Autor, Literatura, Pérez Galdós

Empezando los Episodios Nacionales de Galdós

Si lleváis un tiempo por aquí me habréis leído en varias ocasiones que para mí Benito Pérez Galdós era uno de esos escritores que estaban en la lista negra de ilegibles por el recuerdo que se me quedó ante una lectura obligatoria, la de Misericordia, que me hizo desterrar al insigne escritor a la antilista.

Pasados muchos, muchos años llevaba un tiempo pensando en que era ya el momento de volver a intentarlo, y si bien es cierto que compré un ejemplar de Fortunata y Jacinta, se me metió en la cabeza comenzar los Episodios Nacionales en 2025, de ahí que me propusiera la modesta labor de leer los dos primeros, Trafalgar y La corte de Carlos IV.

La opinión de lectores más experimentados que yo en el canario era unánime: los Episodios no son libros complejos de leer, sino al contrario, amenos y entretenidos. También desiguales. Además, varios de ellos me animaban a ampliar mi propósito de 2 libros en este año a toda la primera serie.

Por el momento admito que leer uno o dos de ellos es una tarea bastante sencilla, no son libros largos, pero aún así quería dejaros unas notas para quienes estén pensando comenzar esa tarea.

En relación a la edición, además de la de Destino de 2005 que os enseñé, que se compone de 5 tomos con todos los Episodios, tengo en mi haber otra que sacó Espasa en tapa dura, que incluye infografía e información útil sobre temáticas diversas, como la vestimenta de la época o descripciones de los elementos de los barcos. La ventaja es a la vez el inconveniente: que explica detalles pero ralentiza la trama. Más si tenemos en cuenta que algunas de las cosas que explica son bastante básicas.

En fin, todo para deciros que he ido alternando la lectura de ambas porque la edición de Espasa es mucho más manejable que la de Destino, al incluir solo 2 Episodios por tomo.

Atendiendo al contenido en sí, en esta serie acompañamos a Gabriel por sus aventuras, siendo la primera su participación en la batalla de Trafalgar y en la segunda sus intrigas en La corte de Carlos IV.

Ambas comparten el tono general de narrar la época pormenorizadamente. Mientras que Trafalgar tiene más acción, propia de una batalla naval, en el segundo Episodio Galdós se centra en los movimientos políticos de la corte, con Gabriel como ayudante de una condesa que media entre los más altos gerifaltes.

Son historias entretenidas, aunque como buen escritor de folletín se incluyen también comentarios o detalles que no son del interés de un lector contemporáneo, lo que puede llevar en ocasiones a saltarse partes en las que se detalla un traje o un juego de naipes. Recomiendo hacerlo si es vuestro caso, creo que compensa si el propósito es continuar leyendo los Episodios.

No os voy a mentir, he sentido mucho alivio al darme cuenta de que la imagen que yo tenía de lo leído de Galdós nada tiene que ver con lo que me he encontrado en esta ocasión: acción y dinamismo y un retrato fantástico de la sociedad española de la época, además de las reflexiones del canario que ahondan en lo más interno de los personajes, que diría es más parecido a lo que nos encontramos ahora mismo en España que a lo contrario. Llama la atención cómo se puede extraer lo más íntimo del sentir español y que este siga bastante vigente dos siglos después.

En resumen, voy a seguir leyendo estos Episodios. Al menos lo intentaré los meses impares, aunque sé que lo más ambicioso sería leer toda la Primera Serie en este 2025 no sé si es algo realista. Veremos y ya os contaré.

Namaste.

Autor, Literatura, Ulítskaya

Una carpa bajo el cielo, Liudmila Ulítskaya

El apellido de la rusa aparece frecuentemente entre la lista de autores que podrían llevarse el Nobel de Literatura. De ella habéis visto por aquí Sóniechka, una novelita que leí hace tiempo y que me dejó con ganas de leer más de la autora.

Como además de este título, y debido a mi acumulación lectora, tenía también Sinceramente suyo, Shúrik (Anagrama, 2024) opté por el que llevaba más tiempo en mis estantes, Una carpa bajo el cielo (Automática editorial, 2023), que además tengo firmado.

La novela de 750 páginas tiene como protagonistas a tres amigos: Iliá, Misha y Sania, compañeros de clase unidos al margen de la sociedad popular de su clase, amantes de la literatura que se acrecentará cuando un profesor especial se tope en su camino.

Qué instructivo es seguir la dirección de las fuerzas que conducen al encuentro inevitable de aquellas personas predestinadas a unirse.

Página 13

Con ellos como punto de partida, les acompañaremos a través de las décadas con la historia de Rusia de fondo, desde los 50 hasta los 90. Así viviremos de primera mano los cambios de la sociedad, desde la muerte de Stalin hasta la vida antes de la caída de la URSS, con los años de dolor y represión donde era común la represión, los interrogatorios y las deportaciones.

Aquí el poder tampoco deja salidas. Ni una sola. Siempre gana a los que tienen honor y conciencia.

Página 504

Lo hace la autora acudiendo al recurso de la analepsis y prolepsis, algo que en ocasiones resulta confuso, más si añadimos que determinados secundarios, que inicialmente parecen totalmente accesorios, acaban tomando peso en la historia y de repente vemos que durante varias decenas de páginas la acción se ha situado en su tejado. En este sentido, ayudaría tener una lista con los personajes al final del libro, puesto que algunos que son mencionados en las primeras 100 páginas se narra su historia hacia la mitad del libro (como los amigos de amigos, o familiares de las parejas de los tres muchachos).

Por otro lado, el resultado, al tener como coprotagonistas otros personajes variopintos, es mostrarnos la vida común entre ciudadanos rusos en una época de represión y violencia (¿no son todas las épocas las de violencia en ese país?) lo cual aporta en riqueza ante la variedad de situaciones a las que se enfrenta cada uno: profesores o funcionarios, trabajadores o madres de familia, todos unidos por su enfrentamiento ante un Estado totalitario que extiende sus brazos hacia cualquier leve comentario fuera de su control.

Ella sabía a ciencia cierta que Piotr estaba perfectamente bien, el que no estaba en su sano juicio era el país.

Página 650

Se menciona en la sinopsis que esta novela es heredera de la gran novela rusa, y a pesar de ser una frase tan lapidaria y rotunda, si tenemos en cuenta con quién se les compara de forma indirecta, estoy bastante de acuerdo con dicha apreciación, ya que tiene todos esos elementos comunes en las historias de los grandes, además de la extensión: muchos personajes, tramas unidas, el devenir del tiempo en los efectos de los tres protagonistas y también de los secundarios así como una profusión en la descripción de los cambios que van sucediendo con los años.

Tal vez haya una remota posibilidad de que la belleza salve al mundo, o la verdad, o alguna otra imponente pamema por el estilo, aunque la evidencia es que nada hay más fuerte que el miedo, nada como el miedo es capaz de arruinarlo todo, de aniquilar todos los gérmenes de la belleza, de lo magnífico, lo sabio o lo eterno.

Página 390

El problema, me parece a mí, es la dispersión que demuestra Ulítskaya al invertir mucho tiempo en narrar la historia de un secundario que le aparta de la narración principal de los tres amigos, situación que en muchos casos consigue que personajes secundarios hayan sido más narrados que los mencionados, algo que rompe un equilibrio que uno presupone que habrá. De hecho es Iliá quien acapara gran parte de las narraciones, mientras que los otros dos quedan por debajo incluso que de Olga, secundaria que aparece en la vida de Iliá pero de quien posteriormente se mostrará mucho de su vida.

Evidentemente, no es exigible que la autora dedique un porcentaje totalmente similar los tres, pero inconscientemente parece que sí exijo un equilibrio más marcado dado que en teoría los protagonistas son los tres amigos.

En cualquier caso, una muy buena lectura, amena, entretenida y bien escrita, de una de esas autoras a las que hay que leer. Os recomiendo tenerla en cuenta para vuestras próximas lecturas.

FICHA:

Te gustará si te gustó La vida instrucciones de uso, Georges Perec.
Pros– La ambientación y descripciones del país.
– Diversos personajes que generan riqueza en la historia.
Contras– Demasiados hilos dentro de la historia.
– Ayudaría un listado con los personajes para apoyar la lectura.

Namaste.

Autor, Literatura

Mi marido, Maud Ventura

Mi marido de Maud Ventura (Nórdica, 2025) es una novedad de 2025 que viene avalada con el premio a la Primera Novela en Francia.

No conocía a la autora pero movida por las buenas críticas y gracias al envío de Nórdica me animé a leerlo.

El planteamiento de la novela es acompañar a nuestra protagonista en una semana de su vida. Profesora y traductora, esta mujer, de quien no conocemos el nombre, está felizmente casada desde hace 15 años y tiene dos hijos.

Desde el inicio conocemos el profundo amor que le tiene a su marido, a la postre coprotagonista de la historia, de quien tampoco sabemos el nombre, pero cuyos actos son analizados por su mujer. Cualquier mínimo detalle (la posición de las contraventanas a la hora de dormir, su efusividad al saludar….) es analizado por su mujer para tratar de comprender si su matrimonio va a fracasar porque su marido le haya sido infiel.

Al leer el mensaje de la compañía aérea (que no resulta nada asequible en esta época del año, mi marido debe de quererme realmente muchísimo), me pregunto si mi marido habrá tenido que comprobar mi fecha de nacimiento al hacer la reserva. ¿Se la sabrá de memoria?

Página 162

Lo que a priori parece un intenso amor deviene en un excesivo control o en directamente, obsesión pura y dura conforme vamos leyendo y tenemos más datos. La reiteración constante de la expresión «mi marido» no hace sino agravar el sentido de posesión de la mujer para con su pareja y esa buscada ausencia de nombres propios lo corrobora.

Después vendrá el cinismo.

Digo cinismo porque la abnegación de la mujer y su cariño incesante de madre que parecen obvios el lunes se van difuminando hacia finales de semana, cuando conocemos más sus costumbres y rutinas (la siguiente cita es un spoiler, por si queréis saltarla):

Qué riesgo tan insensato. (…) Engañar a mi marido en sábado cuando solo lo hago los jueves.

Página 193

Como bien menciona Ventura en un momento determinado, apenas existen novelas sobre matrimonios felices, porque como todo lo estable y feliz, sabemos que serán aburridas. Por eso sabemos que algo más ha de haber tras esa protagonista que, como aquellas de la serie Mujeres desesperadas, parecían inocuas y aburridas hasta que conocemos sus pasos y nos damos cuenta de todo lo que hay detrás.

Mi marido es una historia que va de menos a más, que consigue traspasar la incomodidad del exceso de amor del principio y del cinismo y el victimismo en la segunda parte.

Me ha sorprendido el efecto de trasmitir al lector un rechazo hacia la protagonista cuando desde el primer momento nos tenía medio ganados, pero Ventura juega muy bien sus cartas para mostrar a una mujer que dice una cosa y hace la contraria, demostrando la realidad tras la esposa perfecta, tras la mujer ideal.

Una novela muy entretenida que me ha sorprendido mucho, ideal para leer en un fin de semana lluvioso.

FICHA:

Te gustará si te gustó Una temporada en el purgatorio, Dominick Dunne.
Pros– La creación de los personajes y la estructura semanal.
– El epílogo, inesperado y sorprendente.
Contras– El epílogo, inesperado y sorprendente.

Namaste.

Autor, Hamsun, Literatura

Pan, Knut Hamsun

Cuando se habla de separar la obra del autor, debate que resurge de cuándo en cuándo a golpe de telediario, uno de los autores que se mencionan es este peculiar noruego. Nazi convencido, fue una de esas rara avis que tras 1945 no se refugió en el repetido argumento yo no sabía nada ni pude saberlo ni me sentí presionado pero eso no es realmente lo que pensaba, a pesar de cualquiera de las dos habría sido la solución más fácil para no acabar sus días como un paria.

Qué va. Hamsun tiró para adelante y siguió en sus trece y el que fuera Premio Nobel de Literatura en 1920 consiguió que esa decisión personal acabará afectando no sólo a su vida sino también a su memoria y sus obras, quedando estas relegadas a un margen inmerecido para un autor de su calibre.

En español hemos naufragado entre varias opciones, ambas indeseables: ediciones inencontrables de hace décadas o títulos sin traducción.

Por suerte la editorial Nórdica ha ido recuperando la obra de este autor, y ya podemos disfrutar de su literatura. Pan (Nórdica, 2024) era una de esas novelas descatalogadas que en su día fue publicada por Anagrama, así que la edición de este título me hizo correr a la librería en su busca.

Había leído Hambre, esa historia horripilante, reflexiva y maravillosa de un tipo que vagabundea buscando comida y dinero en la ciudad Christinía, el año pasado leí Victoria, de la cual nunca llegué a publicar reseña, una novela de amor que me gustó pero no tanto como su predecesora, y durante 2024 compré más libros del autor para ir haciéndome con toda su obra.

Tras lo anterior, llegó Pan, una historia de la que todo el mundo habla genial. En las primeras páginas de esta novela encontramos el resumen de por dónde irá la trama de esta historia:

En una casa grande, pintada de blanco, junto al mar, conocí a una persona que por un breve período de tiempo ocupó mis pensamientos. Ya no me acuerdo de ella a todas horas, ahora no, en realidad la he olvidado por completo, pero pienso, en cambio, en todo lo demás, en los gritos de las aves marinas, en mis cacerías por los bosques, en las noches, en todas las calurosas horas del verano. Por cierto, la conocí de pura casualidad, y de no haber sido por esa casualidad, ella no habría ocupado ni un día mis pensamientos.

Página 10

El protagonista, como en Hambre, como en Victoria, es un tipo solitario. En este caso vive en una zona campestre del norte de Noruega. Le acompaña su fiel perro Esopo y el amor por los bosques, las plantas y los animales. Thomas Glahn no necesita mucho más, hasta que en su camino se cruza una muchacha que hará saltar su tranquila existencia por los aires.

La alegría embriaga. Disparo la escopeta y un eco inolvidable me responde de montaña a montaña, vuela por el mar y llega a los oído de un trasnochado remero. ¿De qué me alegro? Un pensamiento que me viene a la mente, un recuerdo, un sonido en el bosque, un ser humano. Pienso en ella, cierro los ojos y permanezco inmóvil en el camino pensando en ella y contando los minutos.

Página 45

El resultado es una corta novela que mezcla el lirismo bucólico de la soledad del protagonista con la incertidumbre triste de su intento de cortejo con Edvarda. Lo hace además con una sensibilidad y belleza propia de los grandes, sin caer en las metáforas manidas o en las frases hechas, ahondando en el sentimiento y reflexión del protagonista.

Me alegro de estar solo, de que nadie pueda verme los ojos, me apoyo confiado en la roca y sé que nadie puede verme desde atrás.

Página 87

Decía en la anterior entrada que lees a Hamsun y ves a Mann, a Joyce. En esta ocasión además he visto a Jon Fosse, clara influencia para su compatriota, y también esa mezcla bucólica-lírica con una historia de amor triste, con la soledad pintada en la cara del protagonista.

Una historia bella, delicada, de una potencia narrativa sublime, que me anima a seguir con mi propósito de ir leyendo toda la obra de este autor genial.

Anotadlo que no os vais a arrepentir.

FICHA:

Te gustará si te gustó Hambre, Knut Hamsun.
Pros– Pura literatura.
– La mezcla entre la soledad bucólica y las reflexiones de la naturaleza.
Contras– Es una historia triste.

Namaste.

Autor, Grandes, Kosinski, Literatura

El pájaro pintado, Kosinski y La madre de Frankenstein, Grandes

Siempre digo que es tan importante saber qué libros leer como qué libros descartar. Por eso, y para que nadie piense que los lectores siempre acertamos, hoy os traigo dos títulos que no me han gustado nada, quizá simplemente quiera compartir la frustración del tiempo perdido entre estas páginas.

El pájaro pintado (Debolsillo, 2011) de Jon Kosinski fue un libro que vi recomendado y que en general lo ponen bastante bien. Muchos mencionan que tienen un aire a Claus y Lucas de Agota Kristof, una novela que me encantó, que he releído y que regalo en cuanto tengo ocasión.

Si bien es cierto que comparten similitudes, como que el protagonista sea un niño en la época de la Segunda Guerra Mundial, la comparativa termina ahí. Porque mientras que el de Kristof es una historia en la que ocurren sucesos a los protagonistas, habiendo un hilo conductor, en El pájaro pintado se presentan múltiples escenas de violencia extrema descritas de un modo descriptivo, sin más análisis ni relación con el resto de lo que sucede.

Entiendo que el propósito es comprender la dureza de la guerra, pero el problema que le veo es que debido a la reiteración descriptiva de las situaciones Kosinski acaba cayendo en el sadismo y en lo gore, sin aportar nada más. Y es que desde el primer capítulo el fin de hilo no es conocer qué le sucederá al protagonista en su camino sino un sinfín de torturas, violaciones, asesinatos, y en general la máxima de las crueldades capítulo tras capítulo, sin una unión en conjunto, como si el objetivo del autor fuera trasmitir esas escenas.

No me considero una lectora de estómago ligero, y además he leído bastante de literatura en periodo de guerras, pero en esta ocasión se me ha hecho hasta desagradable.

Respecto a La madre de Frankenstein (Tusquets, 2020) de Almudena Grandes, ya imaginaba lo que me iba a encontrar, porque tras la lectura de todos sus Episodios de una Guerra Interminable (Inés y la alegría, El lector de Julio Verne. Las tres bodas de Manolita y Los pacientes del doctor García,) y al saber cómo mi opinión se ha ido desinflando conforme iba terminando episodios, ya imaginaba por dónde irían los tiros.

No me equivocaba, puesto que desde el primer momento Grandes cae en los mismos fallos que en el cuarto de la saga: exceso de páginas, infinitas reiteraciones (detalles de un personaje, recuerdos o aspectos descriptivos que se mencionan una y otra vez a lo largo de todo el texto), abuso de saltos temporales, y cómo no, personajes arquetípicos en los que de un vistazo ya sabemos quién es bueno o malo, como en una telenovela si prestas atención dos minutos. Otra cosa que me ha escamado cada vez que aparecía ha sido el exceso de reiteraciones estilísticas como esta:

Así aprendí que los Cursillos de Cristiandad eran una especie de ejercicios espirituales patrióticos que se celebran oficialmente desde 1949. Que su objetivo era atraer a la religión a los hombres españoles, tradicionalmente alérgicos a la Iglesia. Que por eso Armenteros insistía tanto en la virilidad y en la milicia. Que para lograr su objetivo era fundamental contrarrestar la idea popular de que los machos no iban a misa ni, mucho menos, examinaban sus vicios ante un confesor. Que excluían a las mujeres por la misma razón, porque la tradición afirmaba que la devoción religiosa era una tarea tan femenina como limpiar la casa o hacer ganchillo, y consideraban que no hacía fala estimularlas. Que… (esto son 12 líneas en la novela y continua otras 20 más)

Página 191

Todo lo anterior consigue una novela de difícil digestión, pobre en cuanto al contenido y exagerada por el número de páginas y la exhibición estilística. Además, si lo que queréis conocer es la historia de Hildegart es mucho más interesante leer Los motivos de Autora de Erich Hackl.

Namaste.

Autor, Galgut, Literatura

La promesa, Damon Galgut

Sudáfrica. Época del apartheid.

Una familia de blancos, los Swart, pierde a la madre, dejando en el aire una promesa que no todo el mundo quiere cumplir: que Salome, la mujer negra que lleva viviendo toda la vida con ellos se quedase con la casa donde siempre ha vivido.

Este es el punto de partida de La promesa de Damon Galgut (Libros del Asteroide, 2022), premio Booker 2021 y novela muy recomendada por los críticos.

Tú te crees que hay una orden, piensas que tus actos importan, que serán sopesados y juzgados en algún tipo de rendición de cuentas. Pero no hay rendición de cuentas. Para cada uno de nosotros la muerte es el último día.

Página 85

La promesa queda sin ejecutar tras la muerte de la madre, y los años van pasando. Para mostrarnos los cambios en la familia Galgut articula la historia en 4 partes designadas con el nombre de los miembros de la familia supervivientes, esta decisión le ayuda no sólo a marcar los saltos temporales, sino también a adelantar la muerte del siguiente miembro de los Swart que puede abrir una herencia y por tanto, cumplir la promesa pendiente.

La supervivencia no es instructiva, solo degradante.

Página 110

Es inevitable que el inicio de esta historia nos lleve, cómo no, a esa magnífica novela de William Faulkner que comienza también con la muerte de la madre, Mientras agonizo. El resto no tiene nada que ver puesto que la trama va vira por otros derroteros, uniendo la historia de la familia con los cambios político- sociales de Sudáfrica y los efectos del racismo en la sociedad.

Además el autor aprovecha para añadir otras temáticas típicamente familiares: celos, infidelidades y cambio en el tipo de relaciones entre los hermanos, Anton, Astrid y Amor, los 3 muchachos que pierden a una madre primero y un tiempo después a su padre.

Vieja tierra tonta, que vuelve y se repite una y otra vez. Nunca se pierde ni una función. Cómo haces para aguantarlo, vieja furcia primitiva, para ofrecer una y otra vez esta presentación idéntica, dela primera a la última sesión, mientras a tu alrededor el teatro se desmorona, las frases del guion no se modifican, por no hablar del maquillaje, el vestuario, los gestos extravagantes…

Página 275

Llama la atención del estilo de Galgut es el cambio aleatorio en el uso del narrador, que siendo mayoritaria la tercera persona de repente, y en algunos párrafos aleatorios, pasa a usar la primera persona. En la propia sinopsis se menciona esto como algo «original», pero en mi caso, y con contadas excepciones, me ha parecido un giro forzado e innecesario que no aportada nada estilísticamente porque en la siguiente frase regresa al narrador en tercera persona.

En general es una historia que durante una tercera parte de la historia pensé que se iba a ganar entrar en la lista de lo peor de este 2025. Sin embargo, hacia la mitad la historia va ganando fuerza y carácter, para acabar sorprendentemente por todo lo alto, al contrario que la mayoría de las historias que suelen desinflarse a la mitad.

Quizá lo anterior se deba a que el autor escribió las partes en momentos diferentes, pero si toda la novela fuera como el último tercio sería redonda, y ya veis, se queda en un limbo de aprobado de la que esperaba más.

La negación solo funciona en otras personas, no tiene ningún efecto en el destino. Ya te habrás dado cuenta, protestarle al destino es desperdiciar el aliento, lo que pasa pasará pese a tu no.

Página 278

Si la habéis leído contadme si coincidimos o si es solo impresión mía.

FICHA:

Te gustará si te gustó Una temporada en el purgatorio, Dominick Dunne.
Pros– Gana a medida que vas leyendo.
Contras– Novela desigual.
– Una escena en concreto que él mismo define como original y transgresor y a mí me ha parecido absurda.

Namaste.

Autor, Gaddis, Literatura

Ágape se paga, William Gaddis

Resulta que (para sorpresa de nadie) tengo una especie de superstición y los inicios me parecen muy importantes. Racionalmente sé que lo primero no va a marcar cómo va a ser el resto, está claro, pero ya sabemos, lo primero es lo primero.

Así que para el primer libro de 2025 me pensé mucho cuál debía ser el libro escogido. Revisé entre mis estantes y rebusqué, porque no quería que fuera un libro cualquiera, una lectura más, con riesgo de no ser recordada en unos meses: quería potencia.

Gaddis está ahí para proporcionarla, porque con una novela de 150 páginas te da lo que necesitas: que jamás te resulte indiferente.

El protagonista y narrador es un hombre en su lecho de muerte. Sabe que va a fallecer y está ordenando sus documentos para que a sus herederas le resulte más fácil encontrar lo útil. Sin embargo, sus pensamientos divagan en otros temas, empezando por el efecto de la creación de la pianola en Estados Unidos, que sirve como punto de partida para reflexionar sobre la popularización del arte, con el riesgo asociado de su adaptación al gran público, alejado de las élites y su posterior devenir en mediocridad.

No puede tratarse del placer de personas al azar, viene a decir, tiene que ser la música que deleite a los mejor educados, o bien uno terminará por ver a sus poetas componiendo cualquier filfa para complacer el mal gusto de sus jueces y por último el público se instruye entre sí y es que en eso consiste la gloriosa democracia, ¿sí o sí?

Página 42

Para lo anterior utiliza Gaddis un estilo de corrido, en semejanza a las reflexiones de Leopold Bloom en el Ulises de Joyce, como un hilo continuado de pensamientos en el que no existen los puntos y aparte y donde, estoy segura, te va a faltar el aire.

Lo anterior implica que mezcle ideas, pensamientos y recuerdos, saltando de un tema a otro, exactamente igual que hacemos a diario cualquiera de nosotros mientras estamos haciendo otras tareas:

Aquí sentado, charlando con estos yoes extraíbles ventrílocuos canguros, pensando los pensamientos de otro, embotado insensibilizado hasta no existir y soy yo el otro, yo soy el otro, aquí sentado hablando con autómatas.

Página 50

He leído opiniones de lectores que comentan que al reflexionar sobre un tema tan complejo como el efecto de la pianola les supuso un esfuerzo por comprender el texto, que las reflexiones musicales se hacían densas si no conoces el tema. No me lo ha parecido, la verdad. La sensación que una tiene cuando lee a Gaddis es que ese momento de complejidad es buscado adrede por el autor, y conocer cómo era su proceso de escritura y cómo se preparaba las temáticas de las que después escribiría no hace más que demostrar que su propósito era siempre, como ese primer capítulo de El nombre de la rosa de Umberto Eco, espantar a lectores que ha llegado por casualidad a sus novelas y desconocen qué se van a encontrar.

Ahora sí, tras dos novelas más cortas del autor, ya estoy a las puertas de la entrada a la gran Los reconocimientos, esa novela de más de mil páginas que promete ser la obra maestra de este autor marginal del que es imposible huir si entras en su mundo.

FICHA:

Te gustará si te gustó Gótico carpintero, William Gaddis.
Pros– El orden y distribución del texto.
Contras– Lectura compleja, que requiere mucha concentración.

Namaste.

Autor, Faverón Patriau, Literatura

Vivir abajo, Gustavo Faverón Patriau

No recuerdo bien quién me recomendó esta historia. Lo que sí sé es que fueron varias las personas que mencionaban esta novela como muy recomendable. Tardo en leer, lo sabéis, pero también soy obediente y anoté esta historia de un autor que no conocía pero del que todo el mundo hablaba bien.

A todos ellos, desde aquí, GRACIAS.

Porque vaya, ya sabemos que cuando lees mucho es complicado que te sorprendan, es difícil que un autor contemporáneo presente una propuesta que te encandile sin caer en las copias, las excesivas referencias o en las imitaciones de otros. Y Vivir abajo es uno de esos, de esas joyitas que aparecen muy de vez en cuando y te vuelan la cabeza desde la primera página. Voy a tratar de explicar por qué en esta reseña, pero en cualquier caso aviso: cualquier cosa que diga no le va a hacer justicia.

Vivir abajo (Candaya, 2019) es una historia poliédrica, vertebrada en cinco partes, donde nos acercamos a la misma historia, o a historias adyacentes que comparten los mismos personajes. En su centro George W. Bennett, de quien salen todos los hilos que vertebran la historia.

Comienza la novela con una doble biografía de este personaje, a dos columnas, como si en un periódico se tratase, ahí podemos comprobar las diferencias entre ambas. Desde este primer momento sabemos de este personaje ambiguo, del que se aprecian lagunas en su biografía y algún detalle extraño.

Lo coincidente es que se trata de un controvertido cineasta que ha desaparecido sin dejar rastro, con un pasado errante que iremos conociendo y desglosando a lo largo de sus más de 600 páginas.

Lo único bueno es el monólogo final de un viejo librero al que la policía captura y que le explica a un detective que no entiende por qué tanto alboroto, si vender órganos humanos y vender libros es lo mismo, porque un libro no es otra cosa que un órgano humano, uno que conecta el corazón unas veces con el cerebro y otras veces con el páncreas.

Página 90

La primera parte es un acercamiento a la figura de Bennet, y también la historia del investigador que le sigue los pasos.

La segunda parte, nada que ver, conocemos a Laura Richardson, que conoció a Bennet en el pasado, cuando era un niño y un adolescente, y nos narra su vida además de la vida de su marido, el pasado en la guerra de Yugoslavia.

Volvemos al investigador con la tercera parte, ahondando su búsqueda de Bennet por diversos países de Hispanoamérica.

Creo que el mundo es indescriptible, que algunas partes del mundo las podemos entender pero otras partes no, y las partes que no podemos entender, debemos abolirlas. El problema no es cómo es el mundo: el problema es que el mundo existe incluso en esas cosas que no podemos comprender. Creer que podemos comprenderlo todo es un engaño, una locura, un simple misticismo.

Página 100

La cuarta supone el inicio del final, donde comenzamos a ver cómo se unen los hilos que ha ido generando el autor a lo largo de toda la historia: vemos cómo se unen historias, se resuelven incógnitas, se unen puntos que parecían alejados.

Como veis, las partes son muy diversas entre sí, pero mantienen patrones comunes, tanto de estilo (saltos temporales, cambios de narrador, historias dentro de historias), como de temática: los sótanos y subsuelos, la guerra y la tortura, además de múltiples referencias de arte, tanto de literatura como de cine.

Le dice que no sería raro que haya publicado ese libro y lo haya olvidado o (…) si es normal que un lector recuerde un libro que ha leído hace muchos años, no es menos natural que recuerde un libro que ha de leer dentro de poco.

Página 277

La historia es enorme, soberbia, descomunal, juega contigo y te atrapa, inicia un hilo del que después Faverón se olvida a voluntad para plantearnos otra incógnita, otra historia, otra duda. Lo hace con una fuerza e ímpetu que traspasa, de esas que te obliga a continuar leyendo, siendo imposible soltar las páginas de una historia que se cuela en nuestras horas, en nuestros días, de esas de las que pensamos cuando estamos haciendo otras cosas. Como en el lodo, te metes más y más, te rodea y te inunda, te agobia, te atrapa: es compleja, es dura, no es sencillo lo que plantea, pero es fascinante.

En definitiva, me parece que Vivir abajo es una historia exagerada, mastodóntica, de esas que ya no se escriben por ser arriesgadas, de esas que apenas vemos en el mercado por complejas, pero de la que, me apuesto, de esas que pasan a ser clásicos de la literatura.

Y por supuesto, nada nuevo, ya en el estante el siguiente libro: Minimosca.

De verdad, hacedme caso y leedla.

FICHA:

Te gustará si te gustó Cien años de soledad, Gabriel García Márquez. (Por la estructura)
La ciudad y los perros, Mario Vargas Llosa. (Por la temática y la fuerza)
Pros– Inteligente, bien estructurada. Variedad de temas.
– Descomunal, mastodóntica, llamada a ser un clásico del siglo XXI.
Contras– Compleja. Necesita concentración y se lee mejor y si tienes tiempo para no trocear la lectura.

Namaste.

Autor, Horvilleur, Literatura, Merle

La muerte es mi oficio, Merle y Vivir con nuestros muertos, Horvilleur

Hay veces que sin planificarlo libros de una temática similar se acaban agolpando en lecturas consecutivas. Es lo que me ha ocurrido con estas dos que había anotado hacía tiempo y venían recomendados por lectores de confianza.

Por un lado tenemos La muerte es mi oficio, Robert Merle (Sexto Piso, 2022), biografía novelada de Rudolf Höss, nazi convencido y la mente tras la fábrica de matar de Auschwitz. Uno de esos ciudadanos necesarios para una maquinaria nazi necesitada de gente que hiciera lo que se le mandara sin dudar, sólo porque se tratara de una orden.

Acompañamos a Rudolf desde su infancia. Criado en una estricta familia católica, su visión de la vida pasaba por acabar en el seminario, pero tras la negativa de su padre y al creer que su confesor le había traicionado, el plan varía hasta acabar primero en el ejército y más tarde en el Partido.

A partir de ahí, su visión se funde con los intereses de los líderes nazis y debido a su exagerada obediencia acaba siendo el responsable de hacer más eficiente la muerte en el campo de concentración, esto es, agilizar el proceso de aniquilación en un momento en el que no paraban de llegar prisioneros al campo. Para ello, no opone ninguna resistencia para continuar con la macabra labor asignada. Su visión, incluso cuando es detenido y posteriormente juzgado, es que uno ha de hacer lo que se le dice, sin dudar ni parpadear jamás, sea cual sea la orden dada.

La muerte es mi oficio invita a reflexionar, que nunca a comprender, cómo una sociedad como la alemana puedo llegar a un estado de locura tal que montara un sistema de aniquilación sin que nadie se rebelara en ningún momento. Cómo ningún individuo se plantó ante tamaña barbaridad, cómo todos miraron a otro lado.

Posteriormente la lectura me llevó a Vivir con nuestros muertos de Delphine Horvilleur (Libros del Asteroide, 2022), el libro de una rabina que comparte momentos que ha vivido en relación a la gestión a la muerte, tanto de personas que ven próximo su fallecimiento como los familiares y seres queridos y el modo de afrontar y gestionar la muerte.

Por medio de historias diferentes acompañamos a Horvilleur ante distintas visiones, creyentes o no, de las personas que solicitan sus servicios. Conecta la pérdida con la historia bíblica, pero también reflexiona sobre nuestra conexión con los que ya no están y aporta su sabiduría plagada de consuelo y comprensión.

En general no es un libro que cuente nada nuevo o que no sepamos ya, pero sí pone en palabras sensaciones conectándolas con tradiciones pasadas, tamizando cosas que en ocasiones no es difícil explicar, lo cual reconforta y para muchas personas puede ser un libro de referencia que ordene sus pensamientos y sentimientos en torno a la pérdida de un ser querido.

En conclusión, dos enfoques totalmente opuestos unidos por un mismo tema, hilos literarios no planificados que se complementan y hablan entre sí.

Namaste.

IMM, Literatura

IMM (105)

Encaramos el final del año con las últimas compras, algunas novedades pero también varias adquisiciones con las que quería hacerme hace tiempo. ¡Vamos al lío!

  • Las pequeñas virtudes, Natalia Ginzburg, (Acantilado). De la autora Leí Léxico familiar hace tiempo y también este mismo libro, pero no lo tenía en casa, por eso quería hacerme con él para su relectura.
  • Beloved, Toni Morrison (Vintage, 2016). Se vino conmigo en mi viaje a Burdeos, llevo tiempo queriendo volver a leer a la Nobel pero no tenía ninguna opción de leer en casa. Este es el título que andaba buscando.
  • Mapa de soledades, Juan Gómez Bárcena (Seix Barral, 2024). Tengo muy presente al autor de Kanada, Los que duermen, Ni siquiera los muertos y Lo demás es aire. En esta ocasión nos vamos a la no ficción con un ensayo sobre la soledad. Tiene muy buena pinta.
  • Memorias, Teffi (Libros del Asteroide, 2024). Memorias, Rusia zarista. No necesito más, cada vez me gustan más ambas cosas.
  • Más de un siglo se alarga el día, Chinguiz Aitmátov (Automática, 2024). No sé si fue la portada o la sinopsis la que me atrajo a esta historia en la librería. Un autor de Kirguistán, una procedencia de la que no tenía ningún libro.
  • Un mundo que ganar, Upton Sinclair (Hoja de Lata, 2024). De la saga del playboy Lanny Budd habéis visto por aquí Entre dos mundos, Los dientes del dragón y Ancha es la puerta. Voy con retraso respecto a su lectura y se me ha pasado 2024 sin haber leído otro de la saga. Mal por mí, ahora tengo acumulados varios… de 2025 no pasa que lea uno.
  • ¿Éste es Kafka?, Reiner Stach (Acantilado). De este mismo autor leí en su día la mayúscula biografía de Kafka en 2 tomos, con un resultado desigual que podéis revisar aquí.
  • Fortunata y Jacinta, Benito Pérez-Galdós, (Espasa). Mi malestar con Galdós viene de lejos. En el instituto me hicieron leer Misericordia, que odié, y desde entonces le puse una barrera que pretendo franquear pronto.
  • Pan, Knut Hamsun (Nórdica, 2024). Un noruego que ya habéis visto por aquí con Hambre pero no con Victoria, cuya reseña se me ha quedado pendiente. Nórdica está haciendo un trabajo genial reeditándole y ahí estoy yo para hacerme con toda su obra. Con Hambre no sé qué haré porque tengo otra edición, veremos.
  • Amundsen – Scott: duelo en la Antártida, Javier Cacho (Fórcola, 2024). Hay temas fascinantes, de esos que no puedes apartar la vista para conocer los detalles de lo que ocurrió. De la historia de Amundsen y Scott y su intento por llegar primero al Polo había leído en el pasado un librito sobre el tema, pero es algo tan alucinante, tan increíble, que cuando me topé con este título lo tuve que comprar.

Y con esto hasta el próximo IMM que será el primero de 2025.

Y vosotros, ¿qué habéis comprado?

Namaste.