Autor, Coe, Literatura

La lluvia antes de caer, Jonathan Coe

20 días han pasado desde mi última actualización del blog. Entono, de nuevo, el mea culpa, porque como desgraciadamente viene siendo habitual, no me faltan temas de los que hablar, sino tiempo para sentarme y publicar.

Dicho esto, os presento una novela que me prestó en su día Pedro, y que leímos conjuntamente algunos miembros del Café Literario.

El punto de partida de esta novela es la muerte. Desde el inicio sabemos que Rosamund ha muerto. Pero no por ello este personaje es menos importante, sino que es el principal, la base de este castillo de naipes, al dejar gran parte de sus memorias grabadas en cintas. Una de sus sobrinas será la encargada de entregar las cintas a Imogen, una misteriosa joven que desde el principio desconocemos qué relación mantuvo con la fallecida.

 Portada de "La lluvia antes de caer"

El modo de contarnos la historia es, pues, la narración en boca de la propia Rosamund de su vida, partiendo de las fotografías que tiene a su alrededor. De esta forma, las imágenes estáticas cobran vida y nos relata todo lo que recuerda de los momentos previos o posteriores a la instantánea. Esta particularidad es uno de los aciertos de Coe: porque nos lanza un jugoso anzuelo, una historia familiar que nos relata a pedazos. Así el autor evita las introducciones largas y pesadas para engancharnos desde la primera página.

Es curioso que, precisamente esos dos pilares de la trama (los personajes de Rosamund y de Imogen) no estén presentes en la acción, es decir, son sombras, personajes pasados o futuros, que están porque vemos su halo (Rosamund, con su voz grabada en unas cintas); o porque sabemos que dichos audios están destinados a Imogen (cuya presencia es continua pero de la que desconocemos su paradero) y que en realidad, vertebran toda la historia.

La forma de narrar la historia y el rasgo de que se trate de una saga familiar consigue que formemos parte de ese entramado y que, junto a Gill, queramos seguir descubriendo cómo termina una historia real como la vida misma, donde se van mezclando los temas: amor, crueldad, ausencia y odio, amistad y conmiseración… todos estos sentimientos se transmiten en cada página, sin exageraciones ni paliativos, simplemente narrando los acontecimientos que se rememoran.

Es cierto que pasada la novedad inicial parece que la historia pierde fuelle por un momento, y para mi gusto deviene en repetitiva, en aburrida. Sinceramente, esperaba más, por los comentarios que había leído, pensaba que me llegaría al fondo, y no ha sido así. Reconozco que no soy amiga de las novelas especialmente sentimentales, y seguramente este punto tiene mucho que ver en mi apreciación de la novela. Pero lo que está claro es La lluvia antes de caer es una novela para recomendar sin dudas, por lo bien que está escrita, lo fresca que resulta su estilo y por la temática que trata gustará a muchos. Una novela equilibrada, muy orientada al gran público y una buena opción para escoger como lectura para este verano.

Me da pena que novelas como ésta no tengan más lectores, habida cuenta de los libros que viven del tirón comercial y de la burda copia que se estila entre editoriales. (Pero esto da para otro post)

FICHA:

Te gustará si te gustó
  • La casa gris, Josefina Aldecoa.
Pros
  • El inicio, que invita a seguir leyendo.
  • El autor se muestra como alguien inteligente, que sabe qué escribir y cómo ponerlo para que resulte atractivo.
Contras
  • Puede resultar repetitivo.
  • Demasiado sentimental para mi gusto.
Otras opiniones

Namaste.

IMM, Literatura

IMM (19)

Estas son mis penúltimas adquisiciones. Porque sí, no os había enseñado las compras que hice en la Feria del Libro. Y así se van pasando los meses y estamos en agosto. En fin.

A lo que iba, pasaba por aquí para enseñaros los siguientes libros:

Adquisiciones de mayo
Adquisiciones de mayo
  • Indecentes, Ernesto Ekaizer. Reconozco que quise comprar este libro cuando lo vi en televisión, por lo que seguramente tenga muchísima menos calidad de la que yo espero, pero en fin, como no se sabe hasta que se lee, aproveché el descuento especial con motivo de la Feria del Libro para traérmelo a casa. Como ya os podréis imaginar por el subtítulo del libro, se trata de una breve historia analítica de los aspectos previos a la crisis, en relación con políticas económicas y demás. Espero leerlo pronto porque le tengo ganas.

  • En lugar seguro, Wallace Stegner. A este autor le tengo ganas desde que empecé a leer elogiosas reseñas de sus obras (así en general, no sólo de esta). Así que cuando llegué a la caseta de Libros del Asteroide le pregunté al librero que con cuál debía a empezar a leer a Stegner, y esta fue su recomendación.

  • Lluvia negra, Masuji Ibuse. Apuntado desde que leí la reseña de Carol, era uno de esos libros que uno se harta a buscar y no hay quien lo encuentre. Pateé librerías, y en su mayoría disponen de los últimos asteroides, pero nada de libros tan “antiguos” de la editorial, así que tenía claro que si quería leerlo, tenía que comprarlo y este fue el momento idóneo. Al fin en mis manos.

  • El maestro Juan Martínez que estaba allí, Manuel Chaves Nogales. Claro ejemplo de lo que es un buen librero y de lo que no. La verdad es que no tenía pensado comprar más libros (al menos en esa misma caseta) y cuando el librero me recomendó este libro, poniéndolo por las nubes y además cuando me prometió que si compraba tres me llevaría la bolsa con los autores, me fié y lo compré. Y ahí está.

Es arduo esto de acumular libros que uno se quiere leer y después no tener el tiempo suficiente como para dedicárselo. Sigo con mi crisis lectora: semanas extrañas en las que apenas leo dos páginas al día. Es cuestión de tiempo, ya llegará septiembre, ya… (muahahaha).

Mientras tanto, disfrutad. Nos seguimos leyendo por estos lares.

Namaste.

Autor, Martínez de Pisón

Carreteras secundarias, Ignacio Martínez de Pisón

En esta época del año, son comunes las ausencias en las actualizaciones de los blogs. Eso ya los sabéis los que seguís más de uno: vacaciones, viajes, o simplemente, ganas de desconectar. Lo mío no es ni lo primero ni lo segundo, quizá un poco de lo tercero. Son varias las entradas que tengo en la recámara, pero por unas causas o por otras (poco tiempo, pocas ganas de sentarse a escribir) acabo dejando el blog para el final. Todo esto es para explicaros por qué no he estado, no sólo es que actualice menos (siendo consciente de que es así), sino que en este mes prácticamente no me he asomado por estos lares. Dicho esto, paso a contaros algo sobre el libro que encabeza estas líneas.

Conocí este libro gracias a Goizeder. En su día, como tantos otros, este título pasó a formar parte de mi libreta donde anoto el Plan Infinito. Por fin, le llegó su momento.

Carreteras secundarias, Ignacio Martínez de Pisón
Carreteras secundarias, Ignacio Martínez de Pisón

Carreteras secundarias narra el viaje iniciático de un hijo con su padre en la España de los años setenta. Ambos recorrerán la costa mediterránea mediante una de sus pocas posesiones: un Citroën Tiburón, que les llevará de un lugar a otro, sin rumbo fijo, en buscar de algo de dinero de una vida aparentemente normal.

Con apenas dos personajes, Felipe, el hijo, y el pobre diablo del padre, Martínez de Pisón extiende una prosa ágil, donde los capítulos son cortos, apenas de un par de páginas, en los que se afronta el tema de la adolescencia, de las relaciones entre padres e hijos y de la errática transición a la vida adulta.

Podemos distinguir dos partes claras en el desarrollo de la trama: de un lado, la primera mitad del libro, que nos encuentra la historia, donde conocemos el modo de vida de los protagonistas y sus forma de ser. De otro, la segunda mitad: conforme se va acercando el final se concretan determinados temas que se habían tratado con anterioridad, como el orgullo o el miedo al futuro y se comprueba la evolución en el personaje de Felipe, convirtiéndose ya en un adulto. Es esta segunda parte la más seria, la más compleja, pero también más agridulce y cruda que su antecesora. Y esto es porque la máscara que inicialmente veíamos en los personajes, la pantomima o representación que parecía que eran sus vidas, se reduce a la realidad, se quita la máscara y vemos lo que en realidad hay debajo.

Así, el lector podría llegar a pensar, al menos durante la primera mitad de la novela, que se tratan de unos personajes sencillos, simples y planos, casi cómicos, que no se toman en serio ni ellos mismos. Sin embargo, posteriormente nos damos cuenta que esos personajes son claramente redondos y que, además, analizando la parte cómica vemos mucha tristeza velada, mucho sentimiento en el trasfondo.

Al final, lo de menos es el viaje, el lugar al que se llega o desde el que se va. Y lo realmente importante son todas esas cosas que van ocurriendo en el camino. Como en la vida, lo importante no es la meta o el fin, sino lo que va aconteciendo a cada paso del camino.

Aunque en esta segunda parte gana complejidad, tengo que decir que esperaba más. No me ha disgustado, pero no me ha entusiasmado ni la mitad de lo que pensaba que lo haría. Un libro más, que pasará a formar parte de los libros que entretienen pero no de los que calan, de los que llegan hondo. Desgraciadamente, llevo muchos de estos este 2012.

FICHA:

Te gustará si te gustó
  • En el camino, Jack Kerouac.
  • Libros con contenido de relaciones padres-hijos. Ahora mismo no caigo en ninguno.
Pros
  • Lo complejos que se vuelven los personajes en la segunda parte de la novela.
Contras
  • Se hace un poco aburrido.
  • Cae enmedio: está bien escrita pero no despunta por ninguno de sus aspectos.

Namaste.

¿Y ellos qué opinan?

Y ellos, ¿qué opinan? (V): Eloy Moreno

Eloy Moreno (Castellón, 1976): escritor tenaz y autor de El bolígrafo de gel verde, se autopublicó la novela al comprobar que ninguna de las editoriales se animaba a hacerlo. A través de una importante difusión dio a conocer su libro hasta que Espasa decidió publicarlo en 2011. A partir de ahí, y gracias al boca boca y al acercamiento del autor con lectores y blogueros, su primera novela ha llegado a vender más de 80.000 ejemplares. Un ejemplo del tesón y de las ganas que se le ponen a las cosas.

 

1- ¿Cuál es el último libro que has leído?

Bueno, en realidad han sido dos, pues me los he estado leyendo a la vez: El Alquimista, de Paulo Coelho, es un libro que tenía pendiente hace mucho tiempo y el fin de semana pasado me lo leí. Y El cielo es azul y la tierra es blanca de Hiromi Kawakami.

Paulo Coelho. Uno de los primeros de mi lista negra. No me gusta su escritura, su tipo de filosofía. No me gusta nada.
Kawakami, un desconocido para mí. El libro es éste. Seguro que Carol nos podrá decir algo al respecto. 🙂

2.- Un libro que nos recomiendas.

El niño 44 de Tom Rob Smith, uno de esos libros que te dejan huella. Un libro duro pero que te hace ver de qué somos capaces los seres humanos, de lo bueno y lo malo.

Es éste, reseñado por César en su día. Rusia, Stalin y comunismo. Siempre me ha gustado esa mezcla. Anotado queda.

3.- Un autor por el que sientas fijación.

Juan José Millás, me encanta los mundos que es capaz de crear. E Isaac Asimov, porque es capaz de mezclar la ciencia ficción con la moral humana.

Millás, un acierto: aúna un estilo ligero con mucha inteligencia, personajes muy humanos con situaciones corrientes. Uno de esos autores que se puede recomendar a cualquier tipo de persona a la que le guste la literatura. Un acierto.
Asimov… (el que no mencionó Javier Sierra en su día), un pendiente, pero al que le tengo profunda pereza. El rey de la ciencia ficción, prolífico y entronizado. ¿Alguien ha leído algo de él?

Y vosotros, ¿qué pensáis? ¿Coincidís con Eloy Moreno?

Namaste.

Autor, Literatura

Cuadernos de Hiroshima, Kenzaburo Oé

Este libro fue recomendado por Oesido, que en su blog lo puso por las nubes (Oe, como te has cambiado de dirección de blog no encuentro la entrada original).

Portada de "Cuadernos de Hiroshima", de Kenzaburo OéCuando en cualquier documental sobre la Segunda Guerra Mundial acaban mencionando, de un modo o de otro, las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki, los pilotos estadounidenses encargados de llevar a cabo dicha misión siempre alegan que gracias a las bombas atómicas se habían evitado muchas muertes. Al final esta argumentación es común siempre que les demos la palabra a cualquiera que venga de los Estados Unidos. Es normal, a mi parecer, que dichos soldados puedan tratar de justificar sus actos con un razonamiento tan pobre, algo que parece aprendido de memoria para poder conciliar el sueño cada noche.

Sin embargo, es inevitable plantearse cómo alguien puede creerse tamaña mentira. A veces es mejor omitir un razonamiento, o contestar que se ha actuado por una orden superior que admitir la responsabilidad de la mayor catástrofe de la Humanidad.

No se puede empezar este ensayo sin ponerse, por fin, del lado de los que sufrieron, de parte de todas personas que vivieron en sus carnes este drama y que, por si fuera poco, fueron silenciados en décadas posteriores. Así, Oé, que como el espectador es considerado un extraño (es decir, una persona que no estaba en Hiroshima ese fatídico día de agosto), va poniendo voz a cada uno de los testimonios con los que se topó.

El modo de plantearnos el ensayo es por medio de cuadernos independientes en los que nos cuenta cada uno de sus viajes a la ciudad, que tienen lugar en distintos momentos temporales y donde podrá comprobar cómo los ciudadanos fueron primero silenciados, después incomprendidos y más tarde olvidados.

Oé aprovecha para, además, reflexionar sobre distintos temas, como la dignidad y el sufrimiento, pasando de la teoría a los escalofriantes ejemplos concretos de los vecinos de Hiroshima.

Sin duda este libro no es un libro amable, simpático o sencillo. Es una historia cruda, llena de dolor y que por desgracia es real. Es un libro atemporal, que trata temas perennes, que nos ayuda a comprender de qué es capaz el ser humano, para bien y para mal, cómo saca fuerzas de flaqueza para continuar viviendo. Y digo atemporal porque hoy podemos comprender la magnitud de nuestra historia, pero dentro de treinta años también podremos (y deberemos) echar la vista atrás para conocer los errores del pasado.

En definitiva, es un libro molesto pero necesario. Un ensayo triste, tristísimo, que genera rabia y confusión, odio y lágrimas.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • Conocer el punto de vista de los japoneses.
Contras
  • Puede más el fondo que la forma.
  • Duro y triste. Y además real.

Namaste.

Autor, Kundera, Literatura

A vueltas con La broma

Andaba yo leyendo La broma, de Milan Kundera, cuando llegué a la página 197 y me encuentro con lo siguiente:

 

  • ¿No estará acostumbrada a tomar la cerveza con ron?
  • Tanto como eso, no -dijo Helena.
  • Pero le gusta el ambiente popular.
  • Sí -dijo-. No soporto los restaurantes distinguidos donde le atienden a uno diez camareros y le sirven diez platos distintos…
  • Claro, no hay nada como una cervecería de esas en las que el camarero no le hace a uno ni caso, con mucho humo y olor a comida. Y sobre todo no hay nada como el aguardiente. Cuando yo estudiaba era mi bebida preferida. No tenía dinero para bebidas más caras.
  • También me gustan las comidas corrientes -dijo-, como el pastel de patatas o las salchichas con cebolla, para mí no hay nada mejor…

 

Ya estoy tan infectado por la desconfianza que cuando alguien me cuenta qué es lo que le gusta o lo que no le gusta, no lo tomo nunca en serio o, mejor dicho, lo entiendo sólo como un testigo acerca de la imagen que pretende mal.

 

Qué razón lleva Kundera, qué común es encontrarse a personas que dicen que les gusta algo porque aparentan ser más interesantes diciendo eso que lo contrario… Porque, a ver, ¿quién no ha encontrado a alguien que le ha dicho que tiene como hobbys leer y en posteriores conversaciones uno acaba sabiendo que realmente sólo lee tres libros en verano? ¿Eso es tener como afición la lectura o es apariencia para quedar bien?

¿Y quién no ha escuchado alguna vez a alguien decir “a mí es que me gusta viajar”? ¡Pues claro que te gusta viajar, majo! ¡A todos nos gusta! ¿Qué tipo de hobby es ese?

Entre las mujeres es muy común escuchar a unas y a otras diciendo que hacen dieta y que van al gimnasio. ¡Está bien visto demostrar que uno se cuida por sí mismo aunque sólo paguen la matrícula y se inflen a donuts!

Parece como el lema mítico de Goebbels: una mentira repetida mil veces se transforma en verdad. Lo peor de este lema no es cuando se trata de engañar al que se tiene enfrente, sino cuando uno trata de engañarse a sí mismo, y en este punto da igual de qué tema se trate. He escuchado a gente justificarse mintiéndose a sí mismas en muchos de los aspectos de la vida, así que la lectura no iba a ser menos.

Si nos atenemos a las pretensiones, el Ulises es la novela que más se lee, que está bien leerlo, igual que a otros muchos autores prácticamente desconocidos. Hay que aparentar que uno va más delante de la mayoría.

Está bien visto leer a Coelho, parece que alguien que compra una de sus novelas se ve a sí mismo como un gran filósofo en potencia. Sin embargo, está mal visto leer a Dan Brown (aunque cuando se editara El código Da Vinci fuera el más vendido)

Qué bien queda decir que se ha leído a Proust, qué culto, qué atractivo. Qué pedante. Y es que nos iría mejor si fuéramos más sinceros. ¿Qué sentido tiene dar una imagen determinada cuando enseguida se ven las lagunas propias de la mentira? Yo ya confesé en su día, así que ahora sólo me queda proclamar que sí, que he empezado Tormenta de espadas.

Namaste.

Monzó

El porqué de las cosas, Quim Monzó

El origen de este libro fue un regalo, por parte de Niebla Espesa, allá en los inicios de este blog. Quedó en una estantería esperando su lugar hasta que, debido a un viaje, en parte por llevar libros ligeros, acabó siendo el elegido.

El porqué de las cosas, Monzó

El libro se compone de pequeños cuentos, de apenas dos o tres páginas, en los que se desarrollan temas cotidianos, generalmente relacionados con el amor (la inestabilidad, el engaño, la desconfianza….). Al ser relatos cortos, apenas anécdotas, el inicio se hace diferente de lo que normalmente estoy acostumbrada a leer, así que fui compaginando otros libros con tramas claras con este, con el que podías escoger si querías continuar leyendo debido a su independencia entre cuentos.

Según fui avanzando en la lectura, pude comprobar que en esta edición no sólo se habían incluido cuentos breves, sino que allá por la mitad del libro comienzan a aparecer historias más largas, que son, precisamente, las que más me han gustado.

En general, los cuentos parecen más bien orientados a estar publicados en la parte dominical de un periódico, por el tema, la rapidez de lo que cuenta y la sencillez de los mismos. Si bien el problema radica en que, cuando leemos esa columna de opinión sólo leemos una, no una detrás de otra. Lo que quiero decir es que El porqué de las cosas se vuelve repetitivo, al final se puede comparar con una de esas melodías machaconas que suelen hacerse famosas en verano y que dan poco de sí.

Comentan otras personas importantes (todas desconocidas para esta humilde bloguera) que “los relatos de Quim Monzó me han parecido uno de los más agudos retratos de la sociedad actual” o que “estos cuentos son unas obras maestras del género”. A mí la verdad que me encantaría que alguien dijera eso de mí. Pero ayudaría que fuera verdad.

(INCISO: aún no sé en qué piensan las editoriales. Es mejor hacer las cosas más simples, no ensalzar un libro común, sin más, que exagerar los puntos fuertes y que el lector se dé cuenta de que no cumple con sus expectativas).

Es verdad que el autor no retrata mal la sociedad, que hay muchos relatos que nos hacen poner una sonrisa de satisfacción, o que tiene puntos muy agudos. Pero es cierto que esos relatos son la minoría, que el resto no brillan ni aunque se pulieran, que si en 120 páginas uno no es capaz de decir algo ingenioso es que no merece la pena ser publicado (mi estadística me dice que de 30 relatos que se incluyen me han gustado bastante 2).

En conclusión: tenía muchas ganas de terminarlo (de hecho en algún momento se me pasó por la cabeza dejarlo a medias), pero ahora que lo he hecho, acabo descartando a Monzó como autor para leer en el futuro. Y no, no le veréis dando su opinión en Y ellos, ¿qué opinan? porque no ha querido contestar.

La parte buena de que no nos guste un libro es que siempre se empieza el siguiente con ganas de más, de que nos guste, de que nos convenza. Así que, en breve, más libros.

FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  • Se termina rápido.

  • Hay algunos relatos ingeniosos.

Contras

  • Repetitivo y machacón.

Namaste.

IMM, Literatura

IMM (18)

Os traigo las (penúltimas) adquisiciones. Empiezo a tener miedo por la cantidad de libros que acumulo y que después no me da tiempo a leer.

Penúltimas adquisiciones junto a mi cojín de lectura
Penúltimas adquisiciones junto a mi cojín de lectura
  • From Hell, de Alan Moore y Eddie Campbell. Tras leer la imponente opinión de Molinos, y teniendo en cuenta el gusto que le he cogido a la novela gráfica, acercarme a una tienda de cómics para comprarlo fue todo uno. Ahora mismo ando leyendo Watchmen, del mismo autor, pero sé que no le quedará mucho para que le hinque el diente.

  • Amar es aquí, de Patricia García-Rojo. Regalo de @Tonokix. Llama la atención que la misma autora se dedique, de un lado a la novela y a la poesía. O al menos me llama la atención a mí. En el ámbito de la poesía estoy bastante perdida, la verdad. Lo poco que he leído ha sido a García Montero. Viene bien volver a este género que a veces parece olvidado.
  • La fábrica creátor, de Patricia García-Rojo. También gracias a @Tonokix, en este caso un prestamo de una novela, que es la primera de la tetralogía Los portales de Éldonon, que a decir verdad, desconozco.
  • Lejos de Toledo, de Isaac Wagenstein. La culminación de la trilogía dedicada a los judíos que me encandiló con El pentateuco de Isaac y que continué saboreando con Adiós Shangai. Inevitablemente este libro tenía que estar en mi estantería, junto a los otros dos. Y aquí está. Tengo muchas ganas de leerlo.
  • El vano ayer, Isaac Rosa. Cortesía de Bartleby, uno de los libros que recomendó en su blog y que ahora no tengo excusa para no leer. De momento no figura en mi lista de libros a corto plazo, pero todo se andará.

Esto es todo por el momento. Os deseo unas felices lecturas.

Namaste.

Kundera, Literatura

La broma, Milan Kundera.

La última novela publicada de Kundera, que ya os adelanté en un IMM, me tocó en el concurso que organizó Karo. Después de aquéllo, empezamos una lectura conjunta en Café Literario (que nunca me cansaré de recomendar).

Tengo que reconocer que me acerqué al autor con dudas. Dudas porque La identidad no me convenció, quedó lejos de aquélla novela redonda que fue La insoportable levedad del ser. Así que antes de empezar esta novela, mi sensación era que decantaría la balanza: que si me gustaba seguiría leyéndole. Pero si, por el contrario, me volvía a defraudar, no iba a darle otra oportunidad.

Así las cosas, Kundera se jugaba la pertenencia a los autores a los que recurrir. Y lo hacía con una novela no muy larga, del tipo que suele escribir él. Bastaron unas pocas páginas para convencerme.

El motivo radica en que La broma muestra un crisol de personajes cuyas vidas se entrelazan poco a poco. Una historia coral, con distintos puntos de vista de cada uno de los personajes, que consigue enmarcarnos rápidamente en la historia, evitando la lógica ralentización del inicio de los libros para involucrarnos en una espiral de acontecimientos que obligarán al lector seguir leyendo.

El buen hacer del checo se palpa en cada palabra, al trascender las letras más allá de la ficción, en el sentido de intercalar frases memorables que prácticamente inundan la historia. Una prosa ligera y fresca, dinámica pero al tiempo profunda, que se detiene allá donde es necesario, que nos cautiva, pero que por ello no significa que se haga pesado, aburrido o lento, porque nos habla de sensaciones comunes, del pasado y la inseguridad, del amor y la pertenencia a un grupo, de la ausencia y el recuerdo.

A partir de aquella noche todo cambió dentro de mí; volví a estar habitado; de repente la habitación de mi interior estaba arreglada y alguien vivía dentro de ella.

Como es habitual en la obra del autor, la faceta política es constante en el devenir de los acontecimientos de la mitad del siglo XX, momento en el que se sitúa la trama. Es esta contraposición, la de los sentimientos de los protagonistas como elemento fundamental de la trama, frente al comunismo, que limita los individualismos por considerarlos burgueses, los que chocan, se reflejan como opuestos: la sensación de que no se debe sentir tristeza pero que realmente ese sentimiento está ahí.

La juventud es terrible: es un escenario por el cual, calzados con altos coturnos y vistiendo los más diversos disfraces, los niños andan y pronuncian palabras aprendidas que comprenden solo a medias pero a las que se entregan con fanatismo.

El fuelle lo pierde en la mitad del libro, donde la trama se ralentiza y las situaciones prácticamente se detienen, para acabar en un final coral, conjunto, completo.

Kundera es un mago de las palabras, un autor que nos transporta a un universo nebuloso donde las personas tienen obstáculos propios y comunes. Y digo lo de nebuloso porque pienso en Ludvik, en Jaroslav o en Helena y les veo como en un sueño de éter, en un mundo grisáceo en el que es complicado dilucidar el color de sus ropas o de sus ojos. Veo angustia, veo tristeza y anhelo. Y todo eso lo noto en el estómago, porque Kundera es capaz de revolvérmelo, de hacerme formar parte de esos protagonistas, de compartir un destino incierto.

FICHA:

Te gustará si te gustó
  • La insoportable levedad del ser. Milan Kundera.

Pros
  • El estilo del autor.

  • Cómo va enlazando los elementos de la trama.

Contras
  • Pierde dinamismo en la mitad del libro.

Otras opiniones

Namaste.

Autor, San Basilio

Presentación de «El joven vendedor y el estilo de vida fluido», de Fernando San Basilio.

Ayer, 7 de julio, se presentaba en El joven vendedor y el estilo de vida fluido, una de las novedades de Impedimenta y la última novela de Fernando San Basilio.

La cita tuvo lugar en Tipos infames, una librería peculiar donde, además de encontrar una gran variedad de libros a los que hincarle el diente, se puede disfrutar de una copa de vino o de una cerveza bien fría mientras elegimos qué llevarnos a casa.

Enrique Redel durante su intervención
Enrique Redel durante su intervención

El inicio de la charla comenzó con las palabras de Enrique Redel, editor de Impedimenta, que nos comentó cómo conoció la obra de San Basilio y su esfuerzo para publicarlo en la editorial.

Carlos Pardo, escritor y poeta, tomó la palabra en segundo lugar, para hacer un amplio recorrido de la novela, de su estilo y de las sensaciones que provoca. Sin duda, su intervención fue compleja y analítica pero muy divertida. Quedaron claro varias cosas: que se puede ser concienzudo sin resultar aburrido, que se puede contar muchas cosas de una novela sin apenas desvelar nada.

El autor agradeció la asistencia de tantas personas que abarrotaban el lugar, y resultó tímido y dubitativo, interesante y gracioso. En seguida le llegó el turno a Mercedes Cebrián, traductora de varias obras de la editorial y que firma el prólogo del libro. Como dejó claro Enrique Redel, es uno de los pocos prólogos que se puede leer sin que te destripe toda la historia, lo cual es de agradecer.

Carlos Pardo, Fernando San Basilio y Mercedes Cebrián
Carlos Pardo, Fernando San Basilio y Mercedes Cebrián

En definitiva, la presentación resultó amena e interesante, y nos dejó con ganas de comenzar el libro nada más llegar a casa. No faltó la consabida firma de ejemplares, peculiar porque, además de tomarse su tiempo con cada uno de los que allí estábamos, cada firma era original y distinta de las demás.

Desde aquí, gracias a la editorial por invitarme a dicho acto.

 Namaste.

P.D. Gracias a @castillodenaipes por las fotografías. 🙂