Hace mucho, mucho tiempo que quería leer a este autor, que parecía recomendado por todos los sitios como signo de calidad, incluso hay lectores que aclaman que cualquiera de sus títulos es recomendable (no en vano lleva siendo candidato al Nobel desde hace bastante tiempo).
Realmente en mi libreta aparece el título El sentido de un final (Anagrama, 2011) pero finalmente fue este La única historia (Compactos Anagrama 2022), el que acabé comprando tras toparme con él en una visita a mi librería de confianza.
La novela comienza ya de forma potente con una primera frase memorable:
¿Preferirías amar más y sufrir más o amar menos y sufrir menos? Creo, en definitiva, esa es la única cuestión.
Página 13
El resto no se queda atrás. La historia de amor entre Paul y Susan, que se conocen jugando al tenis, y la evolución de su historia, la relación con la vida de ambos y el impacto que su amor tiene en su entorno.
El tronco de la memoria se parte a lo largo de la veta. Por eso no recuerdas los períodos tranquilos, los paseos, la jovialidad, las bromas constantes.
Página 124
El texto lo adereza Barnes con reflexiones de diversos temas, del tiempo y los recuerdos, como la cita anterior, pero también del juego individual que tenemos en la sociedad. Lo hace con un estilo pulido, elegante y trabajado, donde nada sobra y nada falta, con la precisión del escritor que busca la palabra exacta en cada frase.
Si la estadística de la felicidad depende de una declaración personal, ¿cómo podemos estar seguros de que alguien es tan feliz como asegura serlo? ¿y si no dice la verdad?
Página 201
Además, aunque la estructura es cronológica y aparentemente sencilla, nos sorprende Barnes con un cambio de narrador omnisciente a segunda persona del singular en mitad de un capítulo, así de repente. Para después, justo cuando se enfrenta al cierre de la historia, saltar al narrador protagonista en primera persona.
La única historia no sólo es mi primer libro del autor sino que también quedará en mi memoria por haberme acompañado en mi viaje por Egipto, y esa fotografía, con el Nilo de fondo, queda como demostración que un libro triste no desentona en ningún lugar.
Os recomiendo este libro de Barnes y corro a pedir El sentido de un final a los Reyes Magos, a ver si cae.
Que una editorial publique un libro que llevabas años queriendo leer y que era imposible de encontrar es recibir un fantástico regalo inesperado. Esto me ha pasado con Empresas y tribulaciones de Maqroll el Gaviero (I) (Alfaguara, 2023), el primero de los dos tomos que engloban las aventuras de Maqroll el Gaviero.
La Nieve del Almirante es la primera de las historias en las que el marinero es protagonista, y un poco como en El corazón de las tinieblas de Joseph Conrad, le acompañamos en su embarcación tratando de llegar a los astilleros que se encuentran en el norte del río Xurandó.
Me intriga sobremanera la forma como se repiten en mi vida estas caídas, estas decisiones erróneas desde su inicio, estos callejones sin salida cuya suma vendría a ser la historia de mi existencia. Una fervorosa vacación de felicidad constantemente traicionada a diario desviada y desembocando siempre en la necesidad de míseros fracasos, todos por entero ajeos a lo que, en lo más hondo y cierto de mi ser, he sabido siempre que debiera cumplirse si no fuera por esta querencia mía hacia una incesante derrota. ¿Quién la entiende?
Página 38
La prosa de Mutis es lírica, llena de metáforas y adjetivos, consecuencia de su obra como poeta. Evoca y crea imágenes, más allá de lo que ocurre lo que importa es cómo lo hace, en un ejercicio de estilo superlativo que nos envuelve como una música suave.
Ahora que vuelvo a pensar en ello, me doy cuenta de que el sentido que se embota primero, a medida que la vida se nos va viniendo encima, es el de la piedad.
Página 56
Pareciera como si, más allá de las empresas y tribulaciones del protagonista, el objetivo de Mutis es reflexionar y analizar otra serie de temas y que Maqroll no es más que la excusa perfecta para hacerlo:
Hay cosas que nos llegan demasiado pronto y otras demasiado tarde, pero esto sólo lo sabemos cuando no hay remedio, cuando ya hemos apostado contra nosotros mismos.
Página 74
Qué alegría comprobar que no me equivocaba con Mutis y que mis expectativas se han visto satisfechas. Ahora tan sólo me queda seguir leyendo el resto de aventuras, algo que planeo hacerlo escalonado en el tiempo.
Y vosotros, ¿qué libro esperáis que reediten pronto?
He recibido tantas veces la recomendación de leer a Marsé que tuve que anotar este título entre mis propósitos de 2023 para adelantarle posiciones en la lista y finalmente leerlo.
Y eso a pesar de que tengo Rabos de lagartija (Lumen) en casa, pero parece que este título era el más importante del autor catalán.
Últimas tardes con Teresa (Lumen, 2021) es la historia del Pijoaparte, un charnego buscavidas que quiere codearse con lo mejor de la sociedad catalana de la posguerra pero que vive con la chusma y trata de buscarse la vida con sus encantos de tipo guapo.
El Pijoaparte conoce a Maruja, sirvienta de Teresa, la que realmente le interesa, y de ahí el título y la historia. Teresa es una muchacha rica, de buena familia, universitaria revolucionaria e idealista, objeto ideal para el protagonista.
Sus miradas son, según ellos sean de pasmados o respetuosos, como las de niños excluidos de un huevo por sus propios compañeros, y arrinconados, olvidados por alguna razón que ellos parecen ignorar, están allí, cerca, por si les llaman. Su anhelo es ascentral y penoso, pero infinitamente más moral en todo caso que la idea de acumular dinero.
Página 151
Para ella, él representa esa realidad a la que tanto se refieren sus libros: pobre y obrero, que ha de buscarse la vida en un entorno dominado por la corrupción y el capitalismo.
Para él, ella es a aquello a lo que aspirar: pisazo en la ciudad, casita en la playa, sirvientes y dinero. Un mundo alejado de su vida actual, y que promete vacaciones al sol, buenas perspectivas económicas, totalmente alejado de una vida hacinados en un apartamento viejo, compartido por la familia de su hermano, que ha robar motocicletas para conseguir dinero.
Con este título me han sucedido varias cosas: la lectura enfebrecida del primer tercio de la novela, un sorprendente atasco en el segundo (acompañado con las típicas dudas sobre si esta historia sería realmente para mí) y la tercera parte, más rápida y dinámica pero buscando el fin de la historia más que otra cosa.
Me ha recordado mucho a El día del Watusi, y seguro que Casavella tomó como referencia al Pijoaparte para crear su historia. A la vez me ha parecido una historia más densa y lenta y con exceso de páginas de lo que pensaba. Esperaba una novela redonda y en mi opinión, dista un poco de eso.
Hay muchas maneras de ser imbécil y él (…), quién iba a decirlo, era uno de esos imbéciles que alcanzan la imbecilidad pretendiendo no serlo por todos los medios.
Página 157
Quizá, de nuevo, el problema hayan sido las expectativas: todo el mundo me decía lo maravillosa que era y lo muchísimo que me iba a gustar. Personalmente, puedo admitir el magnífico estilo de Marsé, que a la vez es enrevesado y complejo; pero diría que me ha interesado más el cómo que el qué.
Y es que el estilo de Marsé es abigarrado, complejo, con largas frases subordinadas que parece que no se van a terminar nunca, escaso en diálogos y prolijo en descripciones de todo tipo. A la vez es complejo, poético, literario a más no poder, exigente y rápido.
Es tu ausencia. Qué soledad por espantosa que fuese no sería un paraíso, qué horrible desgracia no sería una bendición, qué enfermedad no sería un lecho nupcial, qué miseria o dolor no sería una caricia comparadas con esta pena de no verte, amor mío…
Página 469
En definitiva, me quedo con una sensación agridulce. Esperaba que me gustara mucho más y eso mismo ha hecho que simplemente diga, bien, pero no es para tanto.
Las bondades de esta novela me llegaron de manos de Nuria, librera maravillosa y conversadora de excepción.
En la Feria del Libro de Madrid acabé comprando Miseria (Alfaguara, 2023), sin saber bien del todo que sería mejor empezar a leer Cometierra (Sigilo, 2022). Así que posteriormente he hecho los deberes y he comprado también este título.
Aprovechando de que se trata de una lectura corta, lo he colado un fin de semana para beberlo hasta la última gota, sin despegarme de sus páginas hasta el final.
Le llaman Cometierra. No preguntéis por qué come tierra sino qué consigue a través de ello: ver a los desaparecidos, a los que nadie encuentra ni nadie sabe dónde están.
Empezaba a ver que los que buscan a una persona tienen algo, una marca cerca de los ojos, de la boca, la mezcla de dolor, de bronca, de fuerza, de espera, hecha cuerpo. Algo roto, en donde vive el que no vuelve.
Página 28
Su fama crece cuando tiene una visión con su profesora: cuando nadie la busca, ve su cuerpo en un punto concreto donde más tarde encuentran su cadáver. Ella no quiere pero seguirá comiendo tierra, para consolar a los familiares que buscan respuestas y para saciar su vacío estómago. Para buscar respuestas.
Cometierra no es sino una magnífica primera novela, desgarradora, directa y sin subterfugios que parece sencilla pero que está muy bien empastada, donde la acción es medida, así como las descripciones, donde los golpes de efecto están distribuidos en toda la obra, de esas que recomiendas y sabes que no fallas.
Quieres volver a leer un título que te gustó mucho pero, ¿te seguirá gustando tanto AHORA? ¿Y si aquéllo te entonces te parecía fantástico ahora te parece regular? ¿Lo encontrarás sobrevalorado?
Llevaba mucho mucho tiempo queriendo volver a este título de Kundera que leí hace taaaaanto (sólo sé que no tenía blog por entonces, así que antes de 2009). Mis dudas fueron aparcadas cuando me enteré de la muerte del checo y pensé que era una buena forma de hacerle un pequeño homenaje.
La insoportable levedad del ser es la historia de Tomás, un hombre mujeriego que no puede evitar ser infiel constantemente a su mujer con otras. También es la historia de Sabina, su amante, y la de Teresa, la mujer de Tomás.
Es su historia amorosa pero también la de las casualidades, la del cambio político y la emigración, la de la búsqueda del ser aún con la carga que conlleva.
La estructura entremezcla la vida de los tres con la temática anterior: comenzamos a saber la vida de Tomás, su vida y su trabajo, y de ahí Kundera nos lleva a reflexionar sobre el paso del tiempo, las expectativas y el matrimonio. Al mencionar a Teresa nos narra su infancia y cómo vive la casualidad… y así durante todo el libro.
No existe posibilidad alguna de comprobar cuál de las decisiones es mejor, porque no existe comparación alguna. El hombre lo vive todo a la primera y sin preparación.
Página 16
O sea, la relación entre los protagonistas no es más que una excusa para discurrir por otros temas filosóficos y analíticos, como la búsqueda de la verdad, la relación entre alma y cuerpo y el paso del tiempo, las esperanzas y los miedos. También los cambios de Praga en los 60 o la situación política.
¡Quien busque el infinito que cierre los ojos!
Página 103
Me ha alegrado volver a leer este libro, a pesar de que no recordaba gran parte de las cosas me he encontrado a un muy buen libro lleno de reflexiones interesantes, con muuucho para anotar y reflexionar, plagado de fragmentos que destacan por sí solos.
No tenía la seguridad de estar actuando correctamente, pero tenía la seguridad de estar actuando tal como quería actuar.
Página 233
La insoportable levedad del ser es un libro en el que lo de menos es la historia de amor que nos cuenta. Perfecto para comentar en un club de lectura, para analizar y reflexionar.
Por eso la vida parece un boceto. Pero ni siquiera boceto es la palabra precisa, porque un boceto es siempre borrador de algo, la preparación para un cuadro, mientras que el boceto que es nuestra vida es un boceto para nada, un borrador sin cuadro.
Me habían recomendado mucho Bajo una estrella cruel (Libros del Asteroide, 2013), una historia de campos de concentración, alabada por muchos lectores, que tenía muchas ganas de leer.
Lo que desconocía era el resto.
Kovály era judía, sí, y checa. Ambas circunstancias le marcarían toda su vida, así lo deja claro en el inicio del libro:
Tres fuerzas modelaron el paisaje de mi vida. Dos de ellas aplastaron a medio mundo. La tercera era (…) un pajarillo tímido, escondido entre mis costillas.
Página 9
A Kovály le tocó un destino triste y doloroso: primero vivió en el ghetto de Lodz y más tarde arrastrada a Auschwitz. Hasta aquí, la vida de una prisionera en un terrible campo de concentración.
Siendo lo anterior el punto de partida, ¿qué más podemos temer? El regreso. Porque ante el cerco de la URSS, Kovály consigue escapar y volver a Praga, una ciudad cambiada llena de amigos que no quieren ayudarla por temor a la represalia nazi.
Si todo comienzo es duro, el comienzo de la desgracia lo es todavía más.
Página 12
Será este el comienzo de la segunda desgracia: la soledad de encontrase aislada, tratando de sobrevivir, de nuevo, pero esta vez en su propia ciudad.
Tras el fin de la guerra parece que la suerte de Kovály va a comenzar de una vez por todas, que se va a restituir su vida previa a la guerra. Pero no. Porque en Praga domina el Partido Comunista y todo aquello que pensabas que era posible no lo será. Porque si pensabas que aquellos que te liberaron son los que no te dejarán continuar con tu vida estás muy equivocada.
Y qué que vengas de un campo de concentración nazi. Eres uno más, morralla que se ha de adaptar a la nueva realidad, que ha de aceptar cada frase que emita el Partido Comunista. Eso o eres de inmediato un enemigo.
Hay algo que se resquebraja cuando lees este libro, y es la esperanza. A fin de cuentas cuando Heda estaba en el campo solo pensaba en huir, en regresar a casa. ¿Pero qué sucede cuando no hay casa a la que regresar? ¿Cuando la maquinaria del Partido se ha encargado de sembrar el dolor y odio entre todos los vecinos y conocidos? ¿Cómo regresar a una vida que ya no existe?
Habíamos dejado de considerar la libertad como algo natural y evidente. Poco a poco, la idea de la libertad como un derecho fundamental se desdibujó.
Página 118
¿Y cómo se asimila lo anterior? ¿A qué aferrarse cuando todo lo que pensabas que significaba hogar ha desaparecido? ¿Cuánta rabia podemos soportar?
Cuando la ideología pasa a ser lo más importante, las relaciones humanas quedan a un lado.
Página 119
El contenido es tan espeluznante, tan doloroso, que quizá lo menos crudo sea la vida de Heda en el campo de concentración. Lo desesperante es regresar y ver como pedazo a pedazo, todo lo que creías es inútil.
Se había asesinado a cientos de personas «por el bien del partido». Se había obligado a personas inocentes a confesar crímenes que no habían cometido. y, de pronto, aquellas mismas personas que habían aplicado la tortura y que habían utilizado los métodos más despreciables para que la gente se derrumbarse volvían a invocar una vez más «el bien del partido» para evitar admitir su responsabilidad y su culpabilidad.
Página 245
Ahora entiendo por qué lo recomendaba todo el mundo. Es incompresible, inasumible, increíble. Se lee pero no se comprehende.
Se lee sin pestañear y te encoge el corazón y el estómago.
Tenía pendiente leer a Solzhenitsyn desde hace mucho y decidí que iba a ser con este libro corto, Un día en la vida de Iván Denísovich (Tusquets, 2008), en lugar de enfrentarme a Archipiélago Gulag.
Mis expectativas no eran demasiado halagüeñas, la verdad. En mi mente relaciono ambos libros con Vida y destino de Vasili Grossman, un libro que a muchos les parece imprescindible y que yo abandoné sin visos de volver a leerlo.
Este libro cuenta de lo que trata en el título: la vida de Iván Denísovich, prisionero en un campo de concentración soviético. La vida de un tipo que trata de seguir un día más, a pesar de levantarse enfermo.
A Shújov le parecía maravilloso pasarse cinco minutos enteros sentado sin hacer nada en una sala tan limpia, tan silenciosa, claramente iluminada.
Página 44
La historia se basa en las experiencias del propio autor en el campo, donde estuvo prisionero durante varios años. Como tal, es un relato crudo y duro sobre la situación de hambre, opresión y dolor que vivieron los que allí moraban.
Fuera ya del recinto soplaba un molesto vientecillo y el frío mordía cruelmente el rostro de Shújov.
Página 62
El autor resume en pocas páginas la situación práctica de su vida pero también los pensamientos que se le pasaban por la mente, qué pensar cuando ocurre lo inconcebible. Cómo gestionar la situación:
Cuántas veces había observado Shújov que los días en el campo transcurrían como una exhalación… En cambio, la condena permanecía inmóvil, nunca se acercaba a su fin.
Página 94
Creo que me repito al decir que hay libros necesarios y este lo es, porque la realidad y la crudeza sólo se puede aprender de la mano del testimonio que lo vivió.
Cuando vives a rastras contra el suelo no te da tiempo de pensar cómo has venido a parar aquí ni cómo vas a salir.
Página 97
Al haber leído ya unos cuantos títulos con este mismo tema sí que encuentro diferencias con otros, y en este caso, Solzhenitsyn no recurre a la sutileza o sensibilidad para conectar con el lector, parece que simplemente describa su situación a las crudas, lo que produce que exista menos conexión con el lector que con otras historias, como sí sucede con Si esto es un hombre de Primo Levi, que tiene mucha más literatura en sus líneas.
¡Un genio jamás acomoda su interpretación a los gustos de un tirano!
Página 115
Creo que por más que lea sobre la maldad y el sufrimiento no seré más que capaz de comprehender una mínima parte de lo que tuvieron que sufrir los prisioneros.
Tras leer Betty (Hoja de Lata, 2022), cuando me enteré que se publicaba esta nueva novela de la norteamericana, sabía que me haría con ella en cuanto saliera, y así corrí a la librería a por él, y justo lo leí en una ola de calor particularmente intensa a finales de agosto.
En el pueblo de El verano que lo derritió todo (Hoja de Lata, 2023) también hay una ola de calor, que llega a su punto álgido cuando un niño que se proclama el diablo llega al pueblo de la familia protagonista.
El diablo llega porque le han invitado. Quien lo invita es Autopsy Bliss, padre del narrador. Solo y sin familia a la que acudir, Sal se quedará viviendo en la casa familiar de los Bliss a pesar de que parte del pueblo se oponga, por ser el diablo y por su oscuro color de piel.
La gente cree que el infierno son llamas y demonios, pero yo no me sirvo de demonios. Hay fuego, sí, cada puerta está ardiendo. Sin embargo, yo no he encendido ninguno de esos fuegos, ni siquiera el que quema mi propia puerta.
Página 70
Como en Betty, nos encontramos en un entorno rural y familiar. Una sociedad pequeña, llena de fervorosos vecinos que claman lo que se ha de hacer, y una peculiar familia encabezada por el padre, fiscal del pueblo, la madre, que no sale de casa por temor a la lluvia, y sus dos hijos. El protagonista y narrador es el chaval de menor edad, que se convertirá en guía de Sal, el recién llegado, y compartirá con él gran parte de los momentos.
Que te den esperanza y luego descubrir que no hay esperanza posible. La esperanza no es más que un bonito ejemplo del mito de la segunda oportunidad.
Página 88
La ubicación es característica distintiva de una autora que parte de lo pequeño para ahondar en lo más íntimo del ser humano: esas diferencias que acaban chocando en la intolerancia. Añade además un punto de magia y ternura que nos conecta con la historia.
Y es que la sensación de calidez que trasmiten las páginas de la novela vienen de esa magia y ternura que consigue McDaniel, y es la que genera conexión y empatía por los personajes.
El silencio que se hizo a continuación fue como un ensayo de la muerte. Ese silencio solitario que tan bien evoca la oscuridad.
Página 153
Mención aparte merece el ritmo de la acción, una rapidez de la trama que parece en hibernación al principio y que se acelera por momentos hacia la mitad del libro, hasta terminar con una exhalación atropellada.
Se ayuda de la tensión para conseguir un ambiente de opresión y violencia que se va incrementando en cada capítulo: la desconfianza del recién llegado de los primeros se convierten en odio profundo, hasta crear una secta en su contra.
La eternidad es ahora, y no hay más que dolor repetido hasta la saciedad.
Página 315
Inevitable leer los capítulos finales conteniendo el aire, esperando que lo que intuimos que ocurrirá acabe sucediendo. Sorprende además los detalles del final.
Lo que propone McDaniel es bello y cruel por partes iguales. Nos demuestra en cada fragmento lo mejor y lo peor de la sociedad: cómo hay ternura y comprensión y crueldad y violencia sin más justificación que la suerte.
Sus textos tienen una ambientación característica, que conecta con lo mejor del Steinbeck, cos ecos de Morrison, ese estilo que es capaz de mezcla la lírica al describir el paisaje y las escenas más crudas de la acción, el modo de combinar la magia, la ternura y la confianza con lo más cruel de los extremismos y la intolerancia.
El verano que lo derritió todo es a la vez mágico y triste, desesperanzador y doloroso, bonito y crudo.
McDaniel crea un imaginario prodigioso, un ambiente de tensión en el que sabemos que nada bueno puede ocurrir, pero que nos calma al escuchar los visos de alegría, antes de que se desencadenen los acontecimientos.
Tenía muchas, muchas ganas de acercarme a este autor estadounidense que muchos consideran de culto pero que no es tan frecuente en las librerías como podría parecer. Lo he hecho a través de Gótico carpintero (Sexto Piso, 2012).
En una reseña normal comenzaría con algo como: «Gótico carpintero narra la vida de…. o la historia de….»
Nada de lo anterior. Gótico carpintero es la historia, a plano fijo, de un momento temporal situado en una casa de ese estilo arquitectónico. Imaginemos una cámara a plano fijo que graba exclusivamente lo que sucede en una de sus estancias de una casa. Los personajes llegan, conversan entre sí y se marchan. Después regresan y vuelven a conversar qué ha pasado en su marcha. No hay saltos temporales, ni información adicional, ni se evoca nada de fuera de esa estancia.
Debido a lo anterior, esta novela se forma en un 95% de diálogos: deslavazados y en el inicio prácticamente incomprensibles. Quienes hablan son Liz y Paul, actuales habitantes de la casa. Esa situación nos pone siempre como si fuéramos testigos no autorizados de conversaciones de las que no conocemos bien quiénes son, puesto que el narrador apenas interviene a lo largo de toda la historia más que para situar el movimiento en las conversaciones o para, puntualmente, cambiar de estancia.
Hay que olvidarse de las típicas descripciones de personajes, aquí sólo leemos lo que hablan uno con otro, y de ahí que cada uno haga lo que pueda.
El hecho de que el narrador apenas aparezca para explicarnos algo de lo que sucede, pone las cosas algo más complejas al lector que en una novela común. Evidentemente, todo cobra sentido según vamos leyendo, pero al principio la información es fragmentada y escasa: sabemos que Liz va al médico, no se sabe bien por qué, y que Paul tiene negocios cuanto menos dudosos con un tal reverendo Ude.
Por si lo anterior fuera poco Gaddis adereza el texto con falta de puntuaciones para conseguir ese efecto natural, atropellado y rápido que busca en el diálogo de estar por casa. Esto no es un diálogo ensayado, claro y meridiano, aquí los personajes lo hacen como lo hacemos los demás en nuestro día a día, sin respiros, interrumpiéndose y en muchas ocasiones, hasta sin escucharse:
– Comeré algo en el avión… -movió la botella sobre un vaso para vaciarla -. Maldito aperitivo en el vuelo viniendo aquí te dan unas gotas y una galleta, ¿eso es todo? -separó las cartas con una mano, sujetaba el teléfono con la otra-. Tengo que hacer unas llamadas. ¿Liz?
-Estoy aquí.
– Fuiste al médico, ¿no? ¿Qué te dijo? ¿Hola…? Oye, ¿está Elton? Soy Paul… He hablado con Grissom…
Página 80
El resultado es una novela extraña, casi experimental, de la que a día de hoy no sabría deciros de qué trata. La trama o no existe o importa poco, lo que sí vemos es a un grupo de personajes amorales, interesados en ganar dinero a toda cosa, ejemplos de white trash de manual, que se animan entre sí a llegar a sus propósitos, que mienten y creen que el fin siempre justifica los medios.
Destaca entre ellos el señor McCandless, propietario de la casa, geólogo, con bastos conocimientos de temáticas diversas, que nos deja fragmentos como el siguiente:
Tanto hablar de sus profundas convicciones religiosas y eso es lo que son, son convictos encerrados a cadena perpetua y quieren a todo los demás reclusos a su lado es la petulancia, eso es lo que delata a la estupidez Billy, la maldita petulancia de quien se cree moralmente superior toma, lee éste. Dios y Jesucristo se le aparecen a un chico de una granja al norte del estado de Nueva York hace ciento cincuenta años en un boque cuando él está rezando pidiendo encontrar el camino, catorce años es culpable como el pecado que no puede entender y para empeorar las cosas están la resurrección y la vida que comienza a abultar en sus pantalones así que aquí llega el mensajero celestial, el ángel resucitado que resulta que había enterrado unas planchas en una colina cercana catorce siglos atrás con todas las noticias, visiones, revelaciones, profecías, habla en idiomas que no conoce, se dedica a la imposición de manos al final lo explica todo en un libro que es una llamada más al derramamiento de sangre y desaparece.
Página 202
En definitiva, Gótico carpintero no es para todo el mundo, es una novela con la que hay que estar atento a cada una de las referencias y comentarios que van y vienen. Es una historia compleja, fascinante en ocasiones, densa y confusa en otras, que adolece de lo que más le falta a las novelas actuales: una voz propia y característica que te hace querer leer más del autor.
Si la leéis, hacedlo con paciencia, leer muchas páginas de golpe de este libro puede conseguiros una cefalea de campeonato.
FICHA:
Te gustará si te gustó
– Si se me ocurre algo lo añado aquí.
Pros
– El uso de los diálogos y el estilo atropellado del autor. – La crítica de la sociedad estadounidense.
Contras
– Confuso en el inicio. – No es una historia que se pueda leer muchas páginas seguidas.
Hace ya tiempo el nombre de Perec me sobrevolaba de vez en cuando. Sin embargo, la cantidad de títulos y autores pendientes lo sepultaron en algún lugar de mi memoria, hasta que Javier Peña con su podcast Grandes Infelices, le dedicó un episodio y lo trajo de vuelta.
Con esas, acabé comprandoLa vida instrucciones de uso (Compactos de Anagrama edición 50 aniversario, 2019) y esperé el mejor momento para afrontar este tocho.
No sin dudas, y recabando información de lectores que ya lo habían leído, acabé decidiendo que mis vacaciones serían un buen momento para leer esta historia, puesto que tendría bastante tiempo para leer.
La vida instrucciones de uso es la historia de los vecinos de un edificio, los del número 11 de la calle Simon-Crubellier de París. Imaginemos un edificio al que se le ha quitado la fachada, donde el lector-espectador puede ver las estancias y de ahí conocer a los habitantes.
Ahora en el pequeño saloncito queda lo que queda cuando no queda nada: por ejemplo, moscas, o prospectos que han echado los estudiantes por debajo de todas las puertas y que son propaganda de un nuevo dentífrico o prometen un descuento de veinticinco céntimos a quien compre tres paquetes de un detergente (…)
Página 46
La descripción es el punto de partida para explicarnos quién es su morador, bien en el presente, bien en el pasado, ya que además de los actuales habitantes, también hay saltos temporales que nos llevan a los primeros moradores del edificio.
Mención aparte tiene la estructura de la novela. Como seguro muchos ya sabéis, para contarnos la historia Perec se vale el movimiento del caballo para ir saltando de habitación en habitación. Así, el edificio tiene una estructura de una cuadrícula de 10×10, lo que le permite saltar por todas las casillas una vez (con sola una excepción en la que repite).
La cosa no queda ahí. Y es que como miembro destacado del grupo Oulipo, Perec consideró esta historia como un rompecabezas, y como tal se autoexigió que se incluyeran determinadas temáticas, listados o sensaciones en cada estancia. La cosa es compleja y o me voy a extender, para más información, aquí.
Esto es, en cada salto saltamos de espacio geográfico, protagonista y, generalmente, momento temporal, y de ahí las listas, sensaciones y referencias.
Más allá de lo complejo que tuvo que ser dar forma a todo lo anterior, me quiero detener en lo que nos cuenta. El principal protagonista de esta novela coral es Bartlebooth, un rico inglés que dedica su vida a un curioso propósito que relaciona viajes alrededor del mundo, acuarelas y puzzles:
Imaginemos a un hombre cuya riqueza solo se puede comparar con su indiferencia por todo lo que la riqueza suele permitir y cuyo deseo, mucho más orgulloso, estriba en querer abarcar, describir, agotar, no la totalidad del mundo -proyecto que se destruye con solo enunciarse-, sino un fragmento constituido del mismo: frente a la inextricable incoherencia del mundo, se tratará entonces de llevar a cabo un programa en su totalidad, sin duda limitado, pero entero, intacto, irreductible. En otros términos, Bartlebooth decidió un día que toda su existencia quedara organizada en torno a un proyecto cuya necesidad arbitraria tuviera en sí misma su propia finalidad.
Página 147
Las conexiones entre los vecinos las iremos conociendo a medida que las vamos leyendo, y además de ser inevitables (algunas de amistad o enemistad), también les une un hilo conector de lugares comunes y detalles que vemos de unas estancias a otras (por ejemplo, un vecino hace un viaje y otro tiene una postal en su casa de ese mismo lugar).
La cantidad de información que se incluye en esta magnífica historia es increíble: detalles del mobiliario, viajes, historia y arqueología, asesinatos o referencias actuales, arquitectura y geografía. Impresiona que una sola persona haya sido capaz de crear este collage enorme de diferentes cosas, con referencias a temáticas muy diversas con un control de cada una sorprendente y alucinante.
Hace cuarenta años que el afinador de piano viene dos veces al año, en junio y en diciembre, al piso de la señora de Beaumont, y es la quinta que lo hace acompañado de su nieto, que se toma muy en serio su papel de guía, aunque aún no ha cumplido diez años. Pero la última vez volcó una jardinera de dieffenbachia y esta vez la señor Lafuente no lo ha dejado entrar.
Página 434
Os estaréis preguntando: ¿ha sido la mejor opción para leer en un viaje? Definitivamente sí. Por ser una novela larga y con muchas historias cruzadas suceden varias cosas: al principio es complicado retener tanto apellido y referencia. Como suelo hacer, anoté alguna característica de cada uno para que se me quedara en la memoria. La ventaja de tener tiempo a la hora de leerlo es que enseguida aparece de nuevo el personaje y podemos rellenar lagunas. En una situación normal, me temo que al avanzar poco y no enterarme bien habría corrido el riesgo de postergarlo por confusión.
Por suerte, si os echa para atrás la cantidad de nombres y detalles, no os preocupéis que la edición de Anagrama tiene no sólo un mapa de los pisos y estancias a los que va saltando, sino también un glosario con las referencias de nombres, temáticas y personas que se mencionan en cualquier momento, por lo que en caso de duda no hay más que buscar y salir de dudas.
Entonces lo embargaba a veces un sentimiento de tristeza insoportable; pensaba en los demás, en todos aquellos que ya no estaban allí, en todos aquellos a los que se habían tragado la vida o la muerte.
Página 159
Qué libro La vida instrucciones de uso, qué fantástica la sensación, mientras lo estás leyendo, de que va de cabeza a lo mejor de 2023. Pero también qué triste es ese 23 de junio de 1975, cerca de las 20,00.
Qué genial ir avanzando y darte cuenta de que va a formar parte de uno de los libros más destacados, de esos que antes de terminar ya sabes que vas a releer.