Autor, Literatura, Ospina

El año del verano que nunca llegó, William Ospina

Este año es el año. La conmemoración de los 200 años de la publicación Frankenstein, de Mary Shelley. Además de la relectura del clásico (del que por fin me he hecho con una edición decente en inglés, que pudisteis ver aquí). Decidí que también era buen momento para acercarme a El año del verano que nunca llegó, que ahonda sobre el momento de la escritura del libro, la mítica reunión en la villa Diodati.

El-año-del-veranoEl título hace referencia al verano de 1815: un año sin verano en Europa debido a la erupción de un volcán en Indonesia. Una de las condiciones por las que en junio seguía nevando, y que dicho periodo acabara registrando las temperaturas más bajas de un verano en todo el milenio.

No es de extrañar entonces que Byron, Percy Shelley, Claire Clermont, Polidori y Mary se reunieran alrededor de una chimenea y que naciera no sólo Frankenstein sino también la leyenda de el vampiro tal y como la conocemos.

Lo que nos trae Ospina es un poco de todo: tenemos ensayo, ya que conoceremos más en profundidad a los protagonistas (una parte muy interesante dado que algunos de ellos pueden resultar más desconocidos), pero también tenemos autoficción, el relato de la búsqueda de información del propio autor. Por último, algo de ficción al suponer o imaginar algunas de las cosas que ocurrieron en el castillo.

En mi caso, el libro ha ido de más a menos. La parte ensayística del comienzo consiguió captar mi atención, me pareció muy interesante todo lo que cuenta. Sin embargo, a partir de ese momento la narración se me hizo pesada, aburrida, con datos que poco me importaban, hasta llegar a un punto de total sopor.

Soy consciente de que el orden en el que escogemos las lecturas influye mucho en nuestra valoración de lo que leemos a continuación, y que como ya me ocurrió con El gatopardo tras leer La cartuja de Parma, flaco favor iba a hacerle a Ospina ser el último de varios libros de autoficción, en este caso El dolor de los demás, de Miguel Ángel Hernández, Una novela rusa de Carrère y Las posesiones, de Llucia Ramis.

Lo que no esperaba era que este libro, del que tenía unas expectativas muy altas, fuera a decepcionarme tanto, sobre todo cuando el comienzo prometía lo esperado. La sensación perenne de estar leyendo algo que no interesa, que el autor se está desviando de lo que realmente debería contar, que podría haberle sacado mucho más jugo a todo el trabajo que a ciencia cierta hizo para sacar este libro, la rabia al ver que con lo que tenía entre manos podría haber conseguido algo mucho más compacto, solamente si hubiera tenido claro el hilo que debía seguir.

En fin, que aunque El año del verano que nunca llegó tiene partes que se salvan, en general es un libro decepcionante por lo que pudo ser y no es.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • La parte ensayística es muy interesante.
Contras
  • El libro se desinfla según vas leyendo.
  • La sensación de que podría haber sido un libro muy interesante y ameno de haber seguido otro hilo conductor.

Namaste.

Autor, Ferrante, Literatura

La niña perdida, Elena Ferrante

Sólo era cuestión de tiempo que terminara la saga Dos amigas, la famosa tetralogía de Elena Ferrante.

Sólo quedaba cerrar la historia, conocer la última parte de la vida de Lenù y Lila.

Pocas novedades os voy a poder contar en esta reseña, dado que el cierre de la saga se basa en los temas y lugares comunes de ambas mujeres. En esta ocasión, ya adultas, somos testigos de cómo reconectan y se vuelven a acercar a la amistad que tuvieron. Les une la complejidad de sus vidas, la maternidad, y por supuesto, la tierra.

La-niña-perdida

La niña perdida es el libro que más me ha gustado de estos cuatro quizá por los temas que incluye, quizá porque la madurez les ha sentado muy bien a las dos, pasando de una relación tóxica que mantenían en la infancia a la colaboración entre ambas, ofreciendo ayuda, soporte y comprensión.

Como en los anteriores, las relaciones amorosas juegan un importante peso: los padres de sus hijos, los nuevos amores y el papel que el hombre juega en sus vidas. A la vez, la carrera profesional, el desarrollo de Lenù como escritora, entre otros.

Hay momentos en que aquello que colocamos a los lados de nuestra vida y que parece que le servirá de marco eterno -un imperio, un partido político, una fe, un monumento, o también simplemente las personas que forman parte de nuestra cotidianidad – se desmorona de un modo por completo inesperado, en el preciso instante en que otras mil cosas nos apremian. Así fue esa época.

Página 422

La niña perdida me parece un cierre perfecto para la saga Dos amigas, que incluye los temas más representativos de la saga, y que, obviamente acaba hablando de la tierra común: el regreso al hogar, a un Nápoles cambiado, a un mundo que quedó atrás.

Quizá ahora que HBO se ha animado con una serie de televisión de la saga sea un buen momento para leerla para aquéllos que no la conocéis.

FICHA:

Te gustará si te gustaron

Pros

  •  Vas a leer 15 páginas y acabas leyendo 150. Perfecto para crisis lectoras.
  • Se agradece el listado del inicio donde aparecen las familias principales y secundarias, madres, padres e hijos.

Contras

  • Las expectativas de cada lector puede generar confusión: no es un libro que cambiará vuestra vida, sino uno que entretiene y está bien escrito.
  • Si no los lees seguidos pierdes detalles.

  • Si los lees seguidos la saga se acaba pronto.

Namaste.

 

IMM, Literatura

IMM (56)

A falta de que llegue realmente el otoño y de los nuevos libros que todavía faltan de la rentrée de 2018, os dejo por aquí las últimas incorporaciones veraniegas a mis estanterías:

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– Suite francesa, Irene Némirovsky. Tenía pendiente leer a la escritora rusa y no sabía muy bien por cuál empezar. Al final me decidí por este, más extenso que El baile. Edición de Salamandra.

Por orden alfabético, Jorge Herralde. Otro de los Compactos de Anagrama que tenía en mente leer desde hace mucho, pero que se me resistía porque los ejemplares que he ido encontrando estaban todos demasiado magullados. ¿Soy la única que intenta que estén lo mejor posible?

La mujer de blanco, Wilkie Collins. Desde que leí La piedra lunar no he vuelto a este autor, y cuando vi la nueva edición de Navona Ineludibles que han sacado hace poco no me pude resistir.

El asesino tímido, Clara Usón. Una novedad que he ido viendo por las redes sociales y que me ha originado curiosidad. Edita Seix Barral.

– Las benévolas, Jonathan Littell. Con este libro tengo una relación especial: escogí esta misma edición de la biblioteca para que lo leyera mi madre. Ella lo dejó a medias, y siempre, siempre, tuve la sensación de que era yo la que tenía que leerlo. Han pasado muchos años desde aquéllo, y de repente, al girarme en una librería de segunda mano me encuentro este ejemplar. ¿Casualidad?

– Flores de verano, Taniki Hara. Un título que tenía anotado en mi libreta desde hace mucho y que me acabé decidiendo a comprar. Edita Impedimenta.

Los días iguales, de Ana Ribera. La historia de la depresión de Molinos, que ya he leído y de la que os contaré más en breve. Edición Next Door Publishers.

Y vosotros, ¿habéis leído alguno de los libros que os traigo? ¿Habéis tenido alguna vez la sensación de que un libro que no habéis leído os persigue durante mucho tiempo?

Namaste.

Autor, Guez, Literatura

La desaparición de Josef Mengele, Olivier Guez

Los que lleváis un tiempo por aquí, ya sabéis que los libros de nazis, así como concepto general, me atraen como una polilla a la luz. Sean historias inventadas, noveladas, ensayos, cómics o novelas históricas, es ver este periodo histórico y querer leer el libro.

MengeleEste año me atrajeron dos libros: el primero, El orden del día, de Éric Vuillard, ganador del Premio Goncourt, el segundo este, ganador del Premio Renaudot también en 2017. Del primero determinados comentarios me hicieron acabar descartándolo, el segundo fue un regalo muy acertado.

La desaparición de Josef Mengele es la historia de la huida del fanático doctor nazi tras el fin de la Segunda Guerra Mundial. Mengele viaja a Argentina para después acabar viviendo en Paraguay y Brasil, siempre con nombres falsos y pensando que, como le ocurrió a Eichmann, iban a acabar encontrándole y juzgándole.

Esta historia parte de la base de lo que sucedió realmente: los documentos que acreditan dónde y cómo llegó a Suramérica, dónde vivió y a qué se dedicaba, pero también un intento de acercarse a lo que pudo llegar a sentir, aunque siempre manteniéndose desde el punto de vista teórico.

El libro tiene, pues una doble vertiente: la de conocer la realidad de la connivencia de gobiernos y países con los criminales nazis y la doméstica de un tipo que acabó viviendo de lo que le enviaba su familia, con miedo a que el Mossad lo encontrase.

Mengele es el príncipe de las tinieblas europeas. El médico orgulloso ha diseccionado, torturado, quemado a niños. El hijo de buena familia ha enviado a cuatrocientos mil hombres a la cámara de gas silbando entre dientes.

(…)

Europa, valle de lágrimas.

Europa, necrópolis de una civilización aniquilada por Mengele y sus esbirros de la Orden Negra de la calavera, punta envenenada de una flecha lanzada en 1914.

Página 127

La verdad es que el hecho de no ir con ningún tipo de expectativa ayuda a que nos encontremos directamente con lo que el autor nos tiene que ofrecer, y en este caso Guez lo hace de forma muy medida, huyendo de los dos extremos: el ensayo puro y duro y la ficción. Así acaba sacándose de la manga una historia real (esto es, apoyada en información verídica) en la que aporta el ritmo necesario para que se haga muy amena, perfecta para un fin de semana de lluvia.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • La mezcla entre historia y ficción.
  • Historia muy amena.
Contras
  • Al partir de la teoría puede caer en fantasear sobre cómo se sintió Mengele sin que se sepa realmente.

Namaste.

Autor, Carrère, Literatura

Una novela rusa, Emmanuel Carrère

Este libro me lo recomendó Miguel Ángel Hernández y esperaba en la estantería desde hace un año.

Historia que engancha: la de un internado en un psiquiátrico ruso tras la Segunda Guerra Mundial que permanece allí 50 años, sin que ni su familia ni su país conozca nada de su supervivencia a la contienda. Surrealista la situación, insólita la historia de un equipo de televisión que acude a la remota ciudad a tirar del hilo en la historia, a conocer por qué estuvo tanto tiempo allí y cómo fue posible que no remitieran ningún tipo de información a su país de origen. Interesante desde la primera página, atrae por un estilo directo del autor, adornado con saltos temporales y detalles personales que hacen la historia más compacta.

Aunque podría parecer que la historia principal es la del soldado, conforme vamos avanzando narra sus situaciones personales que le rodeaban en esos momentos: la relación amorosa con Sophie, que varía entre el amor más profundo y una preocupante indiferencia, hasta su historia familiar, que incluye a un abuelo georgiano que desaparece de París al ser acusado de colaboracionista tras la ocupación nazi. Carrère incluye muchos temas, equilibrándolos, ofreciendo una visión global de su relación con la historia que quiere documentar: los viajes y quiénes conoce allí, su proceso de aprendizaje o profundización del ruso, ligado con temas más literarios, como su recuerdo de los libros que ha escrito, o el proceso de creación que daría lugar a este libro.

Una novela rusa tiene poco de lo que vaticina el título del libro, no se trata de una novela, más bien de una historia de no ficción aderezada por componentes autobiográficos, un acercamiento al francés en el que se incluye como parte fundamental tanto la trama de la historia que investiga como él mismo como investigado y personaje principal. La mezcla es interesante, poderosa, envolvente. Si lo que primero nos atrae es la historia del soldado y todas las implicaciones que conlleva (la empatía, la incesante duda de cómo pudo ocurrir), el resto de temas que podrían parecer accesorios consiguen que veamos diversas facetas del escritor igualmente interesantes, olvidando en muchos casos de que el tema principal no es la vida de Càrrere.

Entiendo por qué Miguel Ángel Hernández mencione al autor, también Llucia Ramis, dado que tanto El dolor de los demás como Las posesiones beben mucho de la influencia del francés, de la búsqueda del equilibrio entre lo narrado y lo vivido, de este género extraño que es la autoficción.

FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  • La mezcla de la historia que estudia y la propia del autor.

Contras

  • Hacia la mitad de libro se me hizo algo pesado cuando el autor cuenta varios temas de su vida.

Namaste.

Autor, Literatura, Ramis

Las posesiones, Llucia Ramis

Las posesiones narra el regreso de una joven desde Barcelona a Mallorca para pasar tiempo con su familia y de paso ocuparse de su padre, recientemente jubilado, que empieza a mostrar signos de despiste y confusión. Aunque podría parecer que el tema principal es la reflexión sobre la edad y el paso del tiempo (donde se incluye la relación familiar entre una hija que comienza a tomar funciones de sus padres, y la reversión de la relación paterno-filial), la realidad es que la protagonista reflexiona también sobre su vida profesional y amorosa, incluyendo determinados aspectos autobiográficos que nos hacen pensar en la autoficción.

Las-posesionesPero además, desde la primera página lo que Ramis nos pone encima de la mesa es algo muy distinto: el asesinato que comete un empresario al matar a su mujer y su hijo, que termina suicidándose. Este hilo lo encontraremos agazapado en toda la novela, presente pero sin mencionarse, y en otras ocasiones, descrito minuciosamente. Un hecho que afectará a la familia de la protagonista, no sólo desde el punto de vista afectuoso y chocante (conozco a alguien que ha sido capaz de realizar un acto execrable) sino desde el punto de vista material, al ser socio del abuelo de la narradora.

Así, la historia comienza incluyendo de diversos temas utilizando un estilo directo y sencillo, que mide la información que nos va contando y va cambiando de un tema a otro de una forma muy natural, temas aparentemente separados que es capaz de compactar, haciendo que la historia tenga un sentido más allá de los hechos aislados que nos va narrando. Aprovecha para que conozcamos a la protagonista, aportando detalles de su vida, rememorando aspectos de su pasado (su infancia, lo cual lo engarza con la vida de sus abuelos, o con Mallorca, su vida universitaria, lo que la anima para contarnos más sobre sus amigos y sus rutinas en Barcelona) y en general una especie de resumen de la vida de una treintañera que se siente por un lado, timada por una vida que le habían prometido a la que no podrá acceder, y por otro, nostálgica de un pasado al que no podrá regresar y que le ponen de relieve sus familiares al estallar la noticia de que venden la antigua casa familiar.

¿Queremos saberlo todo de nuestros padres? Y ellos, ¿quieren saberlo todo de sus hijos? Es evidente que no. Entonces, ¿por qué reclamamos saberlo todo de la persona que comparte nuestra vida?

Página 136

Si bien el inicio me pareció frío, incluso aburrido y poco interesante, según va contando más de sí misma me fue interesando más el texto, uniéndome no a al sentimiento de nostalgia al que recurre Ramis sino al reconocimiento de dicha sensación entre otros: cómo se siente uno al comprobar que no hay casa a la que volver (aunque uno dijera que no quería volver), al ver que uno se siente avocado a ir hacia adelante irremediablemente y sin saber adónde, a una especie de abismo alejado del confort familiar de la infancia, de un recuerdo edulcorado en el que el sol brillaba más, donde las preocupaciones no existían.

Eso, más la pieza del asesinato: un hecho brutal que cambiará la percepción de las cosas, y la propia protagonista pensando en su pasado: el pasado que ha perdido, el pasado de su familia, recordar cómo era su padre y en lo que se ha convertido ahora, la reflexión sobre la madurez, el pasado y los recuerdos.

Las posesiones es probablemente un ejercicio de memoria de una persona que compara lo que imaginaba que se iba a encontrar con lo que es su vida realmente, que ve cómo sus padres acusan el inexorable paso del tiempo y que reflexiona sobre cómo aspectos exteriores afectaron a su familia.

FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  • El análisis del paso del tiempo.

  • La inclusión de las relaciones amorosas de la protagonista.

Contras

  • El inicio que no me acabó de enganchar.

Gracias a Libros del Asteroide por el envío.

Namaste.

Autor, Literatura, O´Farrell

La primera mano que sostuvo la mía, Maggie O´Farrell

Tras leer la fantástica Tiene que ser aquí, no podía pasar por alto la lectura de otra novela de la misma autora.

En La primera mano que sostuvo la mía O´Farrell narra la historia de dos mujeres: por un lado, Lexie Sinclair, que decide huir de su aburrida vida mudándose a Londres, donde conocerá al editor de una revista que le cambiará para siempre.

La-primera-mano-que-sostuvo-la-míaPor otro, Elina, que acaba de ser madre y está pasando por el periodo de aclimatación en su nueva etapa, mientras que ve cómo Ted, el padre de la criatura, se va a alejando poco a poco de ella.

Lexie en el pasado, Elina en el presente: dos mujeres que paralelamente nos cuentan qué les va sucediendo en distintos ámbitos de la vida. La primera: la búsqueda de trabajo y salir de la incertidumbre que le supone empezar desde el principio en una ciudad nueva en mitad del siglo XX. La segunda, la maternidad y el deterioro de su relación, su reacción a los cambios que ha supuesto tener un bebé en el Londres actual.

El título, poético, se refiere a uno de los temas a los que más recurre O´Farrell: la maternidad. Así, utiliza la situación de una de las protagonistas para reflexionar sobre la posición de la mujer al dar a luz, los miedos, incertidumbres y cambios que supone en la vida de la madre, además de la responsabilidad asumida, la posición del padre y otras cuestiones relacionadas.

Al igual que Tiene que ser aquí, esta novela es una historia sobre personajes, sobre cómo influye sus situaciones y sobre cómo consiguen seguir adelante. Mientras que la primera tenía una sola historia compacta donde los personajes secundarios aportaban detalles e información necesaria para entender la historia principal, en La primera mano que sostuvo la mía básicamente tenemos dos historias fragmentadas con dos personajes principales y con muchos menos secundarios, historias independientes, paralelas en determinados momentos, y unidas, como descubrimos al final.

Precisamente el hecho de que sean dos historias distintas y se nos vayan presentando intercaladas hace que la novela sea menos compacta y más fragmentada. Si en Tiene que ser aquí encontramos una historia redonda, donde todos los capítulos aportan información a la historia principal, la historia de Claudette y Daniel, aquí nos encontramos con dos historias independientes, con personajes propios y situaciones diferentes. Para bien o para mal nos puede ocurrir que nos sentamos menos unidos a ellas.

En general, me ha parecido una historia menos brillante. Además, el tema de la maternidad me ha generado dos sensaciones contrapuestas: por un lado no me atrae demasiado, pero por otro se trata de un tema quizá poco tratado o directamente ignorado en la supuesta literatura seria, que me parece interesante y con muchos vericuetos.

FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  • Los temas que van apareciendo en ambas historias.
  • El estilo de O´Farrell.

Contras

  • El tema de la maternidad puede resultar poco interesante.

Gracias a Libros del Asteroide por el envío.

Namaste.

 

Autor, Hernández, Literatura

El dolor de los demás, Miguel Ángel Hernández

El dolor de los demás comienza con una de esas frases que se te enquistan en la piel:

Hace veinte años, una Nochebuena, mi mejor amigo mató a su hermana y se tiró por un barranco.

Página 16

La frase es poderosa por ser contundente. Pero además, lo es porque sabemos que es real, que lo que hay detrás no es ficción: el mejor amigo de Miguel Ángel, Nicolás, mató a su hermana Rosi tras cenar en Nochebuena con su familia. 20 años después Hernández decide investigar un hecho que le marcó tanto como adolescente, y para ello mantendrá conversaciones con las personas que conocieron el caso, revisará las noticias publicadas sobre el suceso y tratará de localizar el expediente, de 1995, antes de que el mundo fuese totalmente informatizado y organizado en Internet.

El-dolordeLa narración se fragmenta en dos partes: de un lado, capítulos en segunda persona del singular, en el tiempo real de 1995. Por otro, la investigación posterior, en primera persona, que incluye las rutinas y actividades del autor mientras va consiguiendo información y va desenterrando sus recuerdos.

Así, desde el punto de vista del chaval sobrepasado por la situación, el autor nos hace partícipes de una situación dura, de la incomprensión y del estado de shock del Miguel Ángel del pasado. Los momentos de incertidumbre y dudas, para después ir comprendiendo la magnitud del caso.

Además, podemos conocer la reflexión sobre los recuerdos que le quedan de ese momento, el presente y su día a día y la inevitable comparación con el chico de 18 años, sus pensamientos, sus ilusiones, y sobre todo la forma de enfrentarse a un suceso brutal y traumático.

Decían en la presentación del libro, a la que tuve la ocasión de asistir, que este libro no se lee, se bebe. Tenían razón. El libro atrapa, desde una doble vertiente: la de la investigación, la de conocer qué sucedió más allá de la primera frase de la historia, pero también de una forma íntima, acercarse a la vida de uno mismo de otra época, al dolor y a la sorpresa, pero también a la nostalgia, la memoria y el pasado. Es interesante porque al conectar al pasado incluye muchos temas y reflexiona sobre su modo de ver la vida, sobre el modo que tenemos en valorar a las personas, sobre lo que nos parece principal y accesorio, sobre cómo el lugar en el que nos encontramos nos hace mirar la realidad con un cristal diferente.

El dolor de los demás es un libro que nos plantea muchas cosas, pero que también nos hace reflexionar, nos pone en la piel del amigo que acaba de escuchar la frase inicial, nos hace pensar en nosotros mismos, en los que nos rodean, en cómo asimilar determinadas cosas:

¿Podemos recordar con cariño a quien ha cometido el peor de los crímenes? ¿Es legítimo hacerlo después de haber comprendido la parte del otro? ¿Podemos amar sin perdonar? ¿Es posible llevar flores a la tumba de un asesino?

Página 295

Hay libros que hablan por sí mismos: palabra que les dedicamos es estéril comparado con un texto poderoso, sugerente e inteligente. Este es un buen ejemplo.

En cada uno de los recuerdos, también, siempre, la mancha de la noche en que sucedió la tragedia, la oscuridad del crimen, como un cuchillo, cortando el flujo de la memoria. Un denso mur de niebla en el que se proyectaban imágenes, como sombras chinescas, mezclándose con lo sucedido, adquiriendo la textura sombría del dolor, la perplejidad del instante en que Nicolás dejó de se rmi amigo y se convirtió en un ser monstruoso.

Página 99

FICHA:

Te gustará si te gusta

  • Las posesiones, Llucía Ramis.

  • Una novela rusa, Emmanuel Carrère.

Pros

  • La fuerza del texto.
  • Cómo se van incluyendo y sugiriendo diversos temas y reflexiones.

Contras

  • El uso de la segunda persona del singular, que aunque es efectivo, a mí no me gusta nada.

Namaste.

IMM, Literatura

IMM (55)

A falta de ponerme a escribir reseñas, que se me acumulan y se mezclan con mi desidia motivada por el calor estival, os dejo las incorporaciones en mis estantes correspondientes a los meses de mayo-junio, coincidiendo, entre otras cosas, por la Feria del Libro de Madrid:

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El olvido que seremos, Héctor Abad Faciolince. Habéis sido muchos los que me habéis recomendado este libro. De hecho es el que más entusiasmo ha despertado cuando lo publiqué en otras redes sociales. Me parece que lo leeré en breve. Aunque el autor asistió a la Feria, no me lo pude llevar firmado.

Lección de alemán, Siegfried Lenz. No pensaba comprar este libro, pero en la caseta de Impedimenta solo hay tentaciones. ¿Me podría haber llevado otro título? Pues sí. Pero este de Lenz me llevaba llamando desde que se publicó.

 – Una oración para Boris Davidovich, Danilo Kis. Cuando me acerqué a la caseta de Acantilado, dudé si adquirir este o Salmo 88, al final me decidí, quién sabe por qué, por La oración. ¿Lo habéis leído?

¡Absalón, Absalón! William Faulkner. Tenía una cuenta pendiente con Faulkner, y cuando vi esta edición de Navona Ineludibles pensé que era un buen momento para hacerme con un libro que promete mucho, como otros de Faulkner, con una edición muy cuidada.

Tres maestros (Balzac, Dickens, Dostoievski), Stefan Zweig. ¿Tengo que añadir algo más que Zweig escribiendo sobre Dostoievski?

Eichmann en Jerusalén, Hannah Arendt. Llevaba detrás de este título mucho tiempo. Cuando salí de la exposición de Austchwitz lo tuve en la mano, pero un ejemplar demasiado tocado me acabó decidiendo. De esta vez no pasaba.

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A la deriva, Penelope Fitzgerald: la última novela que publica Impedimenta de mi adorada Penelope Fitzgerald no podía faltar en mi estantería, y en cuanto se publicó la estuve buscando. Fue imposible encontrarlo el Día del Libro, pero en otra visita a la librería acabó en mi bolsa.

Classic Horror Tales: no conocía esta recopilación, pero el tacto de la cubierta, lo bonita de la edición me hizo llevármelo.

Frankenstein, Mary Shelley: quería tener una mejor edición que la que tengo (esas espantosas que regalaban con periódicos de tirada nacional), así que ne visita a la librería Iconica vi esa versión que no me puede gustar más. ¡Para disfrutar la relectura!

El dolor de los demás, Miguel Ángel Hernández. Asistí a la presentación de la historia de Hernández, me embriagó lo que contó aún más que la propia sinopsis que ya conocía, y me bebí el libro en un fin de semana. La reseña, en breve.

La desaparición de Josef Mengele, Olivier Guez. ¿Un libro sobre nazis? Shut up and take my money!!

Roberto Bolaño, estrella distante. Javier Fernández y Fanny Marín. Un cómic de una historia de Bolaño… indispensable para cualquier fan del chileno. Envío de Penguin Random House.

Namaste.

Autor, Del Molino, Literatura

La mirada de los peces, Sergio del Molino

En muchas ocasiones me ocurre que, descubro a un autor y después leo varias obras en poco tiempo. Precisamente eso me sucedió con Sergio del Molino, ya que, tras leer La España vacía, me entró la curiosidad cuando vi en la mesa de novedades La mirada de los peces. No trascurrió demasiado hasta que lo leí.

Sergio-del-MolinoEn este caso, del Molino nos trae una historia casi autobiográfica en la que nos cuenta la vida de su profesor de filosofía del instituto, su decisión de morir dignamente y cómo le marca en la vida del autor.

No se trata una novela que profundice en el tema de la eutanasia y tampoco ahonda en el aspecto filosófico: del Molino nos acerca a sus recuerdos y sus experiencias, rememorando el pasado y todo lo que le contenía: desde el barrio, los amigos hasta la novia y las ocupaciones de esa época. Ahí toca una parte fundamental el profesor, pero como hilo conductor de viaje al pasado.

La historia se puede clasificar como autobiográfica, aunque nunca sabremos hasta qué punto el autor incluye partes noveladas, la mayoría mantiene un eco nostálgico de mirada al pasado y de comparativa con un presente que quizá no se parece a cómo lo habíamos imaginado. La muerte de su profesor será el punto de partida para reflexionar, además de coincidir con otros compañeros que van aportando su visión de un docente clave en la historia de varias generaciones.

A lo largo de las páginas se engarzan distintos temas, realizando un paralelismo entre la vida del autor en la actualidad y la de aquel muchacho que comenzaba la Universidad. Así, distintas temáticas van surgiendo, invitando a la reflexión, pero sin profundizar en ellas, simplemente mencionando los temas, algunos pasados (preocupaciones, sueños, problemas de entonces) y otros actuales, además de la interesante mirada del propio yo por la versión actualizada de uno mismo: cómo me veía entonces y cómo veo ahora que debía de ser esa misma persona.

El aburrimiento te convierte en Sísifo. Subes tu piedra maldiciendo la subida, pero no consientes que nadie te la cambie por otra cosa. Quieres tu maldita piedra, con su mismo peso y su misma textura de granito. Achica los horizontes de una persona, limita su mundo, dale lo mismo cada día a la misma hora. En unos años, rechazará todo lo que altere esa rutina que en verdad detesta, como se detesta a sí mismo.

Página 13

La idea original me pareció interesante, de hecho se trata de una lectura ágil, rápida, dinámica. Sin embargo, posteriormente me sentí muy al margen del sentimiento que parece dar unión a la historia: la nostalgia. Me ha parecido una historia que podría haberme aportado más, que con otro enfoque me habría parecido otra cosa. Y es que la realidad es que la historia me ha dejado muy fría. Sí, me gusta cómo narra Del Molino, no te das cuenta y acabas leyendo páginas y paginas, pero en general se me ha hecho fría, aséptica, floja y con poco interés.

Algunas de las ideas se repiten a lo largo del texto, además de que cada vez veo con más escepticismo esta inclusión del autor como personaje protagonista, que me recuerda a Javier Cercas y a El impostor.

En resumen, esperaba otra cosa, y me temo que esta historia no la recordaré dentro de cinco años. Una pena.

FICHA:

Te gustará si te gusta

Pros

  • El estilo del autor.
  • Lectura ágil.

Contras

  • Se le podía haber sacado más jugo al texto.

  • No me convence la inclusión como personaje del propio autor.

Namaste.