Autor, Literatura, Vasconcelos

Vamos a calentar el sol, José Mauro de Vascondelos

Vamos a calentar el sol es el título de la novela de José Mauro de Vasconcelos, al que posiblemente recordaréis por otro de sus libros: Mi planta de naranja lima.

Vamos-a-calentar-el-SolDe nuevo nos encontramos con Zezé, el niño brasileño que quería ser poeta pero que a la vez llevaba el diablo en el cuerpo. La trama se centra en las situaciones que le ocurren cuando se muda a otra ciudad, alejado del ambiente en el que ha pasado su niñez. Y es que su familia ha decidido que, con objeto de obtener una mejor educación, viva con una familia que pueda costearlo, lejos de su ciudad natal y de su entorno conocido.

Además del cambio de ambiente, han pasado unos cuantos años, por lo que nuestro protagonista se encuentra a medio cambio entre la niñez y la edad adulta. Aunque desde el inicio del libro vemos acciones típicamente infantiles, como las aventuras que le ocurren en la escuela o los encontronazos con su familia de acogida, conforme vamos pasando las páginas apreciamos sutiles diferencias sobre la visión que tiene del mundo que le rodea.

Lo fundamental es que Zezé ya no es el mismo. Si Mi planta de naranja lima se centra en su niñez y en su presente, Vamos a calentar el sol incluye otros temas: el miedo, la soledad o el amor, pasando por la incertidumbre y la amistad.

Sin duda, uno de los temas a destacar es el paso de la vida imaginativa e ilusoria que rodea al personaje principal. A través de amigos imaginarios, Zezé proyecta sus miedos y carencias, sus dudas y sus temores. Al final de la evolución en el libro tendrá que abandonar su seguro mundo infantil para abrirse paso a un desconocido lugar en el que tendrá que desenvolversepor sí solo.

Otros dos temas a destacar son la amistad y el amor, que aparecen fundamentalmente al final de la novela, justo cuando nos encontramos el siguiente fragmento:

Guardamos silencio un instante y yo no sabía si el “noviazgo” de los otros sería diferente al nuestro, si hablarían de otras cosas. Sólo sé que yo me sentía el hombre más feliz del mundo junto a Dolores. Eso debía de ser la felicidad: charlar de tonterías agradables.

Más complejo y tierno desde otro punto de vista, aparecen otras sensaciones, como la nostalgia y el recuerdo de aquéllos momentos por los que todos hemos pasado:

Es el tiempo, o nosotros mismos, porque el tiempo no existe, somos nosotros los que pasamos y, como pasamos, ha llegado la hora de partir.

En definitiva, un libro muy entretenido, que nos traslada a épocas en las que todo era nuevo y excitante, momentos en los que un verano era una eternidad, en la que todo parecía para siempre. A la vez, se trata de una historia que invita a la reflexión de esas ideas que nos parecen absurdas, pero que, como aparece en la cita del final del libro de Jean-Jacques Rousseau:

La infancia tiene sus propias maneras de ver, pensar y sentir; nada hay más insensato que pretender sustituirlas por las nuestras.

Uno de esos libros que, cosas de las coincidencias, asociaré con la música. Exactamente con las notas del Para Elisa de Beethoven que sonaba mientras estaba leyendo las últimas líneas.

Namaste.

¿Y ellos qué opinan?

Y ellos, ¿qué opinan? (XVI): Manuel Rivas

Manuel Rivas (La Coruña, 1957): escritor, poeta y ensayista, comenzó con el periodismo y trabajó en diferentes medios de comunicación. Aunque se inició como poeta, su faceta más conocida es la narrativa, en la que destaca ¿Qué me quieres, amor? (1996), un conjunto de relatos que ganó fama cuando uno de ellos se llevó al cine: La lengua de las mariposas. Escritor en lengua gallega, ganó reconocimiento con El lápiz del carpintero (1998). Incluso se ha atrevido incluso con la novela negra Todo es silencio (2010).

1.- ¿Cuál es el último libro que has leído?

Verano, de Coetzee. Aunque tengo a medas Memorias de prisión, de Alezander Berkman. Además estoy con la Poesía de Ferreira Gullar, un poeta brasileño muy interesante.

Vamos por partes. Coetzee: uno de los grandes pendientes que todo el mundo recomienda pero al que jamás he leído. Está justo al lado de Pynchon.
De Berkman poco sé. Indagando en la web dicen que sus memorias tienen un toque a lo Conde de Montecristo. Ferreira Gullar ni me sonaba, para qué os voy a engañar.

2.- Un libro que nos recomiendas.

El llano en llamas, de Juan Rulfo.

Vaya, recomienda a Rulfo pero en su faceta menos conocida. Quizá esperaba más Pedro Páramo. Precisamente El llano en llamas lo leí hace mucho tiempo, pero aunque recuerdo que me gustó no soy capaz de describir más. Creo que se merece una relectura.

3.- Un autor por el que sientas fijación.

Ramón del Valle-Inclán.

Touché. Por supuesto tenía que recomendar a un gallego, uno de esos escritores míticos de la historia de la literatura española. Su Luces de bohemia me gustó mucho en su día. Si no la conocéis os la recomiendo.

Un placer charlar con este autor. Cercano e interesante, animado y simpático. De esos que te invitan a seguir conversando, que se explayan en las respuestas y no le importa pensar y dudar, como buen gallego, claro. Tiene que ser un placer compartir con este señor un café en una terraza cualquiera.

Y vosotros, ¿habéis leído Verano de Coetzee? ¿Os gustó El llano en llamas o sois más de Pedro Páramo? ¿Conocéis la obra de Valle-Inclán?

Pasad un fantástico fin de semana.

Literatura

Bienvenido julio o algunas de mis lecturas veraniegas

Llegada esta época siempre me planteo los libros que quiero leer en verano. No es que en la época estival lea algo demasiado diferente que en invierno, ni que disponga de mucho más tiempo para leer, pero parece que es una tradición siempre que se acababan los exámenes, determinar cuáles iban a ser las próximas lecturas. Así que siguiendo la tradición, os dejo por aquí cinco libros que quiero leer. Sólo cinco. Los que no quiero dejar de leer.

  • Las bellas extranjeras, Mircea Cărtărescu. Lleva en la estantería bastante tiempo y llega el momento de leerlo. Tengo que admitir que lo he dejado estar porque quería disfrutarlo al máximo. Ya sabéis que me encanta este autor, así que lo he dejado para un momento en el que pueda dedicarle todo mi tiempo. Ha llegado el momento y lo leeré en cuanto acabe con un par con los que estoy a medias.
  • Olvidado Rey Gudú, Ana María Matute. La reciente muerte de la autora me ha recordado la deuda pendiente que tengo con ella, dado que aunque este libro lleva muchísimo tiempo en mi lista de pendientes, siempre me echa para atrás el tamaño del librito (que pasa de las mil páginas). En el Café Literario hemos organizado una lectura conjunta y no podía evitar animarme por fin a leerlo. Empezamos a mediados de mes, así que si os animáis, estaremos encantados de compartir opiniones.
  •  El señor Presidente, Miguel Ángel Asturias. En 2014 se celebran 40 años de la muerte del autor, por ese motivo me propuse leerlo. Buen homenaje para uno de esos libros que se incluyen siempre en los más recomendados de la literatura hispanoamericana. Ya era hora de que me pusiera con el guatemalteco.
  • La señora Dalloway, Virginia Woolf. Desde que leí la novela gráfica de Virginia Woolf, sentía que ya me tocaba adentrarme en el universo de la británica, así que he decidido que sea este verano. Tengo una versión en inglés que he de leer pero ya.
  • Las uvas de la ira, John Steinbeck. En su día me gustó mucho De ratones y hombres, así que espero que esta novela, que describen como bastante ardua, la disfrute tanto como aquélla y me dé tiempo a leerla este verano. No sé por qué tengo muchos prejuicios con ella, creo que me va a costar bastante… pero bueno, veremos a ver.

Y vosotros, ¿sabéis ya qué vais a leer este verano? ¿Dejáis para esta época libros más ligeritos o por el contrario os animáis con libros más densos?

Namaste.

Autor, Literatura

¡Melisande! ¿Qué son los sueños?, Hillel Halkin

Este es uno de esos libros que te entran por los ojos. Por la portada, por la abundancia de reseñas y opiniones positivas, como la de Devoradora de Libros. Hasta que, a decir verdad me topé con la de Mientrasleo, a la que no le acabó de convencer. Y entonces me entró la duda, la curiosidad de conocer qué me parecería a mí. Porque es cierto que se trata de una historia de amor, y que no soy demasiado seguidora de la temática amorosa, pero sin embargo necesitaba saber qué se escondía detrás de estas páginas. Aquí os traigo la reseña.

Melisande-marca-agua2¡Melisande! ¿Qué son los sueños? Tiene por título el nombre de un poema de Heinrich Heine que comienza como sigue:

¡Melisande! ¿Qué son los sueños?
¿Qué es la muerte? Algo en vano.
La verdad solo pertenece al amor,
y, siempre bella, yo te amo.

El narrador de la historia es Hoo, uno de los tres personajes principales que va recordando el pasado de forma fragmentada y sin cronología, en ocasiones contándoselo por carta a Mellie y en otras rememorándolo para sus adentros. El tercero que cierra el triángulo es Ricky.

Hoo, Ricky y Mellie coinciden en el instituto. Desde ese momento comienza una relación que durará muchos años, tantos como tiene una vida. Porque a pesar de que la historia comienza en la juventud, este es un relato eminentemente de la madurez, del desarrollo en la relación que mantienen, en su bifurcación y evolución a lo largo del tiempo.

Abundante nostalgia y melancolía a la vez que ternura en una novela donde lo más importante son esos lazos invisibles que se crean y se mantienen a lo largo de los años. Aquéllas personas importantes en la adolescencia marcarán un punto de inflexión en nuestra vida: en nuestro destino y nuestra felicidad.

¿Cuáles fueron nuestros mejores momentos?
¿Cuándo mostramos nuestra mayor intensidad? ¿No fue acaso cuando nos perdimos tan completamente en el juego que nos olvidamos de que eso es lo que era? ¿Realmente necesitamos que una voz sabia nos recuerde que no vemos más que imágenes en la pantalla?

Alejada de otras historias en las que el amor se plantea como una idílica relación de la juventud, Halkin apela a la madurez y al paso del tiempo para crear una novela mucho más compleja y por tanto mucho más real que algunas de las que podemos encontrar en el mercado editorial. Además, el autor es capaz de cambiar de registro, aportando al narrador diferentes matices a la hora de contar su historia, a la hora de reflejar cada uno de sus sentimientos. Una evolución lógica y normal en cada personaje pero que se convierte en algo complicado si tenemos en cuenta que el libro cuenta con apenas 200 páginas.

Destacable es, también la visión del amor en conjunto, como una acumulación de otras emociones, de errores y de aciertos, de detalles de todo tipo que, sin recurrir a la sensiblería como exageración ni como al resentimiento como excusa crea una visión polivalente de un tema muy complejo pero que en ocasiones se ha tomado muy a la ligera.

Creo que amarte es la única razón por la que temo envejecer.

Sinceramente me ha parecido una delicia de libro, por la fuerte relación de los personajes, cada una de las etapas de su vida, el cambio en la visión, la propia filosofía y las referencias literarias que incluye en cada una de sus líneas y porque más allá de una historia de amor, es una de esas novelas que nos dan pena terminar, del tipo que te dejan poso. Una sensación, un encogimiento en el corazón, un toque en el alma, un suspiro al terminar un capítulo. Lo justo para darse cuenta de varias cosas: la primera, que es un libro que releería sin dudar. La segunda, que lo recomendaré siempre que pueda. Y ya que estamos, una más. Que las historias vívidas, profundas y reales no son tan fáciles de encontrar. Así que cuando te encuentras una de ella en las narices una no puede evitar sonreír.

FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  • El modo en el que refleja la relación amorosa. Complejo y profundo.

  • Estilo poético con múltiples referencias filosóficas y literarias.

Contras

  • Los saltos temporales pueden dificultar la lectura.
  • Hay que respirar hondo. Muchas veces.

Namaste.

IMM, Literatura

Mi paso por la Feria del Libro de Madrid + IMM (31)

Algo está cambiando.

Si hace unos años trataba de asistir a la Feria del Libro de Madrid los días de diario, tratando de evitar la multitud que puebla el Retiro los fines de semana, precisamente este año he hecho todo lo contrario.

Movida quizá por el deseo de tener alguno de los títulos de mi biblioteca firmado, o quizá con ánimo de coleccionista, o puramente envidiosa de las fotografías que en estos días aparecen por los blogs literarios, decidí ir cargada y acercarme con objeto de obtener alguna que otra firma.

Ojo, que cuando digo cargada es cargada de veras. Además de los tres libros de Episodios de una guerra interminable de Almudena Grandes, llevé el pesadísimo ejemplar de Tu rostro mañana de Marías, un libro de Vila-Matas y otro de García Montero.

Bueno, ¿y qué tal? os preguntaréis. Pues bien, muy bien. Aunque la fila para que firmara Almudena Grandes era bastante larga (algo que se agravó cuando la autora llegó veinte minutos tarde), pude hacerme con su firma, e incluso comentarle mi opinión de sus libros. Me gustaría haber grabado su cara en vídeo para que pudiérais haber visto la cara que se le quedó según yo iba sacando libros. Pensándolo bien tampoco se quedaron atrás los que estaban detrás de mí… aunque simplemente me miraban con odio.

Otro que tenía una fila bastante larga era Javier Marías. Ataviado con un pin de su admirado Shakespeare firmaba rápidamente sus libros para que todos los que estábamos nos lleváramos su firma. Total, quedaba poco para el cierre.

Sin embargo, una cosa que me ha llamado la atención es la ausencia de filas para otros grandes, sin ir más lejos, Enrique Vila-Matas. Apenas algunos curiosos (de esos que se acercan a mirar quién es el autor leyendo el cartelito que tenía delante).

Con Luis García Montero ya me lo esperaba, a pesar de que se ha pasado a la narrativa. Apenas tenía gente delante y por eso mismo se ofrecía a fotografías, a dar besos a diestro y siniestro y a mandarme recuerdos para mi hermana. Todo verídico.

Eloy Moreno fue todo un derroche de simpatía, uno de esos autores que están muy ilusionados y que te preguntan qué te ha parecido su novela. Aún no he podido leerla, pero mi madre se llevó tanto El bolígrafo de gel verde como Lo que encontré debajo del sofá rubricados con su firma.

De camino a la fila de Javier Marías vi un nombre que me llamó la atención. Digo que vi el cartel porque a primera vista no le reconocí. Y es que Manuel Rivas nada tiene que ver con cómo es en directo. Si en las solapas se aprecia un señor serio y mayor, en la realidad es un tipo con pinta de rockero, joven y simpático, que respondía a las preguntas pausadamente. Y como no tenía prisa se dedicaba a firmar con su pluma un precioso dibujo a cada uno de los que allí estábamos. Total, que a pesar de que tenía 4 personas estuvimos allí parados más de veinte minutos. Ahora, qué bonito quedó.

Además de firmar los libros que llevaba, aproveché para adquirir los siguientes:

 IMM-feria-del-libro

  • El lápiz del carpintero y Las voces bajas, de Manuel Rivas. La verdad es que el primero lleva mucho tiempo en mi lista de pendientes, y aprovechando que estaba el autor decidí comprarlo. Del segundo poco sé. Eso sí, tengo que volver a este autor que Los libros arden mal me gustó mucho.
  • 1913. Un año hace cien años, Florian Illies. Recomendación de Atram, y por eso mismo lo he comprado.
  • Nobles y rebeldes, Jessica Mitford. Una Mitford, una novedad: ¡me lo tenía que llevar! Después me arrepentí no haber comprado A la caza del amor de su hermana Nancy, o alguno de sus otras novelas, porque sólo he leído Trifulca a la vista.
  • Historia y desventuras del desconocido soldado Schlump, Hans Herbert Grimm. Me fascinó la historia de este novela: que la quemaran los nazis, que la única copia que quedó indemne quedara empalada en una pared y que después se rescatara después. Ay. Pensar que la podemos leer ahora me pareció tan poético que sólo por eso me tenía que hacer con él.

No son muchos, pero porque me contuve. Tenía pensado comprar Lolito de Ben Brooks, pero decidí desechar la idea porque no me acaba de convencer. Quizá si hubiera coincidido con el autor habría sido otra cosa, pero ya me pareció suficiente coger estos. Igual me pasó con Un millón de gotas, de Víctor del Árbol que está por todos los sitios. Dudé y al final no lo cogí, pero algunas personas ya le dan un 5/5 en goodreads, así que quién sabe si en mi propia visita a la librería.

Decía mi madre mientras pasábamos de caseta en caseta algo así como no voy a comprar más que tengo cuatro sin leer en casa. Eso debería hacer yo a partir de ahora, porque (sí) los he contado y tengo más de cien sin leer. Cien. Y lo peor: que sigo comprando. Que llegan más y más. Vamos, que el propósito que me hice a principio de este año, de comprar lo menos posible, no se está cumpliendo. Aunque, para qué engañarnos, para eso están los propósitos… ¿verdad?

 Namaste.

Autor, Literatura

Crónicas de Jerusalén, Guy Delisle

Guy Delisle es un dibujante casado con una mujer que trabaja para Médicos Sin Fronteras, de ahí que le toque viajar a Israel por motivos laborales. Así, su mujer, sus dos hijos y él llegan a Jerusalén sin saber muy bien qué se van a encontrar.

Crónicas-de-JerusalénDesde ese momento se dedica a observar la realidad que tiene en su entorno cercano: su barrio, sus vecinos o las líneas de autobuses. Por este motivo no puede dejar de pensar que sus dibujos son inocuos y simplistas, que realmente no está contando nada, sólo lo que ve. Pero se equivoca, porque además es capaz de diseccionar una realidad que conocemos a medias, dado que aparte de contarnos lo que ve cualquier turista cuando visita la ciudad, como los lugares más llamativos de la ciudad y los lugares de culto, nos narra su día a día y cada una de las anécdotas con las que se encuentra para realizar sus actividades diarias como ir al supermercado o dejar sus hijos en el colegio. Así somos partícipes de los constantes controles, las tradiciones de unos y otros y el aspecto diario de la ciudad. Precisamente esto es lo que lo distingue de otras novelas gráficas similares.

De trazo sencillo y muy claro, Delisle es capaz de dedicarle viñetas a casi cualquier cosa, aunque bien es cierto que se decanta por el tipo de cosas que no aparecen en los informativos. Lo hace, además, desde el punto de vista de alguien que no conoce el conflicto, que no sabe qué costumbres tienen judíos y musulmanes pero sin olvidar otros aspectos más específicos que sólo se ven en Jerusalén.

Sin perder el humor que le caracteriza, acude al sarcasmo cuando es necesario, aporta opiniones y vivencias de otros extranjeros en la ciudad con lo que le da a su cómic información más variada y de distintas fuentes.

Temía que el autor aportara algún tipo de valoración personal sobre el conflicto, alguna moralina más o menos bien atada con la que criticara a unos u a otros, pero afortunadamente se lo ha ahorrado. Me alegra, porque habría perdido esa sensación de que nos lo está contando un ciudadano, no un experto en política o un tertuliano de la televisión.

Es uno de esos cómics que o no conoces o tan sólo de oídas, pero de los que te atrapan enseguida. Porque es tan interesante lo que cuenta y cómo lo cuenta que invita a continuar leyendo. Y al final no te has dado cuenta y llevas más de la mitad y leyendo 3 horas seguidas.

Así que si estáis buscando un cómic interesante, entretenido y con un tema de actualidad, éste podría ser una buena opción.

FICHA:

Te gustará si te gustó

  • Pyongyang, Guy Delisle.

Pros

  • El tono es muy interesante. Es capaz de hablar de lo cotidiano y de lo global.

  • Se lee de corrido.

Contras

  • No habría venido mal una introducción narrando un poco la historia a la que después hace referencia.

Namaste.

Austen, Autor, Literatura

Northanger Abbey, Jane Austen

Northanger-AbbeyNorthanger Abbey (La abadía de Northanger) es una de las novelas menos conocidas de Jane Austen, quizá por su publicación póstuma o bien por la enorme diferencia entre ésta y otras de sus obras, como Orgullo y prejuicio o Sentido y sensibilidad. Podríamos decir mientras aquéllas son sus novelas serias, ésta se caracteriza por su carácter desenfadado, precisamente porque Northanger Abbey la escribió pensando en divertir a su familia justo después de cenar. De ahí que se tomara muchas licencias.

Desde el primer momento sabemos que toda esa crítica velada que destila en cada una de las líneas de sus otras novelas aquí no son nada veladas. Y es que Austen no se corta a la hora de ridiculizar a cada uno de los personajes. Cuánto menos a la protagonista.

No one who had ever seen Catherine Morland in her infancy, would have supposed her born to be an heroine.

Una joven de la que sabemos que no es especialmente inteligente, ni rica o bella, ni trágica. Mal plan. Una heroína a medias, que tiene como referente y modelo los libros que lee en cada momento, de entre los que destaca Los misterios de Udolpho, de Ann Radcliffe, una de las muchas novelas góticas que se mencionan el texto.

Y es que esta muchacha de apenas diecisiete años ya tiene edad para buscar un marido. Con ese fin, Catherine se desplaza desde su pueblo natal a la ciudad de Bath, donde asistirá a teatros, fiestas y otras actividades junto con la alta sociedad, momento en el que empezará a relacionarse con nuevas caras, entre las que destacan los Thorpe: Isabella (su amiguísima) y John, al que habría que echarle de comer aparte.

Así las cosas, de fiesta en fiesta y de cita en cita van pasando las páginas hasta que, hacia la mitad del libro nos damos cuenta de que aún desconocemos por qué el libro tiene nombre de Abadía. Es en la segunda mitad cuando nuestra heroína marcha a Northanger Abbey junto con los Tilney. La historia gana algo de acción, dado que la parte de Bath se hace por momentos repetitiva y superficial (lógicamente lo que buscaba la autora). De repente el cambio de escenario y las situaciones que conllevan consiguen regresar a un mundo (el de la imaginación constante de Catherine, como si de un Quijote británico se tratase) que estaba algo de lado durante gran parte de la obra.

Aunque bien es cierto que el argumento se podría resumir en dos frases, el envolvente estilo de una Austen que conjuga inteligencia, elegancia y sarcasmo consigue que cada una de las conversaciones y descripciones valgan la pena. Porque en un mundo en el que las apariencias lo son todo, en un momento en el que una mujer se veía abocada a fijar su destino según el marido que escogiera, este libro resuelta deliciosamente divertido. Irónico y lleno de doble moral, Austen engalana a la sociedad de la época para mofarse de ella, para burlarse de las situaciones absurdas a las que podían llegar los protagonistas. Una Morland encantadora, un Tilney maravilloso… y John Thorpe.

Con apenas media docena de personajes la autora construye una historia de matrimonios, amistad, falsas intenciones y dudas, muchas dudas. A fin de cuentas, una inocente y cándida Catherine, sola y lejos de su hogar no sabe a qué atenerse con aquéllos que se va encontrando. Y llegado un punto, mientras leía a la par El idiota de Dostoievski me planteaba quién era de veras el idiota. Sí, llegué a ver un crossover entre el Príncipe Mishkin y Catherine. Cosas mías.

En definitiva, que regreso a Austen después de mucho tiempo, con su novela más desenfadada pero que me ha resultado absolutamente imprescindible. Totalmente recomendable para cuando queráis ir sobre seguro.

Os aconsejo si os animáis a escuchar también el audiolibro, porque resulta doblemente interesante. El acento de cada uno, los dejes, su educación… y John Thorpe, claro.

FICHA:

Te gustará si te gustó

  • Sentido y sensibilidad, Jane Austen.

Pros

  • Desde la primera línea ya vemos el carácter inteligente y satírico de la autora.

  • Los personajes. No existe introducción. El gran ambiente.

Contras

  • El final de la parte de Bath se hace aburrido.

Namaste.

Autor, Literatura

Za Za, emperador de Ibiza, Ray Loriga

Zaza2_marcadeaguaComo ya os adelanté en el último IMM, este libro me tocó en un sorteo que organizó Isi.

Loriga es uno de esos autores que se hicieron muy famosos hace más de diez años. Recuerdo verlo por doquier en la estantería de la biblioteca. Incluso lo llegué a ponderar en la mano, cuando no hacía más que leer halagos de su estilo.

Ahora, por fin, me acerco al autor, y no es con otro que con Za Za, emperador de Ibiza, la última de sus novelas publicadas. Un título extraño con una portada en la misma línea.

Poco sabía del argumento de esta historia, aparte de conocer el nombre de Zacarías Zaragoza Zamora, protagonista de la novela.

El inicio no puede ser más desconcertante. Para que os hagáis una idea os dejo un fragmento:

Antes, es decir, entonces (hacía meno de seis años en realidad), el barril de petróleo costaba seis veces más que ahora, es decir que entonces, es decir antes, la cosas iban mejor, sobre todo para lo productores de petróleo. También la cocaína era más cara hace una década, y por aquel entonces -que es a todas luces un entonces ya muy lejano- los cocineros sólo eran famosos en Francia (es de suponer que a falta de otros famosos). Frente a ese mundo distinto que es el pasado reciente, sorprende ahora recordar que un grupo, un dúo en realidad, llamado Eveything but the Girl tenía un disco en el mercado que incluía una preciosa canción Missing (Like the Deserts Miss the Rain), que parecía el principio de algo, pero que sin duda era el final.

A menudo los icebergs flotan invertido.

Hay un entusiasmo muy peculiar que sólo acompaña al final de todas las cosas, como esos amigos íntimos que sólo se abrazan en los funerales.

Durante mis primeras páginas lo único que podía decirme a mí misma es que esperaba que no fuera todo el libro así. Efectivamente, después pasamos a una narración más lineal, en la que se nos presenta un personaje retirado en la isla de Ibiza al que el pasado le persigue en forma de barco enorme o de droga de diseño.

El estilo está lleno de humor y de un claro intento de ingenio. Sin embargo, para mí se queda corto porque desde fuera, leyendo simplemente la sinopsis, promete más que lo realmente ofrece. Es cierto que tiene destellos de sarcasmos y que llaman a la sonrisa del lector, pero son minoría. Por eso mismo me ha recordado a un globo. Uno de esos antojos que de niños tenemos por el objeto más brillante y colorido, aunque después no sepamos muy bien qué es lo que hace el producto. Lo tienes en tu poder pero te das cuenta de que no se puede lanzar ni golpear, porque no es una pelota; es delicado y hay que ser cuidadoso. En definitiva, es bonito y superficial.

Llamadme pragmática pero no es eso lo que busco en un libro.

Y es que la editorial lo vende como imprescindible, como autor indispensable en nuestras lecturas; una pose de poeta bolañesco reafirma esa idea: el autor es una promesa de las letras hispánicas a pesar de que esté más cerca de los cincuenta de lo que le gustaría. Ya sabemos lo malas que son las expectativas, señores. Juegan siempre en contra…

A fin de cuentas cuando llegué a la última página me di cuenta de que es el típico libro que no recordaré dentro de cinco años. Entre otras cosas por la abundancia de fragmentos forzados e impostados o de las frases simplonas y carentes de humor. Aunque el punto de partida no es malo me parece que no sabe resolverlo y aprovechar las oportunidades que se le presentaban.

Una historia rocambolesca que bien vale una tarde en la playa. Pero más, queridos lectores, no.

La arrogancia de la enésima juventud triunfante chocando contra las rocas testarudas de la historia. Una ensalada diabólica, se coma como se coma. Mejor no comer, pero algo hay que comer…
Mejor olvidar.
Pero algo hay que olvidar.
(…)
Bienvenido a Estos Días.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Es un libro muy cortito y de un estilo que anima a leerlo del tirón.
Contras
  • Menos ingenioso y humorístico de lo que esperaba. Se queda corto.
Otras reseñas

Namaste.

 

IMM

IMM (30)

Os traigo las últimas adquisiciones, que podéis ver en la siguiente fotografía:

IMM-30_marcadeagua_ladoderecho

 

 

  • Nada, Carmen Laforet. Una de esas novelas que figuran en todas las listas de literatura española destacada. Muchos lectores me lo han recomendado muy efusivamente, así que no pude evitar comprarlo cuando vi que Lady Boheme lo vendía a un módico precio.
  • Matadero cinco, Kurt Vonnegut. Me pasó exactamente lo mismo: un autor al que no he leído, pero que muchos bloggers ponen por las nubes. Ya va siendo hora de que me ponga al día y lea a Vonnegut, y por lo que he leído, éste es un buen inicio.
  • Vamos a calentar el solJosé Mauro de Vasconcelos. De esto que abres el buzón y sin comerlo ni beberlo aparece un asteroide. Y no cualquiera, sino una novela del autor de Mi planta de naranja lima, que leí en su momento. Es cortito así que me pondré con él dentro de poco. Gracias a la editorial.
  • Northanger Abbey, Jane Austen. Después de mucho tiempo y de alejarme bastante de Austen, regreso al romanticismo británico. Y lo hago con la que dicen que es su novela más sarcástica e irónica, la que difiere más a otras de sus obras como Sentido y sensibilidad.
  • El criado que descubrió a Zervantes. Este me tocó en el blog de Eva. No lo conocía y probablemente tenga que esperar un poco para leerlo.
  • Zaza, emperador de Ibiza. Ray Loriga. Y seguimos con sorteos, porque este me tocó en el blog de Isi. De Loriga nunca he leído nada, a pesar de que recuerdo un tiempo en el que se hizo muy famoso y abundaban sus novelas. Ya lo he leído así que en breve os daré mi opinión.
  • El valle del asombro, Amy Tan. Enviado por Planeta de Libros, la última novela de Tan, la afamada autora de El club de la buena estrella, que leí en su día y me gustó bastante. Una edición preciosa, para ser de esta editorial. Una pena que me perdiera el encuentro con la autora, que tenía muy buena pinta.

Mientras tanto atravieso un momento de sequía de reseñas pero no de lecturas. De hecho estoy haciendo malabarismos para simultanear 4 libros a la vez.

Y vosotros, ¿qué estáis leyendo? ¿Habéis leído a Vonnegut? ¿Y Nada? ¿También se os mueren las plantas como a mí?

Buen inicio de semana.

Namaste.

Autor, Literatura

Los miserables, Víctor Hugo

Tras la anterior entrada en la que os contaba mis problemas a la hora de continuar con la lectura de este libro, no quería dejar una reseña pendiente. Entre otras cosas porque puedo decir muchas cosas, y porque realmente he apuntado montones de fragmentos destacados, como era de esperar.

Los-miserables_marca-aguaLos miserables se divide en varias partes en las que cada una posee un personaje que se lleva la atención. La primera de todas ellas es Fantine. El inicio es rápido y ameno. Abundan las paradas, el ritmo es diferente al que suelo estar acostumbrada. Pero la ventaja, que se repetirá en toda la obra es clara: encontramos muchos capítulos o de subcapítulos cada poco tiempo. Esto beneficia a la hora de continuar leyendo. Aunque bien es cierto que la longitud es muy desigual: desde una página a tres llegando a las 40.

Desde el primer momento un narrador omnisciente analiza y juzga a cada uno de los personajes protagonistas y de sus acciones, siendo generalmente personajes representativos de un estrato de la sociedad, extremos ejemplos de acciones benévolas o malévolas y que Víctor Hugo utiliza para reflejar la sociedad de la época.

Como tal, existen muchas reflexiones y descripciones de diversos aspectos de la sociedad francesa, desde el mundo conventual de la segunda parte hasta de las calles de París, pasando por supuesto por batallas representativas de la época napoleónica, entre la que destaca la de Waterloo.

Aunque inicialmente el tipo de descripciones me resultó muy interesante e instructivo, con el paso de las páginas me sobraban detalles y nombres. La abundancia de generales, montes, colinas, calles y callejones nos ofrece un estilo que roza con el periodístico, además de aportar un análisis político a las diferentes situaciones.

Mientras tanto se nos ofrece una historia en la que el binomio bondad-maldad tiene importancia preponderante. Las dudas éticas de Valjean, el protagonista de la historia, surgen desde la primera página y le acompañarán durante toda la obra. Las situaciones de penuria y pobreza extremas (Fantine, Cossette), la maldad en superabundancia (los Thénardier) unidos con la descripción vívida de Víctor Hugo consiguen enganchar a una historia en la que sabemos que todo lo malo que pueda pasar pasará.

Una historia que conmueve y aplasta, personajes que nos persiguen en sueños (no habrá forma de olvidar el tormento de Fantine pasen los años que pasen) ahogado, como he comentado alguna vez con Pedro por una traducción que, aunque en la contraportada figure de 2002 en la práctica es de los 70, con todo lo que conlleva: los nombres de los personajes traducidos, arcaicismos y expresiones antiguas que no hacen más que ralentizar la lectura y querer matar unas cuantas cabezas (por algún extraño motivo Jean sí que es Jean pero Fantine es Fantina).

Total, desde mi punto de vista, por supuesto que es un libro conmovedor, duro y muy fiel. Descriptivo e histórico, interesante y completo. Pero es arduo. Estamos hablando de un libro de 1700 páginas, del que obviamente hay mucho bueno, pero también hay otras cosas. Con tantas páginas da para mucho.

Cuando leo un clásico espero que me noquee. Que me deje paralizada, como lo hizo El proceso de Kafka. Que me deje con la boca abierta, como El ruido y la furia de Faulkner. Que lo recuerde 10 años después, como Los hermanos Karamazov. Pues bien, al contrario que todos estos tres mencionados, por poner un ejemplo, que recomiendo hasta la saciedad con un ¿No has leído El proceso? ¿Y tú duermes bien por las noches? No haré lo mismo con Los miserables. No lo recomendaré sin parar. No pensaré en releerlo el año que viene. Y ahí radica la diferencia fundamental. Entre otras cosas porque para mí la economicidad es un grado. Y uno sale encantado con Zola y su Germinal, su realismo preponderante mientras cuenta una historia atroz en 300 páginas. Pero para mí, Los miserables es demasiado. Demasiado larga, demasiado descriptiva, llegando hasta la exageración.

No es que se haga cansado o arduo, porque nos podamos sentir perdidos en lo que nos cuenta. No es el Ulises. Es cansado porque se hace repetitivo, y excesivo en detalles. A veces menos es más. Éste es un buen ejemplo.

 

FICHA:

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Pros

  • El inicio se hace muy ameno. Historia cruda y muy realista.

  • Abundancia de datos históricos que a muchos os fascinarán.

Contras

  • Densa y con demasiados detalles. Se hace pesadísimo.

  • Excesivo.

Namaste.