Autor, Literatura, Pérez-Reverte

El tango de la guardia vieja, Arturo Pérez-Reverte

Hacía mucho que no leía nada del autor. Aunque hace muchos años leí prácticamente todo lo que había publicado pero después ya no he ido actualizándome con sus nuevas publicaciones. Sin embargo, este título lo tenía mi madre por casa y lo cogí prestado.

La verdad es que lo dejé esperar en la estantería mucho tiempo, quizá eso debería haberme dado una pista de que algo no iba bien, de que quizá no quería leerlo. Pero quién sabe, porque tengo tantos libros que esperan muchos que no le puedo echar la culpa a ellos…

DSC_0123 (1)Total, que un buen día decidí empezarlo.

En primer lugar, quisiera detenerme en uno de los principales temas de la novela, que ya adelanta el título: el tango. Quizá hayáis subido una ceja, dudando sobre la conveniencia de un tema así en una novela, como hice yo. Pues sí, tenéis razón. Cada página que iba leyendo me cercioraba de que un baile no es un tema demasiado bueno para una novela. Para los escépticos: varios personajes hablan durante del tango antiguo, en contraposición al europeizado, se suceden páginas y páginas de descripciones del sentido del baile, de los movimientos y el aspecto musical. A mí esto me parece absurdo y aburrido, a no ser que se trate de un ensayo específico para estudiantes de música o similar.

Absurdo porque uno se ve leyendo algo que no está hecho para este medio, convertir lo flexible en algo con reglas, conseguir circunscribir algo no medido, en una descripción detallada de cada movimiento, en fin, la cuadratura del círculo.

No sé si me entendéis, pero mi sensación era que algo no cuadraba, como ver un pez fuera del agua, como si se estuviera haciendo algo que no tiene sentido. Como los americanos desarrollando un bolígrafo capaz de usarse en la estación espacial, con horas de investigación para que bajara la puta tinta cuando podrían haber hecho como los rusos y llevar lápices. Un atentado contra la razón y lo lógico, contra la sencillez y la normalidad.

Para mí, en relación al tema del tango, no se hace justicia ni con el baile en sí ni con el lector. Me explico: no es bueno para la novela, porque la para, la hace aburrida y absurda, y tampoco lo es para la difusión del baile porque ni esto es ni debe ser un ensayo y a lo mejor a mí el tango me da igual.

Por si fuera poco hay más. Una más que evidente diferencia entre dos partes, la primera, lenta y pesada, la del tango; la segunda, activa y dialogante, mucha más dinámica, que deja con la sensación de que se escribieron en diferentes tiempos y se han juntado después. Una idea que no desaparece a tenor de la forma utilizada para juntarlas. Vamos, que se ve el loctite a la legua. Y aunque nos juremos y perjuremos (cuando somos nosotros los que hemos roto el jarrón) que no se ven las junturas, lo digo para siempre: SE VEN. DIGAMOS NO AL AUTOENGAÑO.

Se ve porque el tono no es el mismo, porque el hilo del inicio se pierde y se medio encuentra después, SE NOTA.

La ingeniería del corta y pega no acaba ahí. Muchas veces es más sutil, pero existe y no hay que ser muy listo para darse cuenta. SE NOTA. Traerse consigo los personajes de una novela antigua y cambiarle el nombre no es una buena idea. NUNCA. Y cuando conoces la obra de un autor la cosa canta más, y te encuentras diciendo los nombres que tenían antes, que por supuesto, para el lector son los originales. Los primeros que conocimos.

La mujer fuerte y sensual pero insegura y sola; el protagonista bebedor que no sabe muy bien qué hacer por su vida; el malo que busca sacar tajada de la situación. No, por mucho que se llamen distinto no son diferentes. Son los mismos perros con distinto collar.

Que se lo digan al señor Follett y su Mundo sin fin, cuando los lectores de Los pilares de la tierra jugábamos al quién es quién. (Ah, mira, esta es Aliena pero con otro nombre, y este Jack, y este…)

En conclusión, todo un despropósito que me aleja cada vez más de aquél autor que en su día me gustó y ahora no hace más que repelerme.

FICHA:

Te gustará si te gusta

  • El estilo de Pérez-Reverte.

Pros

  • La segunda parte es mucho más dinámica que la primera.

Contras

  • Complicado escoger un tema que le vaya peor a una novela.

  • La unión entre la primera y segunda parte huele a ingeniería en la edición. Y SE NOTA.

Namaste.