Autor, Literatura

The bluest eye (“Ojos azules”), Toni Morrison

The bluest eye es la primera novela de Toni Morrison, ganadora del Premio Pulitzer en 1988, por Beloved y posteriormente del Premio Nobel en 1993. The bluest eye fue una novela que pasó desapercibida hasta que a su autora le llovieron los galardones. Y de repente, se publicó casi veinte años después, se reimprimió y se le otorgó el interés que se merecía.

efecto polaroid con marca

The bluest eye  apareció en mi vida un poco de repente, y me vino fenomenal para practicar el inglés, de un lado, y de otro, anotarme un tanto en el reto de Isi.

Pero os voy a ser sincera. Escribir una reseña de este libro me acojona. Me abruma. Llevo días y días dándole vueltas a cómo contar lo que quiero contar, a cómo escribir algo sobre este novelón. Sobre esta novela de apenas 200 páginas que pesa como una de mil quinientas.

Lo primero que comentaré, por qué no, es el título. The bluest eye. Vale, en castellano de toda la vida, El ojo más azul. MOC. Van nuestros traductores y le plantan un Ojos azules. Bien. Primer fallo. Esta novela es ímproba. Es enorme, es simbolista al máximo, y pasar por obviar una diferencia tan grande como el título llevará a engaños a más de uno.

El inicio de esta novela es uno de esos que no se nos irán de la retina en su vida. Porque sí, porque te deja anonadado sólo con leer la siguiente línea:

Quiet as it´s kept, there were no marigolgs in the fall of 1941. We thought, at the time, that it was because Pecola was having her father´s baby that the marigolds did not grown.

 TRADUCCIÓN PROPIA:

 Silencioso como si estuviera oculto, no había caléndulas en el otoño de 1941. En aquél momento pensamos que era porque Pecola iba a tener el hijo de su padre, por lo que las caléndulas no crecían.

¿Qué mierda es esta? Pensamos. ¿En qué berenjenal me he metido? ¿Lo he leído bien? Y lo relees, dos o tres veces. Y como piensas que no es posible, te vas al diccionario y buscas la palabra father, deseando que no sea lo que sabes que es.

Pero, un momento, ¿quién es esta Toni Morrison y por qué narices comienza una novela con una frase tan cruel? ¿Cómo puede alguien plantearse comenzar una novela así? Después, te entra la congoja, que se pega en tu estómago y parte de tu esófago. Y piensas que no, que no sé quién es Pecola ni quién es su padre pero ya los odias a todos. Y a esta escritora que hace daño desde la primera línea también.

Así que si la primera línea es así de dura, imaginaos las que llegan después.

The bluest eye es la historia de Pecola, una niña fea, poco querida, solitaria y negra, muy negra. Una niña que quiere ser como Shirley Temple y tener unos ojos azules (y aquí entramos en relación con el título: no quiere unos ojos azules, quiere los más azules). Una niña, que pasadas unas pocas páginas de la novela, se pregunta lo siguiente:

 How do you do that? I mean, how do you get somebody to love you?

 TRADUCCIÓN PROPIA:

 ¿Cómo lo haces? Quiero decir, ¿cómo consigues que alguien te quiera?

  

Pero también es la historia de Cholly, un hombre apartado de su padre, arrastrado por el alcohol. Es la historia de Claudia, la amiga de Pecola que se dedica a romper las muñecas rubias que le regalan. Es la historia de Pauline, la madre abnegada que pasa demasiadas horas cuidando hijos que no son los suyos.

Es una historia brutal. De esas que duelen. De las que aplacan. Una historia que uno comienza pensando en que, por ser tan corto, apenas tardará una semana en leerlo, pero en la que, y uno se da cuenta desde el principio, las palabras pesan. Los párrafos agotan. Y aunque te sientas intentando leer más de un capítulo, no puedes, no puedes asimilar tanto dolor, tanta tristeza y tanta soledad de las manos de unos niños inocentes que se ven sepultados entre lo más bajo de Estados Unidos: el racismo, la pobreza y el abuso.

The bluest eye no es un libro para todo el mundo. Es un libro muy duro. Un libro para releer. Un libro lleno de adjetivos en el que uno tiene que coger aire de vez en cuando, no sólo para asimilar lo que está leyendo, sino para admirar el estilo de una Morrison soberbia, que calcula cada frase como si de una fórmula matemática cualquiera. Donde nada es por casualidad, ni la aparición de personajes extraños que parecen venidos de la nada (y en los que el lector no puede evitar un ¿y esté qué pinta aquí ahora?) Porque todo está hilado. Un hilo tirante, en el que cada palabra encierra un significado que va más allá de lo característico.

Y a pesar de la primera frase, de esa losa que pesa sobre nuestro corazón desde el primer momento, vemos que las valoraciones se pueden hacer muy a la ligera, y que los humanos tenemos mil caras, la cara del dolor y la tristeza, la soledad y el abandono, cada una de las frustraciones y los abusos que van acumulando unos personajes tan bien construidos que aparecen reales al otro lado de la ventana. Personajes a los que el lector, aplacado por una lectura de este calibre no justifica, pero sí en cierto modo comprende, inevitablemente se pone en su situación y les agarra de la mano, fuerte, muy fuerte, como si el contacto pudiera hacer que cambiaran su fatal destino.

Una novela que con el paso de los años se ha convertido en referente, una lectura obligatoria en el instituto, con objeto de que los jóvenes conozcan un pasado no tan lejano en el que las personas se valoraban según el color de su piel. Una historia que hoy en día unos cuantos padres escandalizados están intentando tumbar, por considerar que tiene demasiado contenido sexual. Mucho mejor una novela que resulte menos incómoda. Claro. Mejor El guardián entre el centeno.

There is really nothing more to say-except why. But since why is difficult to handle, one must take refuge in how.

 TRADUCCIÓN PROPIA:

Realmente no hay nada más que decir, excepto por qué. Pero desde que puesto que “por qué” es difícil de manejar, uno debe refugiarse en cómo.

Poco tengo más que decir. Sólo una recomendación: coged aire y leedlo.

 FICHA:

Te gustará si te gustó

Pros

  • El desarrollo de la trama, el uso de los personajes.

  • Los simbolismos.

Contras

  • Historia muy dura.

  • Hay que leerlo a sorbos. Aplaca.

Namaste.