Kundera, Literatura

La broma, Milan Kundera.

La última novela publicada de Kundera, que ya os adelanté en un IMM, me tocó en el concurso que organizó Karo. Después de aquéllo, empezamos una lectura conjunta en Café Literario (que nunca me cansaré de recomendar).

Tengo que reconocer que me acerqué al autor con dudas. Dudas porque La identidad no me convenció, quedó lejos de aquélla novela redonda que fue La insoportable levedad del ser. Así que antes de empezar esta novela, mi sensación era que decantaría la balanza: que si me gustaba seguiría leyéndole. Pero si, por el contrario, me volvía a defraudar, no iba a darle otra oportunidad.

Así las cosas, Kundera se jugaba la pertenencia a los autores a los que recurrir. Y lo hacía con una novela no muy larga, del tipo que suele escribir él. Bastaron unas pocas páginas para convencerme.

El motivo radica en que La broma muestra un crisol de personajes cuyas vidas se entrelazan poco a poco. Una historia coral, con distintos puntos de vista de cada uno de los personajes, que consigue enmarcarnos rápidamente en la historia, evitando la lógica ralentización del inicio de los libros para involucrarnos en una espiral de acontecimientos que obligarán al lector seguir leyendo.

El buen hacer del checo se palpa en cada palabra, al trascender las letras más allá de la ficción, en el sentido de intercalar frases memorables que prácticamente inundan la historia. Una prosa ligera y fresca, dinámica pero al tiempo profunda, que se detiene allá donde es necesario, que nos cautiva, pero que por ello no significa que se haga pesado, aburrido o lento, porque nos habla de sensaciones comunes, del pasado y la inseguridad, del amor y la pertenencia a un grupo, de la ausencia y el recuerdo.

A partir de aquella noche todo cambió dentro de mí; volví a estar habitado; de repente la habitación de mi interior estaba arreglada y alguien vivía dentro de ella.

Como es habitual en la obra del autor, la faceta política es constante en el devenir de los acontecimientos de la mitad del siglo XX, momento en el que se sitúa la trama. Es esta contraposición, la de los sentimientos de los protagonistas como elemento fundamental de la trama, frente al comunismo, que limita los individualismos por considerarlos burgueses, los que chocan, se reflejan como opuestos: la sensación de que no se debe sentir tristeza pero que realmente ese sentimiento está ahí.

La juventud es terrible: es un escenario por el cual, calzados con altos coturnos y vistiendo los más diversos disfraces, los niños andan y pronuncian palabras aprendidas que comprenden solo a medias pero a las que se entregan con fanatismo.

El fuelle lo pierde en la mitad del libro, donde la trama se ralentiza y las situaciones prácticamente se detienen, para acabar en un final coral, conjunto, completo.

Kundera es un mago de las palabras, un autor que nos transporta a un universo nebuloso donde las personas tienen obstáculos propios y comunes. Y digo lo de nebuloso porque pienso en Ludvik, en Jaroslav o en Helena y les veo como en un sueño de éter, en un mundo grisáceo en el que es complicado dilucidar el color de sus ropas o de sus ojos. Veo angustia, veo tristeza y anhelo. Y todo eso lo noto en el estómago, porque Kundera es capaz de revolvérmelo, de hacerme formar parte de esos protagonistas, de compartir un destino incierto.

FICHA:

Te gustará si te gustó
  • La insoportable levedad del ser. Milan Kundera.

Pros
  • El estilo del autor.

  • Cómo va enlazando los elementos de la trama.

Contras
  • Pierde dinamismo en la mitad del libro.

Otras opiniones

Namaste.

Autor, San Basilio

Presentación de «El joven vendedor y el estilo de vida fluido», de Fernando San Basilio.

Ayer, 7 de julio, se presentaba en El joven vendedor y el estilo de vida fluido, una de las novedades de Impedimenta y la última novela de Fernando San Basilio.

La cita tuvo lugar en Tipos infames, una librería peculiar donde, además de encontrar una gran variedad de libros a los que hincarle el diente, se puede disfrutar de una copa de vino o de una cerveza bien fría mientras elegimos qué llevarnos a casa.

Enrique Redel durante su intervención
Enrique Redel durante su intervención

El inicio de la charla comenzó con las palabras de Enrique Redel, editor de Impedimenta, que nos comentó cómo conoció la obra de San Basilio y su esfuerzo para publicarlo en la editorial.

Carlos Pardo, escritor y poeta, tomó la palabra en segundo lugar, para hacer un amplio recorrido de la novela, de su estilo y de las sensaciones que provoca. Sin duda, su intervención fue compleja y analítica pero muy divertida. Quedaron claro varias cosas: que se puede ser concienzudo sin resultar aburrido, que se puede contar muchas cosas de una novela sin apenas desvelar nada.

El autor agradeció la asistencia de tantas personas que abarrotaban el lugar, y resultó tímido y dubitativo, interesante y gracioso. En seguida le llegó el turno a Mercedes Cebrián, traductora de varias obras de la editorial y que firma el prólogo del libro. Como dejó claro Enrique Redel, es uno de los pocos prólogos que se puede leer sin que te destripe toda la historia, lo cual es de agradecer.

Carlos Pardo, Fernando San Basilio y Mercedes Cebrián
Carlos Pardo, Fernando San Basilio y Mercedes Cebrián

En definitiva, la presentación resultó amena e interesante, y nos dejó con ganas de comenzar el libro nada más llegar a casa. No faltó la consabida firma de ejemplares, peculiar porque, además de tomarse su tiempo con cada uno de los que allí estábamos, cada firma era original y distinta de las demás.

Desde aquí, gracias a la editorial por invitarme a dicho acto.

 Namaste.

P.D. Gracias a @castillodenaipes por las fotografías. 🙂

Autor, Literatura, Martin

Canción de hielo y fuego II: Choque de reyes

Cuando un lector se adentra en el universo de una saga existen muchos motivos para continuarla. Bien es cierto que en ocasiones podemos llegar a leer tan solo la primera parte y después no continuar con el resto de los libros, pero esta situación suele llevar de la mano el aburrimiento, la pesadez o el escaso interés por el tema.

Así que, en general, cuando picamos a leer la primera parte, existen muchos motivos para continuar leyendo. Quizá el más relevante sea la curiosidad. ¿Qué le ocurrirá a este personaje al que le hemos cogido cariño? ¿Cómo

Canción de hielo y fuego II: Choque de reyes
Canción de hielo y fuego II: Choque de reyes

se desarrollará la historia? Si nos entretuvo el primero, tenemos muchas papeletas para seguir leyendo.

Habiendo leído Juego de tronos, estaba claro que leería el siguiente. Sólo en el caso de que me hubiera defraudado de una manera estrepitosa habría abandonado la idea original.

¿Y qué es Choque de reyes? ¿Por qué hay que leerlo? ¿Hay algún motivo por el que se sitúe siempre entre la lista de las novelas más vendidas?

Por partes. Choque de reyes es una novela entretenida, de ésas en las que no hace falta pensar demasiado, con acción, amor e intriga, con muchas conspiraciones, con distintos personajes con los que confraternizar. Probablemente lo mejor que ha hecho Martin ha sido crear un universo complejo como es el que presenciamos, con todo un elenco de características que distinguen a unos personajes de otros, a semejanza del omnipotente Tolkien.

¿Hay que leerlo? Bueno, ese “hay” podríamos discutirlo. No es un libro indispensable, ni mucho menos, pero razones para leerlo no faltan: porque es un libro muy entretenido, del que todo el mundo está hablando; porque viene bien una novela como esta para la época estival que se acerca (aunque como todas de este estilo sea muy pesada y algo cara); porque, por si fuera poco, cuando uno quiere ver la serie es siempre mejor leer primero el libro.

Está claro que uno de los motivos por los que siempre se encuentra entre los más vendidos es la influencia de la serie de televisión. El otro, la curiosidad que ya he mencionado antes. ¿Cómo dejo a su suerte a Arya Stark? ¿Por qué no voy a saber quién narices se va a sentar en el Trono de Hierro? ¿Qué le va a pasar a Joffrey? Yo todo eso quiero saberlo. Y esto me lleva a la segunda pregunta: como toda novela de sagas, se cuenta poco. Se deja esperar. Nos dan respuesta a tres preguntas pero plantean trescientas. Y luego decían de Lost.

Ahora, así como si no quiere la cosa, os voy a poner mis pegas. Una detrás de otra, para agilizar el tema.

Choque de reyes es una novela lenta, que tarda en arrancar. De hecho, uno se planta en la mitad del libro sin saber mucho más que antes de que la empezara. Está claro que se trata de una novela de transición, a la que le sobran páginas, con graves problemas de edición (de nuevo la distinción que/qué es inexistente) y, para despistados. Sí, habéis leído bien. Para despistados. Porque no le veo otra explicación, por mucha que me queráis dar. ¿Por qué se dice, cuando uno lleva doscientas páginas que “Jon Nieve es un muchacho que está en el Muro”? ¿Acaso Martin se cree que no tenemos memoria? ¿Que no nos leímos la primera parte? ¿Que nos saltamos ese “pequeño” detalle? Este tipo de cosas me hastían. Sí, diréis algunos, “lo hace porque quizá ha pasado tiempo entre que te lees uno y otro”. Claro. ¿A alguien se le ocurre que Tolkien en Las dos torres se ponga a explicar que Frodo es un hobbit? Para mí es un insulto al que está al otro lado.

En definitiva, esta es mi opinión. Muchos peros, lo sé, pero eso no evitará que, cuando tenga a bien, comience la tercera parte (ya criticaré entonces lo de los dos tomos, de momento lo voy a dejar estar).

FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  • Entretiene. Permite dejar de pensar durante un tiempo.

Contras

  • Lenta y aburrida por momentos.

  • Repetición de cosas obvias.

  • Ausencia de distinción entre qué/que.

  • Podemos discutir muy mucho las portadas cuasi-spoiler que se gastan.

Felices lecturas.

Namaste.

Autor, Literatura, Macaulay

Las torres de Trebisonda, Rose Macaulay

Las torres de Trebisonda narra el viaje de un estrambótico grupo de ingleses con destino Turquía, en pos de evangelizar el país dando a conocer la religión anglicana.

Portada de "Las torres de Trebisonda"
Portada de «Las torres de Trebisonda»

Desde el inicio, cuando se nos presentan los personajes, el lector intuye que estos aparentemente normales personajes no lo son tanto: la joven narradora, que irá acompañada de su extravagante tía y de un intolerante padre que correrán múltiples aventuras antes de llegar a su destino.

Si por algo se caracteriza la prosa de la autora es por las sutiles frases que se saca de la manga, a medio camino entre la sátira, el fino humor y la crítica a la doble moral, como ejemplifica uno de los diálogos del inicio de la novela entre Laurie y su tía Dot.

A mí no me gustaban mucho los baptistas, pero fueron realmente muy amables. Los disidentes son a menudo excelentes cristianos, Laurie. No seas nunca estrecha de miras.

Le prometí que nunca lo sería.

  • Aunque, por supuesto -añadió mi tía-, debes siempre recordar que nosotros tenemos la razón.

Le prometí que siempre lo haría.

Su fina ironía, la elegancia en sus descripciones y lo clásico de los personajes convierten la novela no sólo en una forma interesantísima de viajar del modo en el que se hacía a principios del siglo XX, sino de un modo de combinar lo clásico de su planteamiento con lo complejo de las reflexiones que plantea la autora (religión, filosofía… etc).

Es decir, si el modo de escribir y la composición de los personajes de Macaulay podría recordar a Austen, el tema en concreto a tratar tiene ecos de los cómics de Tintín y las pullas religiosas le dan un toque que consigue redondear la novela. Una mezcla que puede resultar extraña, incluso antagónica, pero que puesto sobre el papel consigue un punto de vista muy real de lo que fueron los viajes de la época, de sus personas y sus puntos de vista.

En definitiva, una novela que les sorprenderá a muchos lectores, una autora por descubrir y un libro más que recomendable para todos aquéllos a los que les gusten las novelas de tipo “costumbrista”, del tipo de Nancy Mitford pero con más componente aventurero. Inevitable sonreír ante los diálogos que se gastan los personajes.

FICHA:

 

Te gustará si te gustan
  • Las novelas costumbristas.
  • Los viajes a lugares lejanos.
Pros
  • Los diálogos entre los personajes.
  • La ironía de la autora.
Contras
  • Tarda en arrancar.

 

Namaste.

Literatura, Vasconcelos

Mi planta de naranja lima, José Mauro de Vasconcelos

Mi planta de naranja lima tiene como protagonista a Zezé, un niño de cinco años que reside en Brasil con una amplia familia.

La historia comienza cuando, al mudarse a una nueva casa, cada uno de sus hermanos escoge un árbol que desde ese Portada de "Mi planta de naranja lima", de Vasconcelos.momento les pertenecerá. A Zezé, uno de los hermanos más pequeños, le toca por descarte el diminuto árbol de naranja lima que está en la parte posterior de la casa. Desilusionado ante la elección, Zezé pronto descubrirá que su árbol es el más especial de todos, con el que podrá incurrir en un mar de aventuras y de conversaciones.

Desde el primer momento el lector es trasladado a un mundo en el que, a pesar de abundar la escasez, Zezé es feliz, y es a través de los pensamientos de un niño de cinco años. El lector es invadido por una de las cualidades más características de la infancia: la ternura. Y eso se consigue sin artificios, solamente exponiéndonos cuáles son los pensamientos del niño, por qué hace lo que hace. Así, somos conscientes de que con ese corazón tan grande puede conseguir lo que se proponga, ya sea, llegar a ser sabio (aprendiendo y absorbiendo cada palabra que desconoce), que una media de mujer sea una serpiente o una gallina una pantera simplemente por el hecho de que quiera entretener a su hermano pequeño. Por supuesto, el elemento principal es ese árbol de naranja lima, con el que se trasladará a un mundo imaginario en el que ocurren múltiples aventuras.

Y es que Zezé es un niño peculiar. A pesar de que su familia está convencida de que tiene el diablo dentro que le incita a realizar múltiples travesuras, es capaz de provocar ternura con cada acto que hace, ya sea regalándole una flor a su desconsolada maestra o trabajando para pagarle a su padre un paquete de cigarrillos.

Todo esto el autor lo consigue con una prosa sencilla, en la que toman especial importancia los diálogos, que se gravan en la memoria por su mezcla entre inocencia y sinceridad. Vasconcelos crea una novela exenta de barroquismos y complicaciones, que precisamente por eso es tierna y delicada. Nada parece artificial, todo es natural como la vida misma. Por eso se lee en un suspiro y además nos deja el paladar con una sensación agridulce: de un lado, lo dulce de la historia en sí. Del otro, lo triste de la pobreza, del sino de todas las personas que no pueden permitirse comprar regalos para Navidad.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Es un libro tierno y liviano.
Contras
  • La tristeza de la historia.
  • Para algunos lectores, tanta sencillez podría confundirse con simpleza.

Namaste.

Autor, Literatura

Los hechos. Autobiografía de un novelista. Roth

Desde el inicio sabemos que la autobiografía de Philip Roth no será una biografía común. Si lo habitual sería encontrarnos con una historia ordenada cronológicamente, según el devenir de los acontecimientos que van ocurriendo, en Los hechos, Roth utiliza el pasado como conexión con el presente, especificando lo que sucedió pero siempre poniéndolo en relación con el manera en que afectó a su vida en el momento de escribir el libro.

Portada de "Los hechos", de Roth.De este modo podemos conocer cómo Roth, criado en una familia judía y marcado por la relación con su padre, se abre a la vida con un fuerte carácter que le hace ser independiente desde una muy temprana edad (apenas 17 años) para huir de un hogar en el que se siente oprimido.

Su paso por la universidad, su enamoramiento de una mujer que no le da más que problemas se conectan con el inicio de su obra, para así comprender la relación entre los estados de ánimo del escritor con el resultado de una novela. Sus motivos, sus preocupaciones, sus referencias se explican en gran modo por las circunstancias que le acontecieron.

Cualquiera que se haya sentido atraído por Roth alguna vez, o que haya leído alguna de sus novelas se sentirá interesado por saber cómo su vida ha influido en la obra del autor, de acercarse al escritor que está al otro lado de las páginas sin el velo de la ficción. En mi caso, que aún no me he iniciado con Roth, me sirve para saber qué me voy a encontrar, por qué es cómo es: Roth no es sino un autor complicado, complejo, que incluso su autobiografía tiene un estilo vivaz y tupido, rico y variado.

Inevitable es ponerse en su pellejo. También lo es reflexionar sobre cómo la realidad supera a la ficción: ¿cómo una persona con tanto carácter consigue ser utilizado por una mujer durante tanto tiempo? Difícil cuestión. Lo que sí que consigue la autobiografía de Roth es que el que está al otro lado se ponga en sus zapatos, que siente la liberación cuando finalmente consigue el divorcio de su mujer, que se sienta identificado con sus pensamientos y reflexiones sobre el pasado.

Porque lo rico de la autobiografía de Roth es todo lo que le acompaña: su modo de contar las cosas, de razonarlas, de motivarlas y su inteligencia a la hora de diseccionar los acontecimientos. Toda su sabiduría la pone al servicio de las anécdotas y recuerdos que nos va contando. Filosofa y recuerda y ambas cosas son el motor fundamental de su autobiografía.

Acabar el libro, además, leyendo un comentario que se deja a sí mismo sobre el texto ya es para sorprenderse, para sonreír al ver su propia crítica.

Como siempre a la hora de hablar de Seix Barral, el texto se ve reforzado por una impecable edición.

FICHA:

Te gustará si te gusta
  • Conocer a la persona que escribe al otro lado.
  • Roth como novelista.
Pros
  • El estilo del autor.
Contras
  • El estilo del autor, que en ocasiones puede resultar farragoso.
  • Hay que estar atento: la línea temporal no es cronológica.

Namaste.

Autor, Grandes, Literatura

El lector de Julio Verne, Almudena Grandes.

En el anterior IMM ya os mostraba este libro como uno de las últimas adquisiciones. Lo cierto es que esperaba impacientemente la publicación del nuevo libro de Almudena Grandes. Desde aquí mi agradecimiento a Tusquets por facilitármelo.

Portada de "El lector de Julio Verne"

Como bien especifica la portada, se trata de la segunda parte de Episodios de una guerra interminable, una serie de novelas sobre la posguerra española que comenzó con Inés y la alegría.

El lector de Julio Verne narra la historia de un niño, hijo de un Guardia Civil. La acción se sitúa en 1947 en la Sierra de Jaén. Desde aquí desarrolla una trama tupida formada por la historia personal de cada uno de los vecinos de su pueblo, de las personas a las que va conociendo en un verano en que comenzó a ver la realidad con otros ojos.

No hace avanzar mucho en la lectura para comprobar los frecuentes guiños que lanza la autora al lector continuado de su obra y de muchos de sus conocidos (como la novela de García Montero), y esto lo hace desde antes de empezar la novela, no hay más que leer la dedicatoria:

Nada es lo mismo. Nada

permanece.

Menos la Historia y la morcilla de mi tierra:

se hacen las dos con sangre, se repiten.

Ángel González, “Glosas a Heráclito”.

El hecho de que el narrador sea un niño consigue acercar al lector a la historia: vamos conociendo la trama a medida que nos la cuenta Nino, con esa mirada atenta del niño observador e inteligente que se cuestiona todo lo que ve.

Inevitable es la comparación con su predecesora. El lector de Julio Verne es, sin duda, una novela mucho más amable, es decir, existen menos saltos cronológicos, con lo que es más fácil engancharse a la novela desde un primer momento. Además, Grandes vuelve a su tradicional modo de escribir: si en Inés y la alegría optó por experimentar, por ofrecer al lector un episodio de historia pura y dura y otro de novela, aquí vuelve al estilo que estábamos acostumbrados en sus otras novelas: la novela, el discurrir de la historia con un mismo narrador. Recuerda en este punto a cualquiera de sus antiguas novelas: Malena es un nombre de tango o bien a El corazón helado pero sin los frecuentes saltos cronológicos.

Por mi parte, es de agradecer. Uno de los puntos flacos que le vi a Inés y la alegría fue precisamente el exceso de Historia, la ralentización de la trama en los capítulos dedicados al Partido Comunista. Y otro, el claro partidismo. En Inés y la alegría se veían claramente buenos y malos arquetípicos, aquí los personajes están más difuminados. No son más que personas con intereses egoístas que tratan de salir adelante sea como sea. Se trata de una novela mucho más real, más tupida y compleja, que refleja con mucha más claridad cómo debió de ser la vida en aquélla época.

Si algo me disgusta de las novelas que tratan el arduo tema de la Guerra Civil española es el claro partidismo entre buenos y malos. No todo es tan simple, nadie es siempre bueno o malo. Eso se lo dejamos a la ciencia-ficción. Y en esta novela por fin hace justicia en este punto. A fin de cuentas no somos más que personas que buscan la felicidad y la tranquilidad, seguir adelante, con independencia de lo que comenten los grandes señores en sus palacios.

Atrae por encima de todo, el modo de desgranar la historia, de ir poco a poco dándole forma. Es Nino quien nos los va presentando, sin prejuicios, y así vamos conociendo a cada uno de los personajes, cogiéndoles cariño y descubriendo su historia personal. Es una historia entrañable, la historia de cómo se vivía en una dura época en un pueblo cualquiera, lejos de las historia de héroes y villanos. El día a día del modo de vida de la gente normal.

Frecuentes son los guiños a Inés y la alegría. Sin embargo no son más que eso, guiños. No es necesario leer la primera parte para comenzar El lector de Julio Verne. Comparativamente me parece una novela mucho más interesante que Inés y la alegría. En definitiva, me parece una novela indispensable para cualquier lector admirador de Grandes y una novela muy bien trazada para los que se quieran acercar a la autora por primera vez.

Puede ser que muchos de vosotros penséis que se trata de otra novela de la Guerra Civil. Pero como comenta Grandes cada vez que puede (quizá tratando de justificarse), fue una situación tan dura, tan difícil, tan brutal, que es inevitable plasmar en el papel muchas de las historias que cuentan nuestros mayores. Sí, la realidad siempre supera a la ficción.

FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  • El estilo de la autora.

  • Lo tierno y entrañable de la historia de Nino.

  • La pulcra edición de Tusquets.

Contras

  • Tener que esperar a la siguiente parte.

Namaste.

Autor, Levrero, Literatura

La ciudad, Mario Levrero

Fue Bartleby quien me dio a conocer a este escritor chileno uruguayo. Su táctica para conseguir que leyera el libro es infalible: me lo regaló.

Así que, teniendo en casa la Trilogía involuntaria, era cuestión de tiempo que empezara a conocer a Levrero. Con esas, incluí este título en la lista de los 50 libros.

Desde el inicio de la novela, ya vemos que Levrero va a tener algo que ver con Kafka, aunque no sea más que por la cita que figura en el inicio del libro. Es la siguiente:

  • Veo allá lejos una ciudad, ¿es a la que te refieres?
  • Es posible, pero no comprendo cómo puedes avistar allí una ciudad, pues yo sólo veo algo desde que me lo indicaste, y nada más que algunos contornos imprecisos en la niebla.

Leyendo las primeras páginas nos cercioramos de que nuestra hipótesis inicial es cierta, porque nuestro protagonista (del que no sabemos ni su nombre, y sólo su profesión más tarde), abandona su casa para comprar queroseno y se ve arrastrado por una vorágine de acontecimientos.

 Portada de "La ciudad", de Mario Levrero

Sin embargo, las diferencias entre K. y el protagonista de Levrero quizá sean obvias: mientras que el personaje de Kafka toma sus decisiones y por lo tanto tiene voluntad propia, el de La ciudad se deja llevar. Esto es la principal distinción respecto a la acción: mientras que en El castillo abundan las conspiraciones, los obstáculos para conseguir alcanzar el objetivo, en La ciudad la acción se desarrolla de un modo diametralmente opuesto: es el protagonista el que no sabe qué quiere, el que duda y desconoce cuál ha de ser el camino a seguir.

Son, pues, los demás, aquéllos secundarios (los aldeanos, el alcalde) los que impiden a K. llevar a cabo su voluntad. Algo que nada tiene que ver con el libro de Levrero: es más bien como si de un sueño se tratase, una realidad onírica en la que las reglas del juego se han visto afectadas y en la que no rigen las normas de la realidad habitual: como si fueran normales los cambios de escenario, por ejemplo, como si fuese normal desconocer qué hay al otro lado de la calle.

Si nos atenemos al fondo, al tipo de sensaciones que despiertan ambos autores, es claro que el mundo de Kafka es opresivo, donde rigen la soledad y la desesperación; algo que no se llega a transmitir con Levrero.

El hecho de que los capítulos sean cortos consigue el efecto del dinamismo en la novela, pues si bien es fácil conectarse a un ritmo rápido y sin apenas descripciones, hay situaciones desconocidas que a priori podrían suponer una ralentización en la trama.

Lo que parece es que al protagonista de Levrero poco le importa el sometimiento a las reglas que, en teoría, no son suyas. Quizá con este punto adicional el lector se sintiera más cercano al personaje, pero lo cierto es que no es así. Ahora, en el mundo de los sueños quizá sí que nos veamos identificados con la pobre persona que no sabe dónde se encuentra: ¿Quién no ha soñado alguna vez con un viaje cotidiano que acaba en un lugar extraño? ¿O encontrar a personas cercanas que no deberían estar en un lugar? Y a pesar de ello, en el sueño asumimos esa realidad y tratamos de conseguir nuestro objetivo (en mi caso solía ser llegar a tiempo a un examen), sin pensar que algunas reglas carecen de lógica (como captar peor los sonidos, no poder gritar o no poder mover un pie detrás de otro). Esto es lo que el chileno uruguayo consigue plasmar, en una prosa sencilla y aséptica, objetiva y cronológica.

Una lectura muy interesante, que engancha desde la primera línea porque siempre queremos conocer algo más.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Dinamismo.
Contras
  • Desconexión con la realidad. Ausencia de sentimientos.
Reto 50 libros
  • Número 42.
  • Progreso: 7/50.

Namaste.

Autor, Kaufman, Literatura

Diario de un ama de casa desquiciada, Sue Kaufman

 Conocí este libro por la reseña en Cargada de libros. (Hay muchas otras reseñas, aquí la de Isi).

Portada de "Diario de un ama de casa desquiciada", de Sue Kaufman

Ya en su día (y estamos hablando de junio de 2010), le comenté que tenía curiosidad por este libro, por lo bien que lo ponía en su reseña. Lo cierto es que me llamó la atención la portada, tan rosa y con ese vestido tan plisado y tan American way of life.

Así las cosas, mi curiosidad cayó en el olvido aplastada por otras curiosidades más acuciantes. Hasta que en una visita a la biblioteca, y al no encontrar el libro que yo andaba buscando, me topé con el libro de marras, y pensé que ya que estaba podía saciar aquélla curiosidad.

Diario de un ama de casa desquiciada es precisamente lo que apunta el título: un diario de una señora que nos cuenta su día a día en su (aparentemente) perfecta vida: una casa, un marido con éxito en los negocios, dos niñas guapas, en fin, todo lo que uno podría desear.

Con este planteamiento me pareció que bebía de los vientos de El hombre del traje gris pero desde la óptica de la mujer, y, según la contraportada y las reseñas que había leído antes, con más gracia y menos pesimismo.

Hasta aquí las palabras amables.

Si tuviera que definir el libro con una palabra sería: pufo. Pufo porque es un libro plano, lento, pesado, aburrido, que tarda en arrancar, que tarda en coger velocidad y que posee unos personajes planos y simples, sin contenido, sin gracia.

Dejo aparte el carácter de muchos de los personajes (en una palabra, insufribles), porque quizá sea eso lo que le imprima una ligera característica. Me caen todos mal, y es precisamente eso lo que se busca: desde el marido, a las niñas, y (aunque eso no se busca), la protagonista, Bettina.

A ellas, a sus niñas, la protagonista les dedica esta sutil frase:

De repente comprendí los misterios de infanticidio.

 (Algo que hemos comprendido todos alguna vez)

Pero ante todo, lo que menos me ha gustado es la ausencia de trama. Durante la primera mitad del libro apenas pasa nada más que las tareas cotidianas de un ama de casa de la época, salpicada con algo de su particular modo de vida.

He estado pensando en dejarlo en gran parte del esta mitad. ¿Quién quiere leer cómo plancha, compra, organiza y se frustra una señora? Cada palabra, cada capítulo, cada página, esperaba que toda esa espera, el aguantar al marido insufrible se iba a ver recompensado de algún modo, que la historia saltaría por los aires en algún momento, sacudiendo al lector.

Y bien es cierto, que justo en la mitad del libro pasa algo. Ahí estaba yo, prometiéndomelas muy felices, pensando en cómo cambiarían las cosas, haciendo hipótesis sobre cómo ese acto afectaría al desarrollo de la historia sobre lo que ocurriría a continuación. Moc. Craso error.

Lo que parecía un cambio en lo llano del argumento se convierte en otro aspecto más con el que desilusionar al lector. El final es de chiste. De chiste por decir algo. Me habría gustado más si le hubiera faltado una página, porque me podría haber imaginado otra cosa, o incluso, si hubiera sido este:

¡Imbécil! ¡Lector imbécil! ¡Que has llegado hasta aquí para nada! ¡Que me estoy riendo en toda tu cara porque esto no es un final ni es nada! ¡Que habrías hecho mejor si hubieras abandonado el libro cuando lo pensaste la primera vez!

Así que no. No. Esto no es una historia. Es un diario pegado en una edición, sin trama, sin hilo, sin acontecimientos, como si narramos la historia de una piedra que se cae por un acantilado. No tiene fin, no tiene objetivo, porque si el objetivo es, como se las promete la contraportada, que el lector lo pase bien un rato, va crudo. Habré sonreído un par de veces en las 330 páginas que tiene. Lo califican de “divertido”, y desde mi punto de vista no lo es.

(A PARTIR DE AQUÍ, SPOILERS)

Una historia necesita una introducción, un nudo y un desenlace. Llamadme clásica, pero hay dos formas de escribir: o bien acudes a un estilo ininconfundible en el que puedes hacer lo que te de la gana porque te vamos a leer por cómo escribes, o te ajustas a lo convencional de narrar una historia.

Como ese no es el caso, es mejor quedarse con la fórmula tradicional: la introducción la tenías: una vida perfecta que no es tal; los personajes también (la neurótica de Bettina y el inútil de Jonathan, el marido), ¡incluso hubo un inicio de trama (¡una infidelidad!) ¿Qué pasó entonces, Sue Kaufman? ¿En qué estabas pensando? ¿Y por qué de ese final bucólico cuando todo el mundo esperaba que la tonta de Teen se fuera con el maromazo del amante o que le clavara el cuchillo de trinchar el pavo al marido? ¿Por qué? ¿Por qué abogar por la mentira, la falsedad y la pantomima en lugar de darle a la historia algo de sinceridad? ¿Por qué no ser justa con Bettina, que ya había aguantado bastante?

Y ante todo, ¿POR QUÉ NARICES NO HAY UNA TRAMA?

 Necesito que alguien me lo explique. Cómo se puede hacer una novela «entretenida»  sin que pase nada.

Ahora vamos a la traducción. El traductor es como el entrenador de fútbol: si hace bien las cosas no se nota. Sólo se nota cuando las cosas chirrían, cuando las palabras no casan con lo que está escrito.

Aquí chirrían muchas cosas: preposiciones, verbos, diálogos con palabras forzadas… como muestra, os pondré este fragmento:

  • ¿Quiere que los deje aquí fuera?- preguntó, sujetando con cautela un impermeable empapado y un sombrero con una funda de plástico.
  • Poniendo especial cuidado con articular con claridad, le dije que los entrara y que los colgase en el baño de las niñas.

Me siento timada. Lo único bueno es que el día que lo tuve en la mano para comprarlo lo devolví a su estante.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Las múltiples referencias literarias.
Contras
  • La ausencia de trama.
  • No divierte.
  • La traducción.

Namaste.

Autor, Literatura, Lutes

Berlín, ciudad de humo

La segunda parte de la novela gráfica de Berlín sigue la estela de su predecesora, en el sentido de continuar con la mayor parte de los personajes que ya conocíamos (si bien hay algunas novedades) para situarlos, de nuevo, en el Berlín de 1929.

Portada de Berlín, ciudad de humo

Pobres y ricos, negros y blancos, obreros y burgueses se unen para dar vida a una historia que engloba desde los temas mayoritarios (como el dinero, el poder o la infelicidad) a las cuestiones propias de las minorías (el racismo, la sexualidad o la desesperación).

Englobando ambos temas Lutes consigue un argumento más rico que la primera parte, con personajes más redondos, aunque no por ello abandona su técnica sencilla: en blanco y negro y sin sobrecargar con detalles las viñetas.

Sin embargo, la aparente sencillez de las viñetas consigue que el lector se fije en las emociones, ya sea por gestos o miradas. Es algo complejo conseguir que el dibujo sea sencillo y a la vez que el lector se identifique con las sensaciones de los protagonistas de la historia que está leyendo. Es esto lo que Lutes consigue. Lo cierto es que, teniendo el antecedente de la primera parte, esperaba algo menos de esta novela. La segunda parte adquiere complejidad, los personajes son más reales y complejos y aunque sigue envolviéndola un ambiente de tristeza y desolación, es necesario para comprender las situaciones de los protagonistas.

Me alegra haber empezado a leer novelas gráficas, no sólo por la gran calidad de que disponen sino porque son una buena opción para compaginar en épocas en las que tenemos poco tiempo o bien para intercalar con otras novelas.

En conclusión, deseando espero la tercera parte. 🙂 (Gracias a Pedro por prestármelas).

FICHA:

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Pros
Recomendación
  • Leer las dos partes seguidas, ya que tienen mucha relación. Si se espera mucho podríamos perder el hilo

Namaste.