Autor, Faulkner, Literatura

El ruido y la furia, William Faulkner

Cierro la encuesta que os planteé la semana pasada y paso a ofreceros el resultado: aunque muy ajustado al inicio, la mayoría os habéis decantado por El ruido y la furia, de William Faulkner.

Este libro era uno de ésos que siempre se comentan como indispensables, así que desde hace bastante tiempo andaba en mi lista de pendientes. Lo propuse en el grupo de facebook del Café Literario y así comenzamos la lectura conjunta.

Como siempre que anoto un libro en mi lista, procuro no saber cuál es su argumento ni sus puntos fuertes ni cualquier otra información que pueda dar detalles de lo que me voy a encontrar cuando decida leerlo.

Así que empecé el libro sin saber lo que me iba a encontrar. Si no recuerdo mal, tardé un minuto en quedarme con la boca abierta.

Portada de
Portada de «El ruido y la furia», de William Faulkner

El autor nos presenta a una familia, los Compson, antiguos señores y terratenientes que van perdiendo riqueza y prestigio. Para contarnos en qué consiste la decadencia de la familia, Faulkner divide el libro en cuatro partes claramente diferenciadas, indicadas al inicio de cada una de ellas con una fecha.

En cada una de estas partes el autor nos da la visión de un personaje distinto, como son Benjy, Quentin, Jason y Dilsey. No voy a entrar quién es quién, porque ahí radica parte del encanto de la novela. La complejidad viene de la mano de los frecuentes saltos temporales. Los vemos venir, literalmente, porque los párrafos aparecen en cursiva, lo cual no significa que el asunto se convierta en algo sencillo.

En las dos primeras partes tenemos dos narradores subjetivos que nos dan su punto de vista. La dificultad de esta mitad radica en la abundancia de nombres, de personajes, y por el hecho de que Faulkner no nos explica quién es quién y qué relación tiene con los demás. Como muestra os muestro las primeras páginas del libro:

A través de la cerca, entre los huecos de las flores ensortijadas, yo los veía dar golpes. Venían hacia donde estaba la bandera y yo los seguía desde la cerca. Luster estaba buscando entre la hierba junto al árbol de las flores. Sacaban la bandera y daban golpes. Luego volvían a meter la bandera y uno dio un golpe y otro dio un golpe. Después siguieron y yo fui por la cerca y se pararon y nosotros nos paramos y yo miré a través de la cerca mientras Luster buscaba entre la hierba.

Cuando uno lee este primer párrafo puede huir espantado o se puede quedar mirándolo y releerlo. Este segundo lector está perdido, desde el momento que se empieza a hacer preguntas: ¿Pero qué están haciendo? ¿Y quién es Luster? Desde ese momento, ha picado el anzuelo.

Parece que nada tiene sentido, parece que nos hemos inmiscuido en el salón de una casa y que vemos entrar gente. El problema es que, siguiendo el ejemplo, si uno de nosotros se metiera en la casa del vecino y viera entrar distintas personas, tendría información: edades, ropas, características físicas, cualquier cosa. Sin embargo, en este libro el autor opta por centrarse en otra cosa que no es ni por asomo explicar al lector cómo es Luster, en qué lugar se encuentran o qué leches andan haciendo sacando una bandera. Él continúa con su narración, mientras los demás miramos pasmados el devenir de los acontecimientos, la aparición de personajes de los que sí que sabemos algo.

Empezar la segunda parte implica habituarse al estilo, comprender que no se trata de una novela para tragarse en cuatro horas, que necesita digestión y pequeños sorbos, como esos vinos que hay que saborear para notar cuánto tiempo lleva en la barrica. En la segunda parte nos damos cuenta de que el libro bien merece unas cuantas relecturas, y que Faulkner es un genio. Un genio inspirado en el Ulises, con el que guarda algunas cosas en común, pero que se enfrenta a las realidades familiares como un tipo del sur, con pasión e inquina, con dolor y amor.

La tercera parte, voy a ser sincera, nos da un respiro. Y lo digo porque después de leer una mitad ardua y compleja la tercera parte parece el oasis en el desierto, al resultar mucho más fácil que las dos primeras partes. Y es cierto, ya que las dos últimas partes son las que más guardan relación con la novelas al uso, hay algo más de linealidad, además de que ya conocemos a todos los personajes y sus principales tramas. Jason sorprende con su vitalidad, con su feroz visión de la vida. Sin embargo, a pesar de respirar con tranquilidad en las primeras páginas de esta tercera parte, me sentí abandonada. Qué cosas. Yo, que estaba pasándolo mal, que veía que se me escapaban muchas cosas, cuando la novela llega a una realidad controlada, a un estilo manejable, me atoro y quiero volver para atrás. Quiero que Faulkner me trate mal, que siga como empezó. Aún pensando esto es cierto que la segunda mitad del libro equilibra el argumento, la novela, la historia. Quizá si hubiera seguido como empezó la novela habría resultado demasiado ardua. Quién sabe.

El autor deja lo dulce para el final: a Dilsey, testigo muda de muchos de los acontecimientos de la familia Compson. Cómo no soltar un respiro al final. No sé si un respiro de alivio, pero sí un respiro de haber llegado, de tener en las manos un libro soberbio, enorme, indispensable. Uno de esos libros que aturullan, molestan, empujan. De los que nos dejan poso.

Os voy a confesar algo: este año, en materia lectora, no ha sido demasiado bueno. Me explico: llegó un momento en el que, echando la vista atrás me di cuenta de que no había leído libros particularmente buenos, que muchos habían sido de puro entretenimiento, no de los que recomiendas con fervor. Fue llegar el otoño y cambiar la cosa, ir escalando de libros que me gustaron mucho. Después fue El ruido y la furia y me di cuenta de que este libro compensa cualquier otro sinsabor. Es una novela sublime, dañina, una historia que atrapa, con la que sueñas por las noches (no la historia en sí sino las sensaciones que provoca), es una de esas novelas con las que te dan ganas de llorar, porque la próxima vez no será todo una novedad.

A estas alturas de la reseña, después de 1.000 palabras, no trato de convenceros. Os invito a adentraros en el universo de El ruido y la furia. Y si podéis hacerlo en compañía, a través de una lectura conjunta, mejor. Es una novela muy propicia para comentar, para ayudarse los unos a los otros en cuanto a las interpretaciones de lo leído. Todo un placer, muchachos.

FICHA:

Te gustará si te gustó
  • Cien años de soledad, Gabriel García Márquez.
Pros
  • El estilo del autor. La historia.
  • En fin, todo.
Contras
  • No leáis la contraportada.
  • El inicio es muy complicado. El truco que utilizamos en el Café Literario fue echar mano de la wikipedia para dejar claro algunos puntos en cuanto a los personajes. Realmente ayuda.

Feliz fin de semana.

Namaste.

IMM

IMM (21)

Regreso para enseñaros las adquisiciones (porque no todo son libros) que se suman a mi biblioteca. Qué bonito es ver llenarse los estantes. Siempre que se tenga tiempo, claro.

En fin, que me voy por peteneras. Aquí la primera muestra de lo que os vengo a mostrar:

Camiseta y libro de Bierce
Camiseta y libro de Bierce

Gracias a un sorteo en Facebook, de la mano de Alianza Editorial, me tocó la camiseta que veis en la imagen y Cuentos negros, de Ambrose Bierce. Os podéis imaginar lo contenta que voy por casa con mi camiseta llena de algunos de los autores más importantes de la literatura. ¡Aunque la camiseta me quede enorme es mi camiseta!

Además, os traigo algunas de las últimas adquisiciones libreras.

Libros de George V. Higgins, Jean Rolin y Ken Follet
Libros de George V. Higgins, Jean Rolin y Ken Follet
  • Mátalos suavemente, George V. Higgins. Después de leer Los amigos de Eddie Coyle y vi que este título lo publicaría Libros del Asteroide quise hacerme con él. No he leído más, no lo necesito. Sí, sé que hay una película y que sale Brad Pitt. Al menos no han cambiado la portada del libro, aunque sí la faja. Y encima regalado. Gracias. 🙂
  • El rapto de Britney Spears, Jean Rolin. La última novela del francés que me atrajo por el llamativo título. El argumento, como podréis imaginar lo dice la propia portada. El resto del contenido os lo contaré en una reseña dentro de poco.
  • La cerca, de Jean Rolin. Un asesinato, un lugar de desolación… Rolin nos traslada a París para contarnos la vida en los barrios marginales de la capital francesa.
  • El invierno del mundo. Ken Follet. Cortesía de Plaza y Janés. La recepción la contó mucho mejor que yo Isi. Yo me contenté con acariciar cada una de las capas con las que contaba el paquete. La verdad es que es el paquete mejor montado (nieve incluida) que he recibido nunca. Ahora lo que me queda es empezar con La caída de los gigantes, antes de adentrarme en esta segunda parte. Si además queréis moriros de envidia, podéis ver la entrevista que hicieron los amigos de El bibliófilo enmascarado al autor. Después de ver el vídeo os aseguro que querréis leerlos la trilogía.

 Y a pesar de mi sequía de reseñas, no penséis que no he leído, el problema es sentarme a escribir. Para compensaros os voy a dar la oportunidad de decidir qué reseña queréis leer a continuación.  ¡Que gane el mejor!

Felices lecturas.

Namaste.

Autor, Kristof, Literatura

Claus y Lucas, Agota Kristof

Claus y Lucas es una historia que me recomendaron hace mucho tiempo. De ahí pasó a mi lista, y por fin pude leerlo conjuntamente con los amigos del Café Literario.

Hay libros que se rumian, que se mascan cuando uno no está leyendo, que consciente o inconscientemente el cerebro piensa, valora, equilibra y desea seguir leyendo esa historia que le está quitando el tiempo de ver la realidad con los ojos y no con las letras de la historia.

Portada de «Claus y Lucas», de Kristof

Hay novelas buenas, de calidad. Hay novelas muy buenas. Luego hay otras, las que aplastan, las que trituran al lector, las que le encogen el corazón. Esas que dan pena terminar pero que en el fondo estamos deseándolo. Claus y Lucas es una de ellas.

Hay libros que además, son muy complicados de reseñar, bien porque uno teme contar de más o bien porque sabe que si no cuenta demasiado el que lea la reseña no se enterará de determinados puntos necesarios… Pues bien, este es uno de ellos.

Lo primero que tenéis que saber los que no habéis leído el libro es que Kristof escribió las tres partes de las que se compone la novela como historias independientes. Fue posteriormente cuando, en una misma edición, se publicaron las tres partes como parte de un todo. Mucho se ha comentado a este respecto. En su mayoría, las opiniones se sitúan en declarar que la primera parte es imprescindible y que la segunda es muy buena, mientras que la tercera se suele calificar como accesoria, prácticamente secundaria.

Claus y Lucas es la historia de dos gemelos en la época de la Segunda Guerra Mundial. Es el devenir de dos hermanos que viven en una ciudad fronteriza, de la que apenas sabemos nada.

En la primera parte, nos encontramos un relato escrito en presente y siempre en plural, donde comenzamos a conocer la suerte de los dos gemelos. No existe una diferencia entre uno y otro, son un todo, una explicación y un pensamiento global. Desde la primera línea se pasa rápidamente a la acción, por medio de los diálogos ágiles y rápidos. Su visión, desde el punto de vista de un niño de seis años, se basa en las percepciones. Así, con un estilo simple y sencillo, el lector se confía. Y la autora se aprovecha este punto para ofrecer algo más: la crueldad en el sentido más arduo. La sorpresa al pasar la página y empezar a leer algo que uno no espera, una maldad, una abundancia de sobresaltos a medida que uno avanza la historia.

La segunda parte cambia, ofreciéndonos nuevos personajes. La autora cambia de tipo de narración para, en tercera persona alejarse un poco de la historia. De repente la historia es otra, nos encontramos un escenario distinto y nuevas preocupaciones, pero con varios aspectos comunes: un cuidado estilo de Kristof, una triste historia y una búsqueda interior.

Y después llega la tercera parte. Una parte confusa, extraña, diferente de lo que hemos leído hasta ese momento, en la que se salta de la primera a la tercera persona, de presente a pasado. Entiendo que muchas personas se queden con las otras dos partes, porque nos muestran lo que son, nada más. Sin embargo, la tercera parte es ardua, compleja, nos hace dudar de lo que hemos leído. Es incómoda. Y como todo lo incómodo a veces es mejor obviarlo. Mi opinión es que no, que supone una guinda a un pastel de un libro complejo y duro, cruel y amargo. Un libro para releer y para recomendar.

Esta es mi humilde reseña. Si queréis saber más, podéis leer esta reseña,  que cuenta mucho mejor que yo, en qué consiste este rompecabezas que es Claus y Lucas. Pero, por encima de todo, mi recomendación es que lo leáis. Ya sea mañana, la semana que viene o en navidades, pero que no dejéis de pasar la oportunidad de leer un libro único.

Exactamente. Por muy triste que sea un libro, nunca puede ser tan triste como la vida.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Buen estilo. Muy inteligente su autora.
  • Indispensable.
Contras
  • Durísima y cruel.
Reto 50 libros

Namaste.

Autor, Literatura

Gabrielle de Bergerac, Henry James

Vuelvo después de un parón no previsto. A pesar de tener varias reseñas en el tintero, por motivos de tiempo no he podido publicar hasta ahora mismo. Ruego disculpéis mi ausencia.

Preciosa portada la de "Gabrielle de Bergerac"
Preciosa portada la de «Gabrielle de Bergerac»

Como lectora que nunca ha leído una novela de Henry James, me acerco con desconfianza, con los prejuicios propios del que sabe que se “Gabrielle de Bergerac” se ambienta en la época previa a la Revolución Francesa.

Como lectora contemplo esa preciosa portada y trato de descifrar qué historia se aventura dentro de las páginas del libro de Impedimenta. Intento sacar alguna información de la mirada de la bella dama de la portada, pero sin éxito.

Como indecisa leo las tres primeras líneas y me sorprendo. La historia me engancha desde ese momento. Quedo atrapada por el inicio de una novela que comienza describiendo un retrato del que posteriormente conoceremos algo más. Y me convence, porque James expande su tela de araña a través de una trama bien hilada, por medio de unas potentes descripciones.

El argumento podría resultar típico: una joven de la nobleza rural a la que su hermano busca un pretendiente con el que casarse. Un hombre lo suficientemente rico bueno como para apuntalar una fortuna en decadencia.

Lo gratificante es que, detrás de esa fachada de historia trillada hasta la saciedad, en el que se incluye un mal de amores a tres bandas, el autor nos sorprende con la sutileza y elegancia con la que nos va desgranando una historia que se abre poco a poco, como si de una flor primaveral se tratara.

Y su técnica surte efecto, porque dice mucho con muy poco. Su estilo incluye diálogos teatrales y metáforas paisajísticas con un hilo común, un narrador niño que nos cuenta lo que puede vislumbrar de las conversaciones veladas de los adultos.

A fin de cuentas uno se para a pensar que los personajes son livianos, sutiles, es decir, desconocemos muchas cosas de ellos, pero la situación es vívida. La sensación que me queda es muy buena: engancha desde la primera línea. De hecho uno no se puede despegar de la novela hasta el final. El estilo del autor es interesante, inteligente, combina muchos rasgos que podríamos pensar antagónicos (lo tradicional del argumento con un uso menos romántico que en otros autores) con unos personajes que, a pesar de que no sean demasiados descritos (de hecho, nuestra Gabrielle no es más que un personaje secundario) quedan reflejados claramente en la imaginación del lector.

Me ha sorprendido gratamente. Una novela muy gratificante.

 FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Aunque podría parecer una historia muy manida, el modo de enfocarla y el estilo del autor la convierten en una novela más
Contras
  • Dándole vueltas no encuentro ninguno. Iba a poner que es demasiado corto, pero precisamente por eso no le sobra ni una página.

Espero que aprovechéis este día festivo para leer. Manta, libro y té… ¿alguien conoce algún plan mejor?

Namaste.

Rolin

Cristianos, Jean Rolin

Cristianos es el relato del viaje del periodista Jean Rolin a Palestina. Su objetivo es llegar a conocer a este singular grupo del que no se habla en las noticias: una minoría asentada en Tierra Santa que se mantiene a pesar de los conflictos actuales.

Portada de "Cristianos", de Jean RolinA camino entre una guía de viaje, por los numerosos detalles de los lugares a los que acude: tanto de ciudades como de barrios o edificios; y de un ensayo, Rolin aprovecha para reflexionar sobre la situación en la que se encuentran. La difícil posición del que se halla en medio de una guerra de la que no forman parte pero que está presente en cada uno de los pasos de su vida.

Desde el inicio de su lectura no pudo menos que recordarme a Cuadernos de Hiroshima, de Kenzaburo Oé. En ambos casos un forastero se acerca a una realidad que desconoce, a un grupo de personas de las que sabemos poco, silenciadas por los medios de comunicación, al margen del devenir de los acontecimientos. Igualmente, estos dos libros incluyen descripciones y reflexiones, y la situación es similar en tanto en cuanto que se encuentran con un grupo poco dispuesto a explicar su visión de las cosas, sus opiniones y vidas, por miedo a represalias.

Rolin nos ofrece su visión personal de las experiencias que vivió en 2002, tratando de recabar la información de unos y otros, estudiando la visión de los cristianos sobre el conflicto árabe-israelí. Y lo hace desde un punto de vista objetivo, en el sentido que parece muy frío a la hora de comentar lo que ve, pero al mismo tiempo, podemos comprobar cómo trata de crear una pantalla de insensibilidad para que no le afecte lo que está presenciando: un dolor constante, pasado y futuro, del que los propios protagonistas son conscientes.

Si algo se puede sacar en claro de la lectura de este libro es el desgarro de una situación compleja, por el conflicto entre árabes y judíos en sí, pero aún más si tenemos en cuenta que esta minoría es vista como el enemigo por cualquiera de los dos bandos. Desgarro por saber que todas estas personas con las que Rolin comparte momentos charlando, no tienen más opción que aguantar en ese lugar o emigrar.

¿Y qué le puede proporcionar al lector una lectura tan incómoda? Lo primero, mucha información sobre un tema del que no se habla nunca. Lo segundo, comprender un poco más de la grave situación que se vive en Palestina de la mano de algunos de los que allí viven.

Se trata, por tanto, de un libro necesario para todos aquellos que tengáis curiosidad para conocer en profundidad un ápice más de la situación en Palestina.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Las descripciones de Rolin.
  • Que nos acerque a tema tan desconocido como este.
Contras
  • En ocasiones se repiten anécdotas que ya ha narrado.

Namaste.

Autor, Literatura, Russell

Tierra de caimanes, Karen Russell

De la mano de Tusquets y capitaneado por Karo me llegó (entre otros blogueros) una propuesta muy suculenta: leer un libro que todavía no se había publicado. Enseguida me animé al ver el resumen de la novela y lo atrayente que siempre resulta una lectura conjunta. Precisamente hoy esa novela, que no es otra que Tierra de caimanes, sale a la venta, y coincidiendo con este hecho, los participantes de esta iniciativa publicamos a la vez nuestras impresiones sobre la novela.

Portada "Tierra de caimanes", de Karen Russell

Desde aquí muchas gracias a Tusquets por sugerir iniciativas tan interesantes a Karo, por acordarse de mí. 🙂

Tierra de caimanes narra la historia de una familia a la deriva: los Bigtree. Amantes de los animales y peculiares cuidadores de ciénagas en las que abundan los caimanes, permanecen aislados de la sociedad gracias a un espectáculo de gran fama que les permite mantenerse al margen de los convencionalismos.

El problema de esta idílica familia arranca cuando Hilola Bigtree, columna vertebral de la familia, muere a consecuencia de una enfermedad. Desde aquél momento, desde que se nos enseña esta triste situación somos conscientes de que algo ha cambiado en sus vidas.

Pero es que no sólo se trata de la marcada ausencia de la madre, sino que este hecho viene acompañado, además de otro problema: la empresa familiar hace aguas a pasos agigantados desde que un parque temático, el Universo Oscuro, comienza a arrebatarle los clientes. Un padre sumido en la pérdida junto con tres chicos adolescentes deberán recuperarse con el fin de sacar el negocio adelante.

Desde este primer momento, en el que se plantean todas estas cuestiones, me recordó de una forma muy vívida a uno de esos libros de la juventud que solía publicar El Barco de Vapor. Y esto lo digo por la mezcla de los temas, es decir, por las aventuras de un lugar exótico y extraño pero a la vez la candidez de unos personajes adolescentes con problemas sociales, familiares o de ambos tipos. Personas comunes con las que nos identificamos fácilmente pero que la vez tienen algo distinto para nosotros que nos muestra un visión diferente de la vida, otras situaciones distintas de la nuestra.

A partir de aquí comienza una búsqueda de cada uno de ellos mismos: Kiwi, el hermano mayor, decide tratar de ayudar a la familia consiguiendo un trabajo en el Universo Oscuro. Osceola, la mediana, se refugia en otro universo: el de los espíritus, mientras que la pequeña Ava trata de mantener a flote a la familia, intentando sustituir a su madre.

El inicio consigue enganchar a un lector ávido de conocer más de cada uno de los temas que se plantean, mientras que se imagina cómo se irán desarrollando los nudos.

Sin embargo, el problema radica en que después la trama se ralentiza, se estanca. Mientras que las dos hermanas inician un extraño viaje iniciático, la atención se centra en Kiwi, verdadero motor que da dinamismo e interés a la trama, al conocer los devaneos que tiene en el mundo real.

Mi opinión es que Russell falla en el momento de desarrollar los personajes y sus tramas. Determinados aspectos prácticamente desaparecen y se centra en una errática historia de espíritus que se aleja de lo que uno piensa inicialmente. Un padre que desaparece, los caimanes que pasan a un segundo lado… todo aquéllo con lo que Russell nos atrapa en las primeras páginas lo cambia por una trama surrealista que parece no conducir a ningún sitio. Y precisamente desde mi punto de vista, ahí mismo radica el fallo: mientras que Kiwi sí que se comporta como el adolescente que es y se nos van mostrando los problemas que le surgen en el día a día, Osceola y Ava se alejan de la visión inicial que nos había planteado Russell, embarcándose en un viaje que resulta aburrido por momentos. Lo que parecía, a priori, una historia de ausencias y de miedo al cambio, lo que en teoría iba a ser la narración de una familia que se sobrepone a los problemas, se convierte en un desarrollo de una nueva trama, errática y sin sentido aparente, una idea feliz que no surte el efecto esperado.

En definitiva, esperaba más de esta novela, y más teniendo en cuenta que esta novela fue finalista del Pulitzer.

FICHA:

Te gustará si te gustaron
  •  Las historias de El Barco de Vapor.
Pros
  •  Los temas que se plantean al inicio: la ausencia, el miedo al cambio…
Contras
  •  La historia se aplana y se centra en otras tramas a priori secundarias.
Otras opiniones

Namaste.

IMM

IMM (20)

En estos días ya otoñales (por fin) apetece más que nunca sentarse a leer un libro. Así que os traigo mis últimas adquisiciones (algunas de las cuales ya han sido reseñados) por si os queréis animar con alguno de ellos:

  • Gabrielle de Bergerac, Henry James. Por si no os llama la atención la preciosa portada de Impedimenta, os diré que atrapa desde la primera línea. En breve os cuento más.
  • Cristianos, Jean Rolin. La crónica periodística centrada en los cristianos de Palestina, que podréis leer en breve. En el nuevo catálogo de Libros del Asteroide publican también otros títulos suyos, como El rapto de Britney Spears y La cerca. La verdad es que tienen muy buena pinta, habrá que ir rascándose los bolsillos.
  • Un mundo aparte, Gustaw Herling-Grudziński. Una historia de la Segunda Guerra Mundial, en concreto centrada en los Gulag que tiene una pinta muy buena. De momento tendrá que esperar un poco, ya que actualmente mi lectura es Claus y Lucas de Agota Kristof y también se centra en esta época, así que intercalaré libros de otra época histórica antes de empezarlo.
  • Carreteras secundarias, Ignacio Martínez de Pisón. Una novela de la que esperaba más, por los buenos comentarios que había leído de él. Mi opinión la tenéis aquí.

Mención aparte merecen las novedades literarias que acaparan las librerías. Muchísimos títulos nuevos, interesantes y muy deseables están deseando que los compremos. Y así seguimos con la lista infinita…

Namaste.

Autor, Literatura

El joven vendedor y el estilo de vida fluido, San Basilio

El joven vendedor y el estilo de vida fluido es la última novela de Fernando San Basilio. En su día acudí a la presentación, pero eso ya los lo conté en otra entrada.

San Basilio nos presenta a Israel, un vendedor que trabaja en una afamada marca de el centro comercial de La Vaguada (Madrid). Para ello utiliza una prosa fresca y ágil, con lo que consigue contar una historia desde el punto de vista del realismo y la cotidianidad.

La vida de Israel cambia cuando comienza a leer El estilo de vida fluido de Archibald Bloomfield y decide cambiar su comportamiento y actitud al adoptar ese estilo de vida fluido que recomienda el autor. A partir de este momento, acompañamos a Isra por un viaje de un solo día que le llevará de un lado a otro, pasando por diversas situaciones.

Lo genial es la ausencia de artificio, la realidad sin exageraciones o maquillajes, de crear situaciones comunes en las que el común de los mortales puede verse involucrado. Si en otras novelas se aprecia claramente que determinados hechos son exagerados, o los diálogos muy forzados, aquí tenemos un claro ejemplo de que, aunque no sea fácil, es posible escribir de un modo realista y a la vez, divertido. Porque durante toda la historia son frecuentes los puntos de humor (ya sean frases, chistes o un modo particularmente gracioso de contar algo).

Este punto no quita para que, de forma sutil se incluyan temas profundos, como el consumismo, la indecisión o la ingenuidad típica de la juventud o una forma muy real (casi palpable, como si nos lo contara un amigo cercano) del modo de tratar de llamar la atención de alguien. Son estos detalles, las pequeñas cosas, las que hacen que este libro se lea de un tirón: una prosa ágil, un período de tiempo de apenas un día (como si del Ulises se tratara) y mucho humor es una combinación perfecta a la hora de enganchar al lector.

Mención aparte merece la edición de Impedimenta: como siempre, muy cuidada, sin ninguna errata, y el prólogo de Mercedes Cebrián, que aúna características que considero indispensables para un buen prólogo: aporta una buena reflexión, es escueto, y no cuenta de más. Pocas veces uno se topa con un prólogo así.

En conclusión, El joven vendedor y el estilo de vida fluido es una novela divertida, peculiar y fresca, que invita a seguir leyendo hasta que se termina. Os invito a que la descubráis en cuanto podáis.

FICHA:

 

Te gustará si te gustó
  • Las buenas intenciones. Max Aub.
Pros
  • La forma sencilla y compleja, a la vez, de retratar la realidad.
  • El humor combinado con el sarcasmo
Contras
  • Pierde empaque al acercarse al final.

 

Namaste.

¿Y ellos qué opinan?

Y ellos, ¿qué opinan? (VI): Belén Gopegui

Belén Gopegui (Madrid, 1963): licenciada en Derecho, escritora y articulista, Gopegui es considerada por Francisco Umbral como la mejor autora de su generación. Al hilo del movimiento del 15M publicó Acceso no autorizado (libro que no he leído pero que espera pacientemente su turno en mi estantería) con el que recibió críticas muy positivas. En conjunto, es una autora que muchos recomiendan con fervor, y que algunos desconocemos.

Desde aquí, cualquiera que lo quiera leer que me avise y organizamos una lectura conjunta en un momento.

1- ¿Cuál es el último libro que has leído?

Estoy leyendo Fresy Cool, de Antonio J. Rodríguez.

Tanto el título como el autor, desconocidos para mí.
Indagando por la web recuerdo haber visto este reportaje de Cámara Abierta, sobre el autor y Luna Miguel, ambos conocidos blogueros (pero no de los de estar por casa, de los cool). Total, que el blog del autor es este. Echando un vistazo a las reseñas de esta novela, no encuentro muy buenas opiniones: os dejo esta y esta.
 ¿Alguno de vosotros lo ha leído?

2.- Un libro que nos recomiendas.

Adrienne Rich, Sobre mentiras, secretos y silencios, Editorial horas y Horas.

Otro libro y otro autor que no conozco de nada. En este caso es complicado encontrar información. Si alguien lo ha leído, le agradecería que me informara del tema.

3.- Un autor por el que sientas fijación.

Raymond Williams.

Académico, crítico y novelista, Williams nació en Gales en 1926. Pronto destacó en sus escritos (artículos, libros, ensayos) por su análisis de la realidad de la mano de un basto conocimiento intelectual y político.

De nuevo y desde aquí, muchas gracias a todos los autores que colaboran en esta sección.

Y vosotros, ¿de quién os interesaría conocer sus gustos?

Namaste.

Autor, Literatura, Moore

Watchmen, Alan Moore y Dave Gibbons

Había una vez una lectora sentada en su sofá, que, cansada del libro que tenía entre las manos, decidió hacer zapping en su televisor. Al llegar a un canal de cine se encontró con una extraña película, de título «Watchmen», sobre unos superhéroes un tanto peculiares. Al terminar la película, a la lectora le supo a poco y en ese momento fue cuando se dijo “tengo que leer el cómic”.

El germen fue la película. Las ganas que me quedaron por saber más, por conocer más en profundidad a todos esos personajes que apenas se esbozaban en la película. La oportunidad me la ofreció después Priceminister, una web en la que se puede comprar de todo, y por supuesto libros. Me dieron barra libre para escoger un libro, y sin dudarlo, elegí este. Tenía mis dudas de si cogerlo de segunda mano o de primera, pero al final me decanté por esta segunda opción. Y así de fácil: eliges producto, comprador y en poco tiempo te llega a casa.

Ya con el cómic en la mano me impresionó su tamaño. Su color. La viveza de su rojo. Del amarillo. Lo cuidado de sus páginas. En fin, mi predisposición, como podéis comprobar, era máxima.

A pesar de que conocía la historia, no me aburrí, más bien al contrario: me di cuenta de lo pobre que se queda la película para un argumento tan complejo, por las sensaciones que trata de cada uno de los personajes. Y he aquí el punto culminante: los personajes.

Watchmen, como os adelanté más arriba, habla de superhéroes. De aquéllos típicos-tópicos seres con mallas que se dedican a salvar el mundo mientras conservan su identidad en el anonimato. Hasta ahí nada nuevo. Lo peculiar, lo brillante, viene después. Son personas cansadas de la realidad en la que viven, desesperadas por su frustración, infelices, descontentas. Algunas añoran un pasado que piensan mejor, otras se lamentan del poco futuro que tienen. Son frágiles o impersonales, son muy humanos o de otros mundos. Son los marginados, los raros, y a la vez los que ponen algo de cordura en su mundo.

A través de cada viñeta, cada capítulo, Alan Moore y Dave Gibbons nos acercan a unos personajes complejos, enzarzados en una trama apocalíptica. Pero aquí lo de menos es el desenlace, lo de menos es el villano contra el que tienen que luchar.

Moore y Gibbons atrapan. Y lo hacen con sus dibujos, sus perspectivas y con sus diálogos. Porque el que a día de hoy siga pensando que un cómic es algo simple, para niños, que se lo quite de la cabeza. Primero que vaya a leer Maus y luego que compre Watchmen.

Me ha impactado sobremanera, lo listo que es este Moore. Además, para demostrar su brillantez, se incluye al final del libro un ejemplo de cómo es el complicado proceso de creación de una obra como ésta. La minuciosa imagen que tiene ya en la cabeza Moore de cómo ha de ser cada una de sus viñetas. En ese punto, el lector echa la vista atrás y vuelve a observar la viñeta de la que habla Moore. Y entonces exclama “este tío es un genio”.

Esta opinión se queda corta, parece un escaso reflejo de lo que me ha transmitido el cómic: desasosiego, incomodidad, pesimismo y conmiseración. Uno se pone en sus zapatos enseguida. Es inevitable.

Es un libro que recomendaré hasta quedarme sin voz, prestaré, volveré a prestar e insistiré lo indecible para que todos los que estén en un radio de 5 kilómetros a mi alrededor lo lean.

Así que voy a terminar de escribir y os dejo una cita extraída del libro, que habla por sí sola.

Vivimos nuestras vidas, puesto que no tenemos nada mejor que hacer. Más adelante ya les buscaremos un sentido.

FICHA:

Te gustará si te gustan
  • Los superhéroes.
  • Los personajes complejos y la intriga.
Pros
  • Las viñetas, los personajes, la historia.
Contras
  • La edición es un poco cara. Pero es normal, teniendo en cuenta el volumen, calidad y color de sus páginas.

 

 

 

 

Namaste.