Autor, Literatura, Orwell

El camino a Wigan Pier, George Orwell

El problema de comprar tanto, el problema de esta eterna lista de pendientes, es que uno siente siempre que abarca menos de lo que le gustaría.

George Orwell es un autor que me gusta mucho, este libro lo tenía pendiente desde hace años, y sin embargo ha tenido que llegar 2025 para que lo acabara leyendo.

En El camino a Wigan Pier (Akal, 2022) acompañamos a George Orwell a su viaje al norte de Inglaterra que hizo en 1936 para conocer las condiciones de vida de los trabajadores en las minas. Aprovechando su trabajo como periodista, contacta con familias de mineros y accede a las propias minas para describirnos sus tareas diarias, cómo y dónde viven y sus condiciones económicas.

En la segunda parte del libro Orwell se sienta a analizar las condiciones político-sociales que han generado la precariedad de los mineros, empezando por el clasismo de la sociedad británica y la rigidez de un sistema estático y concluyendo con su solución: el socialismo como sistema definitivo para combatir la miseria y la desigualdad de los más desfavorecidos.

Mientras que la primera parte funciona muy bien para un lector del siglo XXI, la segunda hace aguas por a quien no fuera contemporáneo británico. Tampoco ayuda una flojísima edición que no solo tiene una traducción mejorable sino que contiene errores ortotipográficos que te hacen replantarte cómo te han cobrado 15 euros por este libro.

En fin, me ha parecido un título totalmente prescindible que sería relevante e interesante en el momento y lugar de su publicación pero que, a excepción de la primera parte, se queda en lo contemporáneo, en el noticiero.

Namaste.

Autor, Ayén, Literatura

Helena o el mar del verano, Julián Ayesta

Últimamente presto especial atención a las recomendaciones de libros cortos, algo que en el pasado solía obviar porque siempre tiendo a leer novela larga. Aunque no conozca el autor anoto este tipo de títulos, ya que necesito libros cortos, ligeros y que se puedan sostener con una sola mano.

Helena o el mar del verano (Acantilado, 2000) es la única novela de un para mí, desconocido autor asturiano. Una historia breve, de menos de 100 páginas, publicada en 1952 y que, tal y como se dice en la contra del libro, fue considerada por un pequeño grupo de entusiastas lectores como uno de las obras más extraordinarias de la narrativa española de posguerra.

En la historia acompañamos al protagonista a las vacaciones estivales, esos momentos mágicos de la infancia en los que el tiempo libre y los amigos eran la rutina diaria de semanas veraniegas. La ilusión de las primeras veces, la fascinación de la compañía estival, los cambios respecto a la rutina invernal y la alegría de quienes ponen todo su ímpetu en disfrutar una estación hecha para ellos.

El autor narra la historia con un tono lírico, delicado y envolvente que nos devuelve a la infancia. No es que sea demasiado poético, pero consigue añadir esa atmósfera de ilusión y magia de los recuerdos, no es que se dedique a explicar con muchas palabras las sensaciones de los personajes, sino que con pocas nos lleva a esos momentos en los que cualquier excursión era lo más emocionante que jamás habíamos hecho.

Es decir, que hace todo eso que clamo que es complicadísimo: explicar en pocas palabras, ir directo al punto, desgranar una situación hasta quedarse con los aspectos más importantes, sin alardes ni exceso de adjetivos, sin cursilerías, sin enredarse en palabras y palabras.

Mención aparte merece el cambio de narrador del omnisciente en tercera persona a la primera persona hacia la mitad de la historia, uno de esos cambios de forma nada sencillos de hacer sin que quede artificioso (y que otro escritor más vago habría obviado) pero que queda muy natural y a la vez hace ganar profundidad a la historia.

En resumen, una historia muy buen contada, uno de esos libros breves que demuestran lo que es capaz un buen autor, una novela sencilla directa a la sensibilidad, que conecta con el lector de forma muy eficaz.

FICHA:

Te gustará si te gustó Mi madre y la música, Marina Tsvietáieva.
Pros– Breve y de calidad.
– La atmósfera que crea de una forma muy efectiva.
Contras– La única novela de este autor.

Namaste.

Autor, Literatura, Turguénev

Punin y Baburin, Ivan Turguénev

En mi imaginario lector, a los rusos los leo en invierno, y a Turguénev, tras esa genial Padres e hijos, quería seguir leyéndole, y opté por esta corta historia que tenía anotada en mi libreta y que edita Nórdica.

Esta breve novela de Turguénev tiene como protagonistas accidentales los dos tipos que figuran en el título de la obra: los de una pareja desigual que marcan la vida de un muchacho con el que coinciden cuando es joven.

El muchacho vive en la hacienda de su abuela, a la postre una cruel y severa terrateniente, que parece inspirada en la madre de Turguénev. El autor la utiliza como punto de partida para radiografiar la Rusia de la época, esa que tiene los días contados pero que muchos piensan que será perenne. Punin y Baburin encarnan la nueva sociedad, en la que los esclavos no existen y se valora a una persona por lo que es y no por lo que tiene, donde el arte y la cultura forman parte importante de la vida diaria.

El chaval, asombrado por la visión diametralmente opuesta de la pareja de desconocidos, que vienen de la ciudad, alumbrado por ese amor a las letras y los artes que traen los desconocidos, es marcado por la influencia de ambos, tanto como para suponer un punto de inflexión en sus siguientes años.

Punin y Baburin es una novela perfecta para empezar a conocer al autor si lo que queréis es una versión más sencilla que otras de sus novelas más largas.

Que claro, hay muchos rusos interesantes aparte de los dos más famosos…

FICHA:

Te gustará si te gustó Padres e hijos, Ivan Turguénev.
Pros– Consigue aunar la concisión con un retrato certero de la época.
Contras– Prefiero las versiones más largas de los rusos.

Namaste.

Autor, Carrère, Literatura

V13: crónica judicial, Emmanuel Carrère

Escoger la lectura de un libro que se centra al 100% en un juicio puede resultar algo árido. Para quien no está habituado a la terminología procesal o tenga poco interés en el Derecho, algo a priori aburrido y sin interés.

Sin embargo, si quien nos acerca a la historia es el gran Carrère la cosa cambia. De algún modo consigue hacer interesante un elenco de datos, crónicas y conceptos del Derecho francés como para mantenernos pegados a sus páginas, aunque en esta ocasión el tema no sea tan atractivo como lo que trata en Limónov o en El adversario.

13 de noviembre de 2015. Atentados de la sala Bataclan. 90 personas son asesinadas a manos de un grupo yihadista. El sumario lo conforman cientos y cientos de páginas de pruebas y documentación para seguir los pasos que llevaron a un grupo de hombres a atentar en París. El objetivo: demostrar quién hizo qué y cómo estaban organizados los yihadistas que mataron en la sala parisina además de en las terrazas de uno de los distritos de la capital francesa.

Lo anterior cualquiera que estuviera en el mundo en 2015 sabe de lo que hablamos. El resto, solo unos pocos, los fanáticos franceses de la crónica judicial pudieron estar pendientes de todo lo acontecido: nombres, detalles, implicaciones más o menos claras, los ideólogos de la acción y los que ayudaron o aportaron su trabajo en algo que algunos sabían y otros no.

En este libro se reúnen las crónicas que Carrère escribió semanalmente para el periódico y que posteriormente se publicarían en un libro, que como podréis imaginar tiene los defectos típicos de los relatos periodísticos que después no se editan: exceso de reiteraciones al final y falta de información al principio.

Este es el libro con el que empiezo 2026. Toda una declaración de intenciones de lo que viene.

Eso o cómo sigo leyendo a Carrère en cualquiera de sus versiones (por aquí tenéis reseñas de Una novela rusa, El adversario, Limónov, De vidas ajenas El estrecho de Bering y El bigote).

Contadme, ¿con qué libro habéis empezado 2026?

FICHA:

Te gustará si te gustó Limónov, Emmanuel Carrère.
Pros – Consigue hacer accesible un tema árido.
Contras– Exceso de reiteraciones a lo largo de las páginas.

Namaste.

Autor, Delbo, Literatura

Ninguno de nosotros volverá, Charlotte Delbo

Hoy os traigo la primera de las entradas de libros que terminé a finales de 2025 pero que no he llegado a mencionar por aquí. Mi intención es dejar al menos una breve opinión sobre su lectura, no solo porque varias son las personas que me han preguntado por alguno de estos títulos sino porque expresar en palabras me ayuda a ordenar lo que pienso de cada uno de ellos.

Por algún motivo sigo, siempre sigo, leyendo testimonios de los supervivientes de los campos de concentración. He leído los cimientos de este tipo de libros, los que sentaron el canon (Primo Levi, Nico Rost) pero también decenas de los demás (Kovály, Herling-Grudzinski, Devillers, por mencionar tres) lo novelado y lo atestiguado, los testimonios secos y directos y otros que mencionan el tema de forma tangencial.

Así que de vez en cuando pienso que ya lo he leído todo, que nada me ha de sorprender. Luego sigo leyendo y me doy cuenta de mi error cuando me topo con un libro como Ninguno de nosotros volverá (Libros del Asteroide, 2020), una versión lírica y poética de la dura estancia en un campo de Charlotte Delbo.

Cada rostro está escrito con tal precisión en la liz de hielo, sobre el azul del cielo, que se marca en ellos para la eternidad.

Para la eternidad, cabezas rapadas, apretadas una contra otras, que estallan en gritos, bocas deformadas de gritos que no oímos, manos agitadas en un grito mudo.

Los alaridos quedan escritos en el azul del cielo.

Página 53

Quizá ese lirismo, contrapuesto con las duras condiciones de los prisioneros, hace que el contraste sea aún mayor, que ambas sitúen al lector en una posición (aún más) incómoda, que texto sea aún más incomprensible, que no podamos admitir, una vez más, que todo lo que nos cuentan ocurrió.

Hedor a diarrea y a carroña. Por encima de esa pestilencia el cielo estaba azul. Y en mi memoria cantaba la primavera.

¿Por qué entre todas esas criaturas solo yo había conservado la memoria? En mi memoria cantaba la primavera. ¿Por qué esta diferencia?

Página 153

Quizá sea eso. No sé, pero este título es de esos que te desequilibran, que te llegan bien dentro, que has de parar para coger aire, que conviene alternar con otros títulos más alegres, más amables.

Un cadáver. El ojo izquierdo devorado por una rata. El otro ojo abierto con su franja de pestañas.

Intentad mirar. Probar a ver.

Página 120

Deslabazado, sin unidad, con frases sueltas que te ponen la carne de gallina, y lírico, poético y duro, muy duro.

Un libro atípico, curioso, extraño, para un testimonio personalísimo de Delbo.

FICHA:

Te gustará si te gustó Bajo una estrella cruel, Heda Margolius Kovály.
Pros– La visión poética del testimonio de Delbo.
Contras– Duro, triste.

Namaste.

IMM

IMM (114): o los regalos bajo el árbol

Por eso de que los Reyes son Magos aciertan tanto. Estos son mis regalos librescos que encontré bajo el árbol:

  • Los hermanos Karamázov, Fiódor Dostoievski (Alba, 2013). La relectura de uno de los libros de mi vida tenía que ser en esta edición. La otra que tengo en casa no es apta para mis ojos actuales y me temo que la traducción tampoco pasaría el corte.
  • Maniac, Benjamin Labatut (Anagrama, 2023). Lo he visto por muchos sitios y no he podido huir de él. Me he convencido de que me gustará, la opinión es unánime. ¡Espero que sí!
  • La península de las casas vacías, David Uclés (Siruela, 2024) Este es el caso contrario. Durante un tiempo pensé en comprarlo, en leerlo. Me convencí de que no. Luego seguí viendo opiniones de ambas tendencias, seguí pensando que no será para mí. Lo sigo pensando pero quiero comprobarlo por mí misma.
  • Cuentos, Chéjov (Alba, 2023 ). Y sigo con los rusos, este es uno de los que me quedan pendientes. Soy más de novela que de cuento pero a Chéjov hay que leerle.
  • Ana no, Agustín Gómez Arcos (Cabaret Voltaire, 2009). Opinión unánime y yo sin haber leído al autor. Este es el más recomendado y yo lo leeré sin falta en las próximas semanas.
  • La casa de los lamentos, Helen Garner (Libros del KO, 2018). A veces un libro está en tu lista por años y no lo compras hasta 5 años después y otras, como en esta ocasión, alguien te habla bien de uno y te lanzas a comprarlo. Es mi autorregalo de Reyes.

Espero que, como yo, hayáis tenido muchos títulos bajo el árbol.

¡Felices lecturas!

Namaste.

Literatura

Mis propósitos para 2026

Vengo tarde. Tan tarde que se me acumulan una batiburrillo de entradas entre libros que terminé el año pasado y lo que quiero enseñaros de este año que acaba de llegar.

Como siempre, selecciono 10 títulos de mis estantes que pretendo leer este 2026. En esta ocasión títulos que me propuse leer años anteriores que al final se quedaron pendientes, además de unos pocos nuevos que me llevan mirando tiempo en el estante.

  1. Episodios Nacionales: El 19 de marzo y el 2 de mayo, Bailén, Benito Pérez Galdós.
  2. Gabriela, clavo y canela, Jorge Amado.
  3. Odisea, Homero.
  4. Meridiano de sangre, Cormac McCarthy
  5. Los hermanos Ashkenazi, Israel Yehoshua Singer.
  6. Beloved, Toni Morrison.
  7. El doble, Fiodor Dostoievski.
  8. Lejos de Egipto, André Aciman.
  9. Los comienzos, Antonio Moresco.
  10. Cartucho, Nellie Campobello.

Y vosotros, ¿tenéis propósitos para este 2026? ¿Me contáis cuáles?

¡Feliz Año lleno de fantásticas lecturas!

Namaste.

Literatura

Balance de 2025 (I): lo mejor

De nuevo llegamos a final de año así que es momento de revisar lo leído y hacer algún tipo de clasificación entre todo ello.

Como cada año, divido lo mejor en dos listas: los que me han gustado mucho y los que sí o sí tenéis que leer en algún momento. En cualquier caso en ocasiones la línea entre unos y otros es tan pequeña que cualquiera de estos que os traigo os los recomiendo encarecidamente.

Disclaimer: me ha salido una lista muy anagramesca, pero cualquier parecido con Babelia es coincidencia, que aquí no hay dinero de por medio.

Destacados

  • Libre, Lea Ypi. Recuerda a Alexievich, es entretenido como  Salir de la noche de Mario Calabresi, y a pesar de ser desigual en sus partes me gustó mucho más de lo que esperaba. Una mirada a un pasado que ya no existe.
  • Pan, Knut Hamsun. Cuanto más leo a este autor, más me gusta. Su precisión en el lenguaje, lo que evoca, cómo lo cuenta, esa aparente sencillez para describir paisajes y personas… todo es sencillo y tan natural que parece facilísimo hacer lo que él hace. No me cansaré de añadir cada año uno de sus libros porque siempre, siempre, acaban en esta lista. Este es uno de esos títulos que podría estar perfectamente en la lista de joyas de 2025 según el día que me preguntes.
  • Los chicos de la Nickel, Colson Whitehead. Un reformatorio, violencia, racismo y un muchacho que acaba allí sin esperarlo. Una novela redonda, entretenida de esas que perduran, por cómo analiza la sociedad de Estados Unidos de la época.
  • Basada en hechos reales, Delphine de Vigan. Otra habitual por estos lares, siempre certera, siempre incómoda, siempre interesante. Algún día tenemos que hablar de por qué Francia está dando tan buenos escritores.
  • Literatura infantil, Alejandro Zambra. Sus libros, en apariencia sencillos, son tiernos, bonitos, amables. Quizá el año que he vivido haya hecho que este libro me haya conmovido más que de haberse tratado otro año.
  • Algo ha pasado, Joseph Heller. Aún con sus defectos y el exceso de repeticiones, lo que hace Heller es interesante, reflexivo, sorprendente, y diametralmente opuesto a lo que ofrece en Trampa 22.
  • Una cuestión personal, Kenzaburo Oé. Si hablamos de libros incómodos, este se lleva la palma, es tan desagradable, tan inmoral, tan feo, que por un momento pensé que el autor era Houellebecq. Pero no, el japonés también sabe hacernos revolver en nuestro asiento.
  • El nadador en el mar secreto, William Kotzwinkle. Otra historia breve pero muy potente de la que os contaré más en su entrada correspondiente.

Joyas

  • Minimosca, Gustavo Faverón Patriau. El reinado de Faverón Patriau ha venido para quedarse. Si pienso en los libros que más me han impactado que haya leído últimamente Vivir abajo y Minimosca figuran los primeros. Con mucha diferencia, el peruano marca el camino para la literatura en español, por su originalidad, su complejidad y ese juego de espejos que viene de la más sólida tradición (de Bolaño, de Kafka, de García Márquez) pero con una nueva forma de ahondar en ello que atrapa y obnubila. Sus libros obsesionan. Empezad por Vivir abajo, que aquí sí es importante el orden, y ya me contaréis.
  • Una carpa bajo el cielo, Liudmila Ulítskaya. Una novela que huele a la más antigua tradición rusa, que recuerda a Tolstói, que te acompaña y te lleva con los múltiples protagonistas e hilos que presenta. Quizá sobran algunas páginas pero es de esos libros que se quedan en la retina.
  • Tengo miedo torero, Pedro Lemebel. Llego tarde a este título para admitir que teníais razón: es lírico, es poético y es una triste historia preciosa. Redondo.
  • Distancia de rescate, Samanta Schweblin. Lo empiezas y te das cuenta lo buena que es la argentina. Continuas y no puedes parar de leer, incómodo en tu asiento. Muy muy bueno.
  • El jardinero y la muerte, Gueorgui Gospodínov. El libro que figura en cualquier lista de calidad que se precie si hablamos de libros publicados este 2025 (por desgracia listas que ya sabemos de qué pie cojean). El duelo a través de la visión poética del autor. De nuevo el búlgaro en esta lista.

Contadme, ¿cuáles han sido vuestras mejores lecturas de 2025?

¡Por un 2026 lleno de libros geniales!

Namaste.

IMM, Literatura

IMM (113)

Os comentaba en mi última entrada sobre compras que me daba cuenta de lo bien que lo estaba haciendo al haber hecho pocas compras.

Por bocazas. Regreso con las últimas compras de este mes, en el que, por viajes o por mis ganas de gastar me he hecho con los siguientes títulos:

  • Misión presidencial, Upton Sinclair (Hoja de Lata, 2025). El último título de la saga de Lanny Budd que ya sabéis que sigo desde su publicación (por aquí tenéis reseñados  Entre dos mundos, Los dientes del dragón, Ancha es la puerta y Agente presidencial. Voy con retraso en relación a la velocidad de publicación pero bueno…
  • Un poco de suerte, Jane Smiley (Sexto Piso, 2025). Otra de mis autoras fetiche que habéis podido ver por aquí en múltiples ocasiones:  La edad del desconsuelo, Un amor cualquieraHeredarás la tierra y La mejor voluntad. Este es el último que ha sacado la editorial.
  • El aniversario, Andrea Bajani (Anagrama, 2025). Recomendación de Ester, de Moito Conto, una novela que fue galardonada con el Premio Strega.
  • On Earth We´re Briefly Gorgeous, Ocean Vuong (Vintage, 2020) . Tengo este libro en el punto de mira desde que lo vi por todas partes, además de haber comprobado que tiene comentarios elogiosos, el autor está siendo considerado como una joven promesa a tener en cuenta. A falta de comprar la edición Anagrama que podemos encontrar en español, aproveché un viaje para comprarlo en inglés, por un precio mucho más reducido que su versión amarilla.
  • ¡Petróleo!, Upton Sinclair (Txalaparta, 2025). La editorial navarra ha editado este título que era complicado de encontrar, así que sus lectores estamos de enhorabuena. ¡Mil gracias por el envío!
  • Y eso fue lo que pasó, Natalia Ginzburg (Acantilado, 2016). Como comentaba en un post anterior, esta autora me interesa por cómo escribe, y como ahora mismo me vienen muy bien los libros más cortos, es perfecta para añadir su lectura en cualquier momento.
  • Helena o el mar del verano, Julián Ayesta (Acantilado, 2023).
  • San, el libro de los milagros, Manuel Astur (Acantilado 2020). Como sabéis me voy fiando de lo que opinan lectores a los que sigo sus pasos por afinidad lectora. Estos son dos títulos que me han recomendado.

¡Hasta la próxima recopilación de lecturas!

Namaste.

Literatura

Recopilación de lecturas otoñales: Austen, Hrabal, Cañeque

Nos hemos plantado en Navidades y miro el estante y tengo varios libros para comentar, títulos que bien porque no me han sugerido demasiado o porque lo he ido dejando me va dando pereza reseñarlos. Pero como ante todo soy ordenada, no quería dejar pasar el tiempo sin dejar al menos un leve apunte al respecto.

  • Emma, Jane Austen (Austral). Eterna pendiente, en parte por la pereza que me da leer este tipo de libros, que no suelen ser para mí pero que aún así trato de hacerlo para comprobar si ha cambiado el asunto. Aprovechando el 250 aniversario del nacimiento de la autora decidí que ahora sí sería el momento. En el pasado leí Sentido y sensibilidad, que me gustó relativamente y La abadía de Northanger que me gustó bastante; sin embargo después me he ido encallando en otros del mismo estilo como Howards End de E. M. Foster, así que tenía mis dudas sobre este.

    Nada nuevo bajo el sol: Emma es la odiosa y metomentodo protagonista de una historia costumbrista sobre matrimonio y ascenso social. Fiestas y conversaciones, dimes y diretes y mucho cotilleo en una novela que hace las delicias para los que les gustan este tipo de historias british pero que a mí me parece superficial y de poco interés.
  • Una soledad demasiado ruidosa, Bohumil Hrabal (Galaxia Gutenberg, 2012). Saltamos a la Praga de nuestro protagonista, un empleado en una trituradora de papel que pasa sus días reduciendo a cenizas libros y reproducciones de cuadros. Un libro de esos en los que casi cualquier página tiene fragmentos de amor a la lectura como este:

Los libros me han enseñado, y de ellos he aprendido que el cielo no es humano en absoluto y que un hombre que piensa tampoco lo es, no porque no quiera sino porque va contra el sentido común.

Página 9

Menos redondo de lo que me habría gustado, el autor parece prestar poca atención a la trama para centrarse en lo que quiere contar, dejando reflexiones preciosas como esta:

Con un libro en la mano abro mis atemorizados ojos a un mundo extraño, distinto de aquél en el que me hallaba hace apenas un instante porque yo, cuando me sumerjo en la lectura, estoy en otra parte, dentro del texto, me despierto sorprendido y reconozco con culpa que efectivamente vuelvo de un sueño, del más bello de los mundos, del corazón mismo de la verdad.

Página 12

  • La última frase, Camila Cañeque (La uña rota, 2024). La premisa de este libro es la obsesión de Cañeque por el final de las historias. Por su manía de leer la última frase antes de terminar el libro, por recopilarlas y anotarlas.

Así, las pone una tras otra, uniéndolas por temáticas, analizando de qué tratan y buscando una unidad que, sorprendentemente, encuentra. Ella nos recomienda no leer de qué libro proceden, algo que se encuentra al final del libro.

Curioso, sorprendente y llamativo, el problema de este libro es realmente mío. Que yo no miro jamás cómo termina un libro (de hecho si lo abandono tampoco lo hago) y que, por algún motivo que desconozco, genera en mí una especie de incomodidad el desorden que asocio a recopilar los finales. ¿Es curioso? Sí. ¿Es interesante? También, pero no es para lectores con TOC.

Con la ficción como timón, articulamos los eventos aleatorios de la realidad, creando cápsulas inteligibles, con principio y final, como placebo de efecto calmante.

Página 56

Namaste.