Autor, Literatura, Schlink

El lector, Bernhard Schlink

Hoy os traigo uno de esos libros que compramos porque todo el mundo los recomienda pero que después han de esperar meses y años hasta que son finalmente leídos. Lo compré hace mucho, mucho tiempo a Lady Boheme, y desde entonces esperaba paciente en la estantería.

Hace poco decidí que se iba a colar en mis siguientes libros y aprovechando que es corto lo leí rápidamente.

el_lector_selloEl lector narra la historia de Michael Berg, un adolescente que mantiene una relación amorosa con una mujer mucho mayor que él. Posteriormente, los caminos de ambos se vuelven a cruzar en una situación totalmente diferente. De este modo Michael puede responder a alguna de las dudas que le inundaban los recuerdos. Las cosas que parecían ilógicas se muestran ahora racionales.

Uno de los temas principales en la novela es, ya lo dice el título, la lectura. Michael lee historias a Hanna, grandes novelas o pequeñas historias. Pero por encima del amor a la lectura y de las referencias literarias, en El lector aparecen otros temas como el deseo, la incertidumbre y la traición.

Con una historia aparentemente sencilla, Schlink consigue dotar a los personajes y a la relación que les une de mucho empaque, añadiendo otras cuestiones a su (inicialmente) simple historia de amor.

El alemán es un autor inteligente, que sabe utilizar las palabras y los silencios de un modo muy equilibrado, donde lo simple se torna en complejo si lo vemos desde otro punto de vista. Para ello, juega con las percepciones y los recuerdos, aprovechando la inocencia de un joven que no necesita analizar su relación con Hanna.

Posteriormente, y no quiero contar de más, todo se torna claro bajo la luz del sol. Entra entonces en juego la culpa y la valoración moral de actos pasados que juzgamos desde la posición del ahora.

Ya por entonces, cuando me llamaba la atención ese aturdimiento, y especialmente el hecho de que no afectara sólo a los criminales y a las víctimas, sino también a nosotros (…) cuando comparaba entre sí a los criminales, las víctimas, los muertos, los vivos, los supervivientes y los nacidos más tarde, no me sentía bien, ni me siento bien ahora tampoco. ¿Es lícito hacer tales comparaciones?

(…)

No podemos aspirar a comprender lo que en sí es incomprensible, ni tenemos derecho a comparar lo que en sí es incomparable, ni a hacer preguntas, porque e que pregunta, aunque no ponga en duda el horror, sí lo hace objeto de comunicación, en lugar de asumirlo como algo ante lo que sólo se puede enmudecer, presa del espanto, la vergüenza y la culpabilidad. ¿Es ése nuestro destino: enmudecer presa del espanto, la vergüenza y la culpabilidad? ¿Con qué fin?

(Páginas 98 y 99)

En definitiva, El lector es un libro muy recomendable. Schlink es uno de esos autores a los que no hay que perder de vista. Un acierto siempre que se escoge algo de él. Sin duda, continuaré conociendo su obra.

FICHA:

Te gustará si te gustó

  • El fin de semana, Bernhard Schlink.

  • No puedo evitar que Schlink me recuerde a Auster. ¿Sólo me ocurre a mí?

Pros

  • El uso de los silencios, la importancia de saber qué contar y qué no.

Contras

  • El inicio, que se me ha hecho abrupto.

 Namaste.

Autor, Forsythe Hailey, Literatura

Una mujer de recursos, Elizabeth Forsythe Hailey

Cuando abrí el buzón y leí la sinopsis de Una mujer de recursos, de Elizabeth Forsythe Hailey publicada por Libros del Asteroide, no pude sino tener un prejuicio: que no me iba a gustar por las novelas epistolares no son para mí, que lo más probable era que me costara leerla.

Una-mujer-de-recursosLa historia que nos cuenta Una mujer de recursos está inspirada en la vida de la abuela de la autora. La primera carta data de 1899, cuando una jovencísima Bess Steed escribe a su compañero de juegos, el que después sería su marido.

A partir de este momento, se suceden las cartas, en las que en primer lugar están llenas de alegrías, ilusiones y buenas noticias, para después incluir otras cartas trágicas y duras.

Con cada una de las cartas que se incluyen, la información que se aporta y la que se silencia, comprobamos cómo la inocente y recién casada Bess evoluciona poco a poco hasta convertirse en una mujer fuerte, con las ideas muy claras. Aunque en determinados momentos no veamos directamente este cambio, ya sea porque la protagonista está más centrada en negocios o en la crianza de sus hijos, hacia el final del libro vemos la imagen completa.

Por favor, no te tomes esta confesión como una falta de de gratitud para tu constante preocupación, pero no puedo esperar que tú me devuelvas el sentido de la identidad, que tan mermado tengo ahora: el amor propio viene de dentro, no de fuera.

Y así, poco a poco, carta a carta y año a año, aquélla Bess se convierte en madre y abuela, en una mujer que rememora su historia, las tristezas y alegrías.

El poder de la memoria es que conserva las imágenes intactas, aunque el tiempo las deslustre un tanto.

Llegados a este punto, tras varias sorpresas y mazazos, mi prejuicio volvió a aparecer para susurrarme al oído que la autora no iba a ser capaz de conseguir un buen final, que no iba a ser fácil cerrar la historia.

De nuevo me equivoqué. Entre otras cosas por el despliegue de la autora en las últimas páginas, consigue un esplendoroso final al mostrarnos cómo Bess afronta sus últimos años, la valoración de su vida, la importancia de la independencia, la libertad y el conocimiento. Esas ilusiones que le acompañan hasta su muerte, por conocer, ver y aprender.

Una vez alcanzada la madurez física, el proceso natural no nos permite seguir creciendo. Sólo el individuo puede crecer, cobrar relieve y enriquecerse con un esfuerzo de voluntad y de imaginación. Si no se le opone resistencia, la vida sólo resta. He dejado de creer que un individuo pueda cambiar el destino de otros por mucho que los ame, pero no renunciaré a la responsabilidad de mi propia vida hasta el día en que me muera.

En conclusión: Una mujer de recursos es una delicia de libro, ameno e interesante, divertido y doloroso a veces, con sorpresas y con un gran cierre. El hecho de que sea una novela epistolar no hace sino darle más dinamismo al libro, acelerar cuando conviene y ralentizar en ocasiones.

Una historia que me ha gustado mucho y que os recomiendo encarecidamente a todos.

FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  • La evolución de la protagonista.

Contras

  • Segunda Guerra Mundial va en mayúsculas. Siempre.

 Namaste.

Autor, Literatura, Pynchon

La subasta del lote 49, Thomas Pynchon

Mi primer Pynchon. No es baladí comenzar a leer un autor tan renombrado como este.

lote49Tengo que reconocer que llevo varios días dándole vueltas a la cabeza a lo que podría contar de esta historia. Entre otras cosas, porque es el tipo de libro que una vez finalizado dan ganas de volverlo a leer, precisamente porque al terminar uno se queda con la sensación de que se ha perdido en el intrigado argumento, que ha perdido el hilo o que no ha comprendido la totalidad de lo leído.

En fin, mejor empiezo por el principio. La subasta del lote 49 es un libro pequeño, corto, de menos de 200 páginas. Además la letra es bastante grande para la edición del libro.

En las primeras líneas ya se nos presenta la protagonista de la historia: Edipa Maas, una mujer a la que se le ha nombrado albacea de la herencia de un millonario. Hasta aquí, bien. La señora Maas deja su casa y su ciudad para comenzar un viaje en el que se irá cruzando con gente variopinta, donde le asaltarán misterios y extrañas coincidencias.

– Si es que no me entendéis -dijo Driblette exasperándose-. Sois como los puritanos con la Biblia. Fanáticos de la literalidad. Tú sabes dónde está la obra, ¿verdad? No está en el archivador, ni en el libro que buscas, sino -salió una mano del vaporoso sudario de la dicha y señaló la cabeza suspendida en el aire- aquí dentro. Para eso estoy yo. Para dar corporeidad al espíritu. ¿A quién le importan las palabras? Son ruidos mecánicos para apoyar el ritmo de los versos, para penetrar en la barrera ósea de la memoria de un actor, ¿no? Pero la realidad está en esta cabeza. La mía. Yo soy el proyector del planetario, todo el cerrado microcosmos que se ve en el círculo del escenario sale de mi boca, de mis ojos y a veces también de otros orificios.

Lo de menos, quizá, sea el misterio de R.E.S.T.O.S. o el verdadero pasado del finado. Lo verdaderamente destacable es el estilo de Pynchon, abundante en referencias culturales, citas, películas, metáforas y simbolismo. Cada párrafo es un golpe en el rostro del lector, por lo que aturulla y noquea, por toda la información que acarrea cada una de las palabras escogidas.

Y sin embargo, no es un ejercicio de demostración como el que a veces leemos en otras novelas. Pynchon no necesita demostrar que sabe mucho, que lee mucho, que conoce mucho. Porque le basta y sobra una frase para dejar tiritando al lector que no sabe lo que se le viene encima. Otros, los rimbombantes, demuestran y exageran en cada línea. Pynchon es capaz de dejar el exceso de palabras a un lado y añadir múltiples recursos, como el humor, la sátira y la absurdez de determinadas situaciones (el episodio del sexo con el abogado o la recurrrente aparición de Los Paranoides) para ligar un estilo serio con un contenido extraño.

Extraño, es la palabra. Porque la historia desorienta, la trama es compleja, discontinua, aparece y desaparece hasta que no sabemos adónde quiere llegar. Pero no importa, porque aunque a día de hoy no tenga claro si me ha gustado o no, sí que queda claro que la demostración de calidad del autor y su inteligencia van por delante. Que a Pynchon hay que leerle, aunque yo no me sienta preparada para él.

Siempre nos quedará cantar, como Los Paranoides, con la melodía de Adeste fideles

Os hemos, ciudá-danos, birlado un bá-arco

Os hemos, ciudá-danos, birlado un bá-arco…

FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  • El despliegue de referencias, estilo y al mismo tiempo que el autor sea capaz de incluir humor y sátira. Completísimo.

Contras

  • Compleja lectura y difícil de seguir la trama.

 Namaste.

Actualidad, Literaria

Feliz Día del Libro

Leer, parafraseando a un autor, es un acto íntimo, de relación entre el lector y la historia. Pero también según la situación del lector. Y es que no somos los mismos lectores cuando leemos por primera vez que cuando releemos, del mismo modo que no somos la misma persona hoy que hace 10 años.

Leer, añado yo, es un acto tan íntimo que al igual que un viaje recordamos la historia como parte de nuestra memoria y recuerdos. Por eso, igual que en mi memoria recuerdo Lisboa con luz y calor y toneladas de hachís, recuerdo Grazalema lluviosa y Ciudad Real con mosquitos. Esa fuerza es el poder evocador de un libro, la asombrosa capacidad de trasladarnos al momento en el que leíamos una historia.

Tan es así, que en mi memoria veo el primer libro que cogí de una biblioteca, cuando aún no sabía leer. Un libro con ruedas y forma de automóvil, al que yo hacía rodar por encima de una mesa. Recuerdo la omnipresente presencia de mi hermana, que me llevaba en sus visitas a la biblioteca, de aquéllos peldaños de piedra que me parecían enormes, del aire que se respiraba allí.

Me viene a la cabeza la imagen de la pequeña y febril Laura que trataba de leer Gallinas supergallinas, un libro de gallinas revolucionarias que me pareció absurdo entonces y que siguió pareciéndome absurdo cuando fui capaz de terminarlo una vez superada la fiebre.

Posteriormente me veo con doce años, esquelética y con ortodoncia, preguntándole a mi madre si podía gastarme mi asignación semanal en libros. Mi universo se revolucionó, como comenta Atram, cuando empecé a pararme en la sección de libros de unos grandes almacenes cada vez que asistía al dentista. Esperaba con inesperada ilusión las citas al dentista, pues sabía que después aprovecharíamos para hacer la compra. Y así iba palpando cada libro, ahorrando cada peseta para ir gastándome las 495 pesetas en los ejemplares de la colección de Agatha Christie.

Después, el inevitable paso de libros de infantil a adultos. La sensación de ir a ciegas, de que hubiera muchas opciones y no saber qué escoger. De nuevo, la guía de mi hermana indicándome por dónde tirar. Los regalos de mis padres, libros en Navidad, en el cumpleaños, libros en verano. Siempre libros.

Recuerdo tener un examen de literatura y no poderlo estudiar porque necesitaba terminar el libro del Capitán Alatriste que entonces tenía entre manos.

También que mi primer libro normal en inglés fue Animal Farm, la fantástica novela de Orwell, que me dejó obnubilada y que he releído varias veces.

Ya en la época universitaria, recuerdo en qué línea de metro me encontraba cuando terminé las líneas de La hierba roja, de Boris Vian, mientras trataba de aguantar las lágrimas que se me escapaban.

Veo, como si estuviera en ella, el tipo de silla en el que estaba sentada mientras leía el inicio de El ruido y la furia de Faulkner, o la habitación de hotel mientras terminaba Fin de Monteagudo. La lluvia en el cristal del coche mientras leía a Modiano o el calor de Toledo al terminar Del amor y otros demonios, de García Márquez.

Eso es leer. Leer no es una afición, no es una actividad que hacemos dos días por semana o quince días en agosto. Algunos lectores no leemos para entretenernos. Leemos porque no entendemos la vida sin un libro en la mano. Porque forma parte de nuestra esencia, de lo que somos como personas. Leer no es una moda. Es una forma de vida.

Sigamos leyendo.

Feliz Día del Libro.

Namaste.

Autor, Cercas, Literatura

El impostor, Javier Cercas

Conocí este libro, el último de Javier Cercas, gracias al programa Página 2. Reconozco que no veo demasiado el programa porque me genera unas enormes ganas de comprar todo lo que comentan, lo cual produce estragos en mi economía.

Total, además de verlo en televisión, durante un tiempo asistimos a una programada campaña de márketing en la que El impostor se presentaba como la historia definitiva, una de las que había que leer el año pasado. Por entonces, decidí comprarlo.

Os ofrezco, en exclusiva, la receta del éxito de El impostor. Los ingredientes son los siguientes:

  1. Citar a los grandes de la literatura, en particular Faulkner, por ejemplo: el pasado no pasa nunca, es sólo una parte del presente. Primo Levi también sirve.

  2. Referencias a historias de no ficción famosas en la literatura: A sangre fría de Truman Capote es una buena opción.

  3. Obligatorio mencionar El Quijote. Si hay una comparación con el protagonista, mejor que mejor. Todo el mundo sabe que si algo se puede comparar al Quijote es bueno. Si no, es que no has buscado demasiado, porque la clave es la siguiente: TODO SE PUEDE COMPARAR CON EL QUIJOTE.

  4. Recalcar el aspecto de no ficción de la historia. Incluir, si es necesario, comentarios sobre esposas, hijos y situaciones domésticas.

  5. Repetir, repetir y repetir los puntos 1, 2 y 3. Para que todo quede bien clarito.

  6. Para desdecirse lo expuesto en el punto 4, añadir una conversación imaginaria que tira por tierra lo de no ficción.

  7. Perdonar, SÍ, olvidar, NO. Como mantra.

Comenzamos explicando la intrahistoria: explicando bien por qué no se quiere contar lo que se va a contar. Añadir la bibliografía del autor si es necesario. Que el lector sepa que está leyendo a uno de los grandes. Para reforzar esta imagen, añadir párrafos de 1.

El-impostor-selloDespués, contar, como si de una biografía cualquiera se tratara, los orígenes de Enric Marco, el protagonista de la historia. Un señor que fue capaz de hacerse pasar por superviviente del Holocausto hasta que 40 años después se le desenmascara. A partir de aquí, añadimos los ingredientes 1, 2 y 3 para posteriormente seguir con el 5 y el 4.

Añadimos saltos temporales, podemos empezar con su nacimiento pero rápidamente nos movemos a otros frentes, añadir una pizca de 1, 5 y 7. Salpimentar con 4.

Cuando lo tenemos todo bien mezclando, añadimos el toque final: 6. Servir con 1, 3 y 5, al gusto.

En definitiva, ¿qué es El impostor? Una historia de no ficción fragmentada, repetitiva, soporífera y absolutamente prescindible. Una buena historia real que se podría haber contado en cien páginas, que peca de repetición desde la primera línea por algo que menciona Cercas: que él no pretendía escribir una novela, sino un reportaje periodístico. Así que, para aprovechar el trabajo ya hecho, seleccionó los artículos que ya tenía y los unió por medio de recursos repetitivos, citas literarias y comparaciones absurdas para conformar una especie de conglomerado que se tambalea desde el principio.

Se consigue lo imposible: aburrir a un lector que simplemente quiere conocer la historia, que no necesita saber dónde come Cercas, las crisis existenciales de su hijo o en qué piso vive. Para culminar esta desfachatez lo termina con un diálogo con el propio Marco que es imaginación del autor. En un libro del que proclama mil veces que es de NO FICCIÓN.

En mi caso, recordaré El impostor por un libro que he mascado en muchas ocasiones. Porque me han dolido los 22,50 euros que me he gastado en el libro. Porque he tenido la constante sensación de que Cercas trata al lector por tonto. Porque he invertido un tiempo que no necesitaba. Y sobre todo por rabia, porque la historia me atraía lo suficiente como para acercarme a ella, y con la mitad de la mitad ya habría colmado mi curiosidad.

En fin, sobre este libro hay comentarios de todo tipo. Os dejo la reseña de Bartleby, como positiva pero equilibrada, y la de La medicina de Tongoy, que incluye párrafos del libro.

FICHA:

Te gustará si te gustó

  • A sangre fría, Truman Capote. (¡JA!)

Pros

  • La historia de Marco, jugosa y real.

Contras

  • Repetitivo hasta la saciedad.
  • Sobran páginas. 300, más o menos.

 Namaste.

IMM, Libros, Literatura, Malpaso, Novelas

IMM (35)

Aquí os dejo las últimas adquisiciones que han llegado a mi biblioteca.

IMM_35_sello (1)

  • Una mujer de recursos, Elisabeth Forsythe-Hailey. Envío por sorpresa de la editorial Libros del Asteroide. Presa de un prejuicio como otro cualquiera, pensé que no me iba a gustar porque las novelas epistolares no son lo mío. Me equivoqué de cabo a rabo. En breve la reseña.
  • La subasta del lote 49, Thomas Pynchon. Recomendación recurrente de blogueros, lectores y escritores. Ya me tocaba leer a Pynchon, y decidí que fuera con este titulo.
  • El levante, Mircea Cărtărescu. Como ya sabéis, soy una incondicional del autor rumano, así que no pude evitar comprarlo, y más si viene con una portada y edición tan cuidada como la de Impedimenta.
  • La inconcebible aventura del hombre que fue otro, Manou Fuentes. Envío de Malpaso. No tengo referencias de él, ¿alguno de vosotros lo ha leído?

Y vosotros, ¿habéis leído a Pynchon? ¿Qué me recomendáis de él? ¿Os gustan las novelas epistolares?

¡Felices lecturas!

Namaste,

Autor, Literatura, Mendoza

La verdad sobre el caso Savolta, Eduardo Mendoza

Volver a leer uno de esos autores que han estado ahí hace tiempo es como volver a coincidir con un amigo. Mendoza es para mí uno de esos autores que siempre están ahí, ya sea con novelas humorísticas, como Sin noticias de Gurb, con viajes extraños que no acaban de convencer como El asombroso viaje de Pomponio Flato o con otras novelas diferentes de las anteriores como Mauricio o las elecciones primarias, Mendoza forma parte de mi bagaje literario, porque es uno de los pocos que puedo decir que voy leyendo según va pasando el tiempo. Así que teniendo todo esto en cuenta, y sabiendo que @castillodnaipes me había recomendado La verdad sobre el caso Savolta en varias ocasiones, ¿cómo podía ser que no lo hubiera leído ya, teniendo en cuenta que el ejemplar rondaba mi mesilla por las noches?

la-verdad-sobre-el-caso-SaboltaDecidida por fin a enmendar mi error, compré un kilo de churros y me senté en mi butaca a comenzar con la lectura. Asombrada mientras pasaba las páginas, no podía concebir que en La verdad sobre el caso Savolta no apareciera ningún extraterrestre, ni Marta Sánchez, ni nada parecido. Al contrario, una compleja trama en la que encontramos fragmentos tan serios y musicales como el que sigue:

Ella se aproximó a mi rostro y me dio en los labios un beso de los que sólo en los sueños de los solitarios sin amor se dan y se reciben.

La verdad sobre el caso Savolta es una historia compleja, en la que hay sindicalistas, intereses económicos, personajes de doble filo, complots, asesinatos y amor. Todo mezclado en un maremágnum de saltos temporales que narra Javier Miranda desde un banquillo como testigo en un procedimiento judicial posterior.

Las piezas y los relatos que nos cuenta el narrador, van creando un hilo conductor en el que se forma una visión global de un momento en el que ocurren varias situaciones a la vez y en la que otra persona menos observadora no apreciaría la complejidad y el juego de causas-consecuencias de cada acto.

Pero además, Mendoza intercala otros temas, bien humorísticos o irónicos, otras pequeñas reflexiones y perlas que aderezan una historia muy bien contada.

– Cortabanyes es un gran hombre -dijo Lepprince en cierta ocasión-, pero tiene un grave defecto: siente ternura por sí mismo y esa ternura engendra en él un heroico pudor que le hace burlarse de todo, empezando por sí mismo. Su sentido del humor es descarnado: ahuyenta en lugar de atraer. Nunca inspirará confianza y raramente cariño. En la vida se puede ser cualquier cosa, menos un llorón.

– ¿Cómo conoce usted tan bien a Cortabanyes? -le pregunté.

– No le conozco a él, sino a su careta. La naturaleza crea infinitos tipos humanos, pero el hombre, desde su origen, sólo ha inventado media docena de caretas.

Desde mi punto de vista, es un libro al que le sobran páginas. Leí de corrido hasta prácticamente la mitad y después me aburrí, porque algunos trozos se me hicieron pesados o que poco aportaban a la historia general. Reconozco también que no ayudó que hacia la mitad del libro leyera la sinopsis y aparecieran datos que aún no conocía (¿con qué motivo incluyen en las sinopsis cosas que aún llevando la mitad el lector desconoce? ¿Cómo se explica?).

A pesar de estas pegas, es un libro entretenido, complejo, bien narrado y bien pensado. Una de esas historias de ficción que parece que ya no quedan, que no están de moda escribir porque le faltan ochocientas páginas o porque ahonda demasiado en la sociedad de la época.

FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  • La compleja historia, en la que cabe el relato de la sociedad de la época y la reflexión de otros temas.

Contras

  • Hacia la mitad se hace pesado y redundante.
  • Sobran páginas.

 Namaste.

Autor, Literatura

Martín Zarza, Miguel García

Un día cualquiera recibo un mail de la editorial El último Dodo, una editorial independiente de Granada, para ofrecerme el libro que hoy os traigo. Generalmente no acepto libros de editoriales, más que nada porque de más tengo con los que ya tengo por casa y no quiero que mi lista de pendientes se incremente demasiado. Sin embargo, al ofrecerme algo más de información sobre la novela, decidí aceptar.

Martín-ZarzaMartín Zarza narra la historia de un joven que decide cambiar su vida mudándose de Madrid a Sevilla, una especie de crisis de los 30 motivada por distintos motivos: desencanto, decepción y hastío, entre otros.

Así, el protagonista comienza a residir en un piso propiedad de un familiar, cambia de ambiente y se dedica a conocer la cuidad y subsistir con el poco dinero que tiene.

Ahora, aquí, escribiendo sobre ello, lo pienso y me debato entre el estupor y el vértigo: tres años; más de mil días de mi vida que se han ido casi sin darme cuenta como robados por un carterista experto. Nunca había final para el túnel; había luz, sí, pero todo eran estaciones intermedias. (…) A pesar del hastío, la necesidad de cambio, y todas esas cosas que ahora me parecen tan evidentes, no fue en absoluto una decisión fácil de tomar. Por un lado pienso que es normal, casi natural: al fin y al cabo es inevitable no debilitarse con la monotonía. Yo había languidecido en mi propia rutina de mierda, creyéndome amparado por ella. Me había debilitado tanto, de hecho, que la idea del cambio se me antojó en un principio amenazante.

La historia está narrada desde un punto de vista moderno y fresco, con abundancia de referencias a la actualidad, además de contar con capítulos cortos que animan a continuar leyendo.

Bajo la historia de Martín está la de muchos jóvenes que se toparon con la crisis económica de 2007, y así se trasmite esa duda sobre el porvenir, sobre el pasado pero también la duda en uno mismo, una visión negativa del individuo que le arrastra a la negatividad y al pesimismo.

Me ha gustado encontrar algo muy personal que todos hemos sentido en los últimos años, narrado de una forma muy fehaciente, algo que no había encontrado en ningún otro libro anterior. Más que comentar la situación de la crisis, sus causas y efectos, Martín García se dedica a explicarnos, a través de Martín, cómo le afecta en su día a día, no solamente por el pasado que deja detrás sino por cómo piensa encarar un futuro del que poco espera.

Para él, en el terreno de las artes, era un error estudiar aquello que de verdad uno quiere hacer. “Estudia de todo menos de aquello que quieres hacer”,me dijo “si quieres ser escritor, estudia música, matemáticas, pintura, pero no estudies cómo escribir; si quieres hacer películas, estudia literatura, medicina, cualquier cosa vale, menos cine. Y así con todo”.

En definitiva, todo un descubrimiento. Estaré atenta a la segunda parte. Porque la historia de Martín no termina aquí, claro.

FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  • Las sensaciones y reflexiones de Martín.

Contras

  • No me ha gustado el modo que tiene de reflejar el acento de los andaluces.

 Namaste.

Autor, Laforet, Literatura

Nada, Carmen Laforet

Nada es una de esas novelas que todo el mundo recomienda encarecidamente, de las que existe una opinión unánime. Hace mucho tiempo que quería leerla y por ese motivo la compré en su día. Cansada de verla en la estantería decidí que de este año no pasaba, y aprovechando que se trata de una novela corta decidí colarla entre lecturas.

nadaNada narra la historia de Andrea, una joven que llega a Barcelona para empezar en la Universidad y que convive con unos parientes cercanos a los que no conoce demasiado.

El inicio es muy potente, es inevitable leer página tras página después del primer párrafo:

Por dificultades en el último momento para adquirir billetes, llegué a Barcelona a medianoche, en un tren distinto del que había anunciado y no me esperaba nadie.

Desde este momento comienza una historia con un estilo inteligente, descriptivo y bonito sobre el devenir de Andrea, sus cambios entre pueblo y ciudad, las amistades que hace en la Universidad y la relación con unos parientes que son, cuanto menos, curiosos. Sus tíos y su abuela son una familia aristocrática decadente que malvive de cualquier manera y que no paran de discutir entre sí. Un grupo de personajes que apenas tienen qué comer pero que mantienen a una sirvienta, no vaya a ser que se comente que están en horas bajas.

La definición de los personajes es sublime, y eso es muy sorprendente si tenemos en cuenta que se trata de una novela de apenas 190 páginas, en la que por la extensión no es posible describir demasiado a los personajes. Aun así, queda claro quién es quién y el papel que juegan para influir en la vida de Andrea.

La atmósfera es otro aspecto a tener en cuenta: se trata de un piso con un ambiente opresivo y asfixiante que coarta en múltiples formas a la joven que recién estrena su libertad.

Es cierto que aunque el inicio me ha parecido que tiene mucho empuje, hacia la mitad la trama se desinfla, pierde esa fuerza. Sin embargo, es una novela que me ha gustado, que rezuma inteligencia y saber contar por los cuatro costados, pero a la vez esperaba más, quizá por las buenas críticas que había escuchado de ella.

Dejo una de las descripciones. Me sigue sorprendiendo la capacidad de Laforet de utilizar la menor cantidad de palabras posible y que consiga párrafos tan hermosos y certeros como el que sigue:

La temprana primavera mediterránea comenzó a enviar sus ráfagas entre las ramas aún heladas de los árboles. Había una alegría deshilvanada en el aire, casi tan invisible como esas nubes transparentes que a veces se enganchan en el cielo.

FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  • Un inicio potentísimo.

  • Los personajes, magistralmente resueltos. Las descripciones, comedidas, bellas y certeras.

Contras

  • Hacia la mitad del libro pierde algo de fuerza.

 Namaste.

Autor, Literatura

Llamada perdida, Gabriela Wiener

¿Alguna vez habéis ido a algún restaurante exótico y cuando os han puesto una nueva comida habéis dudado de lo que es? ¿Nunca habéis tenido esa sensación al pensar que uno no es capaz de dilucidar lo que es y que sólo podría descubrir lo que es por descarte? Vamos a ver, no es carne, pero tampoco pescado, el caso es que es como verdura pero también pica y esta otra parte es dulce…

llamada-perdidaEso me ha pasado con el libro que os traigo hoy. Nada más comenzarlo, porque obviamente no leo la parte de atrás, pensé que se trataba de un conjunto de relatos autobiográficos. Después me di cuenta de que esto no era del todo cierto. Para cuando terminé el libro sólo sabía que era eso: un libro. Uno extraño.

¿Qué es este libro y quién es Gabriela Wiener? Buena pregunta. Empecemos por la parte fácil: la autora. Wiener es una escritora peruana que ha publicado obras de poesía y crónicas y que trabaja como periodista. De este ecléctico perfil empezamos a entender la mezcla de Llamada perdida, donde abarca un amplio abanico de temas, desde la visión de uno mismo (la obsesión, la belleza y la muerte, por ejemplo) hasta las relaciones la pareja. Para completar la ecuación, citas y recuerdos literarios.

En el laberinto febril de la monogamia sobrevivíamos guarecidos bajo un techo lleno de agujeros hasta que, sin que pudiéramos sospecharlo, las cosas cambiaron.

El estilo de Wiener cambia como un contorsionista según las necesidades y el tema de cada fragmento. Si en ocasiones puede pecar de intimista y emocional, en otras toma un tono puramente descriptivo para narrar las conversaciones con las escritoras Corín Tellado e Isabel Allende.

La mezcla es curiosa y diferente, y consigue que el lector sienta empatía en muchas ocasiones: en el inicio cuando rememora recuerdos y reflexiona sobre temas comunes, y al final al sentir la curiosidad por seguir los pasos de Bolaño o por conocer más a otros escritores.

Me ha gustado mucho el principio y el final, quizá porque el tema de la maternidad no me interesa o porque se detiene especialmente en algunas experiencias. Sin embargo, la conclusión a la que he llegado es que aunque aún no sepa qué es este libro sí que sé que me ha gustado, que Weiner es una autora a la que tener en cuenta.

FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  • La reflexión que hace sobre determinados temas.

  • La inclusión de partes literarias, que espolean a cualquier lector.

Contras

  • Algunos temas que no atraen tanto como otros.

 Namaste.