Balance de 2016, Literatura

Balance de 2016 (I): abandonos y decepciones.

Última semana del inmisericorde 2016, que se ha llevado a Prince, a Umberto Eco y ayer mismo, a George Michael. Momento de repasos y balances, porque aunque el tiempo no se para nunca, aunque a veces tenga la sensación de que se me escurre de las manos.

Abandonos:

Sorprendentemente, ninguno. Este año he escogido mejor o ya que estaba he querido terminar el libro para despellejarlo…

Despellejes:

  • La verdad sobre el caso Harry Quebert, Joël Dicker. El peor de los peores que he leído en varios años. Personajes arquetípicos, diálogos absurdos, giros de giros de giros para garantizar sorpresas al lector y muchas, muchas repeticiones.

Decepciones:

  • Asesinos sin rostro, Henning Mankell. Poco que añadir a lo que ya dije en la reseña, el estilo me dejó fría y que el autor se detuviera en detalles a día de hoy anacrónicos, me sacó totalmente de la historia.
  • El gatopardo, Lampedusa. Por la ventana veo gente con antorchas que viene hacia mi casa. Quizá lo habría disfrutado más si no hubiera estado leyendo a la vez a Stendhal. El caso es que a mí no me ha trasmitido nada a pesar de ser una novela impecable. Voy a ver que llaman a la puerta.
  • Hacia el amanecer, Michael Greenberg. Esperaba mucho más, y creo que el autor podría haber exprimido mucho más el tema que trata y aportar mucha información relevante. No ha sido así.
  • Me llamo Lucy Barton. Elizabeth Strout. Una novela que figura en los libros más destacados de este año, junto a Lucia Berlin, y que me animé a leer precisamente por eso. No ha sido así.

Pasad unas muy felices Navidades.

Namaste.