Literatura

Balance de 2025 (I): lo mejor

De nuevo llegamos a final de año así que es momento de revisar lo leído y hacer algún tipo de clasificación entre todo ello.

Como cada año, divido lo mejor en dos listas: los que me han gustado mucho y los que sí o sí tenéis que leer en algún momento. En cualquier caso en ocasiones la línea entre unos y otros es tan pequeña que cualquiera de estos que os traigo os los recomiendo encarecidamente.

Disclaimer: me ha salido una lista muy anagramesca, pero cualquier parecido con Babelia es coincidencia, que aquí no hay dinero de por medio.

Destacados

  • Libre, Lea Ypi. Recuerda a Alexievich, es entretenido como  Salir de la noche de Mario Calabresi, y a pesar de ser desigual en sus partes me gustó mucho más de lo que esperaba. Una mirada a un pasado que ya no existe.
  • Pan, Knut Hamsun. Cuanto más leo a este autor, más me gusta. Su precisión en el lenguaje, lo que evoca, cómo lo cuenta, esa aparente sencillez para describir paisajes y personas… todo es sencillo y tan natural que parece facilísimo hacer lo que él hace. No me cansaré de añadir cada año uno de sus libros porque siempre, siempre, acaban en esta lista. Este es uno de esos títulos que podría estar perfectamente en la lista de joyas de 2025 según el día que me preguntes.
  • Los chicos de la Nickel, Colson Whitehead. Un reformatorio, violencia, racismo y un muchacho que acaba allí sin esperarlo. Una novela redonda, entretenida de esas que perduran, por cómo analiza la sociedad de Estados Unidos de la época.
  • Basada en hechos reales, Delphine de Vigan. Otra habitual por estos lares, siempre certera, siempre incómoda, siempre interesante. Algún día tenemos que hablar de por qué Francia está dando tan buenos escritores.
  • Literatura infantil, Alejandro Zambra. Sus libros, en apariencia sencillos, son tiernos, bonitos, amables. Quizá el año que he vivido haya hecho que este libro me haya conmovido más que de haberse tratado otro año.
  • Algo ha pasado, Joseph Heller. Aún con sus defectos y el exceso de repeticiones, lo que hace Heller es interesante, reflexivo, sorprendente, y diametralmente opuesto a lo que ofrece en Trampa 22.
  • Una cuestión personal, Kenzaburo Oé. Si hablamos de libros incómodos, este se lleva la palma, es tan desagradable, tan inmoral, tan feo, que por un momento pensé que el autor era Houellebecq. Pero no, el japonés también sabe hacernos revolver en nuestro asiento.
  • El nadador en el mar secreto, William Kotzwinkle. Otra historia breve pero muy potente de la que os contaré más en su entrada correspondiente.

Joyas

  • Minimosca, Gustavo Faverón Patriau. El reinado de Faverón Patriau ha venido para quedarse. Si pienso en los libros que más me han impactado que haya leído últimamente Vivir abajo y Minimosca figuran los primeros. Con mucha diferencia, el peruano marca el camino para la literatura en español, por su originalidad, su complejidad y ese juego de espejos que viene de la más sólida tradición (de Bolaño, de Kafka, de García Márquez) pero con una nueva forma de ahondar en ello que atrapa y obnubila. Sus libros obsesionan. Empezad por Vivir abajo, que aquí sí es importante el orden, y ya me contaréis.
  • Una carpa bajo el cielo, Liudmila Ulítskaya. Una novela que huele a la más antigua tradición rusa, que recuerda a Tolstói, que te acompaña y te lleva con los múltiples protagonistas e hilos que presenta. Quizá sobran algunas páginas pero es de esos libros que se quedan en la retina.
  • Tengo miedo torero, Pedro Lemebel. Llego tarde a este título para admitir que teníais razón: es lírico, es poético y es una triste historia preciosa. Redondo.
  • Distancia de rescate, Samanta Schweblin. Lo empiezas y te das cuenta lo buena que es la argentina. Continuas y no puedes parar de leer, incómodo en tu asiento. Muy muy bueno.
  • El jardinero y la muerte, Gueorgui Gospodínov. El libro que figura en cualquier lista de calidad que se precie si hablamos de libros publicados este 2025 (por desgracia listas que ya sabemos de qué pie cojean). El duelo a través de la visión poética del autor. De nuevo el búlgaro en esta lista.

Contadme, ¿cuáles han sido vuestras mejores lecturas de 2025?

¡Por un 2026 lleno de libros geniales!

Namaste.

IMM, Literatura

IMM (113)

Os comentaba en mi última entrada sobre compras que me daba cuenta de lo bien que lo estaba haciendo al haber hecho pocas compras.

Por bocazas. Regreso con las últimas compras de este mes, en el que, por viajes o por mis ganas de gastar me he hecho con los siguientes títulos:

  • Misión presidencial, Upton Sinclair (Hoja de Lata, 2025). El último título de la saga de Lanny Budd que ya sabéis que sigo desde su publicación (por aquí tenéis reseñados  Entre dos mundos, Los dientes del dragón, Ancha es la puerta y Agente presidencial. Voy con retraso en relación a la velocidad de publicación pero bueno…
  • Un poco de suerte, Jane Smiley (Sexto Piso, 2025). Otra de mis autoras fetiche que habéis podido ver por aquí en múltiples ocasiones:  La edad del desconsuelo, Un amor cualquieraHeredarás la tierra y La mejor voluntad. Este es el último que ha sacado la editorial.
  • El aniversario, Andrea Bajani (Anagrama, 2025). Recomendación de Ester, de Moito Conto, una novela que fue galardonada con el Premio Strega.
  • On Earth We´re Briefly Gorgeous, Ocean Vuong (Vintage, 2020) . Tengo este libro en el punto de mira desde que lo vi por todas partes, además de haber comprobado que tiene comentarios elogiosos, el autor está siendo considerado como una joven promesa a tener en cuenta. A falta de comprar la edición Anagrama que podemos encontrar en español, aproveché un viaje para comprarlo en inglés, por un precio mucho más reducido que su versión amarilla.
  • ¡Petróleo!, Upton Sinclair (Txalaparta, 2025). La editorial navarra ha editado este título que era complicado de encontrar, así que sus lectores estamos de enhorabuena. ¡Mil gracias por el envío!
  • Y eso fue lo que pasó, Natalia Ginzburg (Acantilado, 2016). Como comentaba en un post anterior, esta autora me interesa por cómo escribe, y como ahora mismo me vienen muy bien los libros más cortos, es perfecta para añadir su lectura en cualquier momento.
  • Helena o el mar del verano, Julián Ayesta (Acantilado, 2023).
  • San, el libro de los milagros, Manuel Astur (Acantilado 2020). Como sabéis me voy fiando de lo que opinan lectores a los que sigo sus pasos por afinidad lectora. Estos son dos títulos que me han recomendado.

¡Hasta la próxima recopilación de lecturas!

Namaste.

Literatura

Recopilación de lecturas otoñales: Austen, Hrabal, Cañeque

Nos hemos plantado en Navidades y miro el estante y tengo varios libros para comentar, títulos que bien porque no me han sugerido demasiado o porque lo he ido dejando me va dando pereza reseñarlos. Pero como ante todo soy ordenada, no quería dejar pasar el tiempo sin dejar al menos un leve apunte al respecto.

  • Emma, Jane Austen (Austral). Eterna pendiente, en parte por la pereza que me da leer este tipo de libros, que no suelen ser para mí pero que aún así trato de hacerlo para comprobar si ha cambiado el asunto. Aprovechando el 250 aniversario del nacimiento de la autora decidí que ahora sí sería el momento. En el pasado leí Sentido y sensibilidad, que me gustó relativamente y La abadía de Northanger que me gustó bastante; sin embargo después me he ido encallando en otros del mismo estilo como Howards End de E. M. Foster, así que tenía mis dudas sobre este.

    Nada nuevo bajo el sol: Emma es la odiosa y metomentodo protagonista de una historia costumbrista sobre matrimonio y ascenso social. Fiestas y conversaciones, dimes y diretes y mucho cotilleo en una novela que hace las delicias para los que les gustan este tipo de historias british pero que a mí me parece superficial y de poco interés.
  • Una soledad demasiado ruidosa, Bohumil Hrabal (Galaxia Gutenberg, 2012). Saltamos a la Praga de nuestro protagonista, un empleado en una trituradora de papel que pasa sus días reduciendo a cenizas libros y reproducciones de cuadros. Un libro de esos en los que casi cualquier página tiene fragmentos de amor a la lectura como este:

Los libros me han enseñado, y de ellos he aprendido que el cielo no es humano en absoluto y que un hombre que piensa tampoco lo es, no porque no quiera sino porque va contra el sentido común.

Página 9

Menos redondo de lo que me habría gustado, el autor parece prestar poca atención a la trama para centrarse en lo que quiere contar, dejando reflexiones preciosas como esta:

Con un libro en la mano abro mis atemorizados ojos a un mundo extraño, distinto de aquél en el que me hallaba hace apenas un instante porque yo, cuando me sumerjo en la lectura, estoy en otra parte, dentro del texto, me despierto sorprendido y reconozco con culpa que efectivamente vuelvo de un sueño, del más bello de los mundos, del corazón mismo de la verdad.

Página 12

  • La última frase, Camila Cañeque (La uña rota, 2024). La premisa de este libro es la obsesión de Cañeque por el final de las historias. Por su manía de leer la última frase antes de terminar el libro, por recopilarlas y anotarlas.

Así, las pone una tras otra, uniéndolas por temáticas, analizando de qué tratan y buscando una unidad que, sorprendentemente, encuentra. Ella nos recomienda no leer de qué libro proceden, algo que se encuentra al final del libro.

Curioso, sorprendente y llamativo, el problema de este libro es realmente mío. Que yo no miro jamás cómo termina un libro (de hecho si lo abandono tampoco lo hago) y que, por algún motivo que desconozco, genera en mí una especie de incomodidad el desorden que asocio a recopilar los finales. ¿Es curioso? Sí. ¿Es interesante? También, pero no es para lectores con TOC.

Con la ficción como timón, articulamos los eventos aleatorios de la realidad, creando cápsulas inteligibles, con principio y final, como placebo de efecto calmante.

Página 56

Namaste.

Autor, Gospodínov, Literatura

El jardinero y la muerte, Gueorgui Gospodínov

Regresar a un título que tan buenas críticas ha dejado del autor de Las tempestálidas parece un acierto seguro.

En mi lista de propósitos de este año tenía anotado volver a leer al búlgaro Gospodínov, ese que me dejó unas sensaciones similares a las que provoca en mí el rumano Cartarescu. Lo que no tenía claro era con qué libro regresar, ya que he ido comprando Física de la tristeza o Novela natural.

Finalmente fue este el escogido, un título editado por Impedimenta del que todo el mundo hablaba maravillas. Diría que el hecho de ser capítulos de apenas una página fue el desencadenante de mi elección, ahora que busco alternar con autores que no saben parar entre párrafos más que 50 páginas después es genial combinar con un tipo de libro que te permite coger el aire que se necesita.

El jardinero y la muerte (Impedimenta, 2025) comienza así:

Mi padre era jardinero. Ahora es jardín.

Página 11

El autor nos informa de que su padre, ese jardinero que menciona, ha muerto. Lo acompañamos en la enfermedad, en el paso de un hombre con salud a un enfermo que camina despacio, de un hombre preocupado por sus flores y plantas a un hijo que no sabe muy bien cómo gestionar el terreno de su padre.

Me pregunto si las flores no son realmente los periscopios secretos de los muertos que yacen bajo ellas observando el mundo a través de sus tallos.

Página 16

Por medio de capítulos cortos y reflexiones poéticas, el búlgaro ahonda en la relación con el progenitor, en la enfermedad y la pérdida, en la ausencia.

¿De qué hablamos cuando hablamos de la muerte? ¿De aquel que se ha ido o de nosotros? ¿De la ausencia misma? Está tan ausente que llena cada minuto libre con su ausencia.

Página 17

El resultado es un libro lírico, delicado y triste, un acercamiento tierno y cálido a la muerte, de un hijo que sufre la pérdida de su héroe.

Mi padre se está yendo y el mundo no lo sabe, obviamente, no se culpa de nuestras tragedias personales, la vida sigue…

Página 81

Con la naturalidad que da la sencillez y la sinceridad, El jardinero y la muerte se añade a los libros del duelo de forma inexorable. Se recordará por el amor en las palabras del autor, por lo bonito que hacer describir un proceso tan doloroso como la pérdida de un ser querido.

No grité, no aullé, solo dejé que las lágrimas cayeran en silencio.

Página 97

Tenían razón. Este libro es una pequeña joya y Gospodínov un autor al que tener en cuenta. Siempre.

FICHA:

Te gustará si te gustó El año del pensamiento mágico, Joan Didion.
Pros– La sinceridad y a la vez la delicadeza en sus palabras.
– Los capítulos cortos y las frases punzantes.
Contras– Triste. Doloroso.

Namaste.