Autor, Delbo, Literatura

Ninguno de nosotros volverá, Charlotte Delbo

Hoy os traigo la primera de las entradas de libros que terminé a finales de 2025 pero que no he llegado a mencionar por aquí. Mi intención es dejar al menos una breve opinión sobre su lectura, no solo porque varias son las personas que me han preguntado por alguno de estos títulos sino porque expresar en palabras me ayuda a ordenar lo que pienso de cada uno de ellos.

Por algún motivo sigo, siempre sigo, leyendo testimonios de los supervivientes de los campos de concentración. He leído los cimientos de este tipo de libros, los que sentaron el canon (Primo Levi, Nico Rost) pero también decenas de los demás (Kovály, Herling-Grudzinski, Devillers, por mencionar tres) lo novelado y lo atestiguado, los testimonios secos y directos y otros que mencionan el tema de forma tangencial.

Así que de vez en cuando pienso que ya lo he leído todo, que nada me ha de sorprender. Luego sigo leyendo y me doy cuenta de mi error cuando me topo con un libro como Ninguno de nosotros volverá (Libros del Asteroide, 2020), una versión lírica y poética de la dura estancia en un campo de Charlotte Delbo.

Cada rostro está escrito con tal precisión en la liz de hielo, sobre el azul del cielo, que se marca en ellos para la eternidad.

Para la eternidad, cabezas rapadas, apretadas una contra otras, que estallan en gritos, bocas deformadas de gritos que no oímos, manos agitadas en un grito mudo.

Los alaridos quedan escritos en el azul del cielo.

Página 53

Quizá ese lirismo, contrapuesto con las duras condiciones de los prisioneros, hace que el contraste sea aún mayor, que ambas sitúen al lector en una posición (aún más) incómoda, que texto sea aún más incomprensible, que no podamos admitir, una vez más, que todo lo que nos cuentan ocurrió.

Hedor a diarrea y a carroña. Por encima de esa pestilencia el cielo estaba azul. Y en mi memoria cantaba la primavera.

¿Por qué entre todas esas criaturas solo yo había conservado la memoria? En mi memoria cantaba la primavera. ¿Por qué esta diferencia?

Página 153

Quizá sea eso. No sé, pero este título es de esos que te desequilibran, que te llegan bien dentro, que has de parar para coger aire, que conviene alternar con otros títulos más alegres, más amables.

Un cadáver. El ojo izquierdo devorado por una rata. El otro ojo abierto con su franja de pestañas.

Intentad mirar. Probar a ver.

Página 120

Deslabazado, sin unidad, con frases sueltas que te ponen la carne de gallina, y lírico, poético y duro, muy duro.

Un libro atípico, curioso, extraño, para un testimonio personalísimo de Delbo.

FICHA:

Te gustará si te gustó Bajo una estrella cruel, Heda Margolius Kovály.
Pros– La visión poética del testimonio de Delbo.
Contras– Duro, triste.

Namaste.