Danielewski

La casa de hojas, Mark Z. Danielewski

La casa de hojas es uno de esos libros de los que habla todo el mundo. A finales de 2013 se publicó este libro que se describía como el Moby Dick de las novelas de terror, todo una experiencia, un descubrimiento. De repente, apareció por todas las revistas culturales, por todos los periódicos. La red se llenó de críticas sobre la novela, a la que se la calificaba entre las historias que cambian los estándares de las historias de terror.

Atraída como una polilla a una luz, después de ver los comentarios de muchos blogueros que lo adquirieron enseguida, lo compré en cuanto pude. Después lo leí. Lo terminé. Traté de esbozar una reseña, una opinión de algo de lo que es este libro. En múltiples ocasiones me he sentado a dejar por escrito mis ideas. Pero creo que no lo he conseguido. Así que pasaos por estos blogs que sí que han hecho bien su trabajo: Leersinprisa, Un libro al día, Cuentalibros, Locura y lectura.

Empecemos por el principio: ¿qué es La casa de hojas? Un libraco. Uno de esos libros enormes, con 700 páginas muy largas y muy anchas, un libro de tapas negras. Un libro caro de narices. Por 30 puñeteros euros te puedes hacer con él.

Si ahondamos un poco más, podríamos llegar a decir que es un libro muy poco común. Basta con pasar alguna de las páginas para darnos cuenta de que esta no es una lectura normal: hay páginas con una línea, otras escritas al revés, por no mencionar la multitud de tipología en las letras.

collage casa de hojas marcas de agua

El argumento de la historia es triple: por un lado tenemos a Zampanò, autor de una serie de legajos sobre el Expediente Navidson; a Truant, que podría haber salido de una novela de Kerouac: quien los lee  y nos cuenta sus farras día sí día también, y al propio Navidson, protagonista de la historia en su casa. Una casa que sorprendentemente, tiene una puerta que no se sabe adónde va.

Desde el primer momento se nos presentan estos tres hilos argumentales a la vez, además de aparecer un sinfín de notas a pie de página que difieren entre sí: están las puramente científicas, esto es, referencias de referencias a bibliografía, a estudios, reflexiones sobre el eco, la fuerza, la luz y un montón de cosas más. Por otro lado, tenemos las notas a pie de Truant, el último poseedor de los documentos, que va comentando lo que lee y relacionándolo con episodios de su vida. ¿Habéis visto Padre de Familia alguna vez? ¿Os acordáis de alguna de las veces en las que Peter Griffin dice aquello de “esto me recuerda a…” y acaba contando una historia que nada tiene que ver con la historia original? Pues eso. Si Navidson está como loco tratando de descubrir por qué su casa mide más por dentro que por fuera, Truant salta con un “y esto me recuerda cuando me fui a un pub y me puse hasta el culo de noséqué y conocí a esta tía que había estado liada antes con noséquién” y al final Truantdelasnarices se marca dos páginas de nota al pie que dejan al lector descolocado.

Pero tranquilos, que las notas de Truant no son lo peor: lo peor son las otras. Al inocente lector que llega y comienza a leer la historia de Navidson se la cuelan todas: te cuelan las cientos de notas al pie de sinónimos, de referencias bibliográficas que no aportan nada. Así era yo, hasta que alguien me dijo: “lee sólo las notas al pie de Truant”. Eso hice. Para cabrearme, tampoco os penséis.

¿Qué es entonces La casa de hojas? Pues un juego de muñecas rusas. Historias dentro de historias, de la que subyace el leitmotiv de la novela: Navidson y su casa. Una casa en la que, como he dicho antes, aparece una puerta. Y claro, quién no entraría en esa puerta. Para encontrarse un laberinto dentro de un laberinto, un mundo de ecos y desconocimiento. Eso es La casa de hojas.

¿Cómo puedo saber adónde voy si no sé dónde estamos? O sea, en serio, ¿dónde está este lugar en relación con aquí, con nosotros, con todo? ¿Dónde?

Pero más allá de esto, La casa de hojas es una obra de arte. Sí, del arte de la maquetación. Y ante esto no puede una sino quitarse el sombrero. Cómo narices habrán podido cuadrar las notas al pie, los recuadritos, las escrituras raras, tras la traducción es un misterio. Un trabajo arduo de narices.

Entonces, ¿me ha gustado? ¿Es esto un despelleje? Pues bien. Me he aburrido como una ostra, sobre todo al principio. No me gusta Kerouac, no me gusta Welsh: esto es, no me gustan las historias de desenfreno pastillero y promiscuidad sexual sinsentido porque me aburren. Así que la parte de Truant me ha hecho sufrir. Seguía porque este Danielewski lo hace bien, nos engaña como un trilero, enseña sus muñequitas rusas y pensamos que es fácil saber dónde está la pelotita que nos dará el premio. Pero no, amigos. Nunca se le gana a un trilero. Cuando comienzas el juego sales con menos dinero del que llegaste. Así que nos marea, nos enseña la zanahoria de la historia de Navidson, nos la pone delante de la nariz para que continuemos, y nosotros tragamos con cientos de páginas de notas al pie, con cargar con un puto espejo para leer un puto recuadrito que no aporta nada a la historia (y nosotros tan felices), con darle la vuelta al librito cada vez que toca, con continuar en ese laberinto que es Zampanò, Truant y unas cuantas chicas del montón.

Y sí, llegado al punto hasta he oído ecos en mi pasillo, hasta he mirado detrás de las puertas para ver qué era ese ruido. Hasta he perdido la cuenta de que tenía que seguir mirando la pelotita. Probablemente hasta me haya olvidado de ella.

La Casa de hojas marca de agua

Me ha gustado. Me decía a mí misma hace un tiempo. Hasta que, (y tú eres la culpable, Niebla Espesa), mi hermana me dijo que lo iba a comprar, y yo aseveré, demasiado rápido y demasiado contundente que se ahorrara los 30 euros porque se lo prestaba yo.

Eso significa algo, me dije, porque yo siempre recomiendo comprar determinados libros.

Entonces, ¿esto qué es? Es un juego de trileros. Y con ellos siempre se pierde. Es una experiencia, es un tío listo de narices que ha creado una historia simple pero que la ha complicado tanto que la ha convertido en una novela casi de culto. O por lo menos en una novela que muchos compramos por el placer de tenerla en el estante. Es un espectáculo visual, de juegos de palabras en momentos determinados. De contener el aliento porque durante 30 páginas va espaciando la frase hasta dejar un folio casi vacío.

Pero no os engañéis. Sigue siendo un espectáculo de trileros. No es un mago que juega con las palabras, ni una demostración de cómo el autor nos toca la fibra. Es un show. Un espectáculo donde el que mueve los hilos es un trilero, un tramposo, un tipo listo que sabe qué quiere conseguir.

A fin de cuentas, los espectáculos de los trileros son así: teorizamos sobre dónde está la pelotita y salimos con menos dinero en el bolsillo. En mi caso, con 30 euros menos.

FICHA:

Te gustará si te gustó
  • No le encuentro comparación. Al menos de momento.
Pros
  • El experimento que supone la casa.
  • Espectáculo visual y maquetación brillante.
Contras
  • Se hace pesado por momentos.
  • Las notas al pie de página. El que disfrute con Truant estará encantado.

Namaste.

¿Y ellos qué opinan?

Y ellos, ¿qué opinan? (XIV): Agustín Fernández Mallo

Agustín Fernández Mallo (La Coruña, 1967): físico y escritor español, ganó reconocimiento y fama nacional tras la publicación de Nocilla Dream, trilogía que se completa con Nocilla Experience y Nocilla Lab. Poeta y ensayista, es el mayor representante de la Generación Nocilla, de la que también forman parte Jorge Carrión o Juan Francisco Ferré. Se atreve con la música y con el cortometraje, y más aún, con la experimentación reescribiendo la obra de Borges.

1.- ¿Cuál es el último libro que has leído?

Autopsia, de Miguel Serrano (Editorial Candaya)

Es éste. Una historia interesante, no sólo por la sinopsis en sí sino también por los adjetivos dedicados al autor, por las opiniones positivas que se le dedican (aquí, una de ellas)  y que aunque no la conocía, va directa a mi libreta. Y no me digáis que la portada no es impactante.

2.- Un libro que nos recomiendas.

El Nuevo Testamento.

Vaya. He de reconocer que cuando planteo las tres preguntas hay libros que no espero que estén entre los mencionados. Uno de ellos es éste. Entre otras cosas porque no sé qué decir. Vamos, que no he leído el Nuevo Testamento y tampoco lo tengo entre mi lista de libros futuros. Cuanto menos, sorprendente.

3.- Un autor por el que sientas fijación.

Thomas Bernhard

Un autor de renombre: venerado y consagrado. Mencionado siempre entre los autores que hay que leer, como Coetzee, como Pynchon. Y con el que, lo reconozco, no me he estrenado. Un autor de los que sí espero encontrar en esta categoría. Me alegra porque me recuerda que me queda mucho por leer. Mucho y muy bueno.

Y vosotros, ¿habéis leído Autopsia, de Miguel Serrano? ¿Os habéis atrevido a leer el Nuevo Testamento? ¿Qué me recomendáis de Bernhard?

Namaste.

Literatura

Una biblioteca de verano, Mary Ann Clark Bremer

Año 1946. La Segunda Guerra Mundial acaba de terminar. Aún se sienten sus efectos en un continente que trata de recuperarse de la contienda. Mary Ann Clarck Bremer acaba de perder a sus padres en el ataque a un submarino en el que se trasladaban los tres. A los pocos meses, Mary Ann pierde a su tío. Herida y sola, la autora trata de recuperarse en la casa veraniega de la familia. De repente, se siente con la responsabilidad de convertirse en bibliotecaria accidental, con objeto de mantener un servicio dañado por los alemanes en la guerra.

Una biblioteca de verano revelada 2Este es el punto de partida de un librito mínimo, exiguo, de los que podrían pasar desapercibidos. Y sin embargo, esconde mucho más de lo que parece. Porque no es sólo una historia de la pérdida y del dolor, de la tristeza y la soledad, sino del camino a tomar cuando todo parece perdido, cómo superar el sufrimiento y la angustia a través de los libros, del amor por una literatura que se convierte en lo más tangible que se puede tener.

La historia parece tan exagerada, tan extrema, que el lector no puede sino quedar noqueado al comenzar a leer una autobiografía, una parte de la historia de la autora. Precisamente porque es real no necesita acudir a la sensiblería o a la compasión, sino que se mantiene en la cruda realidad a la que necesariamente ha de enfrentarse su protagonista.

Es una historia tan breve y corta que sabe a poco. No sólo porque consigue trasmitir una soledad aplastante y una tristeza incrustada en los huesos, sino porque además la historia está plagada de referencias y citas literarias que enriquecen el texto: una pequeña muestra suficiente como para comprobar el modo en el que la literatura se convirtió en una compañera fiel para la autora, en la excusa para convertirse parte fundamental de un pueblo que trata de seguir adelante, en la referencia para los vecinos que acudían a tomar prestado un libro.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Múltiples referencias literarias.
  • El modo de tratar la tristeza de la forma más real posible: sin compasión ni exageraciones innecesarias.
Contras
  • Se queda corto. Dan ganas de buscar otras obras autobiográficas de la autora.

Namaste.

Literatura

Autores base

Es curioso cómo nos vienen ligados los recuerdos. Era verano. Uno de esos períodos en los que se aprovecha para irse a la playa a tratar de coger algo de calor. En el momento de hacer la maleta escogí varios libros, creo recordar que cuatro. Cuatro libros que rondaban por mi casa, un par que había escogido de la biblioteca, todo aleatorio. A los dos días había terminado dos de ellos, y cuando empecé a leer el tercero resultó que era demasiado lento, o no me gustaba o no me convencía, qué sé yo. Decidí pasar al siguiente: me pasó lo mismo. Me quedé noqueada. De los libros que llevaba ninguno me satisfacía. ¿Qué hacer? ¿En qué libro invertir las múltiples horas que me quedaban en la arena de la playa? Me encontraba con la disyuntiva de continuar leyendo algo que no me gustaba o bien adquirir algún otro libro nuevo.

Después de eso creé mentalmente el término autores base. ¿Y eso qué es? Pues los autores a los que aferrarse, a los que volvemos, bien porque nos gusta cómo escriben, bien nos interesa lo que escriben o bien porque somos fanáticos de su obra. Son autores asidero: a aquéllos a los que recurrir cuando uno no sabe qué leer, cuando se duda, cuando se quiere acertar.

Son valores fijos, autores que nos sostienen: a los que recurrimos cuando queremos estar seguros de que nos va a gustar el libro: quizá como yo, en épocas en las que tenemos más tiempo para leer, o quizá simplemente en épocas en las que leemos poco o cuando llevamos una serie de libros poco llamativos, autores que resultan un pilar, una seguridad para el lector, un refugio entre tanta novedad y tantos autores “indispensables”. Son los que en cuanto vemos su nombre en la estantería los cogemos, los compramos y los tenemos cerca. Son familia.

Decidí que desde ese momento y para períodos vacacionales no me faltaría algún título de los que considero indispensables.

Como en todo, los que anteriormente eran autores base ahora han dejado de serlo. Recuerdo una época en la que recurría a Paul Auster, o a Stephen King o a Umberto Eco. Posteriormente, con unos me cansé (por ejemplo con King, tras encadenar varios libros que no me gustaron). Con otros me pareció que perdió la chispa (Auster) o que directamente se le había ido la olla chispa (Eco, algo que ya conté aquí) y comenzaron a llegar otra ola de autores base, a los que recurro cuando me veo perdida entre tanta novedad, entre tanto autor clave en su generación, cuando me agotan determinados libros o cuando quiero volver a ese universo que crean.

¿Y cuáles son mis autores base actuales? El primero que me viene a la mente es Roberto Bolaño. Porque aunque la editorial trate de publicar hasta el listado de su agenda telefónica, siempre es interesante y siempre hay una chispa, un capítulo, un párrafo, una línea, que me reconcilian con el mundo editor.

La siguiente que me viene a la mente es Almudena Grandes. Por costumbre, porque he leído prácticamente todo lo que ha sacado (exceptuando Las edades de Lulú), porque es familia, tengo sus libros y los regalo. Es la Grandes. Y a la Grandes la leo.

García Márquez también está en mi lista. Aunque hace mucho que no lo leo, aunque vaya relegándolo al final con todos aquéllos: dentro de poco leeré… aunque vaya viendo cómo se cuelan Carlos Fuentes, Sergio Pitol y Vargas Llosa. Está ahí. Y es que no hacen falta más motivos. Escribió Cien años de soledad y por eso se ha ganado un lugar en mi mente. Siempre.

Orwell es otro más de mis autores base. Lo mismo te monta una granja que construye un Gran Hermano. Da gusto leerle, aunque hable de una guerra.

Los recientes son, principalmente, dos: Penelope Fitzgerald, que se ganó su puesto a base de palabra elegante con El inicio de la primavera (qué preciosidad de libro, porfavor), y después se coronó como la inglesa que escribe de quién sabe dónde (lo mismo Rusia que Italia) y lo hace bien. The queen.

El otro es, ya lo habréis adivinado, Mircea Cărtărescu, indefinible señor de negro venido de la tierra de Drácula. Uno de esos autores que te deja con la boca abierta y el corazón encogido.

Así que ahora, que estoy leyendo Las tres bodas de Manolita, el último libro de Almudena Grandes y que tengo en la estantería, mirando de reojo, Las bellas extranjeras de Cărtărescu, soy feliz.

Y para vosotros, ¿cuáles son vuestros autores base?

Namaste.

Literatura

La importancia de llamarse Ernesto, Oscar Wilde

Os traigo hoy la que podría ser la primera relectura de todo el blog. Y es que, aunque me consta que muchos de vosotros releéis vuestras historias favoritas yo todavía no he llegado a ese punto. Quizá tenga que ver con la cantidad de libros pendientes y de obras magnas por leer.

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Leí La importancia de llamarse Ernesto hace tiempo, en una edición que incluía también El abanico de Lady Windermere. Ahora he releído, eso sí, en su versión original y en el ebook.

Como ya ocurriera en otras de sus obras (por no decir en todas), nos encontramos con una historia llena de sarcasmo, humor e ironía que juega con los juegos de palabras y las dobles interpretaciones (sin ir más lejos, el propio Earnest del título, intraducible al castellano)

La trama de base que subyace en el argumento es simple: nuestros dos amigos protagonistas han de llamarse Ernesto si quieren desposar a la muchacha de la que están enamorados. A partir de ahí comienza una historia de enredos, confusión y humor en la que cada uno de los diálogos no tiene desperdicio, en donde ser importante, y por tanto llamarse Ernesto, es fundamental si quieren conseguir su meta. ¿Lo conseguirán? Eso lo dejo para que descubráis esta obra de teatro que nos presenta a personajes arquetípicos e hilarantes característicos del autor irlandés y que nos dejan fragmentos como los que siguen:

More than half of modern culture depends on what one shouldn´t read.

TRADUCCIÓN PROPIA: Más de la mitad de la cultura moderna depende de lo que uno no debería leer.

I keep a diary in order to enter the wonderful secrets of my life. If I didn´t write them down, I should probably forget all about them.

TRADUCCIÓN PROPIA: Mantengo un diario para incluir los maravillosos secretos de mi vida. Si no los escribiera probablemente me habría olvidado de todos ellos.

A los que tengáis miedo por comenzar a leer clásicos de este estilo en inglés, os diré que es una obra teatral que se lee de un tirón, con palabras muy sencillas, y que además de divertida y entretenida consigue sumergirnos en el universo de Wilde, uno de esos autores que hay que leer. Y si encima acompañamos la lectura con un té, mejor imposible.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Muy entretenido. Hilarante y sarcástica.
Contras
  • Como me gusta tanto Wilde, se me queda corto, me falta trama, me faltan páginas.

Namaste.

Autor, Davies, Literatura

El quinto en discordia, Robertson Davies

El libro que siempre recordaré como mi primer asteroide. Y es que en aquél momento en el que recién se había formado la editorial, cuando Pedro me mencionó este título a mí no me sonaba de nada, y menos la editorial en sí. Fue una casualidad la que me llevó a comprarlo, cuando en una librería de viejo lo encontré entre los libros de Ken Follet y Dan Brown me llamó la atención ese pequeño libro verde que resaltaba entre tantos best-sellers. Efectivamente, era un asteroide, el primero de mi colección. Como nuevo y por sólo 4 euros.

El quinto en discordia3El quinto en discordia es, tal y como se define antes de comenzar la novela, aquél personaje de teatro que, sin ser el héroe o la heroína, el confidente o el villano, ejerce una importante influencia para el desarrollo de la trama. Dicho término comenzó a utilizarse en las compañías de teatro.

El título de la novela de Davies es el punto de partido, el inicio y el final, el leitmotiv de la historia. Precisamente porque el narrador, Dunstan Ramsay, un versado profesor y escritor de hagiografías, ejerce esa influencia que aparece en la definición en cada uno de los personajes que se va encontrando. Quizá sean meros detalles, como una simple bola de nieve, pero en todos los casos marcan un antes y un después en el comportamiento del resto de los personajes.

Es curioso pensar que Ramsay no es el verdadero protagonista de la historia, más bien parece un secundario, un accidental narrador de una historia que es la de su amigo Boy Staunton, el verdadero protagonista, el que sí que parece que controla su vida. Esto es, da la sensación de que Ramsay no sabe muy bien por dónde va, como si se dejara llevar. Sin embargo, es Staunton el que toma las riendas de su vida, el que decide y se hace rico, el que busca su camino en la política, el que tiene un carácter fuerte que le hace perseguir una meta.

Y aunque aparentemente esto es así, Ramsay consigue, quizá de un modo incidental, inmiscuirse en la realidad del resto de los personajes de una forma muy clara.

El quinto en discordia es una novela extraña. O quizá lo sea su autor, Robertson Davies, que lo mismo es capaz de hablarnos de la magia y la prestidigitación que de la vida de los santos de la Edad Media. Lo hace de una manera compacta, no parece traído por los pelos, no es casual. Eso es fundamental en su estilo, fluye y lo narra como es la verdadera vida, las cosas ocurren, sin más, por mucho que intentemos encontrar un sentido, una causa y un efecto en ocasiones los acontecimientos se nos presentan de golpe. Parece manido pero es cierto: en un momento la vida puede cambiar. En un segundo. Pero también es cierto que en otras ocasiones pueden pasar décadas sin que apenas cambie nada. Así es el tiempo.

Digo que es extraña porque la verdadera trama se podría comentar en dos líneas. Y ni eso. Pero lo que verdaderamente importa no es lo que pasa, sino cómo pasa, cómo el autor va manejando los hilos para mostrarnos una novela cíclica, interesante y bien ambientada y al mismo tiempo amena. Pero no es entretenida. No es simplista. Es variada, pasan cosas y en otras ocasiones no pasa nada. Quizá tenga que ver con que es la primera parte de la trilogía.

Davies se presenta como un escritor del todo, de lo global. Un escritor que es capaz de abarcar una vida entera y muchos temas distintos para conseguir un efecto compacto. Pero además, es un narrador culto, capaz de incluir citas y menciones históricas, anécdotas y chascarrillos.

En resumen, me ha gustado. Pero esperaba otra cosa. Esperaba un Pentateuco de Isaac, y este libro no es de ese corte. Esto es: no es un libro que aplaque. No es un libro que nos deje anonadados. Es un libro de inteligencia y raciocinio, de cómo escribir y hacerlo a la perfección. De manual. Medido y organizado. Frío como Canadá.

O simplemente también influya en que tengo que seguir leyendo la trilogía de Deptford. Pues sigamos.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • El efecto quinto en discordia. Un personaje redondo que afecta a todos pero que podemos apreciar al final del libro.
Contras
  • Es redondo. Pero el estilo depende del tiempo: en ocasiones ocurren muchas cosas pero en otros momentos pasan pocas cosas.
Reto 50 libros
  • 17/50.

Namaste.

Autor, Literatura, Martin

Canción de Hielo y Fuego (V): Danza de dragones

De nuevo, el quinto libro de la mundialmente conocida saga Canción de Hielo y Fuego. El quinto y último libro que se ha publicado hasta la fecha. Por este motivo lo he leído cuanto antes, para no enterarme por casualidad de algún temido detalle que pudiera fastidiarme la lectura.

Danza de Dragones marca¿Y qué nos encontramos? Pues más de lo mismo: la historia de Poniente en el que diversos contendientes luchan por el Trono de Hierro, esto es, el deseado poder que les otorgaría el derecho a gobernar sobre los maltrechos siete reinos.

Más de lo mismo significa también otra cosa: paja, mucha paja (quizá sea el que más relleno tiene, como si la calidad del ejemplar se incrementara según el número de páginas), poca acción aunque eso si, nuevas tramas (si bien desconocemos si llegarán a desarrollarse convenientemente. Yo sinceramente lo dudo). Antiguos personajes con nuevos problemas: Jon con su problemón en cuanto a los salvajes, Daenerys luchando por liberar a los esclavos, Tyrion con su nueva situación… etc.

El problema de fondo es, de un lado, que no se mide la tensión. Quizá es que nos conozcamos los trucos de Martin o que nos vemos venir determinadas cosas. Por este motivo resulta lineal, y de repente, abrupto. Al mismo tiempo, el autor se distrae, se expande en tramas a las que apenas había mencionado con anterioridad (como por ejemplo: Dorne y las ciudades esclavistas) con lo que consigue crear una historia que más bien parece de transición, de la mitad de la saga, en lugar de ser, como bien se sabe, la antepenúltima de todas.

¿Es esto un despelleje? Probablemente no. Danza de dragones, como las de toda la saga, es una historia entretenida, en la que se manejan muchos temas, desde el amor y el odio hasta el ansia de poder, la avaricia y la soledad, el miedo y la desesperación. Sus personajes, buenos y malos, del norte y del sur, consiguen atraparnos en una espiral de preguntas ¿Y tú de quién eres? Que consigue que nos den lástima, que despierten nuestra simpatía, en definitiva, que caminemos a su lado en arduoso camino que les espera.

Porque sabemos, si es que no les ha quedado claro a todos ya, que Martin es un escritor despiadado al que no le temblará la mano si decide, un día de estos, que va siendo hora de aniquilar a uno de esos pobres diablos que tratan de salvar el pellejo.

Yo sigo leyendo. Sigo aunque no me convence, no compro su caótica forma de organizar los libros, su insufrible forma de hacer esperar a los lectores hasta la próxima publicación del siguiente libro (que, como ya sabemos, se retrasará demasiado). Sigo leyendo porque antes que espectadora soy lectora. Porque la serie de televisión no me basta.

Ahora, entiendo que muchos no sigan leyendo. Pero yo no lo haré. Cuanto más mayor me hago más sufro con los cercenados episodios que cuentan una mínima parte de lo que acontecede en esta historia. En esta y en todas. Sinceramente, prefiero saber con anterioridad lo que ocurre. Prefiero gritarle al televisor cuando veo lo mal que lo están haciendo. Lo que decía: la serie de televisión no basta. Soy lectora.

FICHA:

 

Te gustará si te gustó
Pros
  • Las nuevas historias de los lugares, como Dorne.
  • Saber que aquél episodio del primer libro está íntimamente relacionado con uno de estos, que nada es por casualidad, anima a la lectura.
Contras
  • Sobran centenares de páginas.
  • Ritmo lento.

Namaste.

Autor, Literatura

The bluest eye («Ojos azules»), Toni Morrison

The bluest eye es la primera novela de Toni Morrison, ganadora del Premio Pulitzer en 1988, por Beloved y posteriormente del Premio Nobel en 1993. The bluest eye fue una novela que pasó desapercibida hasta que a su autora le llovieron los galardones. Y de repente, se publicó casi veinte años después, se reimprimió y se le otorgó el interés que se merecía.

efecto polaroid con marca

The bluest eye  apareció en mi vida un poco de repente, y me vino fenomenal para practicar el inglés, de un lado, y de otro, anotarme un tanto en el reto de Isi.

Pero os voy a ser sincera. Escribir una reseña de este libro me acojona. Me abruma. Llevo días y días dándole vueltas a cómo contar lo que quiero contar, a cómo escribir algo sobre este novelón. Sobre esta novela de apenas 200 páginas que pesa como una de mil quinientas.

Lo primero que comentaré, por qué no, es el título. The bluest eye. Vale, en castellano de toda la vida, El ojo más azul. MOC. Van nuestros traductores y le plantan un Ojos azules. Bien. Primer fallo. Esta novela es ímproba. Es enorme, es simbolista al máximo, y pasar por obviar una diferencia tan grande como el título llevará a engaños a más de uno.

El inicio de esta novela es uno de esos que no se nos irán de la retina en su vida. Porque sí, porque te deja anonadado sólo con leer la siguiente línea:

Quiet as it´s kept, there were no marigolgs in the fall of 1941. We thought, at the time, that it was because Pecola was having her father´s baby that the marigolds did not grown.

 TRADUCCIÓN PROPIA:

 Silencioso como si estuviera oculto, no había caléndulas en el otoño de 1941. En aquél momento pensamos que era porque Pecola iba a tener el hijo de su padre, por lo que las caléndulas no crecían.

¿Qué mierda es esta? Pensamos. ¿En qué berenjenal me he metido? ¿Lo he leído bien? Y lo relees, dos o tres veces. Y como piensas que no es posible, te vas al diccionario y buscas la palabra father, deseando que no sea lo que sabes que es.

Pero, un momento, ¿quién es esta Toni Morrison y por qué narices comienza una novela con una frase tan cruel? ¿Cómo puede alguien plantearse comenzar una novela así? Después, te entra la congoja, que se pega en tu estómago y parte de tu esófago. Y piensas que no, que no sé quién es Pecola ni quién es su padre pero ya los odias a todos. Y a esta escritora que hace daño desde la primera línea también.

Así que si la primera línea es así de dura, imaginaos las que llegan después.

The bluest eye es la historia de Pecola, una niña fea, poco querida, solitaria y negra, muy negra. Una niña que quiere ser como Shirley Temple y tener unos ojos azules (y aquí entramos en relación con el título: no quiere unos ojos azules, quiere los más azules). Una niña, que pasadas unas pocas páginas de la novela, se pregunta lo siguiente:

 How do you do that? I mean, how do you get somebody to love you?

 TRADUCCIÓN PROPIA:

 ¿Cómo lo haces? Quiero decir, ¿cómo consigues que alguien te quiera?

  

Pero también es la historia de Cholly, un hombre apartado de su padre, arrastrado por el alcohol. Es la historia de Claudia, la amiga de Pecola que se dedica a romper las muñecas rubias que le regalan. Es la historia de Pauline, la madre abnegada que pasa demasiadas horas cuidando hijos que no son los suyos.

Es una historia brutal. De esas que duelen. De las que aplacan. Una historia que uno comienza pensando en que, por ser tan corto, apenas tardará una semana en leerlo, pero en la que, y uno se da cuenta desde el principio, las palabras pesan. Los párrafos agotan. Y aunque te sientas intentando leer más de un capítulo, no puedes, no puedes asimilar tanto dolor, tanta tristeza y tanta soledad de las manos de unos niños inocentes que se ven sepultados entre lo más bajo de Estados Unidos: el racismo, la pobreza y el abuso.

The bluest eye no es un libro para todo el mundo. Es un libro muy duro. Un libro para releer. Un libro lleno de adjetivos en el que uno tiene que coger aire de vez en cuando, no sólo para asimilar lo que está leyendo, sino para admirar el estilo de una Morrison soberbia, que calcula cada frase como si de una fórmula matemática cualquiera. Donde nada es por casualidad, ni la aparición de personajes extraños que parecen venidos de la nada (y en los que el lector no puede evitar un ¿y esté qué pinta aquí ahora?) Porque todo está hilado. Un hilo tirante, en el que cada palabra encierra un significado que va más allá de lo característico.

Y a pesar de la primera frase, de esa losa que pesa sobre nuestro corazón desde el primer momento, vemos que las valoraciones se pueden hacer muy a la ligera, y que los humanos tenemos mil caras, la cara del dolor y la tristeza, la soledad y el abandono, cada una de las frustraciones y los abusos que van acumulando unos personajes tan bien construidos que aparecen reales al otro lado de la ventana. Personajes a los que el lector, aplacado por una lectura de este calibre no justifica, pero sí en cierto modo comprende, inevitablemente se pone en su situación y les agarra de la mano, fuerte, muy fuerte, como si el contacto pudiera hacer que cambiaran su fatal destino.

Una novela que con el paso de los años se ha convertido en referente, una lectura obligatoria en el instituto, con objeto de que los jóvenes conozcan un pasado no tan lejano en el que las personas se valoraban según el color de su piel. Una historia que hoy en día unos cuantos padres escandalizados están intentando tumbar, por considerar que tiene demasiado contenido sexual. Mucho mejor una novela que resulte menos incómoda. Claro. Mejor El guardián entre el centeno.

There is really nothing more to say-except why. But since why is difficult to handle, one must take refuge in how.

 TRADUCCIÓN PROPIA:

Realmente no hay nada más que decir, excepto por qué. Pero desde que puesto que “por qué” es difícil de manejar, uno debe refugiarse en cómo.

Poco tengo más que decir. Sólo una recomendación: coged aire y leedlo.

 FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  • El desarrollo de la trama, el uso de los personajes.

  • Los simbolismos.

Contras

  • Historia muy dura.

  • Hay que leerlo a sorbos. Aplaca.

Namaste.

¿Y ellos qué opinan?

Y ellos, ¿qué opinan? (XIII): Juan Eslava Galán

 Juan Eslava Galán (Jaén, 1948): filólogo y escritor prolífico, ha publicado una gran cantidad de libros por los que ha obtenido importantes galardones, entre ellos el Premio Planeta, por En busca del unicornio. Escritor de novelas fantásticas, históricas y de misterio, además de ensayo. Su libro más reciente es Una historia de la Guerra Civil que no va a gustar a nadie, que habréis podido ver en el ránking de los más vendidos.

1.- ¿Cuál es el último libro que has leído?

Siete ciudades en África de Lorenzo Silva, una lección magistral de cómo un libro de historia puede leerse como una novela que cautiva al lector hasta el fin.

No conocía este libro, ni siquiera había escuchado con anterioridad el nombre. Me sorprende porque Lorenzo Silva es un autor muy conocido, pero lo cierto es que desconocía esta faceta suya. Un libro con muy buena pinta, del que podréis encontrar más información aquí. Y que, casualmente, presentó hace apenas un mes en la librería Rafael Alberti. De lo que se entera una por la red.

2.- Un libro que nos recomiendas.

El francotirador paciente, de Arturo Pérez-Reverte.

Uno que no me atrae demasiado, quizá por el tema en sí. Ya sabéis que tengo El tango de la guardia vieja en casa, pero no sé por qué este último no me llama nada la atención.

3.- Un autor por el que sientas fijación.

Álvaro Cunqueiro.

Vaya, un todoterreno. Cunqueiro: poeta, narrador, ensayista, todo un hombre del renacimiento en la España del siglo XX. Más información, aquí.

Y vosotros, ¿coincidís con Eslava Galán? ¿Habéis leído alguno de sus libros? ¿Conocíais Siete ciudades de África? ¿Habéis leído a Álvaro Cunqueiro?

Namaste.

Ginzburg

Las pequeñas virtudes, Natalia Ginzburg

Hoy os traigo un libro de relatos, un libro que hojeé en la biblioteca. Suele ocurrir, nos topamos con un libro, leemos unos fragmentos y decidimos que algún día lo leeremos. Con la diferencia que ese período se ha convertido en más de cinco años.

Aún así, estaba anotado en mi libreta, y durante mucho tiempo cada vez que lo veía me invadía la duda: ¿Qué había leído que me había llamado tanto la atención? ¡No era capaz de recordar la temática del párrafo!

Por ese motivo entró en mi lista de los 50 libros que leer antes de los 30. Y por fin, lo he leído.

 Los relatos son diversos, tanto en tamaño como en temática. Al estar escritos en distintas épocas, que van desde 1944 hasta 1962, el modo de escribir de la autora y la temática varían mucho. Lógico. Veinte años dan para mucho: las postrimerías de la Segunda Guerra Mundial, el paso de la juventud a la madurez o la llegada de los hijos, son algunas de las reflexiones que van surgiendo entre las líneas de Las pequeñas virtudes.

Destaca, por encima de todo, el brutal conocimiento del ser humano, de la amistad y de la vida en general. Y por supuesto, el análisis del paso del tiempo, del cambio de parecer según vamos cumpliendo más años. Ginzburg es analítica, matemática y severa a la hora de analizar diversas situaciones. Algo complejo si tenemos en cuenta que parece que la autora toma su propia vida como hilo conductor; es decir, desde mi punto de vista es más fácil analizar a los demás que a uno mismo. A veces un poco de perspectiva es buena para apartarse de la burbuja que nos ciega.

Por otro lado, la autora reflexiona mucho sobre el acto de escribir, sobre el proceso creativo y el método de trabajo de una persona que al menos inicialmente, no se dedicaba a ello de manera profesional. Las dudas, el método y cómo encarar una página. Este relato, uno de los más largos, además, se me ha hecho más pesado. Será que el tema no me interesa demasiado.

Pero… ¡basta de frases describiendo cómo es Las pequeñas virtudes! Creo que lo mejor es que os deje varios fragmentos para que podáis comprobar por vosotros mismos:

¿Cómo podría amar una cosa que no soy capaz de recordar?

Él y yo

Y somos gente ya sin lágrimas. Lo que conmovía a nuestros padres ya no nos conmueve en absoluto.

El hijo del hombre.

Existen dos especies de silencio: el silencio consigo mismo y el silencio con los demás. Una y otra forma nos hacen sufrir igualmente. El silencio con nosotros mismos está dominado por una violenta antipatía que nos invade hacia nuestro propio ser, por el desprecio hacia nuestra misma alma, tal vil que no merece que le digan nada. (…) Está claro que no tenemos ningún derecho a odiar a nuestra propia persona, ningún derecho a callar nuestros pensamientos a nuestra alma.

Silencio.

 FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • El relato “Las relaciones humanas”. No tiene párrafos destacables. Todo él lo es. Para releer.
Contras
  • He descubierto que la temática del arte de escribir no me gusta. Más bien, me aburre.
Reto 50 libros
  • 16/50.

Namaste.