su reflexión es más cercana, cruda y directa. Además, al tratarse de relatos de distinta longitud acabamos leyendo bastante más de los inicialmente previsto. Sigo aquí es un libro para empezar y no soltar.

Para mí, desde que descubrí a esta escritora con Tiene que ser aquí, O´Farrell ha pasado a la lista de autores a los que no les pierdo el paso, de los que espero paciente que se publique un nuevo libro suyo, porque, sea lo que sea lo que tienen que contar, quiero leerlo. Y qué bien que su voz se haya unido a esa lista, con ese punto de vista sensible, agradecido y lúcido de ver la vida.

Desde aquí, quiero agradecer a los amigos de Libros del Asteroide por el envío.

FICHA:

Te gustará si te gustaron
Pros
  • El estilo y la sensibilidad de la autora a la hora de narrar.
Contras
  • Exceso de drama en algunos relatos (que personalmente no parecen para tanto).
  • Es inevitable leerlo de seguido y por tanto, se acaba muy rápido.

Namaste.

Autor, Literatura, Ward

La canción de los vivos y los muertos, Jesmyn Ward

Que siempre me plantee como propósito evitar de leer novedades es, precisamente, porque caigo en las redes entusiastas de lectores que recomiendan libros que acaban de publicarse. Este es uno de ellos, la curiosidad acabó decantando la balanza por el sí, lo quiero leer y los amigos de Sexto Piso me lo enviaron.

La canción de los vivos y los muertos nos cuenta la historia de una familia compuesta por dos pequeños, Jojo y Kayla, sus abuelos, figuras clave en su vida, y por último sus padres: Leonie, la espantosa y ausente madre, y su padre, al que recogerán a la salida de la prisión.

Como hilo conductor se establecen dos, por un lado el geográfico, marcado por el viaje de recogida del padre, y por otro el temporal, con el recuerdo del pasado del abuelo, que se le irá presentando a Jojo a través de un secundario muy curioso; pero también de Leonie, que rememorará su juventud y la vida en familia antes de ser madre. Ambos hilos se mantienen cruzados en cada capítulo por lo que mientras van avanzando a su destino determinados detalles les harán conocer o recordar situaciones que han vivido (o que no han vivido, en el caso del niño).

Que la acción se sitúa en el Misisipi lo sabemos desde el primer momento, sin embargo, es significativo el uso del tiempo en la historia, ya que por determinados aspectos racistas pareciera que los personajes habitan un tiempo bastante más lejano del que realmente se encuentran. Sorprende también comprobar cómo la violencia, el racismo y la exclusión están muy presentes en determinadas regiones estadounidenses.

La esperanza no tiene cabida en este lugar.

Página 130

Encontramos además otra serie de temáticas: la frustración y el dolor, la crueldad y la alegría de la infancia, la nostalgia y la rabia. Todas ellas incluidas de una forma más o menos directa, plagada de silencios y sobreentendidos, que la autora nos irá desgranando a la lo largo de su lectura.

Hay tanto cielo vacío donde antes de alzaba un árbol.

Página 242

Ganadora del National Book Award, la autora plantea una historia dura y directa, con personajes muy definidos con una relación compleja entre sí, plagados de soledades y frustraciones, incomprensión y desánimo. Personajes muy definidos con una relación compleja entre sí, que se hablan menos de lo que debieran y que desde fuera uno querría sacudir, para que se den cuenta de que al menos siguen adelante.

Lectura potente que se lee de seguido y se engancha al estómago. Me ha sorprendido su lectura y en determinados momentos pensaba que estaba leyendo a una Toni Morrison algo menos poética. Y por eso, por crear un ambiente muy determinado, por generar tantas sensaciones, este libro ha acabado como uno de mis destacados del año pasado.

Así que, como en todo, de vez en cuando no viene mal añadir libros a nuestro Plan Infinito. Lo importante de verdad es cuáles añadimos.

FICHA:

Te gustará si te gustaron
Pros
  • Lectura dinámica, potente y corta. Un tres en uno.
Contras
  • El inicio puede resultar un poco desconcertante hasta que cogemos ritmo de lo que nos cuenta.

Namaste.

Autor, Brontë, Literatura

Jane Eyre, Charlotte Brontë

Leí hace muchísimos años, más de los que puedo recordar, Cumbres borrascosas. Ya entonces en mi lista de clásicos ineludibles figuraba este título que he acabado leyendo tras hacerme con una edición a su altura, los clásicos singulares de Austral.

jane-eyreDel recuerdo que tengo de leer a la otra hermana Brontë recuerdo la densidad del estilo, o la sensación de que no ocurrían demasiadas cosas en la trama.

Así las cosas, en los primeros capítulos me encuentro con la protagonista, huérfana, niña ignorada y maltratada, y en un par de capítulos me doy cuenta de lo antónimo con la sensación de Cumbres borrascosas: un avance rápido y dinámico que se detiene poco en descripciones y donde no abundan las reflexiones profundas.

Jane Eyre, huérfana, niña ignorada y maltratada, acaba en un asilo de niñas en el que la vida no es nada fácil. A partir de aquí conoceremos lo que le va ocurriendo con el paso de los años, desde la vida en la institución para huérfanas a su paso a la vida adulta.

Brontë se detiene especialmente en sus sensaciones y sentimientos. Se detiene tantas veces y con tanto detalle que llega un momento que a mí se me ha hecho aburrido o que directamente me parecía una parodia y que esa niña buena, fantástica, maravillosa debía de ser en realidad el demonio disfrazado, que de repente se iba a quitar la careta e iba a sacar una katana de su vestido (SPOILER: no, esto no pasa).

Por suerte cuando se hace adulta pierde parte del repetitivo mantra de abnegación y pasa a tener carácter y una personalidad más definida. Sin embargo, y aunque la historia no es previsible (o no lo es del todo, cabría decir), no he podido conectar con la protagonista, ni con su relación con el otro gran protagonista: Rochester. Sí que tengo que reconocer la evolución de Jane, cómo cambia su visión de la vida y cómo (por fin) pierde esa inocencia exacerbada que tenía desde pequeña para ganar independencia y carácter.

Creo que este es el típico clásico que he leído porque lo es, y que no habría leído de otra manera. Lo cual por un lado me alegra, dado que por fin conozco de primera mano Jane Eyre, pero por otro me deja un regusto agridulce, porque es el tipo de libro que en su mayor parte me ha aburrido, y en otra me ha parecido algo simplón. Lo que sí que tiene en común con Cumbres borrascosas es la sencillez en el análisis de los personajes, o la sensación que desde fuera da, como si se tratara de una visión superficial al afrontar los problemas y la visión de los personajes.

Sin embargo tanto estoicismo y tanta abnegación no son para mí o quizá resulta que estoy tan acostumbrada a leer análisis pormenorizados de autores rusos que cualquier otra cosa se me hace rara.

FICHA:

Te gustará si te gustó
  • Cumbres borrascosas, Emily Brontë.
Pros
  • La evolución de la protagonista.
Contras
  • Las continuas referencias a la abnegación de la niña Jane.
  • No he podido conectar con la historia.
  • La tapa se me ha acabado despegando de las páginas a pesar de haber sido muy cuidadosa con él.

Namaste.

 

IMM, Literatura

IMM (58)

Os traigo las últimas incorporaciones a mis estanterías, tanto de finales del año pasado como tras la llegada de los Reyes Magos. Comenzamos:

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  • Ancha es la puerta, Upton Sinclair: el cuarto episodio de la vida de Lanny Budd se sitúa en los años 30. Llegó a casa gracias a los amigos de Hoja de Lata y… ¡sí, la que figura en la contraportada soy yo! Me hace particular ilusión figurar en la contra de un libro como éste, de una saga que me ha dado tantos buenos ratos, y que sigue dándolos. En estos momentos lo estoy leyendo así que ya os contaré. Daniel, Laura, muy agradecida.
  • La canción de los vivos y de los muertos, Jesmyn Ward. Una de las historias que me llamaba la atención y que me enviaron desde Sexto Piso. Me ha gustado mucho, como ya os adelanté en el balance, en breve la reseña.

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  • Todo cuanto amé, Siri Hustvedt. Aprovechando la nueva edición de Seix Barral decidí comprar este ejemplar, un título que llevo anotado desde hace mucho, pero que acabé postergando en favor de El verano sin hombres y Los ojos vendados. Todo el mundo habla muy bien de él así que espero que me guste.
  • Fresh complaint, Jeffrey Eugenides. No podía pasar por Shakespeare and Co y no llevarme un libro, y en este caso fue un Eugenides, al que hace mucho que no leo y tengo ganas.
  • Fuego y sangre, George R. R. Martin. Papá Noel vino con este tochazo bajo el brazo, que no es el esperado (y nunca publicado) Vientos de invierno pero que promete aventuras y mucha sangre.
  • Léxico familiar, Natalia Ginzburg. En su día leí Las pequeñas virtudes y este libro es por unanimidad el que más recomiendan los lectores, así que me hice con él.

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  • Illska y la maldad, Eirikur Örn Norddahl. Recomendación de Atram, de quien me fío sin saber más, decidí hacerme un autorregalo cuando lo encontré en la librería y así acabó debajo del árbol. Aprovecho para recomendaros el espacio de Atram, interesante donde los haya y también para mandarle un beso a mi leonesa favorita.
  • Los hermanos Ashkenazi, Israel Yehoshua Singer (Acantilado). Otra recomendación de un amigo lector, en este caso de Yossi. Un título difícil de encontrar que vi de pasada y que decidí comprar.
  • Relatos de Kolimá (Volumen I), Varlam Shalámov. Este título llevaba años y años en la libreta, pero nunca me decidía a leerlo. En primer lugar porque en las bibliotecas que frecuento no lo tenían. En segundo, porque no es un título demasiado frecuente en las librerías. Fue la casualidad la que me hizo ver este pequeño título entre tanta novedad y pensé que ya era hora de empezar con el primer volumen. La edición es de Editorial Minúscula. Ojalá el precio fuera la mitad de minúsculo, la verdad.
  • Un libro de mártires americanos, Joyce Carol Oates. Confieso que nunca he leído a Oates, y quizá este no sea el mejor título, pero de siempre me han gustado las ediciones de Debolsillo, me parecen cómodas, manejas y resultonas, así que el libro se vino también. ¿Lo habéis leído? ¿Es mejor empezar con Oates por otro título?

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  • El diario de un hombre decepcionado, W. N. P. Barbellion. ¿Se puede sentir nostalgia de un libro que no se ha leído? Me pasó como con Las benévolas de Jonathan Littell, lo vi muchas veces en la biblioteca pero jamás me animé a leerlo. Cuando me enteré de una nueva edición de Alba supe que me tenía que hacer con él.
  • Orgullo y prejuicio, Jane Austen. De Austen he leído Sentido y sensibilidad y La abadía de Northanger, pero su obra más famosa la tengo pendiente. La edición de Austral Singular es una muy buena opción. Además, este en caso venía en una caja con el otro libro que véis al lado. (No os voy a engañar a mi TOC y a mí no nos gusta la caja porque descabala el orden en estante con el resto de libros de esta edición).
  • Una habitación propia, Virgina Woolf. Reconozco que nunca he leído a Woolf y ya va siendo hora, este título es una buena opción, aunque creo que tengo Al faro en algún lado.

Y vosotros, ¿habéis leído alguno de estos libros? ¿Os han regalado muchas lecturas? ¿Regaláis muchos libros? ¿Por cuál de todos ellos debería empezar?

Nos seguimos leyendo.

Namaste.

Bulgákov, Literatura

El maestro y Margarita, Mijaíl Bulgákov

Cuando todo el mundo recomienda un libro, cuando todos los lectores son entusiastas con una lectura, suele ser por algo. Aún así una no puede sino dudar sobre lo que nos va a parecer a nosotros mismos, por eso El maestro y Margarita me daba mucha, mucha curiosidad, aunque tardara bastante tiempo en conseguir esta edición de Ediciones Nevsky.

el-maestro-y-margaritaPor suerte, con este libro me ha pasado, no solo que evitara leer la contraportada (¡como siempre!) sino que no había leído nada de su sinopsis ni su temática. Qué bien, porque desde el primer momento sólo podía repetirme a mí misma dos cosas:

  1.  Este libro es una pasada.
  2.  Cómo no lo habré leído antes.

A partir de aquí os dejo una no reseña en la que simplemente trataré de convenceros de que leáis un libro en el que mejor no saber nada. Los ingredientes que ha necesitado el autor han sido:

  1. Rusos, muchos rusos. Moscú como telón de fondo.
  2. Un visitante extranjero un poquito raro.
  3. Poncio Pilato.
  4. El maestro, que tendrá que ver con el punto 3.
  5. Margarita, que tendrá que ver con el punto 2.
  6. Tanto el 4 como el 5 sólo aparecen desde la mitad del libro, así que durante una gran parte de su lectura vemos a Poncio Pilato, a nuestro amigo extranjero y a una serie de rusos que van topándose con él. Y nos preguntamos quiénes carajo serán los dos personajes que le dan título al libro.

Y como al final no pretendo contaros mucho más, os dejaré algún fragmento:

– ¿Son ustedes escritores? – preguntó a su vez, la ciudadana.

– Evidentemente – respondió con dignidad Koróviev.

– ¿Sus credenciales? – repitió la ciudadana.

– Encanto… – empezó a decir Koróviev en tono zalamero.

– No soy ningún encanto -lo interrumpió la mujer.

– ¡Oh, qué pena! – dijo Koróviev decepcionado y prosiguió-: Bien si no quiere ser un encanto, lo cual sería sumamente agradable, pues no lo sea. ¿De modo que para tener la certeza de que Dostoievski es escritor habría que pedirle la credencial de socio? Pues tome cinco páginas cualesquiera de una novela suya y se convencerá sin necesidad de credenciales de que está tratando con un escritor. ¡Además, creo que Dostoievski no tuvo credencial ninguna! ¿Tú qué crees? – preguntó Koróviev a Behemot.

– Apuesto a que no la tenía -respondió este último colocando el hornillo sobre la mesa, al lado del registro, y se secó con la mano el sudor de su frente, sucia de hollín.

– Usted no es Dostoievski -dijo la ciudadana, desorientada por las palabras de Koróviev.

– Bueno, nunca se sabe, nunca se sabe -respondió éste.

– Dostoievski murió -dijo la ciudadana, pero no muy convencida.

– ¡Protesto! -exclamó con ardor Behemot-. ¡Dostoievski es inmortal!

Página 453

Aunque desde fuera sabemos que es un libro largo, no es pesado ni denso ni nada que se le parezca. Es original, distinto, sorprendente, muy interesante, dinámico y sarcástico.

Como ya os adelanté en las mejores lecturas de 2018, para mí El Maestro y Margarita ha sido de lo mejorcito que pude leer el año pasado, así que anotadlo y no lo dejéis pasar.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Original, diferente, sarcástico y crítico a la vez.
Contras
  • En algún momento los capítulos de Poncio Pilatos se me hacían mucho más largos que el resto de la historia.

Namaste.

Literatura

Mis propósitos lectores para 2019

Hace unas semanas estuve leyendo Clásicos para la vida de Nuccio Ordine, uno de esos libros que te sacan los colores. El autor pretende establecer los clásicos para una vida, esto es, los imprescindibles que todo lector debería intentar leer. Durante toda su lectura tuve la doble sensación de darme cuenta de he leído mucho menos clásicos de los que pensaba y que además ignoro otros tantos que el autor mencionaba y que yo ni siquiera había planteado leer.

El año pasado, en la entrada de propósitos de 2018 escribía:

Nuevo año, nuevos propósitos.

O no.

Así ambas cosas me llevan a la misma conclusión: que tenía que replantearme mis propósitos lectores para año nuevo. Si llevo muchos años proponiéndome objetivos que no cumplo, quizá debería revisarlos. Puede ser que tampoco este año los cumpla, pero jamás se consiguió algo distinto haciendo siempre lo mismo, ¿no creéis?

  1. Uno de mis problemas al incumplir es que me dejo llevar por las novedades, acabo siguiendo la moda de lo que veo que se lee en redes sociales y de repente, un libro que no me interesa pasa a ocupar un puesto más alto que otro que lleva en mis estantes mucho tiempo. Huir de las novedades y de las modas no es fácil, pero debería intentarlo, en pro de los eternos pendientes.
  2. Comprar ediciones nuevas de libros clásicos que quiero leer. Que una mala traducción no te hunda un clásico de la literatura, por favor.
  3. Leer más lento. O leer menos. O tomarme más tiempo con cada lectura. ¿No es un poco llamativo, cuando todos los lectores se proponen leer más? Todo tiene su explicación, porque quiero leer libros más largos, ensayos, libros en otros idiomas, que generalmente requieren más tiempo.
  4. Como siempre, me voy a proponer diez libros para leer este año, que en este 2019 serán libros con solera y que aún tengo por determinar.

Se aceptan recomendaciones, sugerencias y propuestas tanto para llegar a cumplir mi propósito (esta vez sí) como sobre los títulos que deben figurar en mi lista de 2019.

Gracias a todos por estar ahí.

Disfrutad de este año recién estrenado.

Namaste.

 

Balance de 2018, Literatura

Balance de 2018 (II): lo mejor

Como viene siendo habitual, os dejo lo mejor de lo mejor de este año lector:

Destacados

Joyas

  • El fin de la soledad, Benedict Wells. El primer libro que empecé este año fue toda una sorpresa y un descubrimiento.
  • Solenoide, Mircea Cartarescu. Aunque no va a ser mi favorito del rumano es un librazo de esos que no es fácil describir.
  • El olvido que seremos, Héctor Abad Faciolince. Librazo. Bello por lo que dice y por cómo lo dice. Totalmente recomendable. ¡Gracias Pedro!
  • Tres maestros: Balzac, Dickens, Dostoievski, Stefan Zweig. Libro de genios para frikis lectores.
  • El maestro y Margarita, Bulgákov. Desde la primera línea supe que este libro iba a estar en esta lista. Desde el primer capítulo pensé que como podía ser que no lo hubiese leído antes.

Aquí añado mi queridísima Cien años de soledad de Gabriel García Márquez, relectura que en estos momentos tengo a medias. La edición conmemorativa de Random House es para babear.

Os deseo un 2019 lleno de cosas bonitas y buenas lecturas.

Namaste.

Balance de 2018, Literatura

Balance de 2018 (I): abandonos y decepciones.

Fin de año, llega hacer balance. Hoy os dejo por aquí los libros que menos me han gustado este año, además de un abandono:

Abandonos:

  • Justine, de Lawrence Durrell. Lo empecé una vez, dejándolo de lado tanto tiempo que decidí darle una segunda oportunidad, y lo empecé de nuevo. Su lectura me pareció densa pero sobre todo, tenía la perenne sensación de que no me interesaba demasiado la historia o de que no me estaba enterando por la cantidad de personajes que tiene la novela. Me da mucha rabia porque he leído críticas fantásticas de él y porque tengo el cuarteto de Alejandría en el estante. No descarto darle otra oportunidad en el futuro.

Despellejes:

  • Los pacientes del doctor García, Almudena Grandes. Un libro denso, muy largo y con mucha paja, demasiados personajes y un exceso constante en trama y estilo. Le han dado el Premio Nacional de Narrativa así que seré yo la única que no ve por dónde cogerlo.

Decepciones:

  • El año del verano que nunca llegó, William Ospina. No sé si tuvo que ver con su orden de lectura, porque lo leí tras otras lecturas que me gustaron mucho, o que al libro le falta algo de orden y sentido, al menos para mí. Esperaba mucho más, la verdad.
  • Una princesa en Berlín,Arthur R.G. Solmssen. Estaba claro que esperaba otra cosa muy diferente, o quizá lo habría apreciado si lo hubiera leído antes de leer a Sinclair. Como sea, un libro que se me hizo aburrido.
  • La mirada de los peces, Sergio del Molino. Aunque el inicio y los temas que trata me parecieron interesantes, posteriormente me pareció que el libro perdía fuelle o bien que el hilo de la trama iba dando bandazos. Quizá al tener como precedente La España vacía pensaba que me iba a encontrar otra cosa.

 

Y vosotros, ¿habéis abandonado muchos libros? Admito que antes tenía más reparos en dejar un libro a medias, pero creo que es la clase de cosa que se cura con la edad…

Como siempre, dejo lo mejor para el final y os emplazo a la siguiente entrada con lo mejor que he leído este año.

Namaste.

 

Alexiévich, Autor, Literatura

Voces de Chernóbil, Svetlana Aleksiévich

Tenía claro que quería leer a la bielorrusa desde que ganó el Premio Nobel de Literatura en 2015. Lo cierto es que antes de ser premiada no tenía referencias de su obra.

Voces-de-ChernobilEn Voces de Chernóbil la autora realiza un trabajo de investigación sobre la mayor catástrofe nuclear en Europa, dando voz, como ya nos adelanta el título, a las pequeñas personas que vivían, trabajaban y sufrieron el accidente. Para ella, como compatriota, escribir este libro fue a la vez una obligación y un compromiso con su tierra, sobre un tema que se silenció y del que poco o nada se sabía, además de darse la circunstancia de ser uno libros muy importante que quedaría para la posterioridad.

El material recabado, como podréis imaginar, es desgarrador, acercando al lector a las personas que vieron y sufrieron, siendo además variado y diverso el elenco de personas: desde funcionarios con altos cargos que sabían el verdadero problema que acababa de ocurrir, a liquidadores, pasando por personal civil que ignoraba por completo el concepto de radioactividad.

La autora no necesita más que la cruda realidad, y sin florituras para que conozcamos de primera mano el grave incidente, aportando mucha información relevante sobre el suceso. Además es capaz de acercarnos a todos los dramas y situaciones personales más allá de los datos históricos que han quedado marcados en el calendario. Porque el 26 de abril de 1986 no solo explotó un reactor sino que cientos de miles de vidas fueron marcadas por un atacante silencioso, sentenciadas a una muerte lenta y dura, y a los supervivientes, el ostracismo y la marginación.

Los fragmentos hablan por sí solos:

Mamá me confesó: ¿Sabes? Odio las flores y los árboles. Dijo eso y se asustó de sus propias palabras, porque había crecido en el campo y todo eso lo conocía y lo amaba… Eso era antes. Cuando paseábamos con ella por la ciudad, ella podía nombrar cada flor y cualquier hierba.

Página 167

KATIA P.

 

Somos metafísicos. No vivimos en la tierra sino en nuestras quimeras,en las conversaciones. En las palabras. Debemos añadirle algo más a la vida cotidiana para comprenderla. Incluso cuando nos encontramos junto a la muerte. Esta es mi historia. Se la he contado. ¿Por qué me he hecho fotógrafo? Porque me faltaban palabras.

VÍKTOR LATÚN

Página 331

Como muchos libros sobre catástrofes, guerras y muerte, tenemos ante nosotros una historia muy dura, que cuesta asimilar por la tragedia y dolor vividos, pero también muy necesaria para conocer los hechos históricos y el drama generado. Aconsejo leerlo poco a poco, se hace muy duro leerlo de seguido.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Como el libro de Oé, es una historia atemporal de la humanidad: del sufrimiento, la incomprensión y el dolor.
Contras
  • Historia inconmesurable. Libro desgarrador.

Namaste.

 

Autor, Cartarescu, Literatura

Solenoide, Mircea Cărtărescu

Solenoide más que una lectura es todo un reto.

SolenoideEn primer lugar, por el tamaño: es un reto de 800 páginas, lo cual se convierte en un reto largo, al que necesitamos invertir varias semanas (en mi caso meses).

También por la ausencia de trama, o porque en la trama cabe todo. Se trata de la historia de un profesor de rumano, así en general: la historia incluye su pasado y sus recuerdos, su día a día en su escuela y sus pensamientos, las lecturas que le han marcado como persona y por supuesto, además de su importante anecdotario de situaciones extrañas, que incluye la visita de extraños seres por la noche, la levitación o la búsqueda de los solenoides por la ciudad de Bucarest.

Como muchos de los personajes de Cărtărescu, nuestro protagonista, del que no conocemos ni el nombre, es una persona compleja, que surfea entre la realidad y los sueños, que reflexiona y vuelve siempre atrás: en sus recuerdos, como en la perenne cajita con sus dientes de leche. Personajes que si no están atormentados al menos adolecen de principios depresivos, que están incómodos con la piel que habitan pero se muestran al mismo tiempo pasivos en el cambio de su situación.

Quizá solo leamos para regresar a la edad en la que aún éramos capaces de llorar con un libro en las manos; aquella época, entre la infancia y la adolescencia, que constituye el dulce prólogo de nuestra vida.

Página 205

Los que hayan leído a Cărtărescu sabrán perfectamente cómo es su estilo: en ocasiones gana velocidad, como cuando nos cuenta el paso por un hospital de tuberculosos del protagonista. En otros, se detiene en un detalle y lo estruja hasta que continúa, alargando los capítulos.

Es complicado clasificar este libro. También es muy difícil valorarlo. Quizá todo lo bueno que tiene corre de la mano de todo aquello que sugiere, aunque en ocasiones podemos caer en un estado de aburrimiento al ver que no avanzamos.

¿Por qué sé que existo si también sé que no existiré? ¿Por qué se me ha concedido acceder al espacio lógico y a la estructura matemática del mundo? ¿Solo para perderlos cuando se destruya mi cuerpo? ¿Por qué me despierto por las noches ante la idea de que soy mortal y me incorporo, bañado en sudor, y grito, y me agito, e intento sofocar este pensamiento intolerable de que voy a desaparecer por toda la eternidad, de que no existiré hasta el final de los tiempos? ¿Por qué acabará el mundo conmigo?

Página 399

Ya sabéis que el rumano es uno de mis autores fetiches, a los que siempre regreso, y que siempre me sugiere mucho en sus lecturas, pero precisamente por eso esta lectura se la recomendaría solo a los incondicionales, a los que ya conocen el estilo y se han obnubilado con Nostalgia o con Lulu. No a los que por primera vez se acercan, ya que el reto puede resultar arduo.

Lo que sí que recomendaría, como en todos los libros de este calibre, es simultanear su lectura con otras más cortas, más ligeras o como queráis llamarlo. Creo que si hubiera optado por leerlo concienzudamente no habría podido continuar el ritmo sin desanimarme.

Con esto no quiero que penséis que no lo recomiendo, simplemente analizo lo obvio: no es una lectura para todos ni para cualquier momento. Es una lectura para estar atentos, de las grandes lecturas que es difícil asir, que parece que siempre nos ganan ventaja a los lectores. Eso es precisamente lo bueno y lo malo, la sensación de caída en su lectura, y la magnificencia de crear una obra volátil, onírica, totalmente extraña, pero que es capaz de sugerir y proponer tantas cosas.

Para mí leer a Cărtărescu es siempre una experiencia. Pocos autores me sugieren tanto como él, pocos me marcan como lectora tanto como él. Recuerdo el preciso momento en el que terminé Lulu, igual que recuerdo el momento cuando leía Nostalgia. Lo recuerdo a fuego, como los libros que no pasan en balde. Y de Solenoide recordaré a la vez, leer páginas y páginas pensando en por qué me cuenta esto ahora, pero también terminar un capítulo con la boca abierta y mirar a la pared. O simplemente, pasar una página y encontrar un fragmento como este:

Sí, esto es solo que soy, esto he sido desde que estoy en este mundo: un hombre solo, esperando detrás de una ventana. He volcado aquí, en la caja de cartón de mi manuscrito, un montón de piezas de puzle. Incomprensibles en sí mismas, caen sobre las demás del derecho o del revés, se diseminan por el amplio espacio de juego. A partir de ellas, los largos dedos de la lógica del sueño podrían llegar, gracias a minuciosas maniobras de combinación, giro, posicionamiento, aumento y disminución, centralización y lateralización, acentuación y difuminado, a un cuadro siquiera parcialmente coherente, al menos coherente para mí aunque siguiera siendo absurdo para todos los demás, porque existen coherencias inteligibles e ininteligibles, al igual que existen el absurdo comprensible y el incomprensible. Puedes entender lo inteligible, eso es la serenidad. Puedes entender lo ininteligible, eso es el poder. Puedes no entender lo inteligible, eso es el terror. Puedes no entender lo ininiteligible, eso es la iluminación. Así como, en la oscuridad más profunda, no sabes si tienes los ojos abiertos o cerrados, a veces siento que, en el espanto y el estremecimiento de mi vida, ya no sé en qué parte de mi cráneo me encuentro.

Páginas 507-508

Los libros que son un reto hablan por sí solos, ¿no creéis?

FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  • Los diversos temas que aparecen en la historia.

  • Pasar la página y encontrarse con un fragmento destacado es muy frecuente. Los post-it son imprescindibles.
  • Impecable edición de Impedimenta.

Contras

  • Hay momentos en los que uno duda de adónde quiere llegar el autor, que llegan a aburrir.

Namaste.