Intriga, Literatura

El chino, de Henning Mankell

Portada de "El chino"
Portada de "El chino"

Tras un parón (obligado) por los exámenes, me declaro de nuevo libre y de vacaciones. El primer libro que voy a comentar es uno que empecé hace bastante tiempo, pero que, como todos los libros a los que les pilla en medio un parón, ha sido injustamente [¿o no?] relegado a mantenerse en un segundo plano. Se trata de El chino, de Henning Menkell. Es un libro que sigue la estela de Los hombres que no amaban a las mujeres, vamos, que el autor es sueco y la novela es negra (de un negro edulcorado, diría yo, lejos de Chandler o MacDonald).

Existen varias dificultades a la hora de leer el libro:

  • Los nombres de los personajes y lugares. Al menos a mí me resulta difícil distinguir Hälsingland de Hesjövallen, y Helsinborg de Hansesjön.

  • La traducción: pésima. Fallos de sintaxis, laismos, frases que no se entendían…

  • Otro tipo de… no sé cómo describirlo. Parecen ser ideas felices del escritor que sin embargo no llevan a ninguna parte y apenas tienen sentido. Como ejemplo os dejo un par de fragmentos:

“Había algo en la anciana que emitía una vaga señal de presagio cuyo destinatario era su conciencia, pero Vivi no conseguía concretar la idea en su mente.”

O bien la siguiente: [¿Quién ha tenido una conversación de este estilo? ¡Venga ya!]

    “- Hola, sólo quería saber si habías llegado bien.

    – Los bosques suecos son infinitos. Me extraña que a la gente que habita en sus tinieblas no le crezcan pinochas. A mí me dan miedo los abetos. Me ponen triste.

    – ¿Y las hojas de los árboles? [cualquiera respondería: ¿Qué droga te has metido?]

    – Van mejor. Pero lo que yo necesito ahora mismo es campo abierto, el mar, el horizonte.

    – Pues ven a verme. Sólo tienes que cruzar el puente. Tu llamada me trajo a la memoria una serie de recuerdos… Nos hacemos mayores. De repente, los viejos amigos se nos antojan reliquias que debemos conservar. Yo heredé de mi abuela unos jarrones de cristal preciosos, bastante caros, de Orrefors. Pero ¿qué es eso comparado con la amistad? [Vale, acaba de comparar a un viejo amigo con un jarrón]”

Sin embargo, y centrándome en la temática, os contaré que tiene un punto interesante: inicialmente se produce en Suecia un asesinato múltiple. En un pequeño pueblo mueren la mayoría de sus habitantes. La situación resulta extraña porque la policía no sabe quién ha podido asesinar a sangre fría a diecinueve personas. Una juez se inmiscuye en el descubrimiento.

Paralelamente conocemos la historia de San, un chino que es raptado para trabajar en condiciones infrahumanas en el ferrocarril a finales del siglo XIX. Esta parte es mucho más entretenida, creo yo, porque nos cuenta exactamente lo que va pasando. Según avanzamos en el libro comprendemos que se trata de una venganza: la de un familiar de San que se venga de uno de los antepasados de las personas de aquél pueblo.

Hasta ahí la mitad del libro. Después el autor nos narra con todo lujo de detalles, la situación política y económica de la China actual. Mientras tanto, la protagonista emprende un viaje por dicho país tratando de encontrar más pistas…

Desde mi punto de vista, muchas de estas partes sobran. Me he visto obligada a ir saltando párrafos sobre los que narraba la Revolución Cultural, y os aseguro que me interesa mucho el tema (no en vano me dejé 30 euros en un libro que trata del tema), pero la forma de escribir de este señor resulta pesada, da a entender que tiene muchas ideas más o menos buenas pero no hace más que marearlas tratando de exponer frases que apenas tienen sentido.

FICHA:

Te gustará si te gustó
  • La muerte viene de lejos, de J. M Guelbenzu
Pros
  • Entretiene.
  • No da pena acabarlo.
Contras
  • La protagonista despierta antipatía.
  • La forma de escribir y la traducción.

Compra este libro pinchando aquí.

Namaste… ¡y hasta pronto!