Autor, Gospodínov, Literatura

El jardinero y la muerte, Gueorgui Gospodínov

Regresar a un título que tan buenas críticas ha dejado del autor de Las tempestálidas parece un acierto seguro.

En mi lista de propósitos de este año tenía anotado volver a leer al búlgaro Gospodínov, ese que me dejó unas sensaciones similares a las que provoca en mí el rumano Cartarescu. Lo que no tenía claro era con qué libro regresar, ya que he ido comprando Física de la tristeza o Novela natural.

Finalmente fue este el escogido, un título editado por Impedimenta del que todo el mundo hablaba maravillas. Diría que el hecho de ser capítulos de apenas una página fue el desencadenante de mi elección, ahora que busco alternar con autores que no saben parar entre párrafos más que 50 páginas después es genial combinar con un tipo de libro que te permite coger el aire que se necesita.

El jardinero y la muerte (Impedimenta, 2025) comienza así:

Mi padre era jardinero. Ahora es jardín.

Página 11

El autor nos informa de que su padre, ese jardinero que menciona, ha muerto. Lo acompañamos en la enfermedad, en el paso de un hombre con salud a un enfermo que camina despacio, de un hombre preocupado por sus flores y plantas a un hijo que no sabe muy bien cómo gestionar el terreno de su padre.

Me pregunto si las flores no son realmente los periscopios secretos de los muertos que yacen bajo ellas observando el mundo a través de sus tallos.

Página 16

Por medio de capítulos cortos y reflexiones poéticas, el búlgaro ahonda en la relación con el progenitor, en la enfermedad y la pérdida, en la ausencia.

¿De qué hablamos cuando hablamos de la muerte? ¿De aquel que se ha ido o de nosotros? ¿De la ausencia misma? Está tan ausente que llena cada minuto libre con su ausencia.

Página 17

El resultado es un libro lírico, delicado y triste, un acercamiento tierno y cálido a la muerte, de un hijo que sufre la pérdida de su héroe.

Mi padre se está yendo y el mundo no lo sabe, obviamente, no se culpa de nuestras tragedias personales, la vida sigue…

Página 81

Con la naturalidad que da la sencillez y la sinceridad, El jardinero y la muerte se añade a los libros del duelo de forma inexorable. Se recordará por el amor en las palabras del autor, por lo bonito que hacer describir un proceso tan doloroso como la pérdida de un ser querido.

No grité, no aullé, solo dejé que las lágrimas cayeran en silencio.

Página 97

Tenían razón. Este libro es una pequeña joya y Gospodínov un autor al que tener en cuenta. Siempre.

FICHA:

Te gustará si te gustó El año del pensamiento mágico, Joan Didion.
Pros– La sinceridad y a la vez la delicadeza en sus palabras.
– Los capítulos cortos y las frases punzantes.
Contras– Triste. Doloroso.

Namaste.

Autor, Gospodínov, Literatura

Las tempestálidas, Gueorgui Gospodínov

Si de un libro se ha hablado en 2023 ha sido de este, Las tempestálidas (Fulgencio Pimentel, 2022), un libro que además de recibir el premio Booker también ha conseguido el aplauso de una crítica no siempre proclive a los halagos.

Las tempestálidas es la novela del búlgaro Gospodínov que tiene como protagonista a Gaustín, precursor de la clínica del pasado.

El objetivo para Gaustín es crear un ambiente cómodo para los pacientes de Alzheimer que ya no aceptan el presente. Su pretensión es hacerle la vida más fácil creando estancias en las que recrear los ambientes de las décadas del siglo XX que se necesitaran: los 50-70. Así, el ideólogo va buscando los elementos representativos de la época dando un paso más allá y buscando cosas del día a día de esos tiempos: tratando de encontrar los objetos comunes que nos conectan con la cotidianidad, como productos, anuncios de televisión o incluso la prensa.

Ser inmisericorde con el pasado. Porque el pasado mismo es inmisericorde.

Página 93

La idea resulta un éxito, y desde ahí muchas otras personas solicitan pasar sus días en el pasado, muchos por nostalgia, otros porque no vivieron esa época.

Generamos pasado sin cesar. Somos fábricas de pasado. Máquinas vivientes de producir pasado, qué si no. Comemos tiempo y generamos pasado.

Página 153

Este planteamiento es la columna central del tema, lo que lleva a Gospodínov a lo que verdaderamente le interesa, esto es, la reflexión sobre el pasado, los recuerdos y el tiempo. La trama no es sino la excusa para pararse a pensar en el devenir humano.

Para que se pudiera avanza, pensé, para que el pegamento del mito surtiese efecto, haría falta olvidar muchas cosas (…) Olvidar y olvidar después que se les había olvidado. Olvidar exige esfuerzo y trabajo. Exige estar recordándote todo el tiempo que tienes que olvidar algo. Seguramente esa y no otra es la labor esencial de toda ideología.

Página 282

Después, son las naciones de Europa las que plantean por qué no regresar a un tiempo más feliz. Lo cual acaba en un referéndum nacional.

El gran espejismo, el gran autoengaño, reside en el hecho e que pueblos y patrias persigan la felicidad. Pero la felicidad, amén de imposible, es insufrible. Qué hacer con ese material volátil, ese fantasma ingrávido, esa pompa de jabón que te estalla en las narices y queda convertida en poco más que un resto de espuma irritándote los ojos.
¿Hablamos de felicidad? La felicidad es tan perecedera como un cuento de leche al sol, como una mosca en invierno, como una hebra de azafrán a comienzos de la primavera. Tiene el tórax tan frágil como una libélula. (…) La felicidad no entra en los libros de historia ni en las crónicas ni en los anales (entran las batallas, los pogromos, las traiciones y el asesinato sangriento de algún archiduque). La felicidad es solo para los abecedarios y para las guías de conversación en una lengua extranjera (y solo en aquellas para principiantes). Tal vez porque resulta menos engorroso a nivel gramatical, la felicidad se conjuga siempre en presente. Solo allí todos son felices, brilla el sol, las flores exhalan su perfume, vamos todos a la playa, regresamos de una excursión, disculpe, sabe dónde hay un buen restaurante por aquí…
Con la felicidad no se forjan espadas.

Páginas 300-301

Esta deriva de la trama ayuda al autor a reflexionar sobre la historia de cada país, sus momentos felicidades y sus situaciones más complejas

En definitiva, una historia que nos lleva y trae de la parte tangible de la historia a la parte teórica, de la trama distópica que inventa el autor a la parte reflexiva y teórica que va surgiendo, cada una de las reflexiones y análisis nos animan a pausar la lectura y pensar.

Qué otra cosa es la neutralidad sino jugar fuera del tiempo.

Página 330

Un libro absolutamente maravilloso que me ha tenido pegada a la páginas de una historia que obnubila, que sugiere, en el que uno quisiera quedarse.

No os asustéis por el número de páginas, ya que está bastante inflado, no sólo porque la edición de Fulgencio Pimentel tiene bastante aire en el texto sino porque la historia fluye de una manera que es imposible dejar de leer.

Qué bonita se hace la literatura cuando se hace bien. De cabeza a lo mejor de 2024.

FICHA:

Te gustará si te gustó – Tiene algo onírico que me da ecos a Cărtărescu, pero este libro es diferente a todo lo que he leído.
Pros– El equilibrio entre parte inventiva y analítica del autor.
– Cómo despliega ambos temas.
Contras– Impone su tamaño pero se hace mucho más liviano de lo que parece, el texto tiene mucho aire.

Namaste.