Actualidad, Literaria

Indignada

Vuelvo de nuevo con una breve actualización. Y no por falta de ganas, sino de tiempo. Así que seré breve e iré al grano.

 

“¿A qué viene el título?” Os estaréis preguntando. Recientemente, y por motivos profesionales, me encuentro inmersa en una batalla campal contra determinadas personas que piensan que la ortografía es una cuestión que debió de quedarse en la escuela (¿desde cuándo “inchable” lleva h?)

 

Quiero puntualizar que todos  metemos la pata de vez en cuando (casualmente en el sistema QWERTY la b y la v están muy cerca), pero no me refiero a fallos de ese estilo. Por las prisas y por no releer se nos pueden pasar faltas que no cometeríamos de ser un poco más cuidadosos.

 

Soy consciente de que en muchas ocasiones lo hacemos intencionadamente: por ejemplo, en los sms soy la primera que trata de sintetizar lo máximo posible, ya sea a costa de h, ll o ch.

 

¿Quién dijo  miedo?
¿Quién dijo miedo?

Me refiero más bien a personas (y existen más de lo que pensamos) que ignoran, y lo que es peor, les es indiferente escribir bien una palabra. ¿Ejemplos? Todos los que queráis: no saber distinguir entre “a ver” y “haber”, usar “ha” en lugar de “a”, omitir h, eliminar sistemáticamente las tildes… etc.

 

Por desgracia, la gente cada vez lee menos. A ésto se suma la influencia de Internet (eso sí que no lo entiendo, ¿nos cobran más por poner más letras?).

 

Así que esta entrada pretende ser un llamamiento a las personas que se esfuerzan por usar el castellano correctamente. Encontrar un blog que se preocupe por la ortografía parece imposible. Pues no lo es: Azote ortográfico analiza prensa y televisión para demostrar que no somos tan pocos como pensamos.

 

Aprovechad las vacaciones los que las tengáis, que ya queda menos para septiembre.

 

Namaste.

 

P.D. A los estudiantes que buscan un resumen de Don Juan Tenorio o de El retrato de Dorian Gray: ¿no os convendría leer el libro en lugar hacerme una visita diaria? 🙂

Libros de Lost, Literatura

Alicia en el país de las Maravillas, Lewis Carroll

Vuelvo hoy con un libro que leí hace un tiempo pero que me gustó mucho. Se trata de un clásico de la literatura escrito en 1865. La historia ya sabéis de qué trata: Alicia es una niña normal y corriente que acaba en un mundo extraño, lleno de paradojas y aventuras.

Alicia tomando el té
Alicia tomando el té

El autor es Lewis Carroll, un matemático vivamente interesado por la lógica simbólica, sobre la que había escrito varios libros divulgativos que pretendían acercar dicha materia al público.

 A pesar de lo que Disney ha pretendido con su película de dibujos animados, no se trata de una historia para niños. Son abundantes las situaciones hilarantes e ilógicas, los entramados de metamorfosis insólitas de seres y ambientes, los juegos con el lenguaje y con la lógica y las asociaciones oníricas. Todo esto, además del uso del absurdo y de la sátira hacen de él un libro inolvidable.

 Quizá pueda parecer que ese mundo extraño es ilusorio, pero en realidad tiene mucho que ver con las cosas que nos rodean. Sin ir más lejos, este libro tiene montones de referencias a la economía: en concreto a las estrategias que buscan las empresas para conseguir el beneficio empresarial.

Recordemos un fragmento de la conversación que mantiene Alicia con el gato de Cheshire.

  • ¿Me podrías indicar, por favor, hacia donde tengo que ir desde aquí?

  • Eso depende de adonde quieras llegar- contestó el gato.

  • A mí no me importa demasiado adónde… -empezó a explicar Alicia.

  • En ese caso, da igual hacia donde vayas… – interrumpió el gato.

  • Siempre que llegue a alguna parte- terminó Alicia.

  • ¡Oh! Siempre llegarás a alguna parte si caminas lo suficiente.

 A Alicia le pareció que esto era innegable.

O también un párrafo de los pensamientos de Alicia:

 “Lo primero que tengo que hacer”, se dijo Alicia, “es recobrar mi tamaño normal; y lo segundo, encontrar el modo de llegar a mi maravilloso jardín. Creo que ése es el mejor plan”.

Parecía un buen plan, en efecto, y muy cuidadosa y sencillamente trazado: la única dificultad estaba en que no tenía la menor idea de cómo ponerlo en práctica (…)”

 

Por último os adjunto el vídeo del trailer de la película de Tim Burton que se estrenará en 2010.

  

Ya para terminar, y porque soy una fan de la serie Lost, he añadido una fila al cuadro que habitualmente incluyo al final de las entradas. Son muchos los libros que figuran y se mencionan en la serie y no quería dejar pasar la oportunidad de mencionarlos.

 FICHA:

Te gustará si te gustó
  • Alicia a través del espejo, de Lewis Carroll.
  • Las historias imaginativas y absurdas a la vez.
Pros
  • El mundo del absurdo que inventa Carroll.
  • Las conversaciones de los personajes.
Contras
  • El final.
Referencias de Lost
  • White Rabbit es el nombre del quinto episodio de la primera temporada.
  • Throught the Looking Glass es como se llama el final de la tercera temporada.

 Esto es todo. Namaste.

Literatura, Reseñas

Tomates verdes fritos

Hoy cambio radicalmente de estilo de libro y os voy a comentar éste.

Se trata de Tomates verdes fritos en el café de Whistle Stop. No he visto la película, y por ello no tenía ninguna impresión antes de coger el libro.

Portada del libro
Portada del libro

La novela trata, paralelamente, de dos situaciones: la de Whistle Stop, una cafetería ubicada en la más profunda Alabama de la época de 1930 y siguientes.
Por otro lado, en la época de 1986, en concreto la situación de una anciana que conoció a todos los personajes de la cafetería y le narra lo que vio a una cincuentona que se topa con ella al visitar a su suegra.

En la cafetería antes mencionada se agolpan muchas personas: temporeros negros, las dueñas de la cafetería, huérfanos… las descripciones no son demasiadas, pero a pesar de que los personajes no son muy profundos, no se hacen simples ni planos. Además se nos narran las penalidades que se sufrieron durante la Gran Depresión, el racismo de la época y la pobreza.

En la época de 1986 (la actual en la época que se escribió), la anciana echa de menos aquel tiempo, en el que a pesar de que no tenían nada, las personas se preocupaban las unas de las otras, como si una gran familia se tratase, aún existiendo diferencias en el color de la piel, la religión y en el carácter. La cincuentona que la escucha es todo un personaje: alguien que vivió según le dictaban las normas sociales y que se da cuenta que su vida ha pasado sin que se enterara: que está casada con un holgazán al que apenas quiere y que no ha hecho jamás nada por su propia voluntad. Aquí os dejo una descripción para que os hagáis una idea:

“De jovencita se había mantenido virgen para que no la llamasen putón; se había casado para que no la llamasen solterona; había fingido orgasmos para que no la llamasen frígida; había tenido hijos para que no la llamasen estéril; no se había hecho feminista para que no dijesen que odiaba a los hombres ni la llamasen tortillera; y nunca se había sulfurado ni levantado la voz para que no la llamasen arpía…”

 

En resumen, un buen libro para leer en verano, para alternar con otros más densos y largos, que se lee con facilidad y casi de corrido, que te hace sonreír de vez en cuando.

 

FICHA:

 

Te gustará si te gustó
  • La casa gris, de Josefina Aldecoa.
  • Las normas de la casa de la sidra, de John Irving.
Pros
  • Historia entretenida.
  • Personajes interesantes.
Contras
  • Escasas descripciones.
  • Poca profundidad.

 

Esto es todo por hoy. Namaste.

 

 

Literatura

La espera

Cambiando de tercio, os traigo un relato recibido del otro lado del Atlántico.

Su autora, una amiga mía: Daniela García. Hablando con ella por el messenger, le dije que tenía un blog. Enseguida pensé en publicar uno de sus relatos. Aceptó.

Sin más dilación, os dejo el primer relato que leí: La espera.  Espero que os guste. Namaste.

 La espera

Hay una premisa que es indiscutible: Cuando uno llega a una cola es, siempre e indefectiblemente, el último. También dicen que si uno se para el suficiente tiempo en un lugar, la gente empezará a formar detrás suyo, y creo que éste ha de haber sido el caso en un pueblo en donde la gente es perezosa porque no hay nada que hacer.

Cuando llegué, la fila se perdía indefinidamente en una niebla espesa sobre el horizonte.

Qué había al principio o cuántas personas estaban ahí era incierto. Eran tantos como arena hay en la playa que cobija la espuma salada y el rango de visión alcanzaba a contar unos cientos nada más.

Es curioso que en estas situaciones y en un lugar en donde hay aproximadamente 5000 habitantes uno no conozca, nunca, a absolutamente nadie; quizás por eso son tan enojosas las esperas.

Únicamente niebla y gente, ni sol ni estrellas, ni árboles ni casas, sólo la bruma que cubría las ansiedades.

Los más previsores habían llevado consigo botellas de jugo y abanicos para mitigar la opresión de la atmósfera pues nunca se sabe cuánto pueden demorar estas cosas; pero antes de que el péndulo marcara otra hora, ya habían surgido de los confines de la tierra, los vendedores ambulantes que circulaban entre la fila y el gris inquebrantable. Algunos, más equipados, incluso ofrecían bolsas de dormir, pero aún era temprano y pocos se aventuraron a la compra. 

Para la hora del té ya había tanta gente atrás mío como adelante y los extremos de la cadena de eslabones humanos se perdían en ambos horizontes.

Adelante, una señora mayor de ojos saltones buscaba con quien entablar conversación, y el que adivino era su marido no parecía en absoluto interesado. Cuando anticipé su intención de voltear 90 grados la cabeza enrulada en busca de aprobación, giré sobre mi eje y observé al tipejo de atrás.

No sé por qué los ancianos, o más específicamente las mujeres ancianas, no pueden controlar el impulso de divagar sobre sus vidas y pesares con completos extraños.

Cuando la última claridad que se filtraba por el áspero manto de niebla se difuminó, me había enorgullecido por descubrir que, cada exactamente 32 segundos, avanzábamos un paso, y me jactaba del descubrimiento con todo el que estuviera alrededor.

El marido de la charlatana de ojos saltones – me las arreglé para evadirla solamente 17 minutos – se mostró complacido con la precisión del comentario y nos entretuvimos largo rato comprobando la veracidad de mi afirmación.

  • Efectivamente, 32 segundos, un paso. Dijo.

  • Una coordinación maravillosa, qué burocracia tan esplendorosamente ordenada. Nunca vi algo así, si me preguntan a mí. Acotó ella.

Claro está, nadie se lo había preguntado. El hombre gruñó y desplegó un periódico de importantes dimensiones que había adquirido del vendedor que correspondía a nuestro tramo porque, a las 8 de la noche, todo estaba rigurosamente dispuesto.

  • No podés leer sin luz. Dijo la señora porque parecía físicamente incapaz de contener la fastidiosa verborrea emanante de sus labios finos.

  Ni ellos, el grupo de adelante, ni nosotros, los del medio, sabíamos con certeza lo que había más allá, donde la fila empezaba, pero corrían rumores de que la hilera llegaba hasta la capital del país – a unos 200 Km. – y que había algo esplendoroso, y regalos. La mujer, que aprendí a fuerza de repetición se llamaba Marta, juraba que no podía haber tanta gente sin regalos. 

  

La espera exige paciencia...
La espera exige paciencia...

Cenamos sándwiches de pollo y luego nos turnamos para dormir en tienditas improvisadas al lado del camino humano. Grupos de a cuatro, tres horas, calculando a cuánta distancia encontrarían a los compañeros. Era una suerte que Juan, 5 lugares atrás, fuera profesor de matemáticas. Los noctámbulos, incluyéndome, nos ocupamos de cazar comentarios errático para convidarlos al resto.

 

Al llegar el día, idéntico a su predecesor, María, tres lugares adelante, tuvo un ataque de pánico por la espera y aunque encontramos un médico a varias decenas de pasos, la chica dijo que la situación era insostenible y se dio a la fuga. Una parte de todos se marchó con ella.

Había quienes aseguraban que habían estado allí una semana, uno incluso dijo que un hombre, que no se veía desde donde estábamos, había muerto de inanición en la espera porque se había olvidado la billetera.

Con el avance del día, los ánimos decayeron y varios proponían marcharnos, pero luego de tanto tiempo, pocos se atrevían a ceder el lugar.

Fue entonces que noté que adelante, había como mucho, 20 personas y cientos atrás, constantes.

Hay una escalera” resonó sordo el ruido de las palabras que Marta traía luego de haberse ausentado por una hora – probablemente por socializar con cuanta cosa con boca y ojos hubiera incurrido en el error de mirarla.

  • Es mecánica. Agregó; y al dato le siguieron 15 minutos de halagos al gobierno, al dios de las escaleras mecánicas y a reflexiones sobre la falta de escalones en época de guerra.

640 segundos después, y claro, 20 pasos, me permitieron ver a lo lejos la escalera de plata irguiéndose colosal y perdiéndose en las nubes.

En el lugar que tanto esperábamos, el principio de todo, no había nadie: sólo los escalones y un cartel que cada 32 segundos exactos se iluminaba con la intimidante orden “suba”.

Marta le rogó al marido ir primero con insistencia innecesaria porque él dijo que sí y sin oponerse ni un instante, suponiendo tal vez y erradamente que de esa forma se ahorraría los 5 minutos de súplicas ininterrumpidas…

Subió él y yo aguardé con más desesperación que paciencia a que se encendiera el cartel que supondría el fin de la espera.

Puse el pie izquierdo primero – por costumbre- y comencé a ascender.

96 segundos después, la escalera seguía su marcha y el esposo de Marta (nunca supe su nombre) se veía más arriba o adelante, porque la escalera no era tan empinada como las regulares ni lo era tan poco como una rampa.

Tieso giró con los ojos que se adivinaban húmedos y con la voz tan fuerte como trémula gritó:

  • No hay nada arriba.

32 segundos más tarde lo comprendí. Llegó al tope de una escalera titánica que no iba a ningún lado; intentó retroceder pero a medida que se avanzaba el escalón se movía furiosamente al fin.

Me miró, se sacó el sombrero con un guiño y luego cayó a la nada; y el gris, la niebla y el tiempo lo devoraron.

Espantada intenté descender pero no pude: 32 segundos se escaparon entre los dedos hasta ver el último escalón a una muerte segura. «Pobre Marta», pensé.

  

 

Literatura, Muy recomendable

Mañana no será lo que Dios quiera, Luis García Montero

Hoy he terminado este libro, y tenía ganas de comentaros qué me ha parecido.

Éste es uno de los libros que compré en la Feria del Libro de Madrid, y aprovechando que se encontraba allí el autor me eché una foto con él y estampó su rúbrica en el libro que aparece en la imagen, aunque de eso ya hablé en otra entrada.

Lo primero que me llamó la atención del libro fue el título. Mi abuela solía despedirse con un “Hasta mañana si Dios quiere”, y por eso fue lo primero que me vino a la cabeza (digo solía porque desde que somos vecinos ya ni nos despedimos). Lo segundo que recordé es que había leído muy buenas críticas.

El último libro de Luis García Montero
El último libro de Luis García Montero

El autor del libro es Luis García Montero (para los no iniciados: el marido de Almudena Grandes), un poeta que con esta novela se cambia de bando para contar la historia de otro poeta amigo suyo: Ángel González Muñiz.

Reconozco haber leído poca poesía de García Montero, pero lo que leí me gustó. No es enrevesada, forzada (siempre he recordado así a Góngora, ¡yo siempre he sido más de Quevedo!) vamos, que para mí, que no leo poesía, no me fue difícil entenderlo.

García Montero cuenta una biografía, y de las duras, porque Ángel González nació a finales de los años 20, y le tocó lidiar a la edad de 10 años con un episodio traumático de la Historia de España: la Guerra Civil. La pobreza, la muerte, el dolor… pero también la esperanza, las ilusiones, su amor por la literatura. De todo ésto trata la novela y de mucho más. El porvenir de sus familiares, el futuro incierto del propio Ángel… todo escrito en forma de novela, pero con una técnica literaria muy lírica, a medio camino entre un ensayo, una poesía y una novela.

Antes de comenzar a leerlo no sabía qué esperarme. Un poeta que escribe una novela… desconfié. Sin embargo, me bastó el primer capítulo para darme cuenta de que lo tenía entre las manos era de lo mejorcito que había leído. No quiero desvelaros mucho, pero os dejo una muestra:

«El calendario de los sentimientos no admite cronómetros, no responde a un tiempo lineal y sistemático, no arranca las hojas de los días siguiendo un ritmo disciplinado. Después de largos períodos de estancamiento, se producen saltos de una longitud decisiva, distancias pequeñas que abren abismos en las preocupaciones y en los deseos».  

Quizá no sea el mejor libro para leer en verano. Pero qué más da. Cuando un libro es bueno, hay que leerlo en cuanto se pueda. Y esta novela es una joya.

FICHA:

Te gustará si te gustó
  • El Corazón helado, de Almudena Grandes.
  • Cuatro días de enero, de Jordi Sierra i Fabra.
Pros
  • La historia atrae. El ritmo no decae en ningún momento.
  • La prosa funde poesía, historia y narrativa.
Contras
  • ¡El libro no es mío!

Namaste.

Actualidad, Literaria

Bookcrossing: ¡préstame un libro!

Hace un tiempo, quién sabe dónde o cómo, leí un artículo en el que hablaba del bookcrossing. Se trata de una iniciativa cultural que consiste en comprar un libro y dejarlo en un lugar público (“liberarlo”) para que otra persona lo coja y lo lea.

 

Logo de la iniciativa
Logo de la iniciativa

También puedes leer las pistas que deja otra persona e ir en su busca. En cierto modo es una forma más global de prestar libros. Por supuesto, en la web podéis comentar lo que os ha parecido el libro.

 

Así las cosas, y mirando de vez en cuando a ver si podía salir a “cazar” (y comprobando, por ejemplo,  que la gente dejaba un libro en una estación de metro alejada de donde yo me encontraba), me olvidé del tema… hasta que uno de sus libros se cruzó conmigo. Lo reconocí enseguida (llevan una pegatina de su procedencia, además de unas instrucciones para ingresarlo en la web) por supuesto lo cogí, y lo leí.

 

El libro en cuestión se llamaba La niña de la calle, y está escrito por Virtu Morón en base a la biografía de una muchacha marroquí que se traslada a España. Es corto y se lee rápido, aunque como os imaginaréis por el título, en la historia abunda la pobreza, la desdicha y el infortunio.

 

Os voy a ser sincera: no suelo prestar libros. No porque no quiera, pero la mayoría de las personas que conozco tienen un gusto muy distinto al mío, por lo que en pocas ocasiones me han llegado a pedir uno… 😦

 

Y sobre pedir prestado… eso lo hago más: Christian con la saga de Harry Potter, Niebla Espesa con muchos de sus libros clásicos (bueno, como si se los pidiera, ¡los cojo y punto!).

 

Sin embargo, y desde que estoy enganchada (porque es cierto, uno se puede enganchar) a leer todos estos blogs tan interesantes, me entran ganas de leer mucho más. En ocasiones los libros que comentáis son tan infrecuentes que sólo quedan dos opciones: comprarlo o pedirlo prestado.

 

Por último, y dado que acabo de ver la última película de Harry Potter, os la resumo en una frase: poca magia y mucha hormona.

 

Namaste.

Literatura, Los Indispensables

Indispensable II: El proceso, Franz Kafka

Fotografía del autor
Fotografía del autor

Los que me conozcáis ya sabréis que Kafka es uno de mis escritores favoritos, por eso voy a dedicar a una de sus obras el segundo de “los indispensables”.

Lo primero que quiero destacar es que el propio autor en su testamento dejó escrito que quería que toda su obra fuera quemada, que jamás saliera a la luz. Sin embargo, su amigo y albacea desoyó el mandato y lo publicó. Y gracias a él podemos disfrutar de uno de los mejores escritores que ha dado la lengua alemana (a pesar de ser checo, su obra está escrita en alemán).

La vida de Kafka fue tormentosa, y esa situación se plasma en su obra. Además de la enfermedad que le acompañó toda su vida, tuvo que soportar a un padre tiránico (fijaos qué de similitudes con Dostoievski) y un elenco de relaciones sentimentales fallidas.

Centrándome en el libro, os diré que trata de un proceso judicial. Nuestro protagonista es detenido, si bien no sabe de qué se le acusa. Además de una constante vulneración de derechos fundamentales, hay un hermetismo judicial que hace que el libro se convierta en un lugar inquietante y agónico. Lo que importa es el camino. Y este es un proceso puro kafkiano: oscuro, complicado, absurdo… y muy interesante.

La soledad, tema recurrente en la obra de Kafka
La soledad, tema recurrente en la obra de Kafka

Al contrario que en otras obras literarias, que cuentan con grandes personajes (Julien Sorel, José Arcadio Buendía, Edmundo Dantés), las novelas de Kafka se caracterizan por dar importancia al escenario en el que se recrea la acción. En muchos casos ni conocemos el nombre del protagonista, ni quién es o qué hace, pero sí cómo se siente, puesto que son recurrentes los temas de la incomprensión, la soledad y el ostracismo.

Para algunos Kafka sea demasiado depresivo (así me lo comentó una amiga), pero me parece que esta lectura no sólo nos abre las puertas hacia la obra de Kafka, sino que es un rayo de luz que enfoca los temas que trata, tan frecuentes en la sociedad que vivimos.

FICHA:

Te gustará si te gustó
  • La metamorfosis, de Franz Kafka.
  • La náusea, de Jean Paul Sartre.
Pros
  • El ambiente kafkiano.
Contras
  • Para algunos, los temas: la soledad, la melancolía…

Gracias por los comentarios y sugerencias.

Namaste.

Actualidad, Literaria, Literatura, No conviene olvidar, Reseñas

Las cenizas de Ángela, Frank McCourt

El autor, ganador de un premio Pulitzer
El autor, ganador de un premio Pulitzer

Hoy me ha sorprendido el anuncio de la muerte de Frank McCourt, y por eso hoy le voy a dedicar mi entrada.

Si no le conocéis, os informo de que es el autor de la célebre novela Las cenizas de Ángela, una historia autobiográfica que se centra en la infancia del autor.

Los recuerdos de McCourt son tristes y crudos. Nació en Irlanda, en el seno de una familia pobre en la que su padre malgastaba su dinero en el alcohol y en la que su madre trataba de mantener a una familia numerosa como podía. La miseria, el hambre, el pesimismo de la situación en la que se encontraban… todo esto y mucho más es capaz de transmitirlo McCourt con una prosa que no busca dar pena; simplemente lo cuenta de una forma realista, sin caer en el victimismo. El libro es duro, porque expone de una forma cercana la realidad que le tocó vivir: las muertes, la pobreza… a mí me encantó.

Posteriormente, el autor publicó la segunda parte, llamada Lo es donde narra las situaciones por las que le llevó la vida

Portada del libro
Portada del libro

a partir de su adolescencia: su emigración a Estados Unidos, sus trabajos itinerantes… también es entretenido, pero no es comparable con la primera parte, quizá porque le falta la inocencia de la infancia que tan bien relata el autor.

En cualquier caso, desde aquí aprovecho para recordar a un escritor que ha sido capaz de doblegar a medio mundo a la melancolía de sus páginas, y aún así recordar el libro con ilusión.

FICHA:


Te gustará si te gustó
  • El hijo del acordeonista, de Bernardo Atxaga
Pros
  • Cautiva e impresiona.
  • Los personajes, reales como la vida misma.
Contras
  • La historia es triste y melancólica.

Qué mejor forma de recordar a un escritor que leyéndole, ¿no creéis?

Namaste.

Libros no memorables, Literatura

Seda, de Alessandro Baricco

Hoy os hablaré de uno de los libros que he terminado hace no mucho. Se trata de Seda, de Alessandro Baricco.

Portada del libro
Portada del libro

Bajé a la biblioteca y escogí este libro por varias razones: era corto, y me apetecía leer uno no muy largo; además había escuchado en diversas ocasiones que era un libro que merece la pena leer.

El libro trata de los viajes que un comerciante francés realiza para conseguir gusanos de seda. En concreto, de los viajes a Japón y de lo que allí se encuentra. Es un libro muy corto, donde las descripciones son breves y los diálogos apenas inexistentes.

Básicamente es una historia de amor, pero reducida al mínimo, a los huesos, podría decir. Digo esto, porque apenas se nos dan detalles, y cuenta por parte del lector imaginarse qué pasa o qué siente uno o la otra.

Habiendo leído hasta aquí imaginaréis que no me ha gustado demasiado. Habéis acertado. Se trata de un libro que a mi parecer ni siquiera entretiene, porque se queda en el esqueleto y eso le hace perder la gracia. No lo recomiendo, no me parece ni siquiera demasiado entretenido. Lo único que tiene de bueno es que es corto.

Me sorprende que mucha gente opine que es un buen libro, muy bonito y que merece la pena. Es raro, pero últimamente todos estos libros que recomiendan mucho me decepcionan.

Poco más. Para dejaros con la intriga y con un buen sabor de boca, os diré que actualmente me estoy leyendo un libro que me tiene maravillada. No os voy a decir cuál es, pero lo que sí diré es que tendrá su merecidísima entrada en un futuro próximo.

Cómpralo pinchando aquí.

FICHA:

Te gustará si te gustó
  • El niño con el pijama de rayas, de John Boyne.
Pros
  • Es corto.
Contras
  • Poca profundidad en la historia.
  • Novela reducida al mínimo.

Namaste.

Actualidad, Literaria

Harry Potter y el misterio del príncipe, J.K. Rowling

Fotograma de la película
Fotograma de la película

Aprovechando que hoy se estrena la sexta parte de la saga de Harry Potter, dedico mi entrada a la saga.

A raíz de ver la primera película, me enganché.

Como gran parte del público, pensaba que esta historia estaba dedicada al público infantil. Me equivocaba.  Esta saga es mucho más completa que otras que rondan por ahí, porque además de ser tratar de la vida de  un mago versa sobre la lucha entre el bien y el mal, lo cual la hace más rica. Aquí os dejo una breve reseña de cada libro que he leído:


  • Harry Potter y la cámara secreta. Son los comienzos de Harry, y como tal es una historia más bien infantiloide, donde el niño mago va descubriendo a Voldemort. En este caso un diario mágico aparecerá por Hogwarts, mientras se suceden fenómenos extraños.
  • Harry Potter y el prisionero de Azkaban. el tercero, en este punto las cosas van mejorando. Harry se enfrenta al malísimo y va conociendo detalles sobre la vida de sus padres, que murieron cuando él era un bebé. Es más interesante y menos previsible que la segunda entrega.

  • Harry Potter y el cáliz de fuego. El cuarto es el que más me ha gustado. El Torneo de los Tres Magos da dinamismo a la novela, además de que al ir creciendo los personajes son mucho más ricos. A partir de este momento las novelas dejan de ser infantiles. Harry deberá luchar contra sus miedos y problemas antes de hacerlo contra Voldemort. Para mí es el libro más completo.

  • Harry Potter y la orden del Fénix. Harry se convierte en un adolescente, además de seguir luchando contra el mal. Es entretenido pero pierde el dinamismo que poseía la cuarta parte.

  • Harry Potter y el misterio del príncipe. El sexto, cuya película hoy se estrena, es también muy entretenido. Dicen que han cambiado el título del libro (que en la traducción original vendría a ser Harry Potter y el príncipe mestizo para que nadie se sienta ofendido… )

  • Harry Potter y las reliquias de la muerte. Del séptimo y último no voy a decir mucho para no decir de más, pero diré que es uno de los más lentos de la saga, quizá porque no ocurre en Hogwarts, y durante algunos episodios se hace pesado y denso. El final es previsible, y eso es una de las cosas que me decepcionó.

Logo del joven mago
Logo del joven mago

En cuanto a las películas, es de agradecer que todas sigan en grandes rasgos la línea establecida por el libro. Abundan los efectos especiales y eso, además de que la historia en sí es amena, lo hace merecedor de ir al cine a verlas (y ya sabéis que yo eso de ir al cine como que no). Estoy esperando encontrar un hueco para ir a ver ésta (qué pena que no estemos en Madrid para ir a verla todos juntos, ¿no?)

FICHA:

Te gustará si te gustó
  • Las crónicas de Narnia, de C.S. Lewis
  • J. K. Rowling.
  • Las historias de brujas, calderos y magos.
Pros
  • Rowling: sabe cómo entretener escribiendo e inventa un mundo mágico hecho a medida.
  • Las relaciones entre los personajes.
Contras
  • Los personajes son planos.
  • Los primeros episodios son muy infantiles.

Namaste.