Autor, Bradbury, Literatura

Fahrenheit 451, Ray Bradbury

Hoy os traigo una novela de esas que no necesitan presentación, de las que se suelen incluir como indispensables en cualquier lista literaria.

El argumento seguro que lo conocéis todos: nuestro protagonista es Guy Montag, un bombero muy peculiar que se dedica a quemar libros. Montag vive feliz en su burbuja: trabaja y quema libros, queda imbuido por una rutina que no le permite reflexionar. Sin embargo, su apacible vida da un giro de 360 grados cuando mantiene una conversación con una joven vecina que le hace replantearse todos los aspectos de su vida. Nada más comenzar el libro, tras leer unas pocas páginas, nos encontramos con este interesante diálogo:

  • Is it true that long ago firemen put fires out instead of going to start them?

  • No. Houses have always been fireproof, take my word for it.

  • Strange. I heard once that long time ago houses used to burn by accident and they needed firemen to stop the flames.

He laughed.

TRADUCCIÓN PROPIA:

  • ¿Es cierto que hace mucho tiempo los bomberos apagaban fuegos en lugar de iniciarlos?

  • No. Las casas siempre han sido ignífugas, te lo aseguro.

  • Qué raro. He oído que hace mucho tiempo las casas solían quemarse por accidente y se necesitaban bomberos para apagar las llamas.

Él se echó a reír.

Desde ese momento, las cosas cambian. Montag comienza a plantearse por qué. Y duda. Y es que, en un mundo distópico, las reglas del juego han cambiado, y leer libros se considera innecesario. Peor aún: peligroso e indeseable. Así se lo hace saber el jefe de Montag en este fragmento:

Not everyone born free and equal, as the Constitution says, but everyone made equal. Each man is the image of every other; then all are happy, for there are no mountains to make them cower, to judge themselves against.

So! A book is a loaded gun in the house next door. Burn it. Take the shot from the weapon. Breach

man´s mind. Who knows who might be the target of the well-read man? Me?

TRADUCCIÓN PROPIA:

No todos nacimos libres e iguales, como dice la Constitución, pero cada ciudadano se hace igual a otro. Cada hombre es la imagen del otro; así que son felices, porque no hay montañas para convertirlos en cobardes, ni se les juzga en su contra.

Así que un libro es una pistola cargada en la casa de al lado. Quémala. Coge las balas. ¡Rompe la mente humana! ¿Quién sabe quién podría ser el objetivo de un hombre que ha leído? ¿Yo?

Precisamente, el título del libro alude a la temperatura con la que arde el papel. Y es que Fahrenheit 451 es un libro sobre libros, sobre la importancia de la lectura, sobre un estado represor que consigue un pensamiento único a través de la prohibición de todos y cada uno de los libros. Excepto los cómics, eso sí.

Esta novela es una oda a la literatura, a los lectores, a todos esos momentos compartidos a través de las páginas de un libro. Es también un alegato en contra de esa vida simple y monótona que existe al margen de los libros, es una novela que ahonda en la metaliteratura: por qué leemos, qué utilidad tiene y qué sentimientos nos genera.

Un libro muy interesante y muy corto, lleno de fragmentos sobresalientes, donde toma importancia más que la acción en sí, los pensamientos y planteamientos de un plan previsiblemente fallido, donde destaca la filosofía instríseca de una novela que nos remueve las entrañas a todos aquéllos que disfrutamos y miramos la vida a través de las páginas de un libro.

There must be something in books, things we can´t imagine, to make a woman stay in a burning house; there must be something there. You don´t stay for nothing.

TRADUCCIÓN PROPIA:

Debe de haber algo en los libros, cosas que no podemos imaginar, para conseguir que una mujer se quede en una casa en llamas. Debe de haber algo ahí. Uno no se queda por nada.

FICHA:

Te gustará si te gustó
  • 1984, George Orwell. (Por lo distópico, pero la novela de Orwell tiene más empaque).
Pros
  • El inicio es muy potente.
  • Los diálogos. Hay fragmentos increíbles.
Contras
  • Al ser un inicio impactante, hacia la mitad el libro parece que se desinfla.
  • El final no está mal del todo. Pero no es un final redondo. EDICIÓN: no es redondo porque no puede ser redondo. Inicialmente no me convenció pero cuando reposa sí que es el final que se merece. Sin duda.

Namaste.

 

IMM

IMM (28)

Me quejaba recientemente por una red social de que los Reyes Magos no me habían traído ningún libro. Lo achaco, como todos los que leemos y compramos con asiduidad a que Sus Majestades no saben muy bien qué comprar. Una pena.

Sin embargo, cuando pensé en publicar un nuevo IMM, me di cuenta de que me equivocaba: que por Navidad sí que había recibido regalos en forma de libro, con la diferencia que ninguno de ellos estaba debajo del árbol. Habían llegado antes y de una forma diferente.

IMM_enero_2014

  • El idiota, Fiódor Dostoievski. Uno de los libros que figuran en mi propósito de este nuevo año, al que le tengo muchas ganas. Sin embargo, tendrá que esperar, al menos hasta que termine con Vasili Grossman (más o menos cuando George R.R.Martin termine “Canción de hielo y fuego”, supongo).
  • Tres rosas amarillas, Raymond Carver. Será mi primer libro de este autor, en este caso un libro de relatos cortesía de Bartleby (al igual que El idiota).
  • Las bellas extranjeras, Mircea Cărtărescu. Soy fan, ya lo sabéis, así que cuando veo a este autor en la portada de una edición de Impedimenta, lo quiero y ya mismo. Ésta vez son relatos, estaba vez parece que hay algo más de humor. Me resulta extraño, pero al mismo tiempo me embriaga una insana curiosidad para saber si me convencerá el autor en esta nueva faceta.
  • Máscara, Stanislaw Lem. Una preciosa portada envuelve los relatos de Lem, al que todavía no he leído a pesar de que llevo mucho tiempo queriendo leer Solaris: una novela de la que todo el mundo habla bien. Lem, allá voy. Gracias a la editorial por ambos ejemplares.
  • El sexo de la risa, de Irene X. Poesía, de la mano de @Tonokix, que decidió que para que me lo leyera me lo tendría que regalar. Se agradece, porque es necesario que salga de tanta novela y empiece a indagar en la poesía y en el ensayo, y éste me parece un perfecto inicio.

Y vosotros, ¿habéis leído alguno de estos libros? ¿Os animáis a leer conjuntamente El idiota?

Os deseo un gran fin de semana lleno de buenas lecturas.

Namaste.

Autor, Literatura

El rayo que nos parta, Jesús Artacho

Hoy os traigo un conjunto de relatos escritos por el amigo Jesús Artacho, Bartleby en la red.

Jesús, además de tener un blog y no parar de leer, escribe. Y como no se le da mal, y resulta que ha ganado unos cuantos premios relacionados con sus relatos, se decantó por publicar su propio conjunto de relatos. Tras contactar con algunas editoriales y valorar sus ofertas, decidió embarcarse en el mundo de la autoedición. Así nació El rayo que nos parta.

Os voy a ser sincera: reseñar un libro que ha escrito alguien que conoces es difícil. Pero si además son relatos es más difícil todavía. Pues nada, vamos a intentarlo.

El rayo que nos parta se compone de 20 relatos muy diferentes entre sí, tanto por la longitud como por el tema: mientras que alguno de ellos son muy cortos (tres párrafos o una frase), otros se alargan hasta conformar un relato mucho más prolongado. Relatos distintos entre sí, escritos en épocas diferentes y con temática variable.

¿Y qué podemos encontrar en ellos? Y aún más, ¿qué tienen de especial? El autor plantea sus relatos incluyendo citas, referencias musicales y literarias (desde Keane hasta Auster), apostando por las reducciones al absurdo y demostrando la inteligencia necesaria para mantener al lector pegado a las páginas hasta que se termina el último relato.

Su estilo envuelve, tiene referencias y evocaciones a otros autores contemporáneos pero eso no significa que copie o imite, sino que le da una vuelta de tuerca. Son claras las referencias, la base que ha adquirido como lector (vemos puntos de Auster, de Kafka, de Levrero), en ocasiones parte de un planteamiento similar y lo malea, resultando algo final diferente a lo que nos habrían planteado los escritores que seguimos. En otros, se trata de un homenaje, de un guiño al lector que ha leído alguno de ellos, de una mera referencia que nos acerca y nos simpatiza con el autor.

Artacho es un tipo listo, callado y tímido, lleno de silencios y medias palabras, sarcástico y divertido, y eso mismo lo plasma en El rayo que nos parta, un conjunto de historias lleno de personajes solitarios, perdidos y solos, que buscan el amor, que se miran al espejo, que dudan. Personajes despistados en un mundo que no acaban de comprender, protagonistas que asumen situaciones surreales con dobles y triples interpretaciones. Historias con palabras pero con muchos silencios, como este breve relato que os dejo aquí:

NO HACER NADA

 Tener la insoportable sensación de haber olvidado durante el día hacer algo muy importante. Que acabe el día y la sensación siga ahí. Que lo que olvidamos hacer fuese no hacer nada.

Personalmente, las historias que más me han gustado han sido los relatos más largos: Último tren, Huete o Laberintos ofrecen una historia que se desarrolla más, plantea más ideas, al ser más largas permiten más técnicas al autor.

En definitiva, El rayo que nos parta resulta, en conjunto, una muy buena lectura, un buen regalo y un muy buen principio. No sólo para el autor, como un perfecto ejemplo de cómo se hacen bien las cosas, sino para los demás, los que estáis al otro lado: el inicio de una carrera literaria que no os deberíais perder. Porque El rayo que nos parta brilla con luz propia. Es la punta de un iceberg que Jesús Artacho irá enseñándonos con el resto de su obra, de la que, estoy segura, nos dará muchas sorpresas.

Y si no me creéis, si mi reseña os ha parecido poco, os invito a pasaros por los espacios de otros lectores (La orilla de las letras, Yossi, Tanyible, Desde la ciudad sin cines) que, como yo, han quedado convencidos por este chico sureño que procede de un pueblo en el que las zanahorias son moradas. Ahí es nada.

Namaste.

Autor, Literatura

El reflejo de las palabras, Kader Abdolah

Este fue uno de esos libros de los que te hablan y desconoces todo. No me sonaba el autor, ni el título, ni tenía ninguna referencia previa. Muy inteligentemente, y tras hablarme muy bien de él, Pedro me lo regaló. Así que tras un tiempo esperando en mi estantería, pasó a ser uno de esos libros que tenía que leer. Aunque sólo fuera por curiosidad.

El reflejo de las palabras narra la historia de una particular relación: la de un padre sordomudo con un hijo en un entorno complejo, el del Irán del siglo XX.

¿Cómo comunicarse con alguien que no nos puede oír? ¿De qué modo le transmiten sus familiares las alegrías y los problemas? ¿Y cómo las transmite este padre aislado de un mundo exterior que comprende a duras penas?

Complejo asunto. Complejo resolver un planteamiento tan diferente a lo que nos tienen acostumbrados otras novelas. El autor no se queda ahí, sino que incluye el devenir histórico de Irán, una nación salpicada de altibajos en los que la guerra, la dictadura y la inseguridad planean a la vuelta de la esquina. Una inestabilidad política que afectará muy directamente a toda su familia, hasta el punto de ese hijo tendrá que abandonar el país.

La prosa del autor es sencilla, pero muy cercana. Trata muchos temas sentimentales y lo hace de un modo muy inteligente para abordarlos, pero al mismo tiempo va más allá, abordando otros temas relacionados e independientes, desde la nostalgia hasta la esperanza, desde el silencio a la modernidad. Es una novela muy humana pero a la vez muy profunda, analítica desde un punto de vista sensible, como sólo los orientales pueden hacer.

No sé vosotros pero cada día noto más esa diferencia a la hora de elegir unas palabras u otras, por el vocabulario diferente que utilizan estos autores frente a los occidentales, a los que encuentro más racionales, más toscos, más directos, es decir, van más al grano. Los orientales, o al menos eso me parece a mí, se detienen para escoger una palabra, relacionan sentimientos, escuchan el silencio, analizan emociones, callan y lloran, evocan recuerdos, es otro tipo de modo de escribir.

En fin, El reflejo de las palabras resulta un libro intimista, que cuenta la vida de un hombre sencillo, el acercamiento con su hijo, su suave inteligencia que le hace amar las montañas de Arak, sus cuevas y sus recovecos. Un padre que escribe un diario, un conjunto de letras incomprensibles para su hijo, que se pregunta frustrado:

¿Llegaré a descubrir algún día el secreto de estas notas? ¿Cómo conseguiré que el libro hable?

Letras incomprensibles que su padre sacó de una cueva. Un lugar lleno de escritura cuneiforme indescifrable para los estudiosos que resulta un misterio lleno de importancia para su pueblo, desconocido para los expertos alemanes que visitan la zona, y dinamitado por los gobernantes de turno.

La novela está, además, aderezada de reflexiones antes de iniciar cada capítulo, de entre las que destaco esta:

La pérdida es una experiencia que conduce hacia un nuevo camino. Una nueva oportunidad para empezar a pensar de otro modo. La pérdida no es el final de las cosas, sino el final de una manera determinada de pensar. Quien cae en un sitio se levanta en otro. Esa es la ley de la vida.

Es una novela deliciosa, que disfrutaréis mucho aquéllos que os dedicáis al mundo de las palabras. Una historia muy bonita que ahora sí que sí, os presento. Porque estas novelas, las minoritarias, las pequeñas, son las que da gusto recomendar en un blog.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • El estilo del autor.
  • La conexión padre-hijo y al mismo tiempo, las dificultades
Contras
  • Historia triste.

Namaste.

Literatura

¿Y ahora qué? Propósitos literarios para 2014

Finalizado el 2013, toca proponerse lecturas para este nuevo año. El criterio viene a ser el mismo que el año pasado: leer los libros que tengo en las estanterías y que mes tras mes esperan pacientes su turno.

Tengo que confesar que no he cumplido mi propósito lector que me planteé para 2013. Pero no importa: he avanzado mucho en mi lista y me he puesto las pilas con algún libro particularmente largo y denso que sigo leyendo poco a poco.

Eso sí, este año me gustaría salir de la novela y empezar a leer ensayo y poesía. Al menos quiero ir leyendo los que tengo en mi estantería. Sin embargo, en mi lista sólo encontraréis un ensayo. El resto lo dejo para la improvisación.

 Mi listado anual de lecturas para este 2014 es el que sigue:

  1. El quinto en discordia, Robertson Davies.
  2. El idiota, Fiódor Dostoievski.
  3. Las uvas de la ira, John Steinbeck.
  4. La Señora Dalloway, Virginia Woolf.
  5. Los santos inocentes, Miguel Delibes.
  6. El señor presidente, Miguel Ángel Asturias.
  7. El arte de la fuga, Sergio Pitol.
  8. El plan maestro, Heather Pringle.
  9. 2666, Roberto Bolaño.
  10. Como agua para chocolate, Laura Esquivel.

Y vosotros, ¿habéis leído alguno de los que quiero leer? ¿Qué os parecieron?
Que los Reyes Magos os traigan muchos libros.

Namaste.

Balance de 2013, Literatura

Balance de 2013 (II): recomendaciones y joyas

Explicar qué es lo que nos ha gustado menos es lo más fácil. Sin embargo, especificar qué libros han sido los mejores puede no serlo tanto. No hay que pecar de demasiado benevolente y dejar muchos libros en el listado, sino cerciorarse de que están los que deben de estar y prescindir de los secundarios.

Como viene siendo habitual, he dividido los libros en dos grupos: de un lado, los destacados, esos que recomendaré sin dudas y de otro, los totalmente indispensables, esos que me gustaría que estuvieran en vuestras listas.

 Muy recomendables

  • El reflejo de las palabras, Kader Abdolah. Un autor que me resultaba extraño hasta que me metió en un universo de incertidumbre y complicaciones en la comunicación entre un padre y un hijo. De esos en los que se echa una lagrimilla si te despistas.
  • La buena novela, Laurence Cossé. Aunque no es un libro que recomendaría a todo el mundo, es interesante lo que plantea y cómo lo hace, además del debate que genera después. No todos los libros pueden presumir de lo mismo.
  • La princesa prometida, William Goldman. Entretenimiento puro y duro y del bueno. La típica novela que se puede regalar a todo el mundo y con la que sabemos que acertaríamos.
  • Inocencia, Penelope Fitzgerald. Embelesada me quedé al ver cómo la autora desplegaba una tupida red de tramas, una elegante maraña que nos traslada a la Toscana.
  • Persépolis, Marjane Satrapi. Historia dura y muy real de un país más cercano de lo que creemos. Destaca sobre todo la primera parte. A pesar de que el trazo es sencillo la fuerza de la historia, lo duro del tema nos mete hasta el tuétano en una novela gráfica indispensable, (casi) a la altura de Maus.
  • De ratones y hombres, John Steinbeck. Brutal historia situada en Estados Unidos, dura y cruel como la vida misma. Directa y sin rodeos.

Joyas

  • Nostalgia, Mircea Cărtărescu. Si de algo me puedo alegrar es de haberme topado con este autor en cuanto la editorial Impedimenta empezó a publicarle. Desde entonces todo han sido alegrías. Bien es cierto que si hay algo de lo que se me puede acusar es de ser repetitiva a la hora de recomendar este autor: presto sus libros, los regalo, insisto… en fin, yo soy del #TeamCărtărescu
  • Conversación en La Catedral, Mario Vargas Llosa. Una historia envolvente, global, de un país, Perú, pero también de una familia, de amor y miedos. Una novela redonda, con un estilo único.
  • Tu rostro mañana (I): Fiebre y lanza, Javier Marías. Es una delicia leer a este autor, ese uso de la lengua, el don de la palabras y el uso de los diálogos sin olvidar los sentimientos y las sensaciones, incluyendo temas de los que no suelen escribir otros escritores. Hay que leerlo.
  • Fahrenheit 451, Ray Bradbury. Un libro con un arranque espectacular, lleno de fragmentos inolvidables. Un libro sobre libros, de esos que nos gustan a los lectores, pero que va más allá: un libro sobre la importancia de los libros. El resto lo dejo para la reseña.

Y para vosotros, ¿cuáles han sido los mejores libros de 2013?

Os deseo un 2014 lleno de buenas lecturas.

Namaste.

Literatura

Balance de 2013 (I): abandonos y decepciones

Un año más toca hacer balance de lo que ha ocurrido en este 2013. En este caso, os traigo los abandonos y las decepciones.

  Abandonados

 Al igual que en 2012, he abandonado tan sólo un libro.

  • Trainspotting, Irvine Welsh. Famosísima y mítica película del cine moderno. Animada por la fama de la historia me adentré en una novela simple y llana, escatológica y obscena hasta rallar lo infinito (hay una escena en concreto que, si en la película resulta repugnante, en la descripción de la novela directamente es vomitiva). No me enganchó, tanto que acabé por dejarla a medias y por pasarme a su versión cinematográfica. Ahorré tiempo.

Decepciones

Las decepciones las puedo clasificar en dos grupos: de un lado, las historias de las que esperaba más, mucho más, por opiniones de lectores o por mi propio prejuicio de la historia. De otro, los que directamente me parece una pérdida de tiempo leerlos y que no se merecen el papel sobre el que están impresos.

Despellejes:

  • La reina en el palacio de las corrientes del aire, Stieg Larsson. Es lento, es pesado, el estilo es del tipo indistinto, esto es, el estilo que tienen todos los autores de best-sellers, intercambiable, repetido, vamos, fabricado en masa. Aún así ofrece una historia, por eso lo considero menos malo que los otros dos que vienen a continuación.

  • Verano en English Creek. El libro de las ovejas, como dicen algunos compañeros blogueros. Creo que ya lo dije todo en su momento, pero vuelvo a reiterar que no necesito que me cuenten todo en una historia. No hay nada peor que aburrir a un lector. Aburrirle y hacerle contar ovejas, ver pasar matojos, llegar al punto de ser más interesante ponerte a contar las gotas que va dejando la lluvia en la ventana que seguir por el camino de lágrimas que era el librito en cuestión. Una pesadilla. Llena de ovejas, encima.

  • Metafísica de los tubos, Amélie Nothomb. Nothomb, tiene usted un problema. Le recomiendo que se tome un año sabático y se vaya por ahí a tratar de que le ocurran cosas extrañas (puede probar a desnudarse en público o a subir a una montaña) porque la ficción raya lo absurdo. Se encuentra en el punto exacto en el que uno se hace la pregunta: ¿Pero qué leches se ha tomado para escribir esto? ¿Y quién ha decidido publicárselo? Es un consejo de amiga. Sobre todo porque todos los lectores se acabarán dando cuenta, antes o después, que usted no es la que era. No viva de sus recuerdos. Cree unos nuevos.

Decepciones propiamente dichas:

  •  El gran Gatsby, F.S. Fitzgerald. Un libro famosisímo, que muchos lectores mencionan como su favorito, ¿cómo podía no encantarme? Y es cierto que el estilo del autor es una delicia, tiene fragmentos muy buenos, pero no me ha llegado. No es un libro del que diría hay que leerlo. Esperaba más.
  • Metamaus. Art Spiegelman. Aunque tiene información muy entretenida, se quiere explotar la gallina de los huevos de oro que fue Maus. Cogedlo prestado de la biblioteca, pero no lo compréis. Esto mismo le ocurre a El secreto del mal, de Roberto Bolaño.

Y vosotros, ¿abandonáis libros? ¿Cuáles habéis dejado a medias este año? ¿Os ha decepcionado algún libro?

Namaste.

Autor, Literatura

La reina en el palacio de las corrientes de aire, Stieg Larsson

Hace ya mucho tiempo leí Los hombres que no amaban a las mujeres, la famosa novela de Stieg Larsson que iniciaba la trilogía Millenium (de la que, por cierto, se dice que se publicará un cuarto libro dentro de poco). En su día me gustó y me pareció entretenido, así que, quizá motivada por ese recuerdo decidí que este año cerraría la trilogía con La reina en el palacio de las corrientes de aire.

Sinceramente, no sé si he sido yo la que he cambiado por el paso del tiempo, si es que mis gustos se han decantado por otros derroteros o si, simplemente, mi memoria sobrevaloró mi propia opinión. No lo sé. Lo que sí que tengo claro es que mi opinión de esta novela nada tiene que ver con la opinión de la primera de la saga que leí (o de la segunda, ya puestos).

El inicio de la historia continua con el final de la segunda parte, en un punto interesante en el que uno de los protagonistas se encuentra muy cerca de la muerte. A partir de ahí se inicia la búsqueda de la verdad por parte de ese periodista tan simpático e inaguantable que es Blomkvist‎. Una trama tan interesante y tan lenta que estuve a poco de dejarla. Una delicia, vamos.

Y es que me ha parecido muy larga, lenta y densa, una de esas novelas a las que le sobran muchísimas páginas, donde abundan los detalles que no aportan nada. El estilo del autor es pesado, aburrido y plano, pero al mismo tiempo es simplista, repetitivo y lleno de personajes arquetípicos, unos éticamente irreprochables y los otros oscuros mafiosos llenos de turbios secretos.

Un libro que no recomendaría por nada del mundo, con el que me he aburrido muchísimo, y que acabé leyendo transversalmente. ¿Me hago mayor? Puede ser.

FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  • Al menos no lo compré cuando tuve ocasión.

Contras

  • Estilo simplista, trama lenta, personajes arquetípicos.

  • El final es previsible.

 Namaste.

Autor, Collins, Literatura

En llamas, Suzanne Collins

 En llamas es la segunda parte de Los juegos del hambre, trilogía que se completa con Sinsajo.

La situación se plantea poco después de los sucesos que tienen lugar en Los juegos del hambre: una vez ganados los juegos, Katniss regresa al hogar. Sin embargo, y aunque parece que todo ha terminado, el Capitol tiene una sorpresa para ella: los Quarter Quell, básicamente el mismo planteamiento de Los juegos del hambre pero con los ganadores de los últimos años como participantes.

Además, Panem está llena de revueltas generadas por la rebeldía de Katniss. Una trama que la autora podía haber explotado más profundamente pero que se queda en una mera oda a la protagonista, que parece no saber de qué va la vaina y que desespera al personal. A mí la primera.

El inicio de En llamas me ha resultado mucho más lento que el de su predecesora, ya que pierde el empaque que poseía la primera parte de la trilogía, provocado además porque la autora deja para el final la lucha entre los ganadores, la parte más entretenida de la novela. Como si de George R.R. Martin se tratara, el final se resuelve demasiado rápidamente, al salto de mata.

Si Los juegos del hambre hablaban de supervivencia, de amor por el hogar y de infelicidad, En llamas se centra demasiado en el romance, en la duda sistemática de una adolescente egoísta que duda de todo y no sabe nada. Una cansina de tomo y lomo, que no se cree nada de lo que le dicen y que se pasa el día dudando de ella misma. Vamos, como una Harry Potter femenina.

En definitiva, una novela entretenida pero que podía haber dado mucho más de sí por el tema que trata. Mi impresión es que Collins no le ha sabido sacar el jugo que tiene la trama y se ha centrado en otros temas mucho más comerciales. Así que hay que huir del apelativo de “utópico” que le han dado muchos medios por ahí. Es un best-seller. Una historia con la que pasar el rato, nada más.

Recomendable para todos aquéllos que se quedaron con curiosidad por ver qué ocurriría después. Para utopías, ya tenemos otras, y muy buenas.

FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  • El planteamiento es interesante.

  • Entretiene, al menos un rato. Leedla en inglés. Se os quitará la impresión de que habéis perdido el tiempo.

Contras

  • Personajes que no evolucionan. Más planos que Holanda.

  • Mucha paja.

 Namaste.

Autor, Fitzgerald, Literatura

Inocencia, Penelope Fitzgerald

Inocencia es la última novela publicada por la Editorial Impedimenta de Penelope Fitzgerald, autora de La librería y de la deslumbrante El inicio de la primavera. Cómo no iba a sentirme atraída por ella. Cómo no iba a volver a su prosa.

Mientras leía el libro se me venía a la mente una comparación: Penelope Fitzgerald es como la seda, el preciado material con el que confeccionar un vestido elegante y con perfecta caída, un vestido propio de una dama británica: adecuado y envidiado, que ajusta como si estuviera hecho a medida, y por supuesto, con el cuidado artesanal de todos los detalles: los colores y el estampado, el escote y la largura. En definitiva, el vestido que el resto de mujeres miraríamos con envidia.

Pero es que además la seda no solamente sirve para embellecer, sino que es uno de los materiales más resistentes que se conocen. Sujeta, agarra y es firme, tanto que se utiliza para cuerdas y materiales útiles, de esos que se llevan al espacio.

A pesar de su aparente delicadeza la seda no es lo que parece. Y eso mismo ocurre con esta autora: parece delicada, elegante y superficial, pero va mucho más allá.

Se esconde detrás de historias aparentemente sencillas, como esta, en la que la trama gira entorno a una familia y al amor que se profesan Chiara Ridolfi y el Doctor Rossi. Una familia de antigua nobleza que ha caído en decadencia se une a un prometedor médico. Si no miramos más allá, Inocencia trata de una historia de amor.

Sin embargo, la sensación es que esa historia es lo de menos. Resulta algo meramente anecdótico con lo que situar la trama, porque la verdadera importancia subyace detrás. ¿Y cuál es? El paso del tiempo, algo que incluso deja entrever por la longitud de las dos partes del texto. El cambio humano según el paso del tiempo: las esperanzas e ideas juveniles y la confrontación con la edad adulta, esa realidad que nada tiene que ver con lo idealizado. Fitzgerald no se queda ahí: también aborda la decepción, el cambio de valoración (y en ocasiones sobrevaloración) de nuestra opinión sobre las personas. Por ejemplo, encontrar a alguien que consideramos lúcido e ingenioso pero que apenas un tiempo después nos parece de trato simple y aburrido.

Y es que en esta historia, cada personaje representa un problema, como el Doctor Rossi, que nos plantea su relación con la familia: la huida y el rechazo de cada idea familiar y su sustitución por algo diametralmente opuesto sin tener claro si esa situación es la que realmente se quería o si tan sólo resulta el antónimo de la voluntad familiar, con el añadido del miedo a decepcionar por no cumplir las expectativas.

La autora es, sorprendentemente, una gran conocedora de la sociedad italiana, tanto, que en ocasiones me vi comprobando el título para cerciorarme de que no se trata de ninguna escritora procedente de la Toscana. Paradójicamente, a sus compatriotas los presenta reducidos a un absurdo, ejemplificador de su carácter británico, como se aprecia en la siguiente cita:

¡Oh, querida niña! Ya me han dado la extraordinaria noticia. Créeme queno hay nada en el mundo como el primer hijo: estoy segura de que siempre es así… incluso en los países latinos.

El conjunto es, en apariencia una novela costumbrista, con personajes muy definidos, lleno de dobles interpretaciones. Mi personaje favorito es, sin duda, Cesare. Un hombre que se esconde, considerado loco en su propia familia, quizá por la soledad que le envuelve o quizá por dedicarse a temas prácticos y mundanos. Y sin embargo, detrás de su fachada de ermitaño es el más cuerdo, el más lógico, el antagonista del Doctor Rossi, el que parece cuerdo, el que parece racional. Basta con echarse la fama y esperar.

Una novela como la vida misma. “Tangible”, dice la sinopsis, y es cierto: es visual y palpable: absurda en ocasiones y demasiado real en otras, capaz de reflejar los sentimientos humanos de un modo muy potente, con diálogos redondos y descripciones equilibradas, elegante y evocador, cómico y absurdo. Como la vida. Como la seda.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • El universo que crea la autora.
  • Diálogos elegantes y personajes redondos.
Contras
  • El inicio puede parecer un poco confuso hasta que nos situamos.
  • ¿Quién tiene la inocencia entonces, Chiara o el lector?

Namaste.