Autor, Literatura, Martin

Canción de hielo y fuego (III): Tormenta de espadas

Tormenta de espadas es la tercera parte de la saga Canción de Hielo y Fuego. A nadie le voy a descubrir a estas alturas que se trata de una saga de siete libros, de los que a día de hoy hay publicados cinco.

Tras leer las dos primeras partes de la saga, es inevitable continuar leyendo. Martin lo sabe, y precisamente por ese motivo termina las novelas como las termina, justo en el momento exacto en el que el lector se plantea qué es lo que puede ocurrir a continuación.

Como sus predecesoras, Tormenta de espadas tiene batallas, pactos, amores y traiciones. En fin, que mirado desde una perspectiva alejada uno podría decir que es un culebrón. Y no andaría errado. Es un culebrón con algún que otro tinte fantástico. No quiero repetirme en lo que ya dije en las reseñas de Juego de tronos y de Choque de reyes, porque básicamente la estructura, los personajes y la trama continúan inalterables. Los Stark y los Lannister, los Targaryen y los Baratheon… todas las familias lucharán para conseguir el ansiado Trono de Hierro.

A diferencia de la segunda parte, Tormenta de espadas es una novela mucho más dinámica, que tarda bien poco en arrancar, que gana personajes y actividad desde un primer momento. Ahora bien, es el tipo de libro en el que antes de empezarlo uno ha de ser consciente de que tiene que tener tiempo suficiente como para conseguir que coja inercia. De lo contrario (por ejemplo, leer sólo un personaje por día), la historia se hace pesada y lenta. Eso fue precisamente lo que me ocurrió a mí: lo dejé estar un tiempo, y cuando lo volvía a retomar me costaba situarme, se me hacía lento, ¡incluso me planteé en dejarlo y pasarme a la serie de televisión!

Sin embargo, y como lectora que soy, he visto alguna que otra cosa en la serie que no me gusta, salidas del guión, simplificación en demasía de muchos aspectos (¡qué más da quién sea quién y cómo se apellide!). Todos esos pequeños detalles que a un lector le exasperan, como esa elección de la hermana de Theon (no me podía quedar sin decirlo, ¿¿quién ha podido seleccionar a esa actriz que podría pasar más bien por Brienne??), me hicieron querer continuar.

Volviendo al libro, lo que sí que he notado, en cuanto al estilo de Martin, es que la trama fluye a trompicones. Si al principio ocurren muchas acciones simultáneas, posteriormente se adentra en unas cien páginas (si no más) de calma chicha, para después acumular todos los capítulos interesantes en las últimas cincuenta páginas. Ocurre que, en muchas ocasiones echamos la vista atrás y pensamos ¿qué sé que no supiera antes de empezar ese libro? Y la respuesta es: poco más. Algún detalle, pero nada verdaderamente importante. Precisamente es al final, en esas últimas cincuenta páginas, cuando ocurre todo a la vez. Y todo es todo. He estado pensando el tema, si es que lo hace aposta, para mantener al lector en un estado de incertidumbre o interés, o si bien es falta de programación necesaria. Mi conclusión es que o bien a este señor le pagan al peso o tiene un esquema de lo que va ocurriendo, escribe las partes culminantes y después lo va colmatando con otros detalles hasta llegar a ese fin. No sé. Lo que sí que sé, es que seguiré leyendo. Una vez uno se ha adentrado al universo Martin es complicado dejarlo. Y menos que me lo troceen por televisión.

FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  • Entretenimiento sin pretensiones.

Contras

  • Por momentos se hace lenta. Otros se atropella.

  • Repetición de detalles obvios: ¿¡Que los Stark son del Norte!?

  • Ausencia de distinción entre qué/que.

  • Podemos discutir muy mucho las portadas cuasi-spoiler que se gastan los de la editorial.

Namaste.

Autor, Higgins, Literatura

Mátalos suavemente, George V. Higgins

Después de marear insistir cada vez que veía este libro o bien el anuncio de la película por televisión, @Castillodnaipes decidió, sabiamente, regalármelo (puedo ser muy cansina si me lo propongo).

Mátalos suavemente es una novela de suspense que se ambienta en los bajos fondos de Boston. Sencillamente eso. Y a partir de aquí, Higgins desarrolla su estrategia que está basada, fundamentalmente, en los diálogos. Cuestión que puede parecer fácil y simple, pero que es precisamente lo contrario. Conseguir una novela creíble apostándolo todo a esa carta es arriesgado, porque al final un autor puede hacer buenas o malas descripciones, complejas o simples, pormenorizadas o cortas, pero serán descripciones. No todos hacemos descripciones, no es fácil, pero sin embargo reconocemos un diálogo trillado a lo lejos, jugamos a adivinar qué frase dirá el personaje guaperas de la película de la tarde de Antena 3 y no fallamos nunca. Dialogar es diario. Describir circunstancial.

Y aunque parece difícil el autor lo consigue. Es certero, porque sabe que el lector no es todo y si bien puede ser más benevolente con la descripción de un lugar o de un paisaje, sabemos cuándo un diálogo es real o no, cuando parece simple o cuándo parece eabsurdo. Higgins es un mago en este campo. Desde la primera página el lector no tiene más que diálogos para situar los personajes y los asuntos y aun así no se echan de menos las descripciones. ¿En qué libro podemos encontrar la típica conversación (y sin embargo poco usada en las novelas) que se mantiene cuando hace tiempo que no se ve a alguien y se le pregunta por su salud, su familia o sobre amigos en común? ¿Pero es que acaso aporta algo a la trama? Pues probablemente no. Pero nos enseña cómo es la realidad sin artificios, sin maquillar, esas conversaciones de estar por casa que suelen ser las habituales.

Si nos fijamos en la trama, ésta puede resumirse en dos líneas: un capo de la mafia es el encargado de llevar a cabo una investigación sobre el atraco a una timba ilegal. Desde el primer capítulo sabemos quién ha sido, cómo lo ha hecho y con quién. Y aún así la fuerza de cada línea aporta un realismo inusual.

A partir de ahí tendréis que adentraros vosotros en esta historia dinámica y entretenida, que se lee en un suspiro, muy visual y llena de acción, porque no pienso contar más. Eso sí, tengo que reconocer que me gustó más Los amigos de Eddie Coyle, me pareció más compleja o quizá tenga que ver con que no sabía lo que atenerme con este autor. No sé.

Una lectura perfecta para desengrasar y desconectar. Y encima la edición es bonita.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • La inusual realidad en los diálogos.
Contras
  • La faja con la cara de Brad Pitt. Ojo, no tengo nada en contra del actor, pero no me gusta que cambien fajas/portadas o lo que sea por la versión cinematográfica. Ahora que lo pienso, no es que no me guste, es que directamente me repatea.

Namaste.

Autor, Literatura, Roy

El dios de las pequeñas cosas, Arundhati Roy

El dios de las pequeñas cosas cuenta la historia de dos gemelos heterocigóticos: Estha y Rahel, pero además, la historia de una familia abocada al desastre. El punto de partida es la visita de Sophie Mol, la prima británica que va a la India a pasar una temporada vacacional. Nuestros protagonistas sienten deseos de conocer a su muy mentada prima, una desconocida familiar que origina mucha expectación.

A partir de aquí, se suceden los acontecimientos: amor y odio, intereses contrapuestos, tragedia y soledad, se intercalan entre la vida de los hermanos, empujándoles a un destino del que no pueden modificar un ápice.

La trama bien podría contarse en un par de líneas: un amor prohibido, un descuido, una tragedia, rencores enquistados por el paso del tiempo. Sin embargo, lo interesante es cómo se cuenta. Roy huye de una narración lineal para crear una historia en la que un narrador omnisciente alterna presente y pasado y unos personajes con otros.

De esta forma conocemos a Ammu, la madre de los gemelos, pero también el paso de Chacko y de los abuelos o el origen de la empresa familiar. Todos familiares que se mantienen en un segundo plano pero que, de una forma u otra influirán en el futuro de Estha y Rahel.

Utilizando objetos y sensaciones habituales (un objeto, un olor, un sonido) como catalizadores que nos unen al pasado, consigue conectar el pasado que se recuerda con los sentimientos de nostalgia, o consternación, como si de un túnel al pasado se tratara, como si mirando una fotografía pudiéramos regresar al momento en el que se hizo, el porqué de esa triste sonrisa, el motivo de esa ropa, el momento en el que se tomó. Así vamos descubriendo las piezas, los eventos que marcaron un antes y un después, que consiguieron que todo cambiara. Porque la autora narra sobre lo de antes, o lo de después, pero sin mencionar ese punto intermedio, ese epicentro que originó la debacle. Para saberlo, para conocer el motivo de la precipitación de los acontecimientos tendremos que esperar al final, ya que mientras tanto Roy nos muestra cómo es cada personaje y qué hechos ha marcado su actual vida, para ir mostrando poco a poco piezas de los acontecimientos, pequeñas pinceladas de comportamientos cuando no meros detalles que quizá pueda dar una pista al lector de lo que se avecina.

Si a algún libro me ha recordado esta novela es a Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez. Y aunque podría parecer una exageración, al compararlo con tamaña obra de la literatura, no son pocos los elementos comunes que unen una obra y otra: la centralización de la trama en una familia, las historias truncadas, de tristeza y tragedia. Es cierto que en la novela del colombiano se sigue una historia cronológica, lineal, con abundancia de personajes y con referencias al pasado o al futuro, pero escasas si las comparamos con El dios de las pequeñas cosas. En la novela que os presento hoy no ocurre lo mismo: apenas son media docena de personajes, con una historia que se retroalimenta, que avanza del pasado, que une presente y futuro a través de recuerdos, más centrada en las emociones que nos aportan esos pequeños detalles del día a día, esas inevitables conexiones que nos llevan a asociar dos momentos temporalmente lejanos.

Había oído buenas críticas de esta novela, pero lo cierto es que no esperaba tantísimo, que me encogiera el corazón, que me quedara pegada a sus páginas. Así que no puedo si no recomendarla, porque es una historia bien narrada, real sencilla y poderosamente triste. Una novela que considero demasiado desconocida para la calidad que tiene, para lo bonito del tema, para lo especial del estilo de la autora. Qué gusto toparse con un libro así.

FICHA:

 

Te gustará si te gustó
  • Cien años de soledad, Gabriel García Márquez.
Pros
  • El modo de conocer la trama.
  • Cómo evoca recuerdos con simples detalles.
Contras
  • La tristeza que destila.

Namaste.

Literatura, Propuestas

Crónica del Readathon

Impulsada por el entusiasmo de Isi me apunté al Readathon que organizó el pasado sábado. ¿Y eso qué es? Pues bien, es una marathon de libros, un día centrado en leer lo máximo posible, y cómo no, contarlo. En el caso del Readathon de Isi, el plan era leer libros en inglés. Los que cada uno decidiera, pero en inglés, para tratar de cumplir el reto de leer 20 (o 10 libros en inglés. Al que me he apuntado también, huelga decir).

Para agilizar las opiniones que irían surgiendo, mi opción fue realizarlo por twitter, en lugar de plasmarlo en una reseña e ir actualizándola, así que aquí os podéis encontrar el resumen de lo que dio de sí la jornada.

 Read

8.00 ¡Buenos días a todos! ¡Comienza el Readathon organizado por Isi! ¡Más info: aquí!

11.00 Objetivo del #Readathon : terminar «The Hunger Games» y empezar con «The Great Gatsby». ¿Lo conseguiré?

11.10 Aunque es cierto que me quedan las últimas 150 páginas de «The Hunger Games» quizá sea un reto demasiado ambicioso, teniendo en cuenta la velocidad a la que leo en inglés.

11.15 Lo dejé justo en el momento crucial (no sé cómo dar datos sin contar un spoiler, aunque seguro que muchos lo habéis leído o habéis visto la película). ¡Ánimo Katniss!

16.49 El libro se pone interesante… #Readathon

19.00 Voy avanzando… ¡qué pena que lo tenga que dejar hasta dentro de un rato! #Readathon

19.01 Uy, uy justo en un momento en el que habría que continuar leyendo lo dejo en un momento en el que no debería…

20.13 ¡Continúo la lectura! #Readathon

20.20 Uno menos.

20.30 Ala, otro menos.

21, 36 Hora de cenar y después la recta final #Readathon

21,37 Está en el punto justo para darle el remate final, para terminar de cerrarlo. Creo que lo veo venir pero bueno, a ver qué pasa.

22.30 Vuelvo a la carga. Acierto con el final, al menos es una gran parte.

22.45 ¿Soy yo o deja con ganas de leer «En llamas»? ¿Caerá para el próximo Readathon?

23.00 Libro finalizado. Ahora a dormir. Lástima que no me dé tiempo de comenzar a leer «The Great Gatsby», por lo que he oído hay muy buenas opiniones de él.

Por último, os dejo las preguntas que nos ha hecho Isi a los participantes.

  • ¿Has leído lo que te habías propuesto? Sí y no. Es decir, en teoría no. En la práctica sí, porque sabía que era complicado cumplirlo. He quedado muy satisfecha.

  • ¿Te ha gustado la experiencia? ¡Sí, me lo he pasado muy bien viendo los progresos de los demás y tratando de avanzar con el libro!

  • ¿Participarías de nuevo en otro Readathon? ¡Claro! De hecho me estoy planteando volver a participar en el del sábado…

 ¡A seguir leyendo!

Namaste.

Actualidad, Literaria

Mircea Cărtărescu visita Madrid

Como ya nos adelantaran los amigos de Impedimenta en la reunión a la que asistí hace poco, Mircea Cărtărescu visitaba Madrid, para lo cual habían organizado dos días de actos en los que podíamos disfrutar de la presencia del autor rumano.

Si el miércoles la cita era en la librería La Central, como comentan por aquí, ayer jueves la cita se trasladó a la Librería Rafael Alberti, un lugar muy propicio para este tipo de eventos. Con mi agenda marcada en día y hora para asistir a la cita, llegué a la librería justo en el momento en el que escaseaban las sillas, tal era la expectación del evento.

La sala de la Librería Rafael Alberti, abarrotada
La sala de la Librería Rafael Alberti, abarrotada

El inicio de la velada corrió a cargo de Enrique Redel, editor de Impedimenta. Me he dado cuenta de que siempre que puede recalca que Cărtărescu es uno de los mejores autores que ha publicado, lo cual, teniendo en cuenta el nivel de la editorial, ya hace una idea de la fijación de Enrique por él. Si además tenemos en cuenta que lo comparó con grandes de la literatura como Borges o Cortázar, está claro que la publicación de la obra de Cărtărescu en la editorial no es casual.  Enrique confesó que publicará todo lo que pueda de él (¡hurra!).

Intervino posteriormente Ignacio Vidal-Folch, que describió de la forma más concisa y exacta posible Lulu: turbadora. Plagada de referencias literarias, su intervención me hizo apuntar autores como Whitman o Conrad, además de destacar y analizar los puntos comunes de la obra del autor: esos mundos oníricos, las múltiples referencias al subsuelo o a la decadencia por medio de edificios abandonados.

Llegó el momento de escuchar al autor y lo pudimos hacer gracias a Marian Ochoa de Eribe , traductora de su obra. Así pudimos conocer algo de su vida, como su pasado como poeta:

Durante diez años sólo vivía por la poesía, pero a los 25 años cambié a la prosa. Sentía que había cosas que no podía decir con poesia, que se quedaba corta, como una chaqueta que queda estrecha.

Y de repente escribió Nostalgia (recientemente publicado, donde se incluyen relatos como El ruletista). Del tirón. Esto comentó sobre la obra:

Lo escribí en el orden en que aparece en la edición, para impresionar a unos amigos. Fue posteriormente cuando me di cuenta de que existía un patrón común, de que (esas historias cortas) formaban parte de un todo. Eso sí, reconozco que REM es cinco veces mejor que el resto de las historias.

Sobre su modo de escribir, destaco algo que nos impresionó a los más de 50 asistentes:

Escribo a mano y no borro nunca. No lo podría hacer de otra manera. No tacho. Todo es improvisado, sin estructura o plan. Simplemente leo las dos páginas que he escrito anteriormente y continúo. Si no me gusta lo que he escrito lo tiro.

Cărtărescu demostró ser un autor cercano, poético y complejo, con un pasado que refleja, coscientemente o no en muchas de sus novelas. Todo un placer escucharle escoger las palabras, utilizar metáforas en cualquiera de sus frases y conocer un poco más el pasado y presente que está experimentando en Rumanía.

Desde aquí, gracias a la Editorial Impedimenta por organizar esta tarde tan interesante, y a los amigos de Ábrete sésamo por la fotografía.

A vosotros no os voy a repetir que leáis alguna de sus obras. Esta vez no.

Pasad un buen fin de semana.

Namaste.

Autor, Literatura

El cuaderno gris, Josep Pla

Esta reseña es una deuda que tengo pendiente. No sólo con vosotros, también conmigo misma. Y es una deuda compleja de saldar, de ahí que la lleve tiempo postergando sentarme a escribir esta reseña. No va a ser fácil.

Empecé El cuaderno gris hace muchos, muchos meses. Pensaba que era un tipo de libro muy diferente de lo que me encontré en realidad. Era una título que llevaba mucho tiempo en mi Plan Infinito. Como siempre, en el momento que un título se incluye en la lista, prefiero no saber nada de él. Ya está anotado por un motivo así que ni necesito ni quiero más información. Lo siguiente es leerlo.

En ocasiones esta manía mía genera trabas. Cuando empecé a leer El cuaderno gris lo leí como otro tantos libros, esto es, del tirón. Al desconocer que se trataba de un dietario no me había planteado la posibilidad de que se tratara de uno de esos libros que hay que leer de a poco. Eso lo descubrí más tarde.

El cuaderno gris se puede dividir en dos partes: una en la que se centra en el Ampurdán, provincia de Gerona, donde vive en la casa familiar, a la espera de regresar a Barcelona para continuar sus estudios universitarios. La mirada que extiende sobre la realidad se centra en sus vecinos y amigos, las vidas y la cotidianidad de sus paisanos, la reflexión sobre la tierra y el carácter.

Tras leer doscientas páginas seguidas me di cuenta de que El cuaderno gris hay que saborearlo. Como si se tratara de un buen vino, hay que tomarlo a sorbos, oliendo lo que nos ofrece, apreciando sus matices. Desde ese momento encaré la lectura de otro modo, leyendo algunas páginas cada día, justo antes de acostarme, dejando este dulce bombón para los momentos finales del día.

Comprender esto fue muy importante para mi visión de la lectura, porque me permitió apreciar más el estilo del autor, además de valorar de otro modo la grandeza de la obra. Ocurrió que en ocasiones estaba leyendo una novela corriente y que el mejor momento del día era cuando la dejaba y empezaba con El cuaderno gris.

En la segunda parte del libro Pla habla de Barcelona, de su vida universitaria y de todo lo que le rodea: de lo que lee, de lo que hace y de lo que piensa. Reflexiona sobre su futuro y su presente, sobre la vida de sus amigos y conocidos, sobre la idiosincrasia de Barcelona, sobre lo divino y lo humano.

Esta parte me ha gustado mucho más, quizá porque tengo más cerca la vida universitaria, o quizá porque me suele gustar esta temática, me gusta comprobar cómo los diferentes autores recuerdan su paso por la Universidad. Sin embargo, he observado que generalmente los autores enmascaran sus recuerdos o sus relatos con una pátina de nostalgia y de positivismo, probablemente a consecuencia de aquél refrán cualquier tiempo pasado fue mejor. La visión de Pla es diametralmente opuesta. No por ser negativa, sino por ser realista: se aburre con las clases, duda de la utilidad de muchas de sus asignaturas, está lleno de incertidumbre… etc. En definitiva, disecciona la vida universitaria sin ensalzar los puntos positivos, como un catalizador de la realidad. Además, su vida social se amplía, comenta sobre su círculo de amistades, sobre las discusiones en que se enzarzan, sobre lo peculiar de sus amigos. Nos enseña la Barcelona de las primeras décadas del siglo pasado, su ambiente de bares, su filosofía, su día a día.

Lo complejo de este libro y a la vez, lo maravilloso al saber que Pla lo escribió cuando apenas tenía veinte años. Y aún así sus palabras destilan una importante sencillez, de un lado, y por otro una visión exageradamente lúcida de su realidad. ¿Cuántos autores pueden demostrar esas capacidades por medio de un dietario? ¿Y cuántos lo hacen cuando son jóvenes?

Pero por encima de todo está el estilo, la suave elegancia de Pla, que combina con sus descripciones certeras, su análisis del conjunto sin perder importancia a los detalles, esa lúcida inteligencia que le hace ser capaz de comprender la realidad, no sólo la intelectual sino la humana.

Es un placer leer a Pla, ya lo dije en otra ocasión. Porque es complicado encontrar a un autor que abarque tantos temas, que tenga esa capacidad de aportar luz a cada uno de los embrollos, independientemente de qué se trate. Y al mismo tiempo, es un placer leer a un genio hablando de libros, de los libros con los que se topa, los libros que le quitan el sueño; esos autores que lee y relee, que marca como favoritos. Esa sensación compartida por todos los que leemos de amor a la lectura.

En muchas ocasiones terminaba la página con un suspiro. Otras, con risas, por su sátira y su sutil maldad recubierta de ironía. Incluso con melancolía, por verme reflejada en alguna de sus reflexiones.

Terminé El cuaderno gris hace un tiempo. Mi ejemplar de Austral ha quedado lleno de notas multicolores, que quieren marcar una ínfima parte de los fragmentos que más me han gustado. Sin dudarlo es el libro con más post-it de colores de todos los que he leído.

Qué pena que esta triste reseña no sea más que una gota en el océano de Pla. Pero espero que tengáis mis palabras en consideración y que os animéis a leerlo. Leerlo en catalán, si podéis, o en castellano, o en alemán. Da lo mismo. Las obras maestras hay que leerlas. Y esta es una de ellas.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • La forma de diseccionar la vida.
  • Las múltiples referencias literarias.
Contras
  • No me acaba de convencer la edición de Austral. Tiene un papel demasiado basto. Recomiendo que la edición no sea de bolsillo.

Namaste.

Actualidad, Literaria

Quedada bloguera con la Editorial Impedimenta

Con motivo de la celebración del quinto aniversario de la Editorial Impedimenta, la semana pasada tuve el placer de reunirme junto con otros blogueros y compañeros de páginas web literarias, a una reunión que habían organizado con objeto de ser partícipes de un lado, de la especial fecha y de otro, de comentar los libros que tienen programados para este año.

 Impedimenta

La reunión tuvo lugar en Lfont Tea Mountain, un precioso espacio en el que compartir té, café y galletas mientras hablábamos de libros.

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Los anfitriones fueron Enrique Redel y Pilar Adón, editor y traductora de Impedimenta, respectivamente. Nos recibieron muy calurosamente, contentos de ponernos cara y con ganas de compartir opiniones. Comenzaron comentando brevemente la situación de la blogosfera y de la prensa tradicional. Tanto Enrique como Pilar coincidían en que hoy en día los críticos de los periódicos en ocasiones ni leían lo que les enviaban. De hecho llegaron a contar una anédocta al respecto: en una ocasión recibieron la llamada de uno de los críticos pidiendo un libro. Cuando la editorial comentó que les mandaban las novedades siempre, la respuesta del crítico fue contundente: a él no le había llegado, así que alguna otra persona de la redacción se lo había llevado a casa.

Según ellos, aprecian mucha más pasión cuando se trata de los blogueros, además de que, como comentaron, encuentran algunos detalles en nuestras reseñas que no ven en las columnas de los periódicos (por ejemplo, una mala traducción). Respecto a la pasión, me parece claro: nosotros nos dedicamos unas pocas horas a esto de reseñar; es una afición, algo con lo que disfrutar. De otro modo no lo haríamos. Si dedicáramos las 8 horas del día al tema se diluiría ese placer, sería un trabajo, se transformaría en algo distinto. Cuando sólo tienes tiempo de leer unos minutos al día (media hora, una hora, quince minutos), valoras mucho ese tiempo, es TU tiempo, una valiosa joya con la que disfrutas. Y como tal se ha de notar en la novela.

Tras tomar un té y unas cuantas galletas, cortesía de Manuel, comenzamos a charlar sobre las novedades que la editorial publicará en 2013: Los habitantes del bosque, de Thomas Hardy, del que sólo pudieron recomendarnos muy encarecidamente su lectura; ¡Abajo el colejio!, de Geoffrey Willans y Ronald Searle, una sátira de la visión de un niño de sus años escolares o el para mí desconocido El abrigo de Proust, de Lorenza Foschini, una historia de no ficción en la que por casualidad, un magnate parisino consigue entrar en el círculo de la familia de Proust.

Además de un pequeño adelanto de los nuevos títulos que publicarán de otros autores, como Stella Gibbons, Elizabeth Bowen o Penelope Fitzgerald.

Lo que nos quedó claro fue el entusiasmo con el que ambos hablaban de los libros que publican, su mutuo asombro porque un determinado título o autor no estuvieran publicados previamente al castellano. Además, descubrimos muchos títulos que no hicieron más que ampliar nuestra lista de libros pendientes. Uno de ellos fue El mes más cruel, un compendio de cuentos de la propia Pilar Adón.

Una tarde muy interesante, en la que pudimos hablar de muchas cosas y además compartir gustos y lecturas. Y además con té y galletas, ¡qué más se puede pedir!

Gracias a Impedimenta por organizar una quedada tan interesante y a Manuel por recibirnos tan acogedoramente en su tienda.

Toca seguir leyendo.

Namaste.

¿Y ellos qué opinan?

Y ellos, ¿qué opinan? (VII): Enrique Redel

Enrique Redel (Madrid, 1971): comenzó como editor de varias editoriales independientes madrileñas, para dar el salto en 2008 con una nueva editorial independiente: Impedimenta. Desde entonces, la editorial se ha consagrado como un referente, por su recuperación de clásicos modernos y su cuidada edición. En 2008 Impedimenta fue galardonada con el Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial. Ahí es nada.

1.- ¿Cuál es el último libro que has leído? 

Radicales libres, de Michael Brooks (editado por Ariel). Se trata de un libro apasionante sobre el espíritu mohicano, loco y aventurero de los científicos modernos, que contrasta con la idea moderna del científico ordenado, adocenado y racional que nos ha impuesto el propio establishment. Realmente divertido y apasionante. Lo recomiendo.

Se refiere a este libro y aunque he de reconocer que no lo conocía y que la ciencia no me apasiona, tiene muy buena pinta.

2.- Un libro que nos recomiendas.

De una editorial que no es la mía: Mason & Dixon, de Thomas Pynchon (Tusquets). Una novela divertidísima, posmoderna, juguetona, que narra la vida de Charles Mason y Jeremiah Dixon, el astrónomo y agrimensor ingleses que, en plena era de las guerras anglofrancesas del XVIII, son enviados a Inglaterra para trazar una línea entre Maryland y Pennsylvania (conocida desde entonces como la Línea Mason-Dixon), que finalmente sirve de frontera entre el norte y el sur de los Estados Unidos. Una delicia para leer y releer.

De Impedimenta, El pequeño salvaje, de T. C. Boyle, una pequeña nouvelle que narra la vida de Victor de Aveyron, el niño salvaje encontrado a principios del XIX en un bosque del sur de Francia, y que es «adoptado» por un pedagogo, Jean Itard, que intenta insuflar en él algo de «humanidad». Se trata de la misma historia que adaptó al cine François Truffaut en los años setenta. Apasionante, conmovedora, altamente recomendable.

Ay, Pynchon Pynchon. Un autor que sale por todos los lados, blogs, televisión, conversaciones de ascensor… mires donde mires allí está él. Y además, ocurre con él que todos los que lo han leído sufren un apasionamiento exacerbado hacia el autor. Me puede la curiosidad, pero por un motivo u otro no lo tengo entre los próximos autores a leer. Espero que los del Café Literario no anden por aquí porque lo mismo me lapidan.
En cuanto a El pequeño salvaje, se refiere a esta. No os asustéis porque no haya mencionado a Cartarescu. El motivo es claro: se le ha pasado. ¿A que sí, Enrique? ¿A que ibas a mencionar Nostalgia? ¿O Lulu? ¿O El ruletista 😉

3.- Un autor por el que sientas fijación.

James Joyce, del que se cumple ahora el aniversario de su muerte. Su Ulises me marcó la adolescencia y ha marcado mi vida.

Palabras mayores. Una: Ulises, por lo magna de la obra y la complejidad de la lectura. La otra, adolescencia. ¿Es que lo leyó en la adolescencia? ¡Como si fuera asunto baladí! Complicadísima hazaña, que aunque yo lo tratara de leer como adolescente sólo llegué a la mitad. Y desde entonces, aquí me veis, asustándome de esa novela cada vez que se menciona.

Y vosotros, ¿coincidís con Enrique Redel? ¿Habéis leído a Pynchon? ¿Os gustó el Ulises?

Namaste.

Autor, Literatura

El país imaginado, Eduardo Berti

Eduardo Berti es un argentino valeroso. Ha de serlo necesariamente si decide trasladarnos a la China de principios de siglo XX. ¿Cómo arriesgarse a centrar la historia en China si lo puede hacer en Buenos Aires, mucho más cercana? Fácil: Eduardo Berti es un suicida. Y es que hay más, porque no sólo nos envía a Oriente, sino que además lo hace de la mano de una narradora. Una joven. Una niña.

 

Cómo no prejuzgar. Cómo no dudar. Cómo asumir que algo hará mal. Que es apostar muy alto, enviarnos lejos, desde un punto de vista femenino, para, además, presentarnos una novela delicada, sutil y elegante.

Portada de
Portada de «El país imaginado», de Eduardo Berti

Y resulta que acierta. De lleno.

De la mano de Ling, nos adentramos a una historia de miedos, de incertidumbre respecto al futuro, centrada en un momento temporal culminante: la futura boda programada de la protagonista.

La novela comienza con una muerte, la de la querida abuela de Ling. Desde ese momento, la familia de la fallecida tratará de afrontar la pérdida aferrándose a las milenarias tradiciones chinas. Simultáneamente, se tantean candidatos para la boda de su hija, cuestión que plantea muchas dudas en varios miembros de la familia.

Aunque se podría pensar que la muerte de la abuela constituye un momento puntual de la trama de la novela, lo cierto es que este hecho influye en cada uno de los pasos de Ling, ya que el autor incluye las conversaciones que tiene la joven con su abuela mientras sueña, alternando realidad y sueño y consiguiendo aumentar el dinamismo a la hora de conocer qué le deparará el futuro a la joven muchacha.

A fin de cuentas El país imaginado es una novela de posibilidades, de hipótesis sobre un futuro que se desconoce pero del que se teme lo peor. Pero es que además en esta novela encontramos un sutil mundo a medio camino entre la vida y la muerte, un lugar donde todo es posible. Donde Ling puede recibir consejo de su querida abuela, donde puede vaticinar su porvenir. Entre esta atmósfera mágica aparece Xiaomei, verdadero centro de atención de Ling, amiga cercana y desconocida, objeto de atracción y de envidia, modelo a seguir y objeto inalcanzable. Apenas con media docena de personajes, Berti crea una atmósfera nebulosa, en la que se vaticina un infortunio. Y es que tememos por Ling, pero también por Xiamei, por su inestable felicidad y equilibrio.

Con estos ingredientes Berti crea una novela sencilla pero elegante y efectiva, sutil y abundante en silencios, que se centra en emociones y sensaciones, con la que podemos sentir la brisa del viento, o la soledad de la protagonista. Una narración conmovedora que nos hace evocar recuerdos pasados, en una época, la adolescente en el que todo era posible, en la que la vida se veía como un sinfín de opciones.

FICHA:

 

Te gustará si te gustó
Pros
  • La conexión vida-muerte.
  • La atmósfera mágica en la que los silencios dicen tanto como las palabras.
Contras
  • El regusto de tristeza que deja en el paladar.

 

Namaste.

Autor, Bolaño, Literatura

La pista de hielo, Roberto Bolaño

Cuando uno se acerca a Bolaño después de haber leído alguna de sus novelas más conocidas, como Los detectives salvajes o Estrella distante, sabe qué encontrarse. Sabe cómo escribe este chileno, cuáles son sus temas predilectos y cómo son sus personajes. El lector que conoce a Bolaño y al que le gusta este autor se encuentra cómodo. Como con cualquier otro escritor que nos gusta, lo asumimos como a un amigo al que le gusta hablar de música o de deportes, una característica más asociada a su personalidad.

Portada de
Portada de «La pista de hielo», edición Compactos Anagrama

Lo que no podía suponer, dado que evito leer las contraportadas de los libros, era que Bolaño se iba a atrever con el oscuro mundo del crimen, y no cualquier crimen, sino el de una muerte, un asesinato. Desde el primer momento el lector sabe que hay un muerto, pero desconoce quién es. Y a partir de ahí el autor siembra la semilla de la intriga. “¿Bolaño escribiendo una novela negra? No puede ser”, me dije. Y en cierto modo tenía razón, realmente no es una novela negra, por mucho muerto que aparezca, porque carece de los rasgos típicos del género. El autor utiliza ese hecho para hilar una narración en la que se mezclan otros muchos aspectos más bolañescos: la desaparición, el amor y el desamor y la inseguridad.

Así, nos encontramos con tres narradores distintos: un poeta chileno que acaba viviendo en España, un político catalán con ínfulas de grandeza y un mexicano que trabaja en un cámping. Todos testigos, de directa o indirectamente, de la situación que converge en el crimen, del misterio de una extraño palacio abandonado desde hace décadas.

He de reconocer que al principio tuve dudas sobre cómo se desarrollaría la trama, además de que en los primeros capítulos aparecen bastantes nombres de personajes de golpe. Sin embargo, una vez que nos situamos en la historia y sabemos quién es quién, entramos de lleno en una trama muy entretenida, auspiciada no sólo por saber quién es la víctima y quién el asesino, sino por conocer las relaciones entre los protagonistas, la importancia de los secundarios y ayudada por la técnica de intercalar cada uno de los narradores, con el consiguiente impulso.

Es aquí donde vemos cómo se despliega el estilo del autor, la magia de ofrecer brillantez en las descripciones o en los pensamientos y sentimientos de los protagonistas, así como los temas recurrentes en la obra del chileno: la ausencia y el desamor, la huida, el amor y la tristeza, la melancolía y la nostalgia. Y todo esto está presente en una novela de la que uno queda prendado desde la primera página, que gana dinamismo desde los primeros capítulos, que se extiende como una tela de araña, conociendo los vericuetos de las relaciones sociales. Es interesante apreciar los puntos de vista, las percepciones de unos y de otros, los perjuicios, la diferencia entre la valoración personal y la que hacemos a los demás. Imposible separarse de sus páginas, de sus cortos capítulos que invitan a seguir leyendo, como si siempre nos quedáramos a las puertas de descubrir los secretos, como si leyendo un capítulo más supiéramos la Verdad. Y la Verdad es, que sin comerlo ni beberlo llegamos al final, y nos da igual quién fuera el muerto y quién el asesino. Echamos la vista atrás y vemos el fino hilo de las relaciones personales, de las inseguridades y los problemas, la percepción de que para que unos ganen otros han de perder necesariamente.

Una novela que recomendaría a todos, pero en especial a aquéllas personas que quieren leer algo de Bolaño pero que no saben por dónde empezar. Es corto, es entretenido y es Bolaño. No se puede pedir más.

 FICHA:

 

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Pros
  • El estilo del autor.
  • Ideal para los que quieran leer algo de él pero no sepan por dónde empezar.
Contras
  • NO leáis la contraportada. No me fío de Anagrama.

Namaste.