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Con la SGAE hemos topado

¿Que yo me indigno a menudo? Podría ser. Pero no es por gusto, es porque me obligan las circunstancias.

Leyendo el periódico me encuentro con esto. Os haré un breve resumen, por si no queréis leer el artículo entero.

Un pueblo cordobés. Fuente Obejuna,  pretende representar Fuenteovejuna, de Lope de Vega.  Todos los vecinos participan: unos cosen, otros montan los escenarios, y otros actúan. Hasta ahí bien. Pero, la Sociedad General de Autores y Editores les exige 32.000 euros. “¿Por qué?”, os preguntaréis.  Se supone que tras 70 años de la muerte del autor, los derechos de propiedad intelectual son públicos, vamos, que los herederos de Lope no cobran ni un duro. ¡Pero los de la SGAE sí! Argumentan que se trata de una adaptación. Casualmente, el autor de la adaptación, Fernando Rojas, dice que él no es de la SGAE y que no les ha pasado su adaptación a los de la SGAE.

 

Como contraargumento, la SGAE dice que exigen el dinero de las representaciones de 2004 y de 2006, cuyos autores sí que forman parte de la SGAE. Y esos son los 32.000 euros del ala.

 

Con la SGAE hemos topado. Con ese grupo de chupópteros que tratan de beneficiarse de trabajos ajenos. Con esos personajillos, encabezados por el Rey del Pollo Frito, que se cuelan en tu boda para comprobar que les has pagado el canon. Con esas personas que se dedican a demandar a cualquier Ayuntamiento de más o menos tamaño para que les paguen 32.000 euros. Con esos impresentables que, ante un concierto benéfico de David Bisbal, pretenden cobrar. Qué paradójico.

 

¿Qué pinta la SGAE en esto? Que se mete a “proteger” cosas improtegibles. ¿Por qué si compro un CD virgen NECESARIAMENTE presuponen que voy a hacer copias ilegales? ¿Por qué encargar una conexión adsl significa descargarse el e-mule? Tantas son las preguntas… sin embargo, la respuesta es sólo una: por dinero. Porque esta gente no trabaja ni quiere trabajar, porque se inventa cualquier causa para cobrar.

 

Tratan de proteger al autor… ¿y la cultura? ¿quién la protege? En un mundo en el que los jóvenes cada vez leen menos, en el que abunda la telebasura, donde los adolescentes se ven altamente influenciados por el consumismo… ¡Se penaliza a un pueblo que trata de acercar la cultura al pueblo!

 

Lanzo una pregunta al aire: ¿Por qué ahora? ¿Por qué cuando la industria discográfica (sí, recordad, cuando nos vendían 20 canciones cuando realmente queríamos una, aquélla que por llenarse los bolsillos cambiaba cada 6 años de soporte musical) ganaba mucho dinero los de la SGAE no aparecían por ningún lado? ¿Es que entonces no había derechos que proteger? ¿Tiene algo que ver una cosa con la otra? Y aún más: ¿por qué desde el Gobierno se les da manga ancha?

 

Otro día podemos hablar del canon de bibliotecas, que también da para mucho…

 

Y luego que si me indigno.

 

Namaste… and good luck.