Autor, Literatura, Zambra

Poeta chileno, Alejandro Zambra

Poeta chileno (Anagrama, 2020) comienza con una historia de amor: la de Clara y Gonzalo.

Eran como dos desconocidos buscando desesperadamente un tema en común; parecía que hablaban de algo y estaban juntos, pero sabían que en realidad no hablaban de nada y estaban solos.

Página 25

Gonzalo es padrastro de Vicente. Y también poeta. El poeta chileno primigenio. Digo primigenio en cualquier otro lugar, porque en Chile lo que abundan son los poetas, y quizá Gonzalo sólo sea otro más, un juntaletras deseoso de ser también mito, mencionado por otros menos poetas pero más universales. Qué sé yo, por Bolaño, por Nicanor Parra o por cualquier otro poeta-poeta.

Vicente es también poeta, o al menos acaba creciendo en un ambiente en el que desea convertirse en uno. Vicente crece y le acompañamos como testigos omnipresentes en su vida. Como si fuéramos también ese gato negro que aparece en la cubierta: como Oscuridad, también sabemos qué hace en su cuartito y que para cuando conoce a Pru, la periodista estadounidense que llega a Chile para escribir (cómo no) sobre poetas, desea figurar tanto en el artículo de Pru como en sus futuros planes.

Dicen que eso es la felicidad: nunca sentir que sería mejor estar en otra parte, nunca sentir que sería mejor ser alguien más. Otra persona. Alguien más joven, más viejo. Alguien mejor.

Página 145

A Zambra no se le puede poner ni un pero. Escribe sobre una familia, sobre el amor, pero también sobre el paso del tiempo, la importancia clave de influencias en la adolescencia y la conexión con la literatura.

Lo hace en Bonsái y lo hace aquí en versión extendida, con más detalle y más capacidad de extenderse y bifurcarse en los temas, los secundarios o en cualquier tema accesorio a la trama principal. Tierno y cariñoso, directo y sencillo, Zambra parece que no hace mucho: sólo narra sin más, de forma cronológica, sin cambios temporales o de estructura significativos.

Y sin embargo hace fácil lo difícil. Lo hace porque quiere, ya que en el final demuestra que si quisiera Poeta chileno podría haber sido otra novela.

El culmen es el final, donde asistimos a este genial desdoblamiento:

Y entonces Pru piensa en quedarse en Chile, pero su vida no es una maravillosa película mala, así que se sube al avión y a mí me dan ganas de subirme con ella y de acompañarla y de seguirla, como el perrito Ben, a todas partes, pero ahora mismo hay un millón de novelistas escribiendo sobre Nueva York, probablemente mientras escuchan y tararean esa canción tan hermosa que dice New York I love you / but you´re bringing me down y yo quiero leer sus sofisticadas novelas, que casi siempre me gustan, voy a tratar de leerlas todas para ver si en alguna de ellas sale Pru o alguien parecida a Pru – de verdad me encantaría subirme con ella en el avión pero tengo que quedarme en territorio chileno, con Vicente, porque Vicente es un poeta chileno y yo soy un novelista chileno y los novelistas chilenos escribimos novelas sobre los poetas chilenos.

Página 334

Asombroso: porque Zambra renuncia a Pru, a seguir su personaje femenino, como si de un tribular se tratara, como si Zambra no tuviera jurisdicción en Nueva York y lo cediera a otro, a Paul Auster por ejemplo. Como su los personajes tuvieran límites territoriales y en el momento de decidir que Pru va a regresar a su ciudad, Zambra ya no pudiera imaginarse qué le va a suceder allá, y por eso Zambra ha de quedarse con Vicente, con el poeta chileno protagonista de la historia. Porque Zambra, como Bolaño, es un novelista que escribe sobre poeta chilenos, el primero sobre sus Detectives salvajes y el segundo sobre este chaval que escribe poemas en un cuartito aledaño a su casa.

Reitero lo que comentaba en la reseña de Bonsái, Zambra es diferente, interesante, hace sencillo lo que no es. Un autor al que seguir la pista, a quien leer todo lo que publique, estaré atenta a lo mucho que, estoy segura, tiene por ofrecer.

FICHA:

Te gustará si te gustó Bonsái, Alejandro Zambra.
Pros – Aparentemente sencilla, incluye todo un mundo de temas.
– Sutil, intimista, tierna y muy bien escrita.
Contras – No haberlo leído antes.

Namaste.

Autor, Literatura, Zambra

No leer, Alejandro Zambra

Fue el año pasado cuando leí Bonsái, y aunque La vida secreta de los árboles y Poeta chileno también están en mis estantes, opté primero por leer este título, un libro de recopilación de columnas y artículos del autor que fueron publicados en periódicos y revistas literarias.

Encabeza cada texto un título que adelanta la temática del artículo. En ocasiones la referencia es directa: el nombre de un autor o una palabra que forma parte de un título conocido. En otras, partes de anécdotas o asociaciones de ideas que conectan lecturas entre sí.

Zambra escribe como lector, como aficionado, pero también analiza como escritor, como crítico. Estas visiones se van entremezclando según el artículo, lo cual enriquece la lectura del libro.

Aunque el título escogido podría parecer un antialegato sobre la lectura, el propósito de Zambra es precisamente el contrario, ya que al incluir una enorme variedad de títulos y autores no nos queda más remedio que tomar lápiz y papel y anotar.

En los primeros artículos podemos encontrar reflexiones sobre la literatura universal, comentarios analíticos sobre literatura comparada, entre autores y tendencias.

También escribe sobre el encuentro con la lectura y su impacto e importancia en la vida del lector, algo que lo hace desde el recuerdo, donde capta a la perfección la ilusión del lector, su recuerdo al rescatar esas sensaciones que nos han acompañado, los momentos especiales que hemos compartido con los libros, el nerviosismo del recién iniciado:

En el tiempo de las lecturas voraces, leíamos con prisa, confiando en la velocidad, como si quisiéramos recuperar un tiempo que no habíamos tenido.

Página 56

Zambra aquí abandona el perfil del escritor, del analista, de profesional; para hacernos partícipes de eso que sabe que compartimos: el amor a la literatura.

Andaba pésimamente vestido pero felizmente arropado con la mejor literatura.

Página 84

Más adelante el autor se mete de lleno en la literatura chilena, consiguiendo repasar históricamente las figuras más relevantes de su país: Nicanor Parra, Gabriela Mistral, José Donoso, Roberto Bolaño, por decir cuatro conocidos, pero también otros totalmente desconocidos para mí, como Diego Zúñiga o Jorge Barón Biza (cuya historia me persigue desde entonces).

Si buscáis ahondar en la literatura chilena, esta es una opción genial.

Este tipo de lecturas siempre, siempre, nos ponen deberes. Se mencionan autores nuevos, otros consagrados que aún tenemos por leer, títulos desconocidos y otros tan comunes que sigues pensando en cómo no lo has leído antes. Cito a Zambra que él lo explica mejor que yo:

El descubrimiento de un gran escritor de alguna manera modifica todo lo que sabíamos o creíamos saber, sus libros estaban, desde siempre, a la espera, y nos sentimos un poco tontos de llegar tan tarde a la cita.

Página 262

Además, el hecho de que todos los artículos sean cortos, de entre 3 y 5 páginas, ayuda a simultanear con otro tipo de lecturas con mayor hilo conductor.

Cada día más aficionada a este tipo de lecturas, ¿qué mejor que un buen lector nos cuente sobre sus lecturas?

Namaste.