Bazar

Se nota que seguimos en verano…

Hay cosas que sólo pasan en verano: ver cada día cómo en las redes sociales cada uno de tus contactos sube unas 50 fotografías al día, que los cambios de estado siempre empiecen por “en”… eso es un ejemplo. Pero luego está esa fantástica programación televisiva.

Lo mismo te puedes encontrar un programa estúpido sobre gente que canta, que emitan 5 episodios seguidos de Mujeres Desesperadas o las galas de los sábados por la noche que fomentan a la población a consumir ingentes cantidades de alcohol.

Seamos sinceros, el verano es un asco. Como hace calor, todo el mundo tiene la ventana abierta, así que puedo escuchar la conversación de mi vecino con su hijo, aunque le esté revelando secretos de Estado. A veces me dan ganas de intervenir en las discusiones entre mis vecinos, apoyando a uno u a otro. No lo hago porque no me quiero que en mi barrio me comparen con la madre de Wolowitz.

Y si ya nos metemos en la música estaremos todos de acuerdo: al principio gusta, pero ahora no hay quien lo aguante ni el waka waka ni al puñetero de Bisbal. Y menos esa canción que no para de sonar.

Es llamativo. Antes la gente se dividía en los que te caían bien o mal. Ahora se dividen entre “los que YA se han ido de vacaciones” y “los que han vuelto de ellas”. ¿Cuáles son peores? Eso ya no lo sé decir. Los primeros te describen el lugar, te enseñan fotos, te dicen lo que han comido… en definitiva, se ponen pesados. Los segundos te dicen lo cansados que están, lo mucho que necesitan irse de vacaciones, te recuerdan lo mucho que les queda para irse. En resumen: se ponen pesados.

Conclusión: los mismos perros con distinto collar.

Como es verano, se suda. Y como se suda, hay que evitar moverse. ¿Adónde quiero llegar? Pues a que en esta época el bate de béisbol no sirve. Estoy empezando a pensar en comprarme un fusil con mirilla telescópica: no hace ruido, es más limpio y encima no hay más que mover un dedo.

Así que ya sabéis: no os crucéis en mi camino. Y por vuestro bien, no me preguntéis que cuándo me voy de vacaciones.

Namaste.

P.D. Por suerte, el verano también tiene su punto fuerte: que se acaba y este año habrá un motivo para celebrarlo. El 3 de septiembre podremos comprar el nuevo libro de Almudena Grandes: Inés y la alegría. 🙂

Actualidad, Bazar

Con ánimo de ofender

Hay cosas que me ponen de mala leche. Algunas ya las he comentado en algún post.

Pero… hay otras que se pueden leer en el periódico.

Indignación. Qué de imbéciles hay por el mundo. Seguiría toda la entrada insultando, pero mejor os voy a dejar la noticia a la que me refiero.

Espero que tengáis una feliz semana. Y ahora… voy a ponerles una vela negra a esos malnacidos.

Namaste.

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Diálogos lectores

Hay muchos tipos de personas con las que tener conversaciones sobre libros. Aquí os adjunto un breve compendio.

Individuo 1 o amigos que crees que te conocen pero resulta que no te conocen nada de nada.

Sujeto 1:Te tienes que leer El Código da Vinci.

Lahierbaroja:¿Está bien o qué?

Sujeto 1:A mí no me gustó demasiado, pero a tí, fijo que te encanta.

Conclusión: No. No me gustó y no volveré a leer a ese autor. Es malo simplificar la realidad tanto como para creer que porque me gustó La hierba roja, me gustará cualquier libro que incluya el rojo en el título. No deja de ser estúpido, ¿no? Pues eso hiciste tú.

Individuo 2 o personas que abusan de los adjetivos.

Día 1:

Lahierbaroja: ¿Qué estás leyendo?

Sujeto 2: Este. Es buenísimo, de lo mejorcito que he leído últimamente.

Lahierbaroja: ¿De qué va?

Sujeto 2: De una madre y una hija y… es buenísimo, maravilloso, espléndido. ¡Tienes que leerlo!

Sujeto 3: ¿Y tú qué lees?

Lahierbaroja: Uno de Roberto Bolaño.

Sujeto 3: Anda, dicen que escribe muy bien.

Sujeto 2: ¿Quién es ese?

Día 2 con otro libro:

Sujeto 2: Mira este: es buenísimo, fantástico, buah, ¡la leche! ¡Tienes que leerlo!

Lahierbaroja: Mmm… y… ¿cuál es?

Sujeto 2: El último de Dan Brown.

Lahierbaroja: Ah. Vale.

Consejo: querido sujeto 2: no insistas. Ha quedado comprobado que tenemos gustos lectores distintos. No hay problema, tú lees lo tuyo y yo lo mío. No hace falta que todo el mundo opine igual. Eso sí, lo que no me gusta es que me insistas y me repitas que lea los libros que tú lees, quedando claro, creo yo, que a mí ese tipo de lectura no me gusta nada. ¿No te das cuenta? Yo no te doy el coñazo con lo que yo leo, cada uno que haga lo que le de la gana, pero encima no me hagas pensar que pierdo el tiempo leyendo a Bolaño. No seas pesado.

Individuo 4 o «¿para qué hacerlo yo si puedes hacerlo tú por mí?» (I parte)

Sujeto 4: Oye, Lahierbaroja, me podías bajar este libro a la biblioteca, ya que vas de paso.

Lahierbaroja: Vale. ¿Quieres que te traiga alguno?

Sujeto 4: No sé… pero uno que no me haya leído ya.

Lahierbaroja: ¿Se supone que tengo que llevar la cuenta de lo que has leído tú y de lo que he leído yo?

Sujeto 5 (que aparecerá más abajo): Y de lo que he leído yo.

Sujeto 4: Venga, si sabemos que tienes buena memoria.

Conclusión: Lahierbaroja acaba yendo a la biblioteca y saca los libros para el Sujeto 4, unas veces con más acierto y otras con menos (veáse Las benévolas), pero al final el sujeto 4 tiene razón. Lahierbaroja puede acordarse de lo que ha leído el sujeto 4. El sujeto 5 será a continuación sujeto de estudio.

Individuo 5 o «¿para qué hacerlo yo si puedes hacerlo tú por mí?» (II parte)

Sujeto 5: Quiero leerme el libro ese del que hablaste tan bien el otro día.

Lahierbaroja: ¿Ah sí? ¿Cuál?

Sujeto 5: No sé cómo se llama, pero lo pusiste por las nubes.

Lahierbaroja: ¿Cuál era el autor?

Sujeto 5: Pues no sé, no me acuerdo.

Lahierbaroja: Pero algo sabrás de la reseña, ¿no? ¿De qué iba?

Sujeto 5: No sé, pero te había gustado mucho.

Lahierbaroja: (Al borde de la desesperación y mirando al sujeto 5 con odio) ¿La publiqué el otro día? Puede que sea Estupor y temblores.

Sujeto 5: No, esa no es. Es de hace bastante.

Lahierbaroja: ¿El autor era hombre o mujer?

Sujeto 5: Qué mala memoria tienes, ya te comenté que me lo quería leer. ¡Tenías que haber estado atenta para retener qué libro era!

Consejo: Por favor, sujeto 5, apúntalo en un papel, o mételo en anobii que sé que tienes. Y si, por un casual te olvidas del nombre del libro o del autor… ¡por lo menos retén algo sobre la trama! Sé que no vas a hacerlo. Eres un caso perdido.

EDICIÓN: no, jamás supe a qué libro se refería el sujeto 5. Y mucho me temo que él tampoco.

Individuo 6 o modos de evitar dejar a medias un libro.

Sujeto 6: Tienes que leerte Canción de Fuego y Hielo.

Lahierbaroja: Dicen que está muy bien. ¿A tí te gustó?

Sujeto 6: No me lo he leído, lo que pasa es que me lo han recomendado, y por si no me gusta, mejor te lees tú y si ves que me puede gustar lo leo yo después.

Lahierbaroja: ¿Me estás tratando como a un filtro?

Sujeto 6: Pues sí. Aciertas lo que me va a gustar. Así no tengo que perder el tiempo leyendo algo que quizá dejaré a medias. Creo que te lo regalaré y así te lo acabarás leyendo.

Lahierbaroja: Imbécil.

Consejo: sé que tienes poco tiempo, pero léelos tú. Ya tengo una lista en mi Plan Infinito demasiado larga como para ir incluyendo más libros. Por cierto, quizá algún día no te sirva lo de regalarme libros para obligarme a leerlos…

Esto es todo por hoy. Pasad un feliz domingo.

Namaste.



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¡Hoy es miércoles!

Hay días en los que te levantas pensando que hoy será un gran día. Aunque no sepas bien por qué, vas predispuesto a que todo salga bien. Quizá tenga que ver con algo que has soñado, quizá con algo que has pensado o con un mensaje que has leído (no, esto último seguro que no :p)

Hay días en los que dices “hoy es miércoles”, y no necesitas más. Será un buen día porque es miércoles. Esos días puedes soportar que tu compañera de al lado te cuente algo que no te interesa mientras pones una sonrisa que hoy sí que te sale convincente. Y da igual que esa persona sea una estúpida, que pienses que has tenido mucha mala suerte con tener que aguantarla. Simplemente desconectas de lo que dice y le sonríes.

Esos días te da lo mismo que te empujen en el metro, que te pisen al salir, que no hagan caso de lo de “dejar salir antes de entrar”, que les dé por hablar muy alto o que ni siquiera tengan los auriculares del MP3 puestos. Es miércoles.

Los miércoles no piensas en lo mucho que tienes que hacer, en que no te va a dar tiempo, en el miedo y el estrés de los exámenes. Hoy no.

Ni siquiera te acuerdas de que ayer fue martes y mañana será jueves y que te volverán las ganas de comprarte un bate de béisbol para atizarle a la compañera a la que hoy sonríes. Y te acuerdas de cómo ayer, en medio del juicio al que te tocaba asistir, pensabas si un bate de béisbol de metal o de madera haría más daño. Y te imaginabas con el bate en la mano dándole en la cabeza al abogado de los demandantes que no hacía más que hablar y hablar, mientras el Juez se sujetaba los párpados y la secretaria judicial le miraba mal. Eso ya lo decidirás el próximo martes.

Como hoy es miércoles, la comida no parece tan mala, y el tiempo no es tan frío (por mucho que tengas que pelear con el viento para que no se lleve tu bolso). Incluso te parece que hay más sol y que hace menos frío a pesar de que vayas tiritando por ahí.

Total, hoy es miércoles.

Namaste.

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Una de preguntas

¿Por qué justo el día en que llegas tarde hay un atasco de mil demonios? (Resultado: llegas aún más tarde)

¿Por qué el día en que tu libro se ha quedado en la parte más interesante te encuentras con alguien y tienes que ir todo el trayecto de cercanías hablando con él/ella mientras piensas “joe, qué mala suerte, una conversación incómoda y justo cuando quería terminar el libro”?

¿Por qué los editores se empeñan en destriparnos el libro en las introducciones? ¿Es que nos odian?

¿Por qué cuando pasas todos los días cerca de un libro en la biblioteca y no lo coges, cuando decides tomarlo prestado alguien ya se te ha adelantado?

¿Por qué no hay una condena de prisión para las personas que cuentan SPOILERS? ¿Acaso los de la SGAE merecen más protección jurídica que YO? Y hablando de los de la SGAE, ¿Cómo se puede pretender “ponerle puertas al campo”? ¿No se dan cuenta que legislar todo no es la solución?

¿Qué leches significaba aquélla señal?

¿Por qué cada día tengo que esperar que el pesado de la valla que da acceso al parking salga de la garita y meta su apestosa cabeza por la ventanilla de mi coche cuando, estoy segura, YA SE CONOCE MI COCHE? ¿Y por qué mientras tanto tengo que poner una especie de sonrisilla para tratar de disimular (si es que alguna vez he sabido) las ganas de insultar a ese IMBÉCIL?

¿Por qué las entradas más estúpidas tienen muchísimas más visitas y más comentarios que las serias? ¿Se trata de alguna conspiración judeo-masónica y comunista?

¿Por qué estoy escribiendo esto cuando debería estar CONTESTANDO A UNA DEMANDA del “excelentísimo y reconocido autor” Stephen Vizinczey?

En fin, no me lo tengáis en cuenta…

Namaste.

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De ignorantes y culturetas

Cada vez con más frecuencia me quedo con la boca abierta ante determinados comentarios. Como soy bastante expresiva, soy consciente de que mi cara dice mucho más de lo que me gustaría demostrar… me refiero a momentos en los que la gente habla cuando debería callarse, y más cuando no se sabe algo.

 

ignorancia
Viñeta

¿Pido demasiado? Quizá es porque doy por hecho que la cultura general debe de ser algo mínima, como lo es leer y escribir hay que saber quién fue Mao (¡¡No me digáis que soy muy exigente!!), o que quién sabe porqué aunque Hong Kong rime con Japón no pertenece a ese Estado… en fin, que me entran los siete males cuando oigo a la primera de la clase preguntar si la ikurriña es una provincia vasca… Vamos, que aquéllo de que ir a la Universidad no garantiza que la persona sepa más de lo que está estudiando es cierto. ¿Pero por qué? Mi conclusión es que no existe interés por nada. Con la televisión, que nos lo da todo hecho, con el mundo de consumismo donde “vale más quien más tiene”, todo eso de la curiosidad por aprender ha muerto.

 

Qué asco de mundo.

 

Por suerte, esto no ocurre siempre, os pondré varios ejemplos.

 

De repente, te encuentras en una discoteca y un amigo te dice “¿Sabes? Esto me recuerda a un capítulo de Un mundo feliz en el que todo el mundo está tomando soma, mientras que una persona es la única que se resiste a hacer lo que hacen los demás simplemente por el hecho de seguir la corriente”.

 

O de repente caminas por la calle y te comentan “Es que a mí los altavoces estos me recuerdan al Gran Hermano de 1984 y me dan mal rollo”.

 

En una visita al Museo del Prado, mi amigo X me comentó, pasándolo por alto “Ya estamos con lo mismo, ese cuadro no estaba ahí la semana pasada”.

 

Estos comentarios siempre me hacen esbozar una sonrisa, pensar que no todo el mundo es un borrego andante y que hay una corriente de gente que, como yo, está asqueada de la mediocridad que impera en nuestro días.

 

Sé que la viñeta que os pongo ya está en otra entrada, pero me parece que describe la situación perfectamente.

 

Saludos a todos. Gracias por las visitas y los comentarios.

 

Namaste.

 

 

Bazar

Señal

Aprovecho un ratito que tengo libre para haceros una pregunta (que no va a tener nada que ver con literatura, por esta vez).

 

Caminando por el Cementerio de la Almudena me encontré con una señal. Se trata de la siguiente:

 

Señal del Cementerio de la Almudena
Señal del Cementerio de la Almudena

 

Soy conductora y aun así no sé lo que significa. El sentido común me dice que es una señal de peligro, pero que sea azul me despista… ¿Qué pensáis que significa? Para los que no conozcáis el tamaño del cementerio, os indico que es tan grande que tiene una parada de autobuses dentro.

 

¡Pasad un buen fin de semana! Namaste.