Si hubiera leído la sinopsis no habría leído este libro. O al menos no lo habría escogido para leer en este momento.
Trieste (Automática, 2024) fue un título que vi mucho por redes y que acabé comprando animada por las buenas opiniones de lectores confiables.
El libro comienza con una mujer, ya anciana, que le pide a su hijo que vaya a visitarla al acercarse al final.
Haya Tedeschi es el nombre de esta anciana. Y como repite una y otra vez la autora a lo largo de todo el libro
Detrás de cada nombre hay una historia.
Y vaya historia. La suya y la de muchos parecidos a ella. Porque Haya es la protagonista de este libro, o al menos de la mitad de él. Porque Trieste es mucho más, es un libro muy complejo que funciona como un rompecabezas en el que a veces no sabemos qué pintan determinadas piezas o cómo todo puede formar parte de la misma historia.
Comencemos por el principio: el título. No sé cómo un libro que se titula en alemán Sonneschein (rayo de sol) puede acabar convirtiéndose en el nombre de una ciudad que, al menos al principio, es ajena a todo lo que ocurre. Páginas y páginas pensando en que al menos si hubieran escogido Gorizia tendría un sentido con lo que estaba leyendo, pero ni eso. En fin, que entiendo que el significado de Sonneschein quedaría deslucido si le ponemos en castellano Rayo de luz o algo similar, porque no comprehende el concepto al completo, pero reducirlo al nombre de una ciudad, pues me parece simplista, la verdad.
El inicio del libro tiene la típica historia familiar con muchos personajes: un árbol genealógico de la familia paterna y materna de Haya y las historias de las procedencias, caracteres y situaciones de sus parientes. Sin embargo, de repente y sin venir a cuento, entremedias, la autora incluye otro tipo de cosas: frases en idiomas que desconocemos que no vienen traducidas, un poema o lo que parece un interrogatorio a un nazi sobre su conocimiento sobre los trenes a los campos de concentración.
La vida es más fuerte que la guerra. Para la mayoría, los obedientes y silenciosos, para aquellos que se quedan a aun lado, para los bystanders, la vida se convierte en un maleta llena que nunca se abre. La pequeña pieza de equipaje se guarda bajo la cama, ese equipaje no viaja a ningún sitio, sirve solo para que todo esté ordenadamente guardados -los días, las lágrimas, las muertes y las pequeñas alegrías que huelen a podredumbre. Los que se quedan a a un lado nunca expresan sus pensamientos, no dicen cuál es su equipo favorito, porque ellos simplemente están allí y miran lo que pasa como si no vieran nada, como si nada estuviera pasando. Ellos viven según las leyes de este u otro gobierno y eso a la larga resulta beneficioso, sobre todo después de un guerra. Hay muchos bystanders, de hecho son la mayoría.
Página 129
Más tarde la historia se fragmenta, se rompe en pedazos. En trocitos que nos hace pensar qué tiene que ver esto con la historia de Haya, que nos hace temer ver su nombre o sus apellidos en la lista de 9000 judíos asesinados o deportados en Italia entre 1944 y 1945 que se extiende en la mitad del libro. Y nos repetimos como un mantra
Detrás de cada nombre hay una historia.
Tras la lista, parece que esos pedazos se hacen aún más pequeños. Nos alejamos de la historia de Haya para leer, una tras otra, la biografía de nazis, las descripciones, además de fotografías de San Sabba, el único campo de concentración italiano, los pedazos de descripciones de los gestores del campo sobre cosas como la importancia de la música o las flores.
Pero al fin y al cabo, todo está relacionado. Todo forma parte de la misma historia en modo de conglomerado. Exactamente igual que en un cuadro impresionista, del que tenemos que alejarnos para comprender que esa pincelada forma parte de algo más, de una figura, de un movimiento, de algo mayor.
La vida traza sus propios caminos circulares. Vuelve a repetirse para no morir.
Página 151
Trieste no es un libro fácil, requiere concentración e interés. Tampoco es un libro de esos que se mencionan veraniegos, no sobrevive una piscina, no es baladí. Trieste es un libro que, de haber leído la sinopsis no habría leído ahora mismo, pero que admito me alegra no haber leído, por eso de ir un poco a ciegas sobre lo que me iba a encontrar.
Trieste es un libro que no es para todo el mundo, pero es un grandísimo libro. Anotadlo y buscarle un buen momento. No os arrepentiréis.
FICHA:
| Te gustará si te gustó | – Ninguno de nosotros volverá, Charlotte Delbo. |
| Pros | – Collage complejo de tema concentracionario. |
| Contras | – Requiere mucha concentración. |
Namaste.

