Autor, Literatura, Salter

Todo lo que hay, James Salter

De un tiempo a esta parte he escuchado en múltiples ocasiones hablar de James Salter. De su calidad literaria como escritor que es y a la vez, de lo poco que se conoce. Así que lo apunté en la lista, le pregunté a Pedro sobre su opinión al respecto y como tampoco lo conocía compró este ejemplar que después me prestó.

todoloquehayEl libro se centra en la historia de Philip Bowman, un oficial que estuvo en las batallas navales de Okinawa, que pasó por Harvard y que con posterioridad consigue un trabajo en una editorial. Partiendo de esto, Salter narra la historia de la vida de Bowman, de lo que le va sucediendo a él y a las personas con las que se va topando, esto es, cada uno que forma parte del tejido de la vida de Bowman, presentes y pasados, personajes secundarios que se cruzan en su camino tiempo después: amistades, relaciones amorosas, situaciones en el trabajo… etc.

Narrado desde tercera persona y abundando en diversos aspectos cotidianos (como la temperatura, la decoración de las casas, detalles que uno se encuentra en el camino), Salter ofrece una estética muy cuidada, una narración organizada y bien estructurada para contar la vida de un tipo americano normal, que no destaca por ningún rasgo específico.

Sin embargo, por muchas cualidades racionales y de organización que presente el texto, lo que desde mi punto de vista le falta a este libro es alma. Ya conforme lo iba leyendo, llegados a la mitad de la novela, me daba cuenta de que cuenta la historia de una vida, de forma lineal, sin acontecimientos especialmente dramáticos o drásticos, como si se tratara de un diario en el que se carece de reflexión. La sensación con la que me he quedado es que es el típico libro que habré olvidado dentro de un año, porque no me ha trasmitido ninguna sensación, ni buena ni mala.

También me ha recordado a Davies, pero sin ese punto talentoso que tiene el canadiense para hablarnos de cualquier cosa, sin ese añadido de destino, de lo mágico…

En conclusión, la historia de una vida bien narrada pero con poca especie. Me ha llegado a aburrir por momentos, así que no os digo más.

Y vosotros, ¿habéis leído a Salter? ¿Me recomendáis otro libro? ¿Son todos así? Me quedo con la duda de conocer algo más sobre el resto de su obra, de saber qué le han visto otros lectores que yo no he encontrado en la novela.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Un autor inteligente que sabe organizar y estructurar la novela con un estilo depurado.
Contras
  • Realmente no hay acontecimientos que hagan variar el tono de la novela. No abunda la trama.
  • Puede resultar aburrido.

Namaste.

IMM, Literatura

IMM (33)

Regreso con las últimas adquisiciones previas a la Navidad. La verdad es que me he ido conteniendo respecto a las compras (tanto es así que en la rentrée de otoño no compré nada). Sin embargo, en el período navideño las cosas serán distintas, así que aprovecharé el Black Friday o el método del autorregalo para adquirir algunos de los libros que me tientan. De momento os dejo los que han llegado recientemente a mi estantería:

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  • Great expectations, de Charles Dickens. No tenía pensado comprarlo pero cuando vi esta preciosa edición no pude evitar llevármelo a casa. Grandes esperanzas es uno de esos títulos que quiero leer desde hace mucho, y ya va siendo hora de volver a leer a Dickens, que desde Historia de dos ciudades han pasado ya demasiados años. La edición es tan, tan bonita, que estuve a punto de comprar también Drácula y El retrato de Dorian Gray.

  • Noticia de este mundo, Gonzalo Muro. El compañero Gww se puso en contacto conmigo por si me interesaba leer su libro, y posteriormente me lo hizo llegar a casa. Soy seguidora fiel de su blog desde hace más de cinco años, y la verdad que tuve curiosidad por este ejemplar. ¡Gracias Gonzalo!

  • Que levante mi mano quien crea en la telequinesis, Kurt Vonnegut. A estas alturas tengo que reconocer que me avergüenza no haber leído a Vonnegut. Y cierto es que no tenía previsto leer primero este ejemplar, pero fue el que nos facilitó por error la editorial Malpaso en la presentación de Los tres violines de Ruven Preuk, así que se vino a casa.

  • Canciones de amor a quemarropa, Nikolas Butler. Uno de los últimos asteroides que me facilitó la editorial, además de mi actual lectura. Ya os contaré porque he leído muy buenas reseñas de esta novela, y aunque llevo poco no pinta nada mal.

  • Ensayos, George Orwell. Ya he comentado en otras ocasiones que me encanta Orwell. Su Rebelión en la granja, su 1984, Homenaje a Cataluña… así que cuando el amigo Bartleby vino a Madrid me topé por casualidad con esta edición y decidí comprarlo. Los ensayos me parecen una forma perfecta de conocer con profundidad al inglés, además de que la edición me ha gustado mucho. Lástima que sea en castellano.

  • Lo que no aprendí, Margarita García Robayo. Una de esas sorpresas que te encuentras en el buzón un día cualquiera. No conocía a la autora pero ya lo he leído. La opinión da para una entrada entera, así que aquí sólo agradeceré a Malpaso el descubrimiento.

  • Los tres violines de Ruven Preuk, Svenja Leiber. Tras la presentación con la autora alemana uno siempre se queda con las ganas de saber qué hay en la novela, si es oro todo lo que reluce o más bien una buena estrategia de ventas. También lo he terminado así que espero tener un día inspirado para escribir la reseña que me temo no va a ser fácil.

Y vosotros, ¿cuáles son vuestras últimas compras? ¿Tenéis planeado adquirir algún libro este Black Friday? ¿Soléis haceros autoregalos?

Mientras tanto, ¡disfrutad de vuestras lecturas!

Namaste.

Cartarescu, Literatura

Las bellas extranjeras, Mircea Cărtărescu

Regreso a Cărtărescu  con el ánimo de una groupie, con la curiosidad de saber que este Las bellas extranjeras nada tiene que ver con Nostalgia o Lulu. Las bellas extranjeras se compone de tres relatos de diferente longitud y distinto tono.

Las Bellas ExtranjerasEl primero, Ántrax, narra la historia que le sucede al autor nada más recibir un sobre con un sospechoso polvo blanco. Situaciones kafkianas y paranoicas de un escritor que tiene que explicarles a la policía por qué cree que eso que hay en el sobre es ántrax.

Y tras decir esto el comisario Ghildus se esfumó en la penumbra del pasillo, como si no hubiera existido jamás. Nos miramos desolados. ¿Acaso teníamos que caminar horas y horas por aquel metafísico castillo, aferrándonos, como el agrimensor K. al comisario Ghildus como si fuera un nuevo Klamm?

El segundo relato, comparativamente el 85% del texto de la edición, le da nombre al conjunto y narra el viaje del autor junto con algunos de sus colegas rumanos por Francia. Un viaje en el que además de presentarse, leer poemas y fragmentos y dar a conocer la cultura rumana, aprovecha para reflexionar sobre literatura, entre otros temas.

Me gusta con locura la palabra “elucubraciones” que los críticos, sobre todo los más jóvenes y faltos de carácter, aplican a menudo a mis libros. Gracias a ellos he descubierto que en mis pobres libros existen infinitas páginas lenas de “elucubraciones”, escritas en una jerga cargada de neologismos de la que nadie entiende nada. Sin embargo, dicen ellos, tal vez se podría entender algo si mis ideas se resumieran en una sola frase -bueno, dos-, breves y concisas. Pero yo, dale que te pego, solo escribo ladrillos de mil páginas que necesitan mucho relleno. Esas elucubraciones son sobre religión, un ámbito, ya se sabe, sin el más mínimo interés (¿la Biblia? Un libro para viejas beatas, eso es lo que es), sobre física cuántica (¿en una novela? En Las edades de Lulú no se dice ni pío sobre las diferentes fases cuánticas ni sobre las ecuaciones no-lineales y aún así la chica ganó premios a espuertas), sobre las sustancias neurotransmisoras del cerebro y otras vaguedades.

El tercer y último relato, El viaje del hambre, narra precisamente lo que promete. Un viaje a una ciudad de provincias en la que lo que más se encuentra es hambre, frío y caramelos de menta.

Los tres tienen como narrador al propio Cărtărescu, lo que ya no llego a saber es el grado de realidad que hay en cada una de las situaciones (se da a entender que alto, pero nunca se sabe). En cualquier caso, los tres relatos añaden aspectos diferentes a los que estamos acostumbrados cuando leemos otras de sus obras. Destaca el humor, rallando en la sátira, el absurdo y lo grotesco. Una demostración del carácter del autor, tímido, alejado de los convencionalismos, que puede recordar a Woody Allen si le añadimos algo más de escepticismo.

Un cambio respecto al tono, pero también sobre lo que cuenta, cosas más mundanas y terrenales, con un estilo plagado de coloquialismos, con abundancia en anglicismos y refranes, todo de la mano de una traductora que consigue un estilo muy logrado, algo que no le debió resultar sencillo.

Sin embargo, Las bellas extranjeras es el tipo de libro que recomendaría sólo a los que ya han leído al autor, dado que poco tiene que ver con la calidad novelística a la que nos tiene acostumbrados. Considero que en ocasiones el segundo relato se hace repetitivo, que se le sobran páginas. Eso y que no me atraen los relatos tan desiguales. Llamadme tradicional.

En definitiva, Las bellas extranjeras es un libro que me ha gustado, con el que me he reído por lo absurdo de sus situaciones, o por el juego que hace el autor, pero está claro que este libro es sólo para groupies.

Oh, París. París es París. En verano huele a pis.

FICHA:

Te gustará si te gustó
  • El autor Mircea Cărtărescu en cualquiera de sus obras.
Pros
  • El sorprendente cambio de registro.
  • El sarcasmo y los comentarios socarrones.
Contras
  • Longitud desigual en los relatos.
  • El segundo se me ha hecho repetitivo en varias ocasiones.

Namaste.

Autor, Literatura, Thompson

1280 almas, Jim Thompson

De toda la vida Thompson ha sido mi escritor de novela negra favorito. No, he leído a todos y cada uno de los autores, reconozco que es una opinión totalmente subjetiva y sin referencia alguna. Si realmente queréis saber más de novela negra, visitad las páginas web de Aramys y Atram, que ellos sí que saben de lo que hablan.

1280-almasEn fin, a lo que iba. Thompson me ganó cuando, en aquélla época dorada llamada adolescencia leí muchos de autores norteamericanos del Siglo XX, Chandler, Hammet, McDonald, eran algunos, pero Thompson era el jefe.

Así que cuando tanto Aramys como Atram me recomendaron 1280 almas, no lo dudé. Decidí comprarlo en cuanto tuve ocasión, y no me ha defraudado para nada.

Nick Corey es el sheriff de Potts County, población con 1280 almas. Aunque él mismo, ya en la primera página nos avisa que debería estar contento por su situación (buena paga, alojamiento incluido en un lugar privilegiado, una mujer, una amante… por algún motivo no es capaz de conciliar el sueño. Quizá sea porque se acercan las elecciones y su contrincante parece que parte de una situación aventajada, o porque quiera resolver algunos cabos sueltos que tiene en el pueblo, el caso es que su situación cambia drásticamente.

No contaré nada más de la trama para no desvelar demasiado, pero lo que nos encontramos desde la primera página es un ritmo vertiginoso de la mano de un autor que sabe muy bien cómo desarrollar la acción. Sorpresas, giros imprevistos y diálogos directos se unen a un gran personaje principal que es capaz de hacernos sonreír mientras enmarcamos las dejas y exclamamos con incredulidad.

La verdad es que necesitaba una lectura de este tipo, ágil y rápida pero no por ello descuidando la calidad del estilo o la trama. Una historia que engancha desde el principio y que viene muy bien para épocas en las que uno tiene la cabeza en otros derroteros o bien que tiene poco tiempo, ya que apenas llega a las 200 páginas y no hay forma de dejarlo de lado hasta que se termina.

Me quedo con las ganas de mostraros alguno de los fragmentos que anoté. Lo apunté en algún papel que no he sido capaz de encontrar.

En cualquier caso, no puedo sino recomendar este libro. Thompson no defrauda.

FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  • Nick Corey, gran protagonista donde los haya.

  • Los diálogos.

Contras

  • ODIO el rendondelito amarillo con el precio. Cuando es una pegatina, malo, porque siempre deja marca. Pero que venga en la propia portada, peor.

Namaste.

Asturias, Autor

El señor presidente, Miguel Ángel Asturias

En 2014 se celebran los 40 años de la muerte de Miguel Ángel Asturias, autor guatemalteco y Nobel de Literatura.

el-señor-presidentePrecisamente este autor figura como uno de los autores obligatorios a la hora de afrontar la literatura hispanoamericana. Junto con Gabo, Vargas Llosa o Rulfo, figura Asturias, y una de sus novelas más representativas es ésta.

Lo primero que sorprende cuando empezamos a leer es el exagerado lirismo que aparece en cada una de las descripciones y acciones que ocurren en el Portal del Señor, la zona a la que nos traslada Asturias. Un lugar en el que conviven  y se refugian los mendigos de la ciudad. Sin embargo y a pesar de su tranquilidad y aparente quietud, van a ver alterado su futuro de forma drástica.

Como muestra, un botón. Os dejo los dos primeros párrafos de la novela:

… ¡Alumbra, lumbre de alumbre, Luzbel de piedralumbre! Como zumbido de oídos persistía el rumor de las campanas a la oración maldoblestar de a luz en la sombra, de la sombra en la luz. ¡Alumbra, lumbre de alumbre, Luzbel de piedralumbre, sobre la podredumbre! ¡Alumbra, lumbre de alumbre, Luzbel de piedralumbre, sobre la podredumbre, Luzbel de piedralumbre! ¡Alumbra, alumbra, lumbre de alumbre… alumbre…, alumbra, lumbre de alumbre…, alumbra, alumbre!

Los pordioseros se arrastraban por las cocinas del mercado, perdidos en la sombra de la Catedral helada, de paso hacia la Plaza de Armas, a lo largo de calles tan anchas como mares, en la ciudad que se iba quedando atrás íngrima y sola.

Esto es solo el comienzo. Y es que tras 30 páginas de esta guisa, el autor tiene mucho más que ofrecernos, de ahí que la trama vaya por otros derroteros, en este caso, los verdaderos protagonistas de la historia, los que mueven los hilos en la dictadura de Estrada Cabrera. En este momento, el lirismo se relaja, y se ahonda en el dolor de unos y otros, de los buenos (la absolutamente terrorífica historia de Felina) o la de Cara de Ángel, víctima y verdugo.

Abusos, violencia y tortura son algunos de los ingredientes que nos podemos encontrar. Sicarios y conspiradores, pobres y ricos, víctimas de un sistema que les oprime. El autor no necesita más, así que en este caso abandona el lirismo para embaucarnos con una prosa llena de realismo. Los hechos hablan por sí solos.

Ahora bien, ¿realismo mágico? No a mi entender. Es cierto que existen pasajes oníricos, pero no son del tipo del universo de Macondo, sino de espejismos, de sueños irrealizables, del deseo de cambiar una realidad abyecta.

Justamente por eso me ha recordado más a Zola que a García Márquez. Un Zola latino, un Zola que habla de dolor, opresión, tortura y barbarie, de personajes condenados a la muerte, con un destino de progresivo dolor y soledad, marionetas de un dictador que rige sus vidas, de una organización gubernamental que apisona a cualquiera que se ponga por delante.

Uno de esos libros que aplacan, que deprimen, que te invitan a leer y que sin embargo, es tan duro que no quieres leer. Determinados pasajes quedarán en la pupila durante mucho tiempo.

Y sí, me he acordado de Los miserables. De Fantine. Porque la realidad de Felina es mucho más brutal, más cercana, más real. Uf.

En conclusión, una novela que recomiendo, pero que hay que leer con cuidado. Se corre el riesgo de cansarse del lirismo del autor, aunque bien es cierto que si hubiera sido todo como el inicio la novela se me habría hecho cuesta arriba. Una historia brutal para leer cuando se tenga la mente puesta al 100% en ella. Si estáis en esa situación, no dejéis de leerla porque os sorprenderá.

 FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  • El lirismo del estilo del autor. Una prosa única.

  • La evolución de los personajes. Los pasajes que se quedan en nuestra retina lectora.

Contras

  • El lirismo del estilo del autor.

  • Hay que leerlo pausadamente. Corremos el riesgo de cansarnos.

Namaste.

Autor, Literatura, Márai

La herencia de Eszter, Sandor Márai

De vez en cuando un libro se cruza en el camino de nuestro sendero literario, esto es, de los libros que tenemos pensado leer a continuación. Eso es precisamente lo que me ocurrió con esta novela que os traigo hoy. Fue mi madre la que la tomó prestada de la biblioteca, pero desde hace mucho tiempo quería leer algo de Márai, y decidí que ese sería el momento, animada por la escasa longitud de la novela.

La-herencia-de-EszterEszter es una solterona que viene en una casa junto con un pariente de más edad. De repente, el amor de su juventud, Lajos, regresa a su vida.

¿Y quién es ese tal Lajos? Pues un canalla, un impresentable que miente, roba y siempre se sale con la suya. Un embaucador que se beneficia del esfuerzo de los demás. Una sanguijuela sin escrúpulos. Un tipo que regresa veinte años después para terminar lo que empezó: conseguir lo único que le queda a Estzer. Su casa.

Llegados a este punto, podéis gruñir, podéis quejaros, podéis mascullar. En mi caso, apretar la mandíbula y susurrar No. No me digas que lo consigue… ¡No! ¡No puede ser! El final no os lo voy a contar, pero sí que os desvelaré que he odiado a Lajos desde el primer momento en el que se le menta, y que he querido sacudir a Eszter desde el principio.

El tiempo lo quema todo en nosotros, todas las mentiras. Lo que queda es la realidad.

Con un estilo muy depurado, Márai nos presenta personajes antagónicos unidos por un pasado común, pero además por un amor no consumado que les sigue uniendo décadas después. El autor consigue mezclar la elegancia con la realidad a través de los ojos de Estzer, la narradora y protagonista de la historia. Un personaje enamorado de Lajos durante todo este tiempo, a pesar de cada una de las maldades que ha recibido de él. Una mujer desencantada pero que le sigue la corriente, que se presta a seguir jugando a su juego.

Y eso es precisamente lo que no he podido aguantar. Sé que Márai nos plantea precisamente esa incongruencia, esa duda víctima-verdugo. Pero es que no puedo. No me pongo en la situación de Eszter, no puedo asumir que alguien se deje engañar por muchos sentimientos que tenga. No me gustan los personajes tan extremos porque me parecen irreales, entiendo que a uno le engañen, la primera vez, pero más de eso me parece mentira.

Sin embargo, lo que más me desagrada es esa sensación de apatía, de indiferencia, que surge de cada uno de los poros de la protagonista. Le da igual, asume su destino, deja todo en manos de una persona que busca su propio beneficio. Se deja llevar, olvidando que ella misma es responsable de su propia vida. La resignación es algo que no entiendo. Y como no lo entiendo me cabreo.

En la vida nada llega a tiempo […]. Sin embargo, un día nos damos cuenta de que todo ha ocurrido determinado por un orden perfecto […]

El amor, la resignación y el destino son tres de los temas que os podéis encontrar en esta novela. Todo con un estilo muy limpio, sencillo pero claro, elegante y racional y a la vez muy sentimental.

No lo he podido disfrutar por los protagonistas, no me convence el planteamiento. No puedo meterme en una historia que no me estoy creyendo, con personajes que parecen tan exagerados que no son reales… ¿no os ocurre a vosotros? Si no conecto con los personajes la historia jamás podrá encantarme. No pido que me encanten, que me caigan bien (no hay más que ver a Ignatus Reilly), pero han de resultar reales, humanos. ¡No absurdos y resignados!

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • El estilo del autor.
Contras
  • Lajos. Eszter. La inconsistencia de la resignación de ella.

Namaste.

Autor, Berges

La línea invisible del horizonte, Joaquín Berges

Tras Vive como puedas y Un estado del malestar, el autor maño regresa con La línea invisible del horizonte.

La-línea-invisible-del-horizonteEn esta ocasión, Berges nos presenta a Javier, un neurólogo madrileño que atropella un animal en una carretera cercana al Pirineo. Desde ese momento entablará relación con los habitantes del pueblo cercano que le acogen, le cuidan y le obligan a seguir día a día con una nueva rutina.

Los ingredientes son, por tanto, los mismos que en sus otras novelas: personajes centrales perdidos y desorientados que cambian su zona de confort por una nueva realidad a la que no saben muy bien cómo aceptar. Hombres que dudan, del amor y de la vida, de la seguridad con la que vivían y que desaparece de repente, ya sea por una decisión radical (como Un estado de malestar, en el que el protagonista rompe con su pasado) o bien por un accidente, como punto de inflexión de una rutina que se ha roto.

Una nueva vida que se representa a través de un nuevo entorno, un nuevo amor, nuevas amistades, y lo que es más importante: nuevos valores. Ver la realidad con otros principios, dando importancia a aquéllas cosas que no la tenían.

Sin embargo, hay algo que ha desaparecido o bien que yo no he sabido ver, y es ese cinismo que se respiraba en sus otras novelas, la sátira y el humor, el modo de hilar lo duro de la situación con algunos diálogos absurdos que desequilibraban la historia y mantenían al lector unido a la trama no sólo por la tristeza y la soledad sino también por la risa contenida, por el reflejo propio.

Disfruté mucho con Vive como puedas, y aún más con Un estado del malestar. Pero con La línea invisible del horizonte no me ha pasado lo mismo. Quizá porque las situaciones me han parecido más forzadas, quizá porque los personajes me recordaban a los de sus otras novelas pero más edulcorados, como si les faltara empaque o fuerza, como si fueran un reflejo de aquéllos pero no acabaran de ser más que eso: una imagen y no un personaje nuevo.

Reconozco también que aunque el planteamiento me gustaba el hecho de que se desarrollara en un entorno rural le ha quitado puntos. Puede ser que me haya parecido más irreal o simplemente me haya aburrido más cuando describía el nuevo pueblo (dado que el antiguo quedó anegado por un embalse). No lo sé. Pero mi atención decrecía conforme iba pasando las páginas, quería que me gustara pero no me ha llegado.

Y es una pena, porque me gusta Berges. Me gustan sus novelas, su visión que tiene para contar historias de perdedores, de aparentes triunfadores anegados por su propio éxito, el estilo socarrón e inteligente que despliega para contar lo cotidiano pero siempre bañado de un punto de vista filosófico.

Además, qué queréis que os diga, Berges me cae bien. Así que esperaré a su siguiente libro para comprobar que tiene mucho que ofrecernos, aunque esperaba más con esta novela.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • El ingenio y el estilo del autor.
Contras
  • La historia no atrae tanto como en sus otras novelas.
  • Esperaba más.

Namaste.

¿Y ellos qué opinan?

Y ellos, ¿qué opinan? (XVII): Javier Marías

Javier Marías (Madrid, 1951):  no necesita presentación. Junto a Muñoz Molina es uno de los grandes de las letras españolas. Incluso se le ha considerado el mejor escritor en español vivo. Ha sido profesor en Oxford, es traductor y ocupa una de las plazas de la Real Academia Española. Eterno candidato al Nobel, entre su obras destaca Tu rostro mañana, Todas las almas o Mañana en la batalla piensa en mí. Por aquí también ha pasado Los enamoramientos. Su última novela se titula Así empieza lo malo (2014).

1.- ¿Cuál es el último libro que has leído?

El gatopardo, de Lampedusa.

Anotado varias veces en mi libreta y quién sabe si por distintos motivos. Una de esas obras que siempre figuran como indispensables. De hecho la tengo en casa, en una preciosa edición de Edhasa.

2.- Un libro que nos recomiendas.

El espejo del mar, Conrad.

Esperaba El corazón de las tinieblas, más bien. O quizá Lord Jim. En cualquier caso, Conrad es uno de esos autores que nunca he leído, así que poco os puedo comentar. Si queréis saber más de él, os dejo lo que opina el propio Marías.

3.- Un autor por el que sientas fijación.

Giusseppe Tomasi di Lampedusa.

¿En serio? No me tomes el pelo, Marías. ¿Y no mencionas a Shakespeare? ¡Pero si esta respuesta estaba contestada de antemano! Quizá por el pin que luce en su chaqueta, quizá por haber sido profesor en Oxford, o por haber titulado alguna de sus obras como los versos del inglés, esperaba Shakespeare. Pero no.

Y vosotros, ¿habéis leído El gatopardo? ¿Qué os parece Conrad? ¿Os habéis animado a leer a Marías?

Namaste.

 

Autor, Literatura, Mitford

Nobles y rebeldes, Jessica Mitford

Tras el fiasco con Olvidado Rey Gudú, del que os conté en mi última entrada, necesitaba un revulsivo. Mirando en mi estantería la respuesta fue clara: Nobles y rebeldes, de Jessica Mitford. Una apuesta segura. Un ejemplar que había comprado en la Feria del Libro del Madrid y que esperaba su turno para sacarme del atolladero.

Y es que desde que leí Trifulca a la vista, de Nancy Mitford, quedé fascinada por la familia Mitford. Por lo exageradamente absurdo de que lo que nos contaban los biógrafos pudiera ser cierto. De cómo aquélla frase hecha de que la realidad supera la ficción se quedaba corta.

Nobles-y-rebeldes-sellos¿Cómo una hija de miembro de la Cámara de los Lores podía convertirse en fiel seguidora de Hitler? ¿Cómo otra de ellas acabó en la Guerra Civil española? ¿Qué tipo de relación podía mantener esa familia, mientras la hermana mayor se dedicaba a novelar todas estas situaciones absurdas? Fascinante.

Así las cosas, empecé la lectura con ganas de dejarme atrapar, y vaya si lo conseguí. Desde la primera línea Jessica nos incluye como testigos de su realidad familiar, de los problemas y las diversiones, de todo lo que les acontece a esta particular familia inglesa.

En una ocasión en la que un empleado del censo le preguntó a Debo (Deborah, la hermana pequeña, y recientemente fallecida) de cuántos miembros se componía la familia, ella contestó con malos modos: “Tres gigantes, tres enanas y un bruto”. Los gigantes eran Nancy, Diana y Unity, todas excepcionalmente altas; las enanas, Pam, Debo y yo; y el bruto, el pobre Tudemio (Tom, el único varón).

Recapitulemos: Nancy, la mayor de todas, novelista y satírica con su familia, de amigos variopintos a tenor de la opinión de la familia; Pamela, amante del campo y de los caballos; Thomas, el hermano que se hablaba con todos; Diana, un bellezón casada con un heredero de la familia Guinness; Unity, amiga y enemiga de Jessica y Deborah, la menor.

Y es que la autora nos narra cada una de las fases que un niño siente en la infancia, como por ejemplo, los juegos que inventaba con Unity, con la que estaba más unida, su relación con los hermanos mayores o los comentarios de sus padres.

Mi edad era demasiado cercana a las de Gorgo (apelativo de Unity) y Debo para que pudiera surgir una amistad cómoda entre nosotras: en la lucha feroz y competitiva por hacernos mayores, nos interponíamos horriblemente en el camino de las demás.

(…)

Pero Diana contaba con las cualidades necesarias para ser mi hermana favorita.

Cada uno de los acontecimientos familiares son analizados por la niña despierta que es Jessica, si bien muchos de los datos se suprimen con objeto de continuar con sus recuerdos, algo que es de agradecer: la autora se queda en alguna de las cosas que le ocurrieron, que vio y que sucedieron en su familia, por tanto es absolutamente subjetiva. De este modo, en ocasiones nos cuenta las consecuencias de los actos de sus hermanas pero sin especificar cuáles fueron las causas, algo que hace más creíble la narración de una niña que no tiene por qué enterarse de todo.

Además, los años que se mencionan son puramente orientativos, para no perdernos, pero no figura cada uno de los detalles (por ejemplo, no se detiene en la publicación de cada una de las novelas de Nancy), todo ello lleno, de un lado, de la inocencia de la niñez, que reproduce lo que le comentaban, y por otro de sarcasmo y sátira propio de la rebelde Decca.

Uno de los momentos importantes es el viaje de Unity a Alemania, de lo cual nos cuenta lo siguiente:

Corría el año del ascenso al poder de Hitler. La intención de Gorgo, según anunció, era irse a Alemania, aprender alemán y conocer al Führer. La oposición de mis padres fue mucho más débil de lo que habría cabido esperar. Quizá mi madre no fuera capaz de contemplar con mucha ilusión la perspectiva de otra temporada social londinense de diademas falsas y ratas amaestradas correteando por salones de baile. Permitieron a Gorgo que se fuera.

Al cabo de seis meses, cuando volvió a casa para una breve visita, había logrado ya sus dos objetivos: hablaba un alemán bastante fluido y había conocido no sólo a Hitler sino también a Himmler, Goering, Goebbles y otros líderes nazis.

Su llegada a la adolescencia permite diferenciar las dos partes en el libro: es en este punto cuando la familia se disgrega. Mientras que algunas de sus hermanas se han casado y viven independientemente, otras pasan largas temporadas fuera de la casa familiar. Poco después Jessica conoce a Esmond Romilly, su primo y amor platónico. A partir de este punto la narración cambia de manera importante, centrándose en la realidad que le espera con su marido: desde el modo con el que conseguir dinero hasta los viajes en busca de un pasaporte para España.

Es precisamente esta parte más real, adulta y por tanto, menos mágica. Las noticias que le llegan de su familia son fraccionadas y espaciadas y el centro de su existencia es su vida con Romilly. Sin duda esta parte es más lenta y pierde el empaque de la primera mitad, pero como siempre es necesaria para entender la vida de Jessica y de su familia, su adhesión al comunismo y su nueva vida.

En definitiva, es un delicioso relato de la extraordinaria vida de una de las hermanas Mitford, de su relación con su familia y que no ha hecho más que incrementar mi fascinación por la familia. Así que, si no se me cruza una novela de Nancy por el camino, el siguiente libro de mi lista es Las hermanas Mitford, la biografía de Annick Le Floc´hmoan (Editorial Circe) que me hace ojitos y que me promete sacarme del apuro en el caso de que me vuelva la apatía lectora.

Siempre reconforta saber que en nuestras estanterías disponemos de tablas de salvación de todo tipo. Aunque, paradójicamente algunas de esas tablas nos salven de otros libros desacertados.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Lo fascinante que es que todo sea real y no una invención. Si lo hubiera visto antes en una película no lo habría creído.
  • La portada. Perfecta fotografía de Decca que recoge todo lo que la niña es y cómo pensará de adulta.
Contras
  • La segunda mitad del relato pierde empaque. Es lógico, pero me gustó mucho más la primera parte.

Namaste.

Literatura

La apatía lectora y Olvidado Rey Gudú

Durante el pasado verano he sufrido de apatía lectora. Esa sensación de aburrimiento, de empezar a leer un libro y enseguida dejarlo, de preferir hacer cualquier otra cosa antes que leer. Ver el libro encima de la mesa y preferir poner la televisión. Que vayan pasando los días sin leer, y no porque no tuviera tiempo sino porque no tenía ganas. En otras ocasiones podría pensar que no me apetecía leer en abstracto. Probablemente eso habría pensado hace años. Pero cuando te conviertes en lector, cuando lees igual que comes, cuando cada día dedicas un tiempo a continuar con la lectura, no se piensa lo mismo. Hay otra causa: quieres leer pero no ESO.

¿Soy yo? ¿Será el verano?, llegamos a preguntarnos. No. Es el libro. Ese ladrillo. ¿Cómo se me ha pasado la fiebre lectora de golpe? ¿A mí? No. Es ese libro. Ese tocho infumable que no hay quien se lo lea. La solución es bien sencilla: dejarlo. Abandonarlo. Dejar de amargarse por no disfrutar con un libro independientemente del nombre del autor que aparezca en la portada. Y del título.

En mi caso el título era Olvidado Rey Gudú, de Ana María Matute. Un libro anotado en mi lista de 50 libros. El tipo de libro que buscando en Goodreads su valoración se divide en dos tipos de calificaciones: 5 estrellas o una. Los que lo consideran maravilloso e indispensable y los que lo ponen a caldo.

¿Cómo se justifica tanta diferencia? Buena pregunta.

De un lado, los que lo valoran con 5 estrellas destacan el estilo de la autora, la magnificencia de la obra y cito textualmente: “Olvidado Rey Gudú es como un cuento de niños muy largo (tiene casi 900 páginas), pero destinado a adultos».  Bueno, digamos que si leo esa frase antes de empezar a leerlo ni siquiera lo habría tomado prestado.

Por contrario, los que le otorgan la mínima puntuación destacan su lentitud, su pesadez, el aburrimiento de leer una novela de 900 páginas en la que apenas ocurre nada.

En mi opinión, Olvidado Rey Gudú es un ladrillo que incluye una historia simple, llana y cronológica, de un reinado, de padres e hijos en una tierra determinada. Una profusión de personajes que se presentan en proporción de adjetivos de 1 a 5. Plagada de un estilo barroco. Pero no barroco en el sentido del lirismo, de las metáforas, sino barroco en plan churrigueresco: ostentoso, exagerado, hortera. Imaginaos la historia de los Reyes Godos narrada con la mayor cantidad de adjetivos que podamos sacar de un diccionario. No es historia. No es poesía. Es competición, como si la autora pretendiera demostrar una inteligencia calculada, desprovista de sutileza y elegancia, de equilibro. Todo aquí es exagerado.

Es exagerado el número de páginas, el número de personajes, el número de adjetivos. Sin embargo, a pesar de todo lo expuesto, no me ha generado empatía, quizá porque no hay análisis, no se profundiza, simplemente se expone, como en los libros de texto. Hechos y obras. Y adjetivos, claro.

Tras 400 páginas mi apatía aumentaba y el libro me miraba con una preocupante sonrisa sardónica. Te he ganado, parecía que me decía. Soy un libro premiado y alabado y te rindes.

El día que cumplía el plazo para devolverlo a la biblioteca fue cuando me decidí. Lo voy a dejar. Lo voy a devolver y jamás lo volveré a coger, me dije, aliviada.

Abandonar el libro y perder la apatía fue todo uno. Volver a leer 100 páginas en un día, desear llegar a casa para continuar con la novela de turno, ya me entendéis.

Aquéllo que pensaba perdido, ese fervor lector, regresó de improviso y gracias a otro libro. Pero eso mejor os lo cuento en la siguiente entrada.

Namaste.