Tenía claro que quería leer a la bielorrusa desde que ganó el Premio Nobel de Literatura en 2015. Lo cierto es que antes de ser premiada no tenía referencias de su obra.
En Voces de Chernóbil la autora realiza un trabajo de investigación sobre la mayor catástrofe nuclear en Europa, dando voz, como ya nos adelanta el título, a las pequeñas personas que vivían, trabajaban y sufrieron el accidente. Para ella, como compatriota, escribir este libro fue a la vez una obligación y un compromiso con su tierra, sobre un tema que se silenció y del que poco o nada se sabía, además de darse la circunstancia de ser uno libros muy importante que quedaría para la posterioridad.
El material recabado, como podréis imaginar, es desgarrador, acercando al lector a las personas que vieron y sufrieron, siendo además variado y diverso el elenco de personas: desde funcionarios con altos cargos que sabían el verdadero problema que acababa de ocurrir, a liquidadores, pasando por personal civil que ignoraba por completo el concepto de radioactividad.
La autora no necesita más que la cruda realidad, y sin florituras para que conozcamos de primera mano el grave incidente, aportando mucha información relevante sobre el suceso. Además es capaz de acercarnos a todos los dramas y situaciones personales más allá de los datos históricos que han quedado marcados en el calendario. Porque el 26 de abril de 1986 no solo explotó un reactor sino que cientos de miles de vidas fueron marcadas por un atacante silencioso, sentenciadas a una muerte lenta y dura, y a los supervivientes, el ostracismo y la marginación.
Los fragmentos hablan por sí solos:
Mamá me confesó: ¿Sabes? Odio las flores y los árboles. Dijo eso y se asustó de sus propias palabras, porque había crecido en el campo y todo eso lo conocía y lo amaba… Eso era antes. Cuando paseábamos con ella por la ciudad, ella podía nombrar cada flor y cualquier hierba.
Página 167
KATIA P.
Somos metafísicos. No vivimos en la tierra sino en nuestras quimeras,en las conversaciones. En las palabras. Debemos añadirle algo más a la vida cotidiana para comprenderla. Incluso cuando nos encontramos junto a la muerte. Esta es mi historia. Se la he contado. ¿Por qué me he hecho fotógrafo? Porque me faltaban palabras.
VÍKTOR LATÚN
Página 331
Como muchos libros sobre catástrofes, guerras y muerte, tenemos ante nosotros una historia muy dura, que cuesta asimilar por la tragedia y dolor vividos, pero también muy necesaria para conocer los hechos históricos y el drama generado. Aconsejo leerlo poco a poco, se hace muy duro leerlo de seguido.
FICHA:
| Te gustará si te gustó |
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| Pros |
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| Contras |
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Namaste.

En primer lugar, por el tamaño: es un reto de 800 páginas, lo cual se convierte en un reto largo, al que necesitamos invertir varias semanas (en mi caso meses).
Tal y como se incluye en la sinopsis, La mujer singular y la ciudad es la continuación natural de Apegos feroces, dado que ambas comparten la variada temática y el tono. Así, en ambas podemos leer una variedad de temas, desde anécdotas y reflexiones hasta comentarios humorísticos.
Los días iguales (Next Doors Publishers) es, como bien dice ella misma, el relato de su depresión, de las cosas que le pasaron, las sensaciones que tuvo y de todos esos días que pasó deseando no estar en su piel. Es un relato directo, muy interesante, que aporta luz para todos los que desconocemos la temática, que también desmitifica, en un mundo en el que podemos leer determinadas cosas que acaban confundiendo al lector, como 
Los que me conozcáis ya sabéis que si lo anterior es una declaración de intenciones es porque lo que viene ahora no va a ser una crítica demasiado halagüeña. Tenéis razón.
Así que, efectivamente, poco me iba a imaginar yo que se trata de la historia de su padre, o más bien, de la familia del autor. Una historia que ya sabemos desde el primer momento cómo acaba, con un padre entregado a la defensa de los derechos humanos, una madre fuerte que saca una empresa adelante, dos personas que alumbran una familia numerosa, envidiable, sana y feliz.
Como ya adelanta el título, la edición agrupa tres ensayos sobre tres grandes escritores de la literatura universal, con el hilo conductor de la genialidad de los tres. El objeto del ensayo es desgranar las particularidades de cada uno de ellos, ofreciéndonos los motivos por los que Balzac, Dickens o Dostoievski han pasado a ser grandes referentes literarios.
El título hace referencia al verano de 1815: un año sin verano en Europa debido a la erupción de un volcán en Indonesia. Una de las condiciones por las que en junio seguía nevando, y que dicho periodo acabara registrando las temperaturas más bajas de un verano en todo el milenio.