Autor, Literatura, Singer

Los hermanos Ashkenazi, Israel J. Singer

El problema de la lista infinita de pendientes es que cualquier libro que sea recomendado hoy, por decir una fecha, va a acabar siendo leído dentro de, siendo optimistas, 4 o 5 años, siempre que por algún motivo no se cuele entre los que se leen en el momento de la compra que son los menos.

Los hermanos Ashkenazi (Acantilado, 2017) cumple con creces lo anterior. Lo compré en 2019, cuando me recomendaron este título del hermano Singer no galardonado con el Nobel. Su extensión, en otra serie de cosas relegaron su lectura año tras año. Me propuse leerlo en 2023 pero no ha sido hasta 2026 que no me he puesto con él.

El título de la novela ya nos adelanta a los protagonistas de la historia: dos hermanos judíos. Uno listo, el otro fuerte, dos antagonistas, rivales, que toman caminos muy diferentes en la ciudad de Lodz de principios de siglo XX.

Los cambios en la sociedad polaca, la transformación de una ciudad cualquiera en la capital textil del país, la lucha entre empresarios por hacerse el control de la ciudad, además de los cambios políticos que van impactando en su mundo en el que la religión jasídica que profesan marcan su visión y tradiciones, mientras la mentalidad de los protagonistas va cambiando poco a poco.

Como buenos hermanos, no pueden ser más parecidos a Caín y Abel. Simja, el inteligente, orgulloso y ambicioso que busca convertirse en el rey de la ciudad a cualquier precio. Yánkev, por contra, es el hermano fuerte, simple pero noble, que busca hacer siempre lo correcto.

Ambos tienen sus formas de hacerse notar en un mundo en el que está todo por ganar. Ambos son víctimas de un férreo control familiar, que comienza desde niños y que les marcará en el futuro, para tratar de huir o de cambiar aquello que no les agrada.

Un tercer personaje que va cobrando más y más importancia según vamos leyendo es Lodz. Ciudad gris y sucia, supone el punto central de la industria textil polaca, despreciada por unos pero atrayente para los que quieren auparse con dinero ante una sociedad brutalmente capitalista en la que vale más quien más tiene.

Como todas las novelas largas, hay periodos más entretenidos y otros que decaen. Hilos que se pierden en pro de otros que parecen menos interesantes. Personalmente me ha dado rabia que no haya existido algún tipo de equilibrio entre los hermanos, porque a pesar de que se trata de una novela coral, es Simja el centro de atención de toda la acción. 700 páginas de hermanos en las que Yánkev parece un secundario en muchas ocasiones. Quizá es que no se trata de una novela de hermanos, algo que confunde al leer el título, sino de una historia de la ciudad de Lodz, esa que pasa de ser un pueblo a una potente ciudad, en un momento de muchos cambios: desde la Revolución industrial hasta la Gran Guerra.

En este sentido no es la novela redonda que esperaba. Es una buena historia, sí. Nos acerca a un mundo de costumbres y tradiciones que un cristiano al uso desconoce, y se situa en un momento histórico en el que no pudo haber más cambios en una zona fronteriza que añade complejidad a la situación. Sin embargo, se me ha hecho algo arduo en varios momentos, más bien por aburrimiento que por estar mal escrito, porque Singer es un buen narrador, sencillo en su forma de describir, que mide bien los diálogo y crea personajes complejos y potentes, pero que en concreto parece que se pierde de lo que quiere contar hacia la mitad de la historia.

En definitiva, un buen libro, pero lejos de la imagen que tenía de lo que me iba a encontrar.

Ahora me falta leer a su hermano.

FICHA:

Te gustará si te gustó La amiga estupenda, Elena Ferrante. (por la relación entre los personajes)
Los Netanyahus, Joshua Cohen. (en relación a la religión)
Pros– Radiografía perfectamente la sociedad de la época.
Contras– Desequilibrio entre los hermanos.
– En algunos momentos la trama decae y puede resultar aburrido.

Namaste.