IMM

IMM (30)

Os traigo las últimas adquisiciones, que podéis ver en la siguiente fotografía:

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  • Nada, Carmen Laforet. Una de esas novelas que figuran en todas las listas de literatura española destacada. Muchos lectores me lo han recomendado muy efusivamente, así que no pude evitar comprarlo cuando vi que Lady Boheme lo vendía a un módico precio.
  • Matadero cinco, Kurt Vonnegut. Me pasó exactamente lo mismo: un autor al que no he leído, pero que muchos bloggers ponen por las nubes. Ya va siendo hora de que me ponga al día y lea a Vonnegut, y por lo que he leído, éste es un buen inicio.
  • Vamos a calentar el solJosé Mauro de Vasconcelos. De esto que abres el buzón y sin comerlo ni beberlo aparece un asteroide. Y no cualquiera, sino una novela del autor de Mi planta de naranja lima, que leí en su momento. Es cortito así que me pondré con él dentro de poco. Gracias a la editorial.
  • Northanger Abbey, Jane Austen. Después de mucho tiempo y de alejarme bastante de Austen, regreso al romanticismo británico. Y lo hago con la que dicen que es su novela más sarcástica e irónica, la que difiere más a otras de sus obras como Sentido y sensibilidad.
  • El criado que descubrió a Zervantes. Este me tocó en el blog de Eva. No lo conocía y probablemente tenga que esperar un poco para leerlo.
  • Zaza, emperador de Ibiza. Ray Loriga. Y seguimos con sorteos, porque este me tocó en el blog de Isi. De Loriga nunca he leído nada, a pesar de que recuerdo un tiempo en el que se hizo muy famoso y abundaban sus novelas. Ya lo he leído así que en breve os daré mi opinión.
  • El valle del asombro, Amy Tan. Enviado por Planeta de Libros, la última novela de Tan, la afamada autora de El club de la buena estrella, que leí en su día y me gustó bastante. Una edición preciosa, para ser de esta editorial. Una pena que me perdiera el encuentro con la autora, que tenía muy buena pinta.

Mientras tanto atravieso un momento de sequía de reseñas pero no de lecturas. De hecho estoy haciendo malabarismos para simultanear 4 libros a la vez.

Y vosotros, ¿qué estáis leyendo? ¿Habéis leído a Vonnegut? ¿Y Nada? ¿También se os mueren las plantas como a mí?

Buen inicio de semana.

Namaste.

Autor, Orwell

Homenaje a Cataluña, George Orwell

Orwell, uno de los autores base de los que os hablé en esta entrada. Un autor de los que fiarse, a los que hay que leer en cuanto se tercie. No era suficiente, por tanto, todas las menciones que Javier Marías refiere en Tu rostro mañana para tener ganas de acercarme a él. Así que sin más dilación lo leí.

Homenaje a Cataluña es un compendio de las experiencias del británico en la Guerra Civil española, no solamente en relación a su tiempo en las trincheras, sino sus esperanzas e ilusiones, desde el momento en el que abandona Londres y pisa por primera vez en la Barcelona de 1937.

El libro se puede dividir básicamente en dos partes: de un lado, la primera, en la que nos narra la situación de la España de la época: una Barcelona revolucionaria en la que no se veían mendigos por las calles, junto con la realidad de las trincheras, esa calma chicha que tanto le desesperaba por esperar el avance del enemigo.

Posteriormente en la segunda parte, narra las cuitas políticas, las luchas entre comunistas, anarquistas y socilistas, además de su regreso tras resultar herido en el frente, la percepción de una ciudad distinta a la que se había encontrado.

Lo más interesante de su narración es cómo detalla la cotidianidad de la España de la época: la descripción de la desorganización en el frente, los prejuicios de catalanes contra andaluces, o el característico mañana, que suena demasiado actual:

The answer was always a harassed smile and a promise that there should be machine-gun instruction mañana. Needless to say mañana never came.

TRADUCCIÓN PROPIA: La respuesta era siempre una atormentada sonrisa y la promesa de que la instrucción de las ametralladores se haría mañana. No hace falta decir que mañana nunca llegó.

Además, se aprecia una importante diferencia entre su visión de antes y de después de su paso por el frente. No sólo por la situación que había vivido en él (la camaradería independientemente del partido que milita, el calor de los compañeros), sino por su creciente desencanto que se va materializando día tras días. Esto, y sus apreciaciones sobre la prensa en el período de guerra (no me refiero a España, sino a cómo se reflejaba el conflicto en Inglaterra y Francia) consiguen que el lector aprecia ese inicio del desencanto y de la crítica que después plasmaría en Rebelión en la Granja y en 1984.

Obviamente tengo que reconocer que Homenaje a Cataluña no es su obra más destacable y definitivamente no es la que recomendaría para empezar a leer al autor. Pero sí que es cierto que resulta muy interesante recibir de primera mano las opiniones de un ciudadano británico sobre la situación de la contienda de 1937. Si como lectores os gustan las historias de guerra, los análisis sobre las situaciones o simplemente conocer un poco más la represión de Negrín, esta es una muy buena opción.

Para mí, está claro que el siguiente libro del autor será El camino de Wigan Pier. Porque a los autores base hay que seguirles leyendo. Siempre.

FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  • El balance entre la cotidianidad de los detalles y el análisis de la situación política y el reflejo de la guerra en otros países.

Contras

  • Los episodios que trascurren en el frente se hacen un poco lentos.

Namaste.

 

Autor, Literatura

Las tres bodas de Manolita, Almudena Grandes

Almudena Grandes regresa con la tercera parte de los Episodios de una Guerra Interminable. Como ya sabemos por sus anteriores episodios, los seis libros que componen esta serie tendrán como denominador común la época en la Las-tres-bodas-de-Manolitaque transcurren: desde la Guerra Civil a la posguerra.

En este caso, la trama se sitúa en la posguerra española, una época de represión y de dolor, en un país hundido por el hambre, la miseria y las consecuencias de un conflicto bélico que dividió al país.
La protagonista, como ya se adelanta en el título, es Manolita, una joven madrileña que acabará siendo apodada como la señorita Conmigo No Contéis. Una niña que aprenderá a ser mujer demasiado pronto.

A lo largo de toda la lectura no he podido evitar ir comparándola con sus predecesoras, no sólo porque conforman una parte de una serie mayor sino porque han sido mis últimas lecturas de la autora. Probablemente si no habéis leído Inés y la alegría y El lector de Julio Verne esta reseña se os haga aburrida. Pasad directamente al cuadro del final y listos.

La historia de Manolita comienza cuando se ve envuelta en un favor, el que tiene que hacerle a Antonio, su hermano, un comunista sobre el que pesa una orden de búsqueda y captura. Sin embargo, esto no es más que la punta del iceberg de una historia enorme: de política, pobreza y lucha, de amor y odio, de temas mundanos y utópicos. Una historia muy compacta, la más trabajada de las tres. En primer lugar porque se trata de una novela coral, en la que toman un importante protagonismo los personajes secundarios: como el Palmero o Eladia. Personajes con historias muy distintas, pero que se van enlazando como un eslabón al otro, y que visto desde perspectiva cobra mucho más sentido.

En segundo, porque aunque parte de una trama aparentemente menos atractiva, todo se une, todo está unido, y esta unión se hace a través de saltos temporales, de referencias al pasado y al futuro.

El lector, como ya ocurriera con Inés y la alegría, se ve empujado a una historia que, desde la primera línea ya está en marcha. Esto es: se abre el telón y los actores ya están hablando de temas con mucha chicha. Aunque al principio pueda parecer una complejidad añadida, consigue dejar pegado a las páginas de un lector que va adivinando de cada conversación de qué trata el asunto.

Había de todo, y todo valía mientras una excitación imprecisa, universal, corriera por las venas de los asistentes como un líquido brillante y espeso, capaz de hacer más brillante, más espesa su sangre.

Si a Inés y la alegría le veía pegas (las enumeraciones, la densidad de terminados capítulos, el completo cambio de espacio-tiempo) y a El lector de Julio Verne otras (infantilismo al tener como protagonista a un niño), aquí no puedo más que ser categórica: Las tres bodas de Manolita es un novelón. Una historia completísima que radiografía uno de los momentos más oscuros de la historia de España. Pero más allá del contexto histórico, Las tres bodas de Manolita es una historia de amor, por la familia, por los amigos; donde las emociones surgen en cada frase y en cada diálogo. Una de esas novelas que nos encogen el corazón, con las que cruzamos los dedos deseando que no ocurra lo que parece que es inminente.

Y es que, desde la mitad de la novela ya tenía la sensación de que se trata de una novela redonda, sin aristas, una novela bella, por el estilo que despliega Grandes, con una trama grande en la que relucen personajes pequeños; un libro compacto en el que cada personaje se une a los demás como las capas de una cebolla: hay que ir conociendo unos y otros hasta adentrarse en el interior de la hortaliza. Y después, cuando ya hemos terminado, echar un paso atrás para ver todas esas líneas de las tramas sueltas: todos esos personajes que conforman un todo.

Aunque parece sencillo no es fácil conseguir que la acción y el interés no decaiga en un momento, mantener la atención de un lector tras 700 páginas. Esto se debe, al equilibrio que se mantiene en el estilo en cada momento, en los cambios de registros cuando es necesario (si la historia de Manolita tiene varios vericuetos y saltos temporales, la de Isabel es puramente lineal).

Mi sensación es que Grandes vuelve a sus orígenes, esto es, a las historias de mujeres fuertes, que buscan sobrevivir de un modo u otro. Historias que recuerdan a Atlas de geografía humana: mujeres con personalidades muy dispares pero que tienen las cosas muy claras y que luchan por lo que quieren. Si con El corazón helado consiguió darle una vuelta de tuerca a una historia de amor, con Las tres bodas de Manolita subyuga a un lector que mantiene el corazón encogido y que se da cuenta de lo lista que es la madrileña.

Porque existen hambres mucho peores que no tener nada que comer, intemperies mucho más crueles que carecer de un techo bajo el que cobijarse, pobrezas más asfixiantes que la vida en una casa sin puertas, sin baldosas ni lámparas. Ella no lo sabía, pero yo sí.

Por mi parte, lo que sí que sé es que desde ahora va a ser mi novela favorita de Grandes. Una novela redonda.

FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  • El desarrollo de la historia de Antonio, Eladia, Manolita y el Palmero.

  • La brutal historia de Isabel Perales García. Tan dura como real.

  • ¡Por fin hay un listado de personajes al final del libro! ¡Gracias Tusquets!

Contras

  • El inicio puede parecer un poco apabullante. Pero no es para tanto.

  • Recomiendo que las leáis en orden, por las referencias de unas con otras.

Namaste.

IMM

IMM (29)

A pesar de que me he propuesto reducir el número de compras con objeto de leer los libros que ya tengo acumulados en casa, es imposible caer en la tentación de llevarse a casa alguno de los libros que uno se va encontrando por el camino.

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  • El cielo ha vuelto, Clara Sánchez. Último Premio Planeta, adquirido un poco de sopetón, porque no pensaba comprarlo ni nada por el estilo. No soy fan de estos premios, pero bueno, nunca viene mal prepararse para un despelleje de vez en cuando.
  • Las hermanas Mitford, Annick Le Floc´hmoan. A pesar de haber buscado por activa y por pasiva el título que Loque recomendó en la entrada de Trifulca a la vista (las hermanas Mitford pero de la editorial Lumen), he tenido que hacerme con este de Circe porque no he encontrado en ningún sitio el que ella me recomendó. En cualquier caso le tengo muchas ganas a esta biografía de las hermanas, de las peculiares Mitford.
  • 14, Jean Echenoz. Préstamo de Pedro. Aprovechando el centenario de la Gran Guerra, tenía pensado leer algo de la época, y no sabía por dónde empezar. Así que su préstamo me vino que ni pintado. Además me he apuntado al Reto de Eva, de leer un libro de este período durante este año.
  • Dora Bruder, Patrick Modiano. Anotado desde hace mucho, pero que mucho tiempo, lo busqué en varias ocasiones pero nunca lo tenían, hasta que hace poco por fin me hice con él. No os voy a engañar: barato no es. Pero claro, es Modiano, este señor es un valor seguro.

Esto es todo por el momento. Mientras tanto, seguimos leyendo… y por mi parte, cosas muy pero que muy buenas. ¿Sabéis esa sensación de que estás leyendo un libro que irá de cabeza a los mejores del año? Pues la estoy teniendo.

Y vosotros, ¿habéis leído alguno de estos libros? ¿Qué os parecieron?

Namaste.

¿Y ellos qué opinan?

Y ellos, ¿qué opinan? (XIV): Agustín Fernández Mallo

Agustín Fernández Mallo (La Coruña, 1967): físico y escritor español, ganó reconocimiento y fama nacional tras la publicación de Nocilla Dream, trilogía que se completa con Nocilla Experience y Nocilla Lab. Poeta y ensayista, es el mayor representante de la Generación Nocilla, de la que también forman parte Jorge Carrión o Juan Francisco Ferré. Se atreve con la música y con el cortometraje, y más aún, con la experimentación reescribiendo la obra de Borges.

1.- ¿Cuál es el último libro que has leído?

Autopsia, de Miguel Serrano (Editorial Candaya)

Es éste. Una historia interesante, no sólo por la sinopsis en sí sino también por los adjetivos dedicados al autor, por las opiniones positivas que se le dedican (aquí, una de ellas)  y que aunque no la conocía, va directa a mi libreta. Y no me digáis que la portada no es impactante.

2.- Un libro que nos recomiendas.

El Nuevo Testamento.

Vaya. He de reconocer que cuando planteo las tres preguntas hay libros que no espero que estén entre los mencionados. Uno de ellos es éste. Entre otras cosas porque no sé qué decir. Vamos, que no he leído el Nuevo Testamento y tampoco lo tengo entre mi lista de libros futuros. Cuanto menos, sorprendente.

3.- Un autor por el que sientas fijación.

Thomas Bernhard

Un autor de renombre: venerado y consagrado. Mencionado siempre entre los autores que hay que leer, como Coetzee, como Pynchon. Y con el que, lo reconozco, no me he estrenado. Un autor de los que sí espero encontrar en esta categoría. Me alegra porque me recuerda que me queda mucho por leer. Mucho y muy bueno.

Y vosotros, ¿habéis leído Autopsia, de Miguel Serrano? ¿Os habéis atrevido a leer el Nuevo Testamento? ¿Qué me recomendáis de Bernhard?

Namaste.

Literatura

Autores base

Es curioso cómo nos vienen ligados los recuerdos. Era verano. Uno de esos períodos en los que se aprovecha para irse a la playa a tratar de coger algo de calor. En el momento de hacer la maleta escogí varios libros, creo recordar que cuatro. Cuatro libros que rondaban por mi casa, un par que había escogido de la biblioteca, todo aleatorio. A los dos días había terminado dos de ellos, y cuando empecé a leer el tercero resultó que era demasiado lento, o no me gustaba o no me convencía, qué sé yo. Decidí pasar al siguiente: me pasó lo mismo. Me quedé noqueada. De los libros que llevaba ninguno me satisfacía. ¿Qué hacer? ¿En qué libro invertir las múltiples horas que me quedaban en la arena de la playa? Me encontraba con la disyuntiva de continuar leyendo algo que no me gustaba o bien adquirir algún otro libro nuevo.

Después de eso creé mentalmente el término autores base. ¿Y eso qué es? Pues los autores a los que aferrarse, a los que volvemos, bien porque nos gusta cómo escriben, bien nos interesa lo que escriben o bien porque somos fanáticos de su obra. Son autores asidero: a aquéllos a los que recurrir cuando uno no sabe qué leer, cuando se duda, cuando se quiere acertar.

Son valores fijos, autores que nos sostienen: a los que recurrimos cuando queremos estar seguros de que nos va a gustar el libro: quizá como yo, en épocas en las que tenemos más tiempo para leer, o quizá simplemente en épocas en las que leemos poco o cuando llevamos una serie de libros poco llamativos, autores que resultan un pilar, una seguridad para el lector, un refugio entre tanta novedad y tantos autores “indispensables”. Son los que en cuanto vemos su nombre en la estantería los cogemos, los compramos y los tenemos cerca. Son familia.

Decidí que desde ese momento y para períodos vacacionales no me faltaría algún título de los que considero indispensables.

Como en todo, los que anteriormente eran autores base ahora han dejado de serlo. Recuerdo una época en la que recurría a Paul Auster, o a Stephen King o a Umberto Eco. Posteriormente, con unos me cansé (por ejemplo con King, tras encadenar varios libros que no me gustaron). Con otros me pareció que perdió la chispa (Auster) o que directamente se le había ido la olla chispa (Eco, algo que ya conté aquí) y comenzaron a llegar otra ola de autores base, a los que recurro cuando me veo perdida entre tanta novedad, entre tanto autor clave en su generación, cuando me agotan determinados libros o cuando quiero volver a ese universo que crean.

¿Y cuáles son mis autores base actuales? El primero que me viene a la mente es Roberto Bolaño. Porque aunque la editorial trate de publicar hasta el listado de su agenda telefónica, siempre es interesante y siempre hay una chispa, un capítulo, un párrafo, una línea, que me reconcilian con el mundo editor.

La siguiente que me viene a la mente es Almudena Grandes. Por costumbre, porque he leído prácticamente todo lo que ha sacado (exceptuando Las edades de Lulú), porque es familia, tengo sus libros y los regalo. Es la Grandes. Y a la Grandes la leo.

García Márquez también está en mi lista. Aunque hace mucho que no lo leo, aunque vaya relegándolo al final con todos aquéllos: dentro de poco leeré… aunque vaya viendo cómo se cuelan Carlos Fuentes, Sergio Pitol y Vargas Llosa. Está ahí. Y es que no hacen falta más motivos. Escribió Cien años de soledad y por eso se ha ganado un lugar en mi mente. Siempre.

Orwell es otro más de mis autores base. Lo mismo te monta una granja que construye un Gran Hermano. Da gusto leerle, aunque hable de una guerra.

Los recientes son, principalmente, dos: Penelope Fitzgerald, que se ganó su puesto a base de palabra elegante con El inicio de la primavera (qué preciosidad de libro, porfavor), y después se coronó como la inglesa que escribe de quién sabe dónde (lo mismo Rusia que Italia) y lo hace bien. The queen.

El otro es, ya lo habréis adivinado, Mircea Cărtărescu, indefinible señor de negro venido de la tierra de Drácula. Uno de esos autores que te deja con la boca abierta y el corazón encogido.

Así que ahora, que estoy leyendo Las tres bodas de Manolita, el último libro de Almudena Grandes y que tengo en la estantería, mirando de reojo, Las bellas extranjeras de Cărtărescu, soy feliz.

Y para vosotros, ¿cuáles son vuestros autores base?

Namaste.

¿Y ellos qué opinan?

Y ellos, ¿qué opinan? (XIII): Juan Eslava Galán

 Juan Eslava Galán (Jaén, 1948): filólogo y escritor prolífico, ha publicado una gran cantidad de libros por los que ha obtenido importantes galardones, entre ellos el Premio Planeta, por En busca del unicornio. Escritor de novelas fantásticas, históricas y de misterio, además de ensayo. Su libro más reciente es Una historia de la Guerra Civil que no va a gustar a nadie, que habréis podido ver en el ránking de los más vendidos.

1.- ¿Cuál es el último libro que has leído?

Siete ciudades en África de Lorenzo Silva, una lección magistral de cómo un libro de historia puede leerse como una novela que cautiva al lector hasta el fin.

No conocía este libro, ni siquiera había escuchado con anterioridad el nombre. Me sorprende porque Lorenzo Silva es un autor muy conocido, pero lo cierto es que desconocía esta faceta suya. Un libro con muy buena pinta, del que podréis encontrar más información aquí. Y que, casualmente, presentó hace apenas un mes en la librería Rafael Alberti. De lo que se entera una por la red.

2.- Un libro que nos recomiendas.

El francotirador paciente, de Arturo Pérez-Reverte.

Uno que no me atrae demasiado, quizá por el tema en sí. Ya sabéis que tengo El tango de la guardia vieja en casa, pero no sé por qué este último no me llama nada la atención.

3.- Un autor por el que sientas fijación.

Álvaro Cunqueiro.

Vaya, un todoterreno. Cunqueiro: poeta, narrador, ensayista, todo un hombre del renacimiento en la España del siglo XX. Más información, aquí.

Y vosotros, ¿coincidís con Eslava Galán? ¿Habéis leído alguno de sus libros? ¿Conocíais Siete ciudades de África? ¿Habéis leído a Álvaro Cunqueiro?

Namaste.

Ginzburg

Las pequeñas virtudes, Natalia Ginzburg

Hoy os traigo un libro de relatos, un libro que hojeé en la biblioteca. Suele ocurrir, nos topamos con un libro, leemos unos fragmentos y decidimos que algún día lo leeremos. Con la diferencia que ese período se ha convertido en más de cinco años.

Aún así, estaba anotado en mi libreta, y durante mucho tiempo cada vez que lo veía me invadía la duda: ¿Qué había leído que me había llamado tanto la atención? ¡No era capaz de recordar la temática del párrafo!

Por ese motivo entró en mi lista de los 50 libros que leer antes de los 30. Y por fin, lo he leído.

 Los relatos son diversos, tanto en tamaño como en temática. Al estar escritos en distintas épocas, que van desde 1944 hasta 1962, el modo de escribir de la autora y la temática varían mucho. Lógico. Veinte años dan para mucho: las postrimerías de la Segunda Guerra Mundial, el paso de la juventud a la madurez o la llegada de los hijos, son algunas de las reflexiones que van surgiendo entre las líneas de Las pequeñas virtudes.

Destaca, por encima de todo, el brutal conocimiento del ser humano, de la amistad y de la vida en general. Y por supuesto, el análisis del paso del tiempo, del cambio de parecer según vamos cumpliendo más años. Ginzburg es analítica, matemática y severa a la hora de analizar diversas situaciones. Algo complejo si tenemos en cuenta que parece que la autora toma su propia vida como hilo conductor; es decir, desde mi punto de vista es más fácil analizar a los demás que a uno mismo. A veces un poco de perspectiva es buena para apartarse de la burbuja que nos ciega.

Por otro lado, la autora reflexiona mucho sobre el acto de escribir, sobre el proceso creativo y el método de trabajo de una persona que al menos inicialmente, no se dedicaba a ello de manera profesional. Las dudas, el método y cómo encarar una página. Este relato, uno de los más largos, además, se me ha hecho más pesado. Será que el tema no me interesa demasiado.

Pero… ¡basta de frases describiendo cómo es Las pequeñas virtudes! Creo que lo mejor es que os deje varios fragmentos para que podáis comprobar por vosotros mismos:

¿Cómo podría amar una cosa que no soy capaz de recordar?

Él y yo

Y somos gente ya sin lágrimas. Lo que conmovía a nuestros padres ya no nos conmueve en absoluto.

El hijo del hombre.

Existen dos especies de silencio: el silencio consigo mismo y el silencio con los demás. Una y otra forma nos hacen sufrir igualmente. El silencio con nosotros mismos está dominado por una violenta antipatía que nos invade hacia nuestro propio ser, por el desprecio hacia nuestra misma alma, tal vil que no merece que le digan nada. (…) Está claro que no tenemos ningún derecho a odiar a nuestra propia persona, ningún derecho a callar nuestros pensamientos a nuestra alma.

Silencio.

 FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • El relato “Las relaciones humanas”. No tiene párrafos destacables. Todo él lo es. Para releer.
Contras
  • He descubierto que la temática del arte de escribir no me gusta. Más bien, me aburre.
Reto 50 libros
  • 16/50.

Namaste.

Autor, Literatura

El reflejo de las palabras, Kader Abdolah

Este fue uno de esos libros de los que te hablan y desconoces todo. No me sonaba el autor, ni el título, ni tenía ninguna referencia previa. Muy inteligentemente, y tras hablarme muy bien de él, Pedro me lo regaló. Así que tras un tiempo esperando en mi estantería, pasó a ser uno de esos libros que tenía que leer. Aunque sólo fuera por curiosidad.

El reflejo de las palabras narra la historia de una particular relación: la de un padre sordomudo con un hijo en un entorno complejo, el del Irán del siglo XX.

¿Cómo comunicarse con alguien que no nos puede oír? ¿De qué modo le transmiten sus familiares las alegrías y los problemas? ¿Y cómo las transmite este padre aislado de un mundo exterior que comprende a duras penas?

Complejo asunto. Complejo resolver un planteamiento tan diferente a lo que nos tienen acostumbrados otras novelas. El autor no se queda ahí, sino que incluye el devenir histórico de Irán, una nación salpicada de altibajos en los que la guerra, la dictadura y la inseguridad planean a la vuelta de la esquina. Una inestabilidad política que afectará muy directamente a toda su familia, hasta el punto de ese hijo tendrá que abandonar el país.

La prosa del autor es sencilla, pero muy cercana. Trata muchos temas sentimentales y lo hace de un modo muy inteligente para abordarlos, pero al mismo tiempo va más allá, abordando otros temas relacionados e independientes, desde la nostalgia hasta la esperanza, desde el silencio a la modernidad. Es una novela muy humana pero a la vez muy profunda, analítica desde un punto de vista sensible, como sólo los orientales pueden hacer.

No sé vosotros pero cada día noto más esa diferencia a la hora de elegir unas palabras u otras, por el vocabulario diferente que utilizan estos autores frente a los occidentales, a los que encuentro más racionales, más toscos, más directos, es decir, van más al grano. Los orientales, o al menos eso me parece a mí, se detienen para escoger una palabra, relacionan sentimientos, escuchan el silencio, analizan emociones, callan y lloran, evocan recuerdos, es otro tipo de modo de escribir.

En fin, El reflejo de las palabras resulta un libro intimista, que cuenta la vida de un hombre sencillo, el acercamiento con su hijo, su suave inteligencia que le hace amar las montañas de Arak, sus cuevas y sus recovecos. Un padre que escribe un diario, un conjunto de letras incomprensibles para su hijo, que se pregunta frustrado:

¿Llegaré a descubrir algún día el secreto de estas notas? ¿Cómo conseguiré que el libro hable?

Letras incomprensibles que su padre sacó de una cueva. Un lugar lleno de escritura cuneiforme indescifrable para los estudiosos que resulta un misterio lleno de importancia para su pueblo, desconocido para los expertos alemanes que visitan la zona, y dinamitado por los gobernantes de turno.

La novela está, además, aderezada de reflexiones antes de iniciar cada capítulo, de entre las que destaco esta:

La pérdida es una experiencia que conduce hacia un nuevo camino. Una nueva oportunidad para empezar a pensar de otro modo. La pérdida no es el final de las cosas, sino el final de una manera determinada de pensar. Quien cae en un sitio se levanta en otro. Esa es la ley de la vida.

Es una novela deliciosa, que disfrutaréis mucho aquéllos que os dedicáis al mundo de las palabras. Una historia muy bonita que ahora sí que sí, os presento. Porque estas novelas, las minoritarias, las pequeñas, son las que da gusto recomendar en un blog.

FICHA:

Te gustará si te gustó
Pros
  • El estilo del autor.
  • La conexión padre-hijo y al mismo tiempo, las dificultades
Contras
  • Historia triste.

Namaste.

Literatura

¿Y ahora qué? Propósitos literarios para 2014

Finalizado el 2013, toca proponerse lecturas para este nuevo año. El criterio viene a ser el mismo que el año pasado: leer los libros que tengo en las estanterías y que mes tras mes esperan pacientes su turno.

Tengo que confesar que no he cumplido mi propósito lector que me planteé para 2013. Pero no importa: he avanzado mucho en mi lista y me he puesto las pilas con algún libro particularmente largo y denso que sigo leyendo poco a poco.

Eso sí, este año me gustaría salir de la novela y empezar a leer ensayo y poesía. Al menos quiero ir leyendo los que tengo en mi estantería. Sin embargo, en mi lista sólo encontraréis un ensayo. El resto lo dejo para la improvisación.

 Mi listado anual de lecturas para este 2014 es el que sigue:

  1. El quinto en discordia, Robertson Davies.
  2. El idiota, Fiódor Dostoievski.
  3. Las uvas de la ira, John Steinbeck.
  4. La Señora Dalloway, Virginia Woolf.
  5. Los santos inocentes, Miguel Delibes.
  6. El señor presidente, Miguel Ángel Asturias.
  7. El arte de la fuga, Sergio Pitol.
  8. El plan maestro, Heather Pringle.
  9. 2666, Roberto Bolaño.
  10. Como agua para chocolate, Laura Esquivel.

Y vosotros, ¿habéis leído alguno de los que quiero leer? ¿Qué os parecieron?
Que los Reyes Magos os traigan muchos libros.

Namaste.